22/5/2010

Dream on

Estas últimas semanas les estoy dedicando entradas a todos los capítulos de Glee. Pero es que no podía ser de otra manera, porque simplemente estoy disfrutando una barbaridad con todos estos últimos episodios. Si a mí ya me encantaba antes del parón, volvieron con más fuerza y con las ideas un poco más claras... y les ha sentado estupendamente.

Esta semana, además, el capítulo tenía toda la pinta de ser épico. Y es que si a mí me dicen que junta a NPH, Joss Whedon y la grandísima Idina... ¿puedo pedir más?

Claro que todo eso tenía su lado oscuro. Es decir, con unas expectativas tan altas, un poquito de miedo sí que me daba que al final no me gustase. Pero a mí no me decepcionó y vuelvo a decir lo de todas las semanas: uno de mis episodios favoritos.

Y, como quería actualizar pero ando otra vez sin tiempo para nada, voy a resumir impresiones en unos pocos puntos, como la semana pasada:

  1. Me gustó que supieran aprovechar a Neil. No solo aprovecharon para meter uno de sus trucos de magia (por cierto, no sé si me reí más con la cara de idiota que pone Matthew Morrison en esa escena, con su camisa o con los pelos en general), sino que Piano Man fue uno de mis momentos favoritos en lo que va de serie. Dream On también me gustó (el final directamente me encantó), pero tampoco me pareció el momento del capítulo.
  2. Me encantó ver a John Michael Higgins por allí, aunque fuera solo momentáneamente (eso sí, la escena entera en la que sale es una genialidad :P). A mí este hombre me encanta desde que se convirtió en una de las razones por las que seguir en ciertos momentos con Ally McBeal merecía la pena. Por cierto, que salió también esta semana en el final de temporada de Community, a la que supongo que le dedicaré en algún momento esa entrada que llevo meses retrasando y que se merece.
  3. Por fin tuvimos un poco más de Artie y Tina. Creo que lo digo cada semana, pero da igual: se nota cómo reparten protagonismo mejor que en la primera mitad de la temporada, y yo creo que les está funcionando estupendamente. Esta es una serie con muchos personajes, y evidentemente resulta complicado desarrollarlos a todos en todos los capítulos. Pero con que lo hagan así yo me conformo. A estos dos los habíamos visto poquito y me alegró volverlos a ver.
  4. Y ya que hablo de Artie y Tina, hablo solo de Artie. Me gusta cómo desarrollan su trama y me encantó la escena en la que Artie va a hablar con Emma y ella le echa por tierra todas sus esperanzas de volver a andar. Tanto Jayma Mays como Kevin McHale estuvieron estupendos en esta escena.
  5. No es que tenga demasiada importancia, pero ya sabemos la edad exacta que tiene Rachel :P. Si nació el 18 de diciembre del 94, eso significa que tiene 15 años, sin excusas :P.
  6. No soy demasiado fan de Schue, que me parece uno de los personajes más petardos de la serie, pero en este capítulo ganó unos poquitos puntos. Porque, a pesar de todo lo caricaturesca que es esta serie, creo que sirvió para humanizarlo un poco... a través de Bryan Ryan (BryRy para los amigos :P). No es que nos dijeran nada que no supiéramos, pero en cierto modo en este capítulo quedó más claro que nunca que los chavales del Glee Club son su forma de vivir su sueño a través de otros, por si ellos consiguen lo que él no. Pero al mismo tiempo se preocupa por ellos por lo que son y no por lo que querría que fuesen (no sé si me explico, pero bueno). Me gustó mucho la escena en la que habla con BryRy al final.
  7. La escena del flashmob fue grande. Tanto la forma en que esta rodada como en lo que es la escena en sí, a mí me pareció uno de los momentos del capítulo. Y una manera genial de aprovechar para poner a bailar a Kevin McHale.
  8. Y acabo hablando de Idina. Me encanta que hayan aprovechado (al menos oficialmente y si no hay más vueltas de tuerca) el parecido entre ella y Lea Michele para presentarla como la madre de Rachel. Cuando yo vi por primera vez a Lea Michele, lo primero que pensé fue que era clavadísima a Idina Menzel (la verdad es que cuesta pensar que no sean familia ni nada que se le parezca). Me alegra ver que lo han aprovechado. Si además sirve para tener momentazos como este, que fue también otro de mis favoritos del capítulo, bienvenido sea.
Y ya creo que esto es todo. El próximo también llevo tiempo esperándolo, que esos trajes prometen mucho.Veré a ver si no me decepciona (neh, yo ya de esta serie me fío completamente). Y si tengo tiempo para verlo a lo largo de este año, que ya sí que sí se me están echando todos los exámenes encima.

¡Saludos!

PD: Cambio completamente de tercio para comentar que ya tenemos Dany en Game of Thrones. La chica, que se llama Emilia Clarke y a la que se puede ver por aquí, o aquí, me gusta muchísimo más que Tanzim en todos los sentidos. No solo es muchísimo más guapa (yo creo que me he enamorado, y eso), que también, sino que visto lo visto, me fío mucho más de sus dotes interpretativas.

21/5/2010

Almost there

La verdad es que estas últimas semanas ha habido de todo menos sorpresas. Y esta semana, por no ser la excepción, pues también ha ido igual.

El mundo en general sabía que al que le tocaba irse era a Casey. Lo sabía yo, desde mi casita, lo sabía cualquiera que vea el programa y lo sabía Casey. Y, como todos lo sabíamos, no podían decepcionarnos, así que... pues eso, le tocó irse esta semana.
Yo con este chico me he llevado una sorpresa tremenda a lo largo del programa. En las audiciones no daba un duro por él y hasta me dio rabia que pasara el primer corte, cuando había sido una de las cosas más sosas que habían pasado por allí.
Pero pasó, cogió una guitarra y me ganó. No es que sea el mejor de los que han estado por allí esta temporada, pero tiene un estilo que a mí me gusta mucho (un estilo que, por cierto, no tiene absolutamente nada que ver con la canción que le eligieron Kara y Randy, que le iba nada y menos).
De hecho, a mí me gustó muchísimo más la primera canción que cantó, que será más simple que el mecanismo de un chupete, pero no la hizo nada mal.


La segunda canción, como digo, me pareció una de las peores elecciones que podían haber hecho. Aparte de que la canción (y especialmente la letra de la canción) siempre me ha dado un poco de mal rollo (cuánto daño ha hecho eso de echarle la culpa de todo a los daddy issues :P), me costó horrores prestar un poquito de atención durante toda la canción. La segunda vez que la cantó, no sé si porque se le veía más suelto o porque andaba distraída con la cría (mira que soy de todo menos niñera, pero la niña era monérrima, y tal :P), me gustó algo más, pero aun así sigue sin ser su tipo de canción.
Por cierto, que a mí este chico cada vez me cae más simpático. De los vídeos que sacaron de cuando fueron cada uno a su casita, con el que mejor me lo pasé fue con el suyo. A Lee se le ve como asustado, y Crystal pierde en personalidad lo que gana encima del escenario. A Casey lo vi mucho más cómodo.

Pero bueno, se fue él y eso nos deja a Crystal y Lee para la final. Yo la verdad es que me quedo contenta gane quien gane, aunque, puestos a elegir, me quedo con Lee.

De las canciones que cantó Crystal, la primera me gustó bastante. El estilo de Melissa Etheridge le va mucho y se la ve muchísimo más cómoda cuando canta así que cuando canta cualquier otra cosa.


La segunda, en cambio, no me acabó de convencer. Me pareció una elección mucho mejor que la que le dieron a Casey, pero a ratos se la veía muy forzada. No sé, hubo un par de momentos en los que más que cantar me dio la sensación de que gritaba y no me gustó demasiado.
No es que fuera una actuación desastrosa, pero tampoco me pareció especialmente buena.

Y en cuanto a Lee... pues es el que mejor parado salió en las dos. Con la primera me pasa un poco lo que me pasó con The Boxer, que simplemente con la elección ya me había ganado. Simple Man no es mi canción favorita de Skynyrd, pero siempre me ha gustado mucho. Y su versión la vi bastante bien.
En cuanto a la segunda canción, me pareció una elección muy tramposa. Y es que pasa lo que ya dije cuando la cantó el bueno de Tim: Hallelujah es un crowd-pleaser como la copa de un pino, al tiempo que tampoco es una canción especialmente difícil de cantar. Y sí, es cierto, estuvo bastante bien, pero el hecho de que Simon le eligiera precisamente esa canción no deja de ser una muestra más (es que son tan descarados que resulta fascinante) de por dónde quieren dirigir a la gente. Y, hombre, la gente es tonta, pero no tanto. Yo habría preferido escucharle otra canción, aunque esta me gustara.


Por cierto, y para acabar: después de verlos hablar esta vez con Seacrest durante más rato, para mí Crystal ha perdido un montón de puntos (los mismos que Casey ha ganado). Básicamente todo lo que hacía era coger lo que ya había dicho cinco segundos antes Casey o Lee y repetirlo como un lorito pero con cuatro o cinco frases más (diciendo lo mismo).
Y con Lee me pasa que me hace mucha gracia, porque es abrir la boca y no la cierra xD. Y eso que esta vez (curioso, porque creo que esta ha sido la semana que más han hablado) estaba más centrado y no se iba a vete tú a saber dónde con la respuesta. Porque muchas veces le hacen una pregunta y da una respuesta de veinte minutos que puede o no tener que ver con la pregunta.

¡Saludos!

20/5/2010

Y cómo volví a caer en Gossip Girl

Lo que me pasa a mí con esta serie es surrealista. Ya van dos temporadas en las que me pasa lo mismo.

Y es que yo empecé viendo la primera temporada sin pensar que me iba a gustar. Y me gustó, vaya si me gustó. Tuve mis más y mis menos con unos cuantos personajes, pero la serie tenía su encanto. Por supuesto, cuando se empieza a ver Gossip Girl hay que ir con las ideas claras y saber qué vas a ver. Porque como esperes otra cosa (o vayas con la actitud de "no, esto es para niñatos sin cerebro") te va a parecer un bodrio como la copa de un pino. Yo no empecé con ella así; tenía curiosidad por ella y no me decepcionó.

Disfruté como una enana con muchas (que no todas) de las tramas. Y adoré a Blair por encima de todas las cosas. Y a Chuck casi tanto como a ella.

Sin embargo, la segunda temporada me dejó mucho más fría. Tuvo momentos que me entretuvieron, pero en general tampoco me dijo mucho.

En cuanto a la tercera... Empezó mal. Muy mal. Tan mal que cuando llegó el parón ni me di cuenta de que había desaparecido de mis martes y, cuando volvió, me planteé muy seriamente que se quedara ahí.
El paso a la universidad (o a no hacer nada, en el caso de Serena) no les sentó bien a los personajes que habían estado más en su salsa cuando estaban en el colegio. Blair perdió toda su fuerza y su mala leche (bien empleada) para convertirse en una niñata llorona y quejica (y aun así siguió siendo de mis personajes favoritos. No es muy difícil imaginarse entonces cómo estarían los demás). Con Chuck (suspensión de la incredulidad aparte a la hora de enfrentarse a sus tramas, que en esta serie si no vas ya con el chip cambiado, mal vamos) pasó algo parecido. Además, estos dos personajes, al menos tal como han acabado llevándolos esta temporada, funcionan mejor con una TSNR de por medio que felizmente emparejados. Porque mientras han estado emparejados se han anulado el uno al otro y, hasta que no han empezado con dramas y movidas, no han vuelto a resurgir.

De todos modos, tampoco es que les haya sentado muy bien a los que teóricamente se deberían haber lucido con este cambio de escenario. Vanessa ha estado tan petarda como de costumbre, y Dan ha sido el mismo quiero y no puedo de todas las temporadas.
De Nate no diré mucho, porque es de esos personajes que da igual el tiempo que se peguen chupando cámara, que para mí pasan totalmente desapercibidos.

Pero no todo ha sido malo. De hecho, he disfrutado bastante con estos últimos capítulos y, a su manera, ha vuelto a reengancharme. Es más, la trama del padre de Serena (especialmente durante el penúltimo capítulo de la temporada, que es cuando más la desarrollan) me mantuvo pendiente de la pantalla durante todo el tiempo, algo que esta serie no había conseguido durante mucho tiempo.

Por eso, creo que Gossip Girl sigue siendo tan Gossip Girl como siempre. Porque no hay serie que consiga engancharme y desengancharme tanto, tan continuamente y con tanta intensidad.

Y por eso, y dado que se abren unas cuantas puertas al final de la temporada que no tienen mala pinta, empezaré la cuarta esperando que no se duerman en los laureles como les pasó con esta. Espero ver a Blair recuperando su personalidad y genialidad ahora que parece que va a estar en un ambiente mucho menos aburrido (y más temporada 1) que NYU. Me mantengo escéptica en cuanto a lo que corresponde a Chuck. Y Georgina, aunque el momento del final con Dan me lo vi venir desde que aparece tan tapadísima al principio, siempre es un aliciente para ver la serie (eso sí, nada de volver rubia a mi Michelle Trachtenberg nunca más).
En cuanto a Serena, me conformo con que la mantengan como esta temporada. Nunca he sido demasiado fan del personaje, ni de Blake y sus muecas, pero si antes se me hacía molesta, esta temporada me ha resultado hasta simpática. Muchas veces dan ganas de darle un par de collejas a ver si espabila, pero es que su tontería es tan propia del personaje que tiene hasta sentido.

Por el lado contrario, Jenny cada día me saca más de quicio. Mira que al principio me gustaba el personaje, pero ahora simplemente me resulta odiosa. Ella, Taylor Momsen y sus estilismos del infierno (jum, debería hacer alguna entrada dedicada exclusivamente a estilismos por el estilo. Y a peluqueros que odian a los actores a los que tienen que peinar, o si no, que se lo digan a Jared Padalecki :P). Aunque, por otro lado, tanto enredo culebronesco a veces le viene estupendamente a esta serie.
En cualquier caso, por lo que sé no va a estar en parte de la temporada que viene, lo que supongo que será un respiro.

Porque yo lo tengo claro: con la cuarta empiezo. ¿Acabaré? No lo sé, probablemente. Si aquí sigo, después de seguir con ella en lo bueno y en lo malo (malísimo :P).

¡Saludos!

PD: Una de las cosas más fascinantes de la temporada, sin embargo, ha sido ver cómo iban todos los Upper East Siders sin otra cosa que hacer a ver a Dorotta :P.
PD2: Y otra de las cosas que más me fascinan no ya de la temporada, sino de la serie en sí, es cómo un chaval de 15 años se puede pasar media vida de paseo por el mundo y que sea lo más normal del mundo (seh, hablo de Eric).

16/5/2010

De finales va la cosa

No es que tengan mucho que ver, pero, puesto que vi los dos finales de temporada el mismo día (Brothers & Sisters la han estado emitiendo los viernes en Canadá), los dos juntitos que van. También me vi el de The Vampire Diaries, pero es que, después de la sorpresa que me he llevado con esta serie, se merece una entrada aparte y para ella solita.
Aviso, spoilers de Private Practice y Brothers & Sisters después de sus respectivas capturas.


Private Practice empezó la temporada, en lo que a mí respecta, en la cuerda floja. Esta es una serie que nunca sé si continuaré o no. Salvo periodos en los que a Shondita le da por hacer de las suyas durante demasiados capítulos, generalmente me entretiene bastante, pero tampoco me ofrece mucho más, con lo que si tengo que descartar una serie, suele estar en la lista de las que están en peligro.
Con esta temporada he tenido mis más y mis menos. A lo largo de ella he conseguido odiar profundamente a una Naomi que antes simplemente me dejaba indiferente, y volver a perderle un poco de respeto a Pete (que me había ganado un poco la temporada pasada, después de que en la anterior se me hiciera insufrible). Me he reconciliado completamente con Sam (y menos mal, que no me gusta odiar profundamente a Taye Diggs :P) y con Charlotte y sus acentos cambiantes (esta temporada ha tenido un acento más fijo, eso sí :P). He odiado y he amado a Addison y me ha dado mucha penita el pardillo de Sheldon.
Aunque quizá lo que más me ha ganado de la temporada ha sido la introducción de Fife, que es un personaje que me ha enamorado completamente, aunque no sea capaz de entender cómo Shondita ha tenido la osadía de querer emparejármelo con Naomi.
Y la temporada ha terminado... pues como llevaba esperando desde que dijeron que a Chris Lowell íbamos a verlo menos esta temporada. El final del penúltimo episodio me gustó bastante, y el último también ha tenido sus momentos. No es que sea una maravilla, que esto es Private Practice, pero me lo pasé bastante bien. Además, el andar con la sonrisilla en la cara, pendiente de cuándo le iba a dar un algo a Dell tiene su aquel.
Porque si de algo estaba segura era de que Dell no iba a acabar muy bien, como ha ocurrido. Por un lado, lo que comentaba de la reducción del número de capítulos en los que sale (es que cuando la serie es de Shondita, yo ya no me fío) y, por otro, el que saliera del accidente aparentemente sin medio rasguño y a nadie se le ocurriera mirar a ver si estaba bien. Tanto hablar, tanto hacer que nos preocupáramos por la cansina de Maya desde el principio del capítulo... estaba claro que la "sorpresa" iba a venir de la mano de Dell.
¿Que me ha faltado? Emotividad, creo. Pero eso es culpa mía, que no aguanto a Dell (y, por lo que parece, a cualquier personaje interpretado por el carapán de Chris Lowell). Llevo pidiendo una muerte cruel para el personaje desde su primera aparición. Así que, más o menos, supongo que me puedo dar por contenta con el final de temporada.
Al menos, eso sí, Shondita no ha sido tan mala malosa de acabar en un cliffhanger como el de la temporada pasada.

En cuanto al final de Brothers & Sisters, pues cierra una cuarta temporada que a mí me ha gustado más que la tercera y que abre unas cuantas puertas para la próxima.
Dejamos atrás Ojai Foods, después de un final un poco precipitado (o soy yo la loca, o a mí me dio la sensación de que con todo el tema de la compañía iban a saltos, o yo me perdía información, o no sé qué leches pasaba la mitad del tiempo. Bueno, no, sabía lo que pasaba, pero me daba la sensación de que entre un momento y otro nos saltábamos varias semanas (o meses)) y los Walker cambian de sector. Porque está claro que de algún sitio tenían que sacar el presupuesto para alcohol :P.
Un capítulo que parecía encaminado hacia un final feliz, si no hubiéramos visto promos ni supiéramos de la marcha de Rob Lowe (que a lo mejor es algo que hace feliz a mucha gente, porque Robert la verdad es que es un poco cansino. Pero es que yo a este hombre siempre le he visto su punto).
Así que, cuando parece que se han solucionado todos los problemas (Narrow Lake sirviendo por fin para algo, el negativo de las pruebas de Saul (aunque a mí ahí no me la colaron :P), el final de los tejemanejes secretos y surrealistas de Robert...), acaban todos (menos Justin y Rebecca, que llegaban tarde. Aunque, ahora que lo pienso, se podían haber cargado a los dos (especialmente a Justin) y a mí me habrían hecho profundamente feliz) en un accidente.
Y la temporada acaba con Robert más bien en el otro barrio (vamos, habría que ser muy tramposos para que no fuera así), Holly colgando de un hilo y Kevin y Nora con cara de tontos cuando Saul les dice que no toquen su sangre.
Si es verdad lo que decían de que iban a pegarse un salto temporal de un año para la próxima temporada, creo que puede salirles una quinta temporada con un planteamiento interesante. Han dejado suficientes tramas abiertas como para renovar un poco la serie, sin dejar de ser ellos los Walker de siempre. Tenemos a Kevin y Scotty con el niño, y a Scotty y Saul con el restaurante. A Saul supongo que le darán una trama por fin después de cuatro temporadas haciendo de mueble. Con Holly veremos qué pasa. Nora seguirá siendo Nora (Nora siempre es Nora. Y, sin ella, Brothers & Sisters no tendría nada que ver con lo que es ahora). Y sobre las que tengo más dudas son Kitty y Sarah. Kitty me da un poco igual, pero aún mantengo los dedos cruzados para que me devuelvan a la Sarah del principio.
Y sí, a Justin y Rebecca me los salto porque básicamente es lo que hago mentalmente con todas sus tramas.

¡Saludos!

PD: Hoy es el cumpleaños de Craig Ferguson (cómo mola este hombre y bla bla bla :P). Luego me quejo de que la gente me mira con cara rara, pero tiene gracia que nunca sepa qué día es (cualquier persona es más fiable si hay que preguntarle una fecha. Mi cabeza vive en un noviembre constante, que es donde empiezo a perder la cuenta de los días después de que el inicio de las clases deje de servirme para situarme), pero me acuerde perfectamente de cuándo es el cumpleaños de este hombre. Mi cabeza funciona de formas un poco extrañas.

15/5/2010

Del "hasta luego" que quizá debió ser un "adiós"

(Voy a hablar de la quinta temporada de Supernatural, final incluido. Así que lo más seguro es que incluya varios millones de spoilers. Yo, por si acaso, aviso :P)

Cuando empecé la quinta temporada de Supernatural, después de haberme tragado las otras cuatro a modo maratón durante el verano, tenía muchas ganas de ver por dónde iban a llevar toda la trama del Apocalipsis. No sé si será por eso, por las expectativas, pero lo cierto es que, tanto la temporada como el final, me han decepcionado un poco.

Desde el principio la idea de la temporada era muy simple: son muy pocas cosas las que tienen que pasar. Que si Dean le dice que sí a Michael. Que si Sam le dice que sí a Lucy. Que si los ángeles quieren que digan que sí. Y que hay que evitarlo como sea, porque si dicen que sí es cuando se desata el Apocalipsis.
No es un argumento nada complicado, ni tampoco es muy difícil ver por dónde iban a llevarlo. Ni cómo iban a llevar el desarrollo de los personajes. Esta última parte, por cierto, creo que relativamente importante y en la que se han columpiado un poco. No por ser más o menos coherentes, sino porque hemos tenido una temporada completa centrada en Dean y donde Sam aparecía de vez en cuando... Para al final volver a aparecer (más o menos), dando por hecho que no nos hemos olvidado de él.

El caso es que, en conjunto, me da la sensación de que a la temporada le sobran episodios por todas partes. De los 22 episodios que ha durado, yo le habría quitado al menos 9. Si la hubieran dejado en una temporada de 13 capítulos, quizá al verla en conjunto no me daría la sensación de haberme tragado un montón de capítulos completamente vacíos. Pero al ser más larga la temporada, sabemos dónde empiezan, y está claro que los guionistas sabían perfectamente a dónde querían llegar. El problema es que entre el principio y el final hay muy poco, con lo que lo único que pueden hacer es estirar el chicle hasta llegar al otro lado.
Y conste que en esos capítulos del centro hay momentos que me han encantado, y realmente creo que solo hay uno o dos episodios que no me hayan gustado nada. De hecho, creo que vistos capítulo a capítulo, he disfrutado bastante de casi todos ellos. Pero al verlos ahora, terminada la temporada (o hace un par de semanas, se entiende) me dejan una sensación agridulce.
Es que les ha quedado aceptable, relleno de por medio, cuando les podía haber quedado una temporada estupenda.

Pero bueno, tampoco le voy a dar más vueltas. Me da pena, pero es lo que hay.

Y ahora me toca pasar al final en sí, al cierre de la temporada. Y aquí es otro sí pero no. Tengo que decir que el capítulo no me pareció de los mejores de la serie. Tampoco me pareció malo, ni mucho menos. Es solo que, para lo intenso que podía haber sido, me resultó demasiado relajado.
De nuevo, creo que no es lo que ocurre, porque en ese sentido creo que lo llevaron bastante bien, sino más bien el ritmo del capítulo. Mientras que en ese mismo aspecto el capítulo de la semana pasada me pareció un capitulazo (y en otros aspectos también. Teniendo este momento no puede ser de otra manera), aquí le faltó algo. Fue un poco como si condensáramos la sensación que me ha dejado la temporada al completo y lo pasáramos a un solo capítulo.

Por lo demás, el cierre que le dieron a la temporada me pareció muy bueno (salvo un par de detalles, que pueden reducirse a uno solo)... como cierre de la serie. Me habría parecido un final impresionante (con suficientes cosas atadas y suficientes cosas sin atar. Y, sobre todo, sin ser un final feliz) si hubiéramos sabido que no iba a haber sexta temporada. Si hubiera sido un punto y final.
Como punto y aparte, en cambio, no sé si funciona tan bien. Repito que me gusta (jo, tal como estoy escribiendo esto, da la sensación de que odié el capítulo, cuando en realidad no es así), pero al mismo tiempo le veo ese fallito, esa sensación de que queda cojo, y no acaba de convencerme.
Me hubiera gustado que acabaran la serie con un Sam que ha crecido una barbaridad (y no solo a través del proceso de convertirse en un armario empotrado) desde que comenzó la serie, sacrificándose como lo hace. Me hubiera gustado ver a Dean poniendo un punto y aparte a su vida y empezando de nuevo con la tal Lisa (y, cuando digo ver, digo imaginarme, porque la cosa es que se quede en el aire y yo pueda imaginarme un final trágico en el que los supervivientes acaban dándose a la bebida. Es que yo soy así de positiva y original). Y me hubiera gustado que esa narración/despedida/explicación por parte de Chuck/Kripke hubiera servido para decirle adiós a la serie, no hasta luego.

De esta manera les habría quedado una serie con un final inmejorable (que, oye, a lo mejor cuando tengan que acabarla de verdad me sorprenden y me tengo que comer mis palabras con patatas. Y estaré encantada) y una serie con momentos mejores y momentos peores pero, en general, bastante redonda.

En vez de eso, sabemos que vuelven la temporada que viene. Y es por eso que no sé muy bien cómo encajarlo. El montón de recuerdos, Impala de por medio, que hacen que Sam vuelva a ser Sam me dejan sensación de despedida. Me da la sensación de estar diciéndoles adiós a los Hermanísimos y a todo lo que traen con ellos. La derrota de Lucy, Dean dándose cuenta de que Sam ni es ningún crío... todo es como un punto final.

Y por eso el resultado es un poco extraño.

Al menos, eso sí, han dejado un par de puertas abiertas por las que parece que va a continuar la serie sin necesidad de recurrir al monstruo de la semana (es que no soy demasiado fan yo de eso. De vez en cuando sí, y me encanta, pero también me gustan las cosas algo más serializadas). Por un lado, tenemos lo que comenta Cassie, de que el cielo está patas arriba. Supongo que es un poco por donde tirarán. Y, por otro lado, Sam, o quien sea con el cuerpo de Sam, apareciendo justo al final del capítulo.

Me daba pena que una vez acabada la temporada, y el arco general que ha unido todo lo que llevamos de serie, no hubiera por dónde ir, pero parece ser que no va a ser así. Y por un lado me alegro; disfruto como una enana con cada capítulo de esta serie. Por otro, pues eso, a lo mejor hubiera preferido que la serie acabara aquí.

De todos modos, aunque el final me haya resultado un poco agridulce, tampoco es que me haya parecido malo.
Solo hay un detalle que no me ha gustado un pelo: lo que ocurre con Chuck. ¿Quedamos entonces en que Chuck era Dios desde el principio? ¿Quedamos en que era alguna otra cosa? Sea lo que sea, no sé yo si me convence. Bueno, sí lo sé: no me convence.

A ver por dónde (y cómo) tiran la temporada que viene y cómo lo explican. Han dejado unas cuantas puertas abiertas que espero sepan aprovechar.
Y, sobre todo, han dejado secundarios vivos (que al paso que íbamos iba a ser complicado, porque en esta serie les gusta cargarse secundarios más que a un tonto un lápiz).
Si se pueden hacer peticiones, yo voy a pedir que vuelvan a traer de vuelta a Crowley, que, aunque no apareciera en este último capítulo, para mí ha sido de lo mejorcito de esta última tanda de capítulos. Y, probablemente, uno de mis personajes favoritos de la serie.

¡Saludos!

PD: Lo mejor del capítulo, de todos modos, es sin duda alguna el Carry on Wayward Son de Kansas. No es solo que la canción mole un puñao y medio. Es que una finale de esta serie no lo sería sin esta canción.

14/5/2010

Laryngitis

Como hoy me ha dado por volverme responsable de la noche a la mañana y llevo un día más o menos intensivo de estudio, voy a hacer una entrada un poco distinta (más corta, que como empiece a desvariar y distraerme, mi día de estudio intensivo se queda en una hora de pelearme con los apuntes y hacer viajes a la nevera) sobre el capítulo de Glee. Porque, después del episodio de la semana pasada y viendo que desde el parón paso de episodio normalito a episodio que me encanta, esta semana me esperaba un capítulo que no me dijera demasiado.

Pero no ha sido así. Más bien al contrario: he disfrutado como una enana con el episodio. Es posible, aunque mejor que no me pregunten, que a indecisa no me gana nadie, que haya sido mi favorito desde el parón. Si vuelvo a ver The Power of Madonna o Bad Reputation seguramente cambiaré de opinión, y luego volveré a cambiarla. Así que nada, lo dejamos en que me ha gustado mucho, como los otros dos.

En fin, resumiendo en ocho puntos:

  1. Pueden decirse muchas cosas del episodio, pero, si me preguntan, no dudaré al decir que este episodio es de Chris Colfer, que se apropió de él en cuanto cantó esta versión de Rose's Turn. Toda la trama de Kurt ha estado (como lleva estándolo toda la temporada) bastante bien. Cada vez les tengo más cariño tanto a él como a su padre.
  2. Una elección de canción que me pilló totalmente por sorpresa y que me pareció brillante fue Jessie's Girl. Después del episodio se te queda la pregunta de qué vendría antes, si la idea de meter la canción en la trama o el nombre de Jesse. Porque algo me dice que Jesse no se llama Jesse porque sí xD. Aparte de todo eso, creo que es una de las pocas veces que me ha parecido que la canción no le quedaba grande a Cory Monteith. Lo único que he echado en falta en esa escena es a Jesse sentado con los demás. Si el momento fue genial, así habría ganado todavía más.
  3. Me gusta el personaje de Puck, aunque a cada capítulo que pasa tengo más problemas en creerme a Mark Salling. Entre la pinta de armario que tiene el chico y que, armario o no, aparenta los veintimuchos que tiene, cuesta muchísimo verlo en el papel. Y es una pena, porque el personaje me gusta. Y además el momento de The Lady is a Tramp estuvo bastante bien. Pero es que soy incapaz de verlo. Porque, por ejemplo, Cory Monteith creo que es de la misma edad. Y tampoco es que cuele mucho por un chaval de quince años, pero al menos tiene más cara de crío...
  4. Segunda vez que oímos cantar a Santana, esta vez con Mercedes. No es que la canción me encante, pero el momento estuvo bien, gestos chonis incluidos.
  5. Me resulta curioso que, igual que le han dado un papel más definido a Santana, Quinn haya evolucionado un montón desde el planteamiento inicial. Empezó siendo la animadora mala malísima y ahora mismo funciona estupendamente como figura materna para todo el grupo.
  6. Aún no he decidido cuál es el momento con el que más me he reído del capítulo. No sé si será Brittany no reconociendo a Puck, o sus caras de felicidad durante las canciones. O Rachel paseándose por el instituto en pijama. O Quinn y su forma de decir "My baby hormones are making me moody".
  7. Como persona que odia profundamente The Climb, la versión que han hecho en este capítulo me pareció lo mejor que podían haber hecho con la canción.
  8. Y, para acabar, lo que me falla totalmente en el capítulo: la canción del final con todos cantando. Hubiera preferido que dejaran la canción tal cual, con Rachel y el otro chico cantando y ya está. El paso a Finn y a los demás me pareció horrible.
¡Saludos!

PD: Creo que ya me he quedado sin uñas esperando el capítulo de la semana que viene :P.

Dos de dos

Si la semana pasada viendo Idol no pude evitar que la idea de ir saltándome actuaciones me resultase la mar de tentadora, esta semana tengo que decir que estoy mucho más contenta. A falta de nada y menos para la final, el tema de esta semana me pareció mucho más aprovechable. Y creo que, además, bastante aprovechado.
Aunque quizá simplemente por este momento ya mereció la pena:

Si me hacía falta alguna razón para dejarme aún más claro que estos dos son mis favoritos (y con diferencia), aquí está.

Pero no fue solo eso. También me libré (ya era hora, de verdad) de Mike, con lo que ya van dos cosas estupendas en una semana. A cada cual lo suyo: sigo diciendo que no creo que este hombre cante mal. De hecho, creo que tiene una voz más que decente. Pero al mismo tiempo hay un par de cosas que no me gustan un pelo en él. Por un lado, esa actitud y esos ramalazos de mala leche que le salen de vez en cuando (y que forzaron, y en lo que él cayó como un idiota, con Jamie Foxx). Por otro lado, su estilo, su elección de canciones y cómo es él encima del escenario. Ya lo he dicho una y mil veces, me aburre. Mucho. Mucho no, más bien muchísimo.
En cualquier caso, después de una actuación que fue más de lo mismo, esta semana le tocó marcharse a él, dejando que Casey entrase en el top 3.

Un Casey que, por cierto, hizo una versión de Mrs. Robinson extraña como ella sola. Y sobre la que aún no he decidido si me gusta o no. Indiferente no me deja, eso sí.


Porque si una cosa estuvo clara esta semana es que la cosa estaba entre Mike y Casey. Nada más hay que ver las canciones que cantaron de dos en dos, y cómo emparejaron a Lee y Crystal (para hacer una actuación estupenda, así que bienvenido sea) por un lado, y a Casey y Mike por otro. Una pareja que no pegaba ni con cola, y en la que más bien parecía que Casey estaba ahí para hacer los coros y Mike para lucirse cantando... pues más de lo mismo. Claro que tampoco ayudó la elección de canción, que era muy Mike y nada Casey.
Al menos en lo que a mí respecta, todo eso jugó en contra de Mike. Porque sigo sin ser demasiado fan de sus actuaciones y esta hizo lo mismo que todas las demás: conseguir que me aburriera como una mona.
Eso sí, me tiré toda la canción pendiente de los dedos de Casey tocando la guitarra. Así que supongo que más entretenida que en otras actuaciones de Mike estuve :P.

Los que sí que me gustaron, tanto de uno en uno como de dos en dos (ya he puesto el vídeo arriba) fueron Lee y Crystal.
Con la canción de Lee tengo mis más y mis menos. No es una canción que yo habría elegido tan próximos a la final por muchos motivos. Primero, es una canción complicada que no le he oído a nadie cantar sin desafinar, tanto ir arriba y abajo. Segundo, sabiendo la voz que tiene Lee y que, por mucho que dijeran, no estuvo ni mucho menos tan mal, esta misma canción hace unas cuantas semanas habría hecho que el jurado lo adorara, pero ahora precisamente ocurre lo contrario. Y, tercero, poquitos cambios a la canción, que ya sabemos que les gusta mucho tirar por ahí. Y aquí Lee tuvo más razón que un santo cuando explicó que normalmente cambiaba las canciones, pero que esta había preferido no cambiarla. Me pareció injusto que le comentaran precisamente eso por esa misma razón. Es decir, si hasta ahora no hubiera cantado ninguna canción después de hacerle unos cuantos cambios, quizá les daría la razón. Pero no ha sido así.
En cualquier caso, así en general puedo decir que para mí la actuación tuvo momentos muy flojos, pero alternándose con momentos buenísimos. Lo que da para una actuación irregular, pero no necesariamente mala. A mí es que los momentos buenos me ganaron. O eso, o que va a ser verdad que estoy hecha una fangirl de este chico en toda regla.


Y Crystal, como digo, también me encantó. Aquí ya sí que la vi ella misma del todo, y disfruté un montón de su actuación. La canción le iba estupendamente y a ella se la vio, como siempre, muy cómoda encima del escenario. No sé, yo puedo imaginarme perfectamente escuchando música suya.


Y supongo que esto es todo. En fin, dos semanitas nada más para la final y, ahora ya sí, estoy más tranquila (es que hasta hace bien poco temía muy mucho que acabara ganando Aaron. O, en su defecto, Mike).
Eso sí, me veo viendo la final a la semana o así, porque con el plan de exámenes que tengo, difícil veo que pueda verla la misma semana.

¡Saludos!

13/5/2010

Aunque me repita más que el ajo...

Como ya comentaban por aquí, hace unos días Newsweek publicaba este artículo de Ramin Setoodeh (del que hace un tiempo leí otro artículo en el que comentaba el daño que hacía la aparición de personajes gays afeminados en televisión), en el que aprovechando una crítica hacia la interpretación de Sean Hayes en el musical Promises, Promises, enlaza hacia todo un comentario de por qué los actores gays no resultan demasiado convincentes a la hora de interpretar personajes heterosexuales.

Cuando leí el artículo lo pasé un poco por alto, porque es un tema que discuto tanto (quizá no haya caído por aquí, pero en el día a día no está demasiado lejos de los temas típicos de conversación) que casi que tampoco le di más importancia. Después vino la respuesta de Kristin Chenoweth (qué grande es esta mujer, por cierto, con lo chiquinina que es) y me animé a escribir algo al respecto, pero entre una cosa y otra (y eso que aún no he empezado a agobiarme con el “ondiá, si el examen es dentro de tres días y a mí aún me faltan la mitad de los apuntes) no he podido escribir nada hasta hoy.

Pues bien, aquí va lo que pensé cuando leí el artículo, y lo que sigo pensando (y esta vez sí que prometo (y creo que puedo mantener la promesa) no alargarme demasiado, y eso que es un tema con el que tiendo a enrollarme cual persiana).
Lo primero de todo, una de las razones por las que el artículo tampoco me pareció digno de dedicarle un segundo vistazo fue que en sí mismo y a nivel de argumentos me pareció bastante pobre. Cuando justifica y contradice una misma opinión sin cambiar de página, por narices hay algo que falla. Y en esto es precisamente en lo que cae cuando dice lo poco creíble que resulta Jonathan Groff en Glee (ahora en un momento vuelvo a eso) y lo pone al lado de su actuación en Spring Awakening, donde no había ningún problema en verlo convertido en el personaje que interpretaba.
Pero dejémoslo ahí y pasémoslo por alto.

Como digo, uno de los ejemplos que pone, aparte de Hayes, es Jonathan Groff, al que ahora mismo se le puede ver interpretando a Jesse en Glee. Resulta curioso cómo a este hombre le resulta tan chirriante su actuación, le parece tan sumamente obvio que el chico no es capaz de interpretar a un personaje heterosexual, cuando precisamente más de una se ha llevado el disgusto del mes al enterarse de que Groff es gay. O cuando, sin ir más lejos, es impresionante la cantidad de gente que entra en este blog después de un paseo por google intentando averiguar si Lea Michele y Jonathan Groff están juntos. Es decir, ya sé que eso de arrejuntar a los protagonistas de la serie de turno es algo que se lleva mucho, pero digo yo que tan sumamente obvio no será.
Yo personalmente no le pongo ninguna pega a su interpretación del personaje (que, por cierto, ha pasado en nada de tiempo a convertirse en uno de mis favoritos de toda la serie), ni le veo nada raro, y eso que antes de que empezara a salir en Glee ya sabía quién era y sabía que era gay.

Pero no es el único. Hay unos cuantos actores (y actrices) homosexuales interpretando personajes heterosexuales sin ningún problema, y en los que ni de coña te darías cuenta a no ser que lo supieras de antes. Ejemplos se pueden poner hasta aburrirse.
Y es que yo creo que la orientación sexual de un actor es irrelevante a la hora de interpretar un papel. Lo mismo que un actor heterosexual puede interpretar a un personaje homosexual y que quede perfectamente creíble (que se lo digan a la mitad del cast de The L Word), ocurre al contrario. Siempre que el actor sea relativamente decente (y que yo sepa eso no tiene nada que ver con la orientación sexual de cada uno), no debería haber problema.
Porque si no, por esa misma regla de tres, cada médico que sale en televisión debería tener hecha, al menos, su carrera de medicina y sus años de residencia. Cada chico de FNL debería ser un jugador de fútbol impresionante. Está claro que si interpretas a un cocinero, debes ser una máquina en la cocina. Para interpretar a un dictador, debes haber sido un dictador en algún momento de tu vida.
Por no hablar, como decía Antara, de que, siguiendo la misma lógica, miedo me daría lo que haga Michael C. Hall en su tiempo libre.

Sí que tiene razón en una cosa. Es verdad que hay gente que una vez que sabe que tal o cual persona es gay, parece que necesita ver (y ve, vaya usted a saber cómo) una prueba de ello en cada palabra y cada gesto. Es absurdo, pero es algo que ocurre tanto en la vida real (si yo contara…) como en lo que comentamos ahora mismo: películas, series, obras de teatro, etc.
Sí, le voy a dar la razón a Setoodeh en que muchas veces a la gente le cuesta creerse a un actor en estos casos, pero no le voy a dar la razón en cuanto a (valga la redundancia) las razones que expone. Porque no creo que sea problema del actor, ni de los guiones. Para nada. Creo que en estos casos el problema está en los ojos que lo ven. Y es que, por triste que parezca, hay gente que sigue empeñada en imitar a los niños de seis años cuando les da por reírse cada vez que alguien menciona algo sobre “novios y novias”.
Al fin y al cabo, aún vivimos en un mundo donde la gente reparte folletos diciendo que Dios es bueno y puede curar la homosexualidad (y no hablemos de bisexualidad, que sobre esto me he tragado charlas aún más surrealistas todavía), que no te preocupes. A mí, desde luego, más de uno y de dos me han repartido (a buena iban a intentar “curar” xD), cuando eso de esquivar repartidores de folletos se hace un poco imposible por problemas técnicos.
En fin, que me voy del tema.

El caso es que el problema no está dentro, sino fuera, en la percepción de la gente. En lo que quiere percibir.
Y si, como este hombre, nos dedicamos a encogernos de hombros y a resignarnos a decir que solo los actores heteros pueden interpretar personajes heteros, mal vamos. Porque ya no es que ni avancemos, es que acabamos yendo para atrás, como los cangrejos.

¡Saludos!

11/5/2010

Regresando de Stars Hollow

Gilmore Girls es una de esas series que siempre he visto a cachos, a episodios sueltos cuando los pillaba por la tele. Más o menos sabía cómo iba a ir desarrollándose la trama (ir viendo episodios desordenados es lo que tiene) y no me importaba, me seguía resultando entretenida.


Pero en la vida la había visto en el orden que debería. Supongo que lo mismo que a mí, esto le habrá pasado a la mitad de la población española. Si tomo como muestra a la gente que conozco, nadie ha visto esta serie completa, pero tampoco hay nadie que no haya visto episodios sueltos por la 2.


El caso es que hace unos meses alguien me estuvo comentando algo sobre esta serie y me di cuenta de eso, de que nunca la había visto completa. Y, como ya sabemos que soy una experta en eso de usar el tiempo para cualquier cosa menos para lo que debería, se me ocurrió ponerla en la parte de arriba de la lista de pendientes.


Por eso estas últimas semanas las he dedicado a ir viendo las siete temporadas que tiene esta serie. Al principio la pillé con muchas ganas, y disfruté muchísimo de las primeras temporadas. Me lo pasé estupendamente con esos diálogos a velocidad supersónica que se marca Lorelai, y conociendo a grandes personajes, como la propia Lorelai o la siempre estupenda Paris Geller (creo que, después de verme las siete temporadas completas, Paris es sin duda mi personaje favorito). Me metí en Stars Hollow y sus costumbres tan surrealistas como los personajes que vivían allí.


Como digo, a mí las primeras temporadas me han gustado mucho y las he disfrutado un montón. Lo que pasa es que con el tiempo se me fue atragantando. Y en parte quizá haya sido culpa mía, porque me he empeñado en verla del tirón, quizá porque sabía que si la dejaba no iba a volver a retomarla. Y este era mi proyecto Gilmore, y yo cumplo mis proyectos :P. Pero lo cierto es que esta es una de esas series en las que al cabo de un tiempo cuesta un poco encontrar ese algo que te haga seguir con ella. Claro que ver a Alexis Bledel (especialmente en las últimas temporadas) siempre es un aliciente, al menos para mí.

No es que no me gustaran las siguientes temporadas, que tienen sus aspectos malos malísimos, sí, pero también tienen sus momentos muy buenos. Y, especialmente, si comparo esos malos momentos con otros de series que sigo y que no tengo intención de abandonar, tampoco sale tan mal parada. Es simplemente que les falta ese algo.


Por eso, por extraño que parezca, creo que Gilmore Girls es una serie que yo recomendaría ver a cachos, a saltos y por episodios sueltos y salteados. Vamos, como cualquiera de los que la pillaban de vez en cuando por la 2 la habrá visto. No es que vaya a guardar un mal recuerdo de la serie, porque ya digo que no es que no me gustase, pero sí que le tenía más cariño antes, cuando la veía de vez en cuando y en un orden aleatorio y surrealista.


En cualquier caso, sí recomiendo echarle un vistazo, ordenada o desordenadamente. Gilmore Girls tiene momentos que, para mí, se quedan entre las mejores escenas que ha dado la televisión (God lives in London, por poner un ejemplo). Y grandes (grandísimos) personajes. Yo creo que me quedo con Paris, pero Lorelai o Lane no se quedan muy atrás.


¡Saludos!


PD: Creo que voy a hacer una entrada dedicada exclusivamente a los tres novios de Rory, porque creo que las tres relaciones (y la evolución de Rory a través de ellas) es una de las cosas de las que más comentarios tengo sobre la serie.

PD2: Ahora me he puesto con la revisión de Popular, que el último capítulo de Glee me dejó con muchas ganas de volver a echarle un vistazo.


9/5/2010

Por fin

Esta semana mi entrada sobre Idol va a ser muy corta (siempre digo lo mismo y nunca lo cumplo. No es mi culpa, se me da estupendamente usar muchas palabras para no decir nada... Me pregunto cuál debería haber sido mi vocación en la vida). Y va a ser muy corta porque tampoco es que tenga mucho que decir.

Por fin ocurrió lo que tenía que haber pasado hace semanas: el sentido común hizo que los estadounidenses se preguntaran si de verdad querían ser los responsables de la aparición de otro Justin Biever (como no tenemos suficiente con uno...). Bueno, con una diferencia, porque lo siento mucho por Aaron, que no lo conozco y a lo mejor es un encanto de chaval (aunque dé mal rollo), pero no conozco a una sola quinceañera sobrehormonada a la que le fuera a dar por babear por él. Pero, en cualquier caso, algo por el estilo.

Su expulsión (que, por cierto, el momento de sorpresa y felicidad me lo chafaron las estadísticas del blog. Seguí siendo feliz, sí, el spoiler solo me quitó la sorpresa, no la felicidad :P) era algo que yo al menos (y me consta que unos cuantos más) llevaba semanas y semanas pidiendo. Muy tarde, y después de haberse llevado por delante a unos pocos que deberían haber durado algo más, por fin alguien ajustó el sonido del televisor y se dio cuenta de lo surrealista de la situación.
Su actuación de esta semana, por cierto, no hace falta ni comentarla. Más de lo mismo. Más karaoke, más intentos extraños y malrolleros de resultar atractivo (WTF?) y más intentos (por mi parte) de no quedarme frita.

De todos modos, todo el programa del martes (miércoles, en mi caso) a mí me resultó de los más difíciles de ver hasta la fecha. Probablemente sea cosa mía, que en la vida me ha gustado Sinatra (sé de gente que ahora mismo estaría dispuesta a comprobar si peso lo mismo que un ganso), pero vi la mayor parte de las actuaciones deseando que se acabara. Y las que no vi contando el tiempo que quedaba para acabar (lo de pasar el vídeo hacia delante solo lo hice cuando me salté la actuación de Aaron después de su eliminación, que una tiene aguante, pero no tanto), tampoco me entusiasmaron.

Después de Aaron vino un Casey al que no había visto desde esa primera impresión (tan sumamente mala) en las audiciones. Soso como él solo, descolocado encima del escenario e incómodo hasta decir basta. No sé quién sería el lumbrera al que se le ocurrió que poner a Casey en un escenario sin la guitarra en la mano era una buena idea. Supongo que la idea no fue suya (tampoco recuerdo si se comentó o no), porque el primero que se veía incómodo era él. Pero, en cualquier caso, el resultado fue un desastre total y absoluto. Después de haber ido viendo cómo Mike y Aaron se salvaban semana tras semana, y cómo la semana pasada Casey acababa en la cuerda floja junto con Siobhan, al ver semejante actuación me eché a temblar. Porque si bien Aaron se merecía su eliminación por su constancia en lo que a inutilidad encima del escenario se refiere, esta semana estuvieron ambos dos a la misma altura. Y el voto del público hasta ahora había ido siempre para Aaron. Me alegro de haberme llevado una sorpresa (más o menos) y que el que cayera fuera Aaron, aunque no las tenía todas conmigo. Eso sí, espero que esta actuación sirva para continuar aplicando el "no sin mi guitarra" de aquí en adelante (si no cae esta semana).

Crystal, partiendo de la base de mi poco aprecio por Frank Sinatra, estuvo bastante mejor y fue una de las dos actuaciones que salvo. Jugaba fuera de su estilo, pero aun así defendió el tema bastante bien. Me gusta más cuando canta canciones que son más de su estilo, porque es quizá de las que más definidas (si no la que más) están de todo el programa. Y es un estilo que le va, que encaja con ella. Pero cuando consigue sacar adelante (y encima con buena nota) una canción que no se me habría pasado por la cabeza que podía sacar, demuestra lo de siempre, que el que vale, vale.

El siguiente en salir al escenario fue Mike, que precisamente era el que pensaba que iba a estar más en su elemento esta semana. Y supongo que lo estuvo, no lo sé. A mí no me gustó, pero es que a mí Mike me aburre soberanamente en cuanto pone un pie en el escenario. No es su voz, que no dudo que tenga buena voz, es todo el ambiente que crea. Y yo soy de esas personas que, como algo me aburra, no soy capaz de prestar atención (a principio del cuatrimestre, mi cabecita empezó a volar a otro lugar más interesante en el principio del tema 1 de Contabilidad de Costes. De repente volví al planeta Tierra y estábamos en el tema 7. Algo parecido me pasa con Mike), así que poquito puedo decir de su actuación.

Para compensar, cerró la noche Lee. Y con Lee me pasó lo mismo que con Crystal: me hubiera gustado verlo cantando otra cosa, pero dentro de lo que cabe estuvo bastante bien. Es más, lo bueno que tuvo su actuación es que se salió un poco del tono de todas las demás, lo que fue estupendamente para que pudiera aguantar con los ojos abiertos hasta el final.


Ya queda muy poquito para la final y ahora mismo yo tengo muy claro que quiero una final entre Crystal y Lee. Y si bien me gustan mucho los dos, cada uno en su estilo, también tengo claro que me gustaría que de ahí saliera Lee vencedor.
De los otros dos que quedan, me gustaría ver a Mike marchándose (de una vez) la semana que viene, y a Casey aguantando una semana más.

A ver qué es lo que pasa la semana que viene.

¡Saludos!

PD: ¿Habré batido mi récord en la utilización indiscriminada de paréntesis?

6/5/2010

Bad Reputation

Desde que volvimos del parón, para mí Glee ha sido un poco una montaña rusa. Si bien es verdad que no he llegado a odiar ninguno de los cuatro capítulos, hay dos que no me dijeron mucho, mientras que otros dos me encantaron.

Y como vamos a semana de cada y el de la semana pasada, aunque ni de lejos me aburriera, no me dijo mucho (o a lo mejor soy yo y mi odio irracional hacia Beautiful. Y además toda la trama de Mercedes me pareció demasiado "mensaje para adolescentes metido con calzador, que es lo que toca"), el de esta semana se une a mi lista de favoritos.

Claro que no podía ser de otra manera, porque en él aparece un momentazo que parecía recién sacado de Popular, esa otra (gran, en mi opinión) serie de Ryan Murphy sin la que probablemente no existiría Glee.
(Nota mental: revisionar Popular YA. Esta serie, incomprendida por absolutamente todo el mundo a mi alrededor, aparte de ser probablemente la segunda serie que seguí de forma fiel y casi obsesiva, creo que es una de esas pequeñas joyas extrañas y surrealistas. Una de esas que amas u odias, pero que difícilmente deja indiferente. Y Mary Cherry es una grande entre las grandes. He dicho :P)
Como digo, yo soy de esas que se levantaba muchas mañanas de verano expresamente para ver Popular, que la echaban en la 2, así que el vídeo de Run Joey Run no pudo hacer otra cosa que ponerme la sonrisa en la boca y traerme un montón de recuerdos. Recuerda mucho a esos momentazos que se marcaban en Popular y que yo creo que eran lo mejor de la serie.
Oh, y por si no fuera suficiente con el vídeo en general, atentos a la cara de Rachel al final de la canción... ¿Es cosa mía o estoy viendo a Mary Cherry? :P

(En cuanto a la calidad del vídeo, mirrors y tal... es cosa de los señores de la Fox, que ya sabemos cómo son con eso de los derechos)

Pero aparte de ese momento, el capítulo tuvo más cosas. Una vez más, vuelve a quedar claro que intentan repartir el protagonismo entre todos ellos. Este capítulo puesto en la primera mitad de la temporada nos habría dado 40 minutos de Rachel y ninguno de los demás. Pero no es así, sino que vemos un poco a todos y a cada uno. A alguno más directamente, a alguno en grupo. Pero todos tienen su lugar. Y yo creo que lo están haciendo estupendamente, porque no da la sensación de que le quiten protagonismo a nadie, sino de que se lo dan a los demás.

Volvió a notarse de nuevo lo mucho que han tenido en cuenta todas las reacciones y opiniones del público después de la primera mitad de la temporada. Si no recuerdo mal, esta vez han sido cuatro las intervenciones cortas de Brittany, que a mí, lejos de cansarme, cada día me gusta más. Seguramente si se centraran en ella dejaría de tener gracia, pero ahora mismo, con esas frases tan surrealistas y fuera de contexto que suelta, es responsable de muchos de esos momentos en los que acabas casi llorando de risa.
Otra nota curiosa (y otra muestra más de esto que comentaba) es la referencia a la pareja Rachel/Puck como Puckelberry.

Pero volviendo al primer punto, a ese reparto del protagonismo: quizá es cosa mía, pero de esta forma los capítulos se me hacen más completos, mejor repartidos. Y por eso no puedo decir si el capítulo fue de Rachel, si perteneció por completo a ese momento Popular, si se lo podemos dejar a la pobre Quinn, si fue del resto de Glee Clubbers o se puede apropiar de él (un ratito) el vídeo de Sue y Olivia Newton-John. Otro vídeo que estuvo genial, por cierto (¿me dejarán hacerle una estatua a Jane Lynch en medio de la plaza de mi pueblo?), aunque para mí no fuera el vídeo del capítulo. No al lado del Run Joey Run, al menos.
Incluso tuvimos algo más de desarrollo del tema Emma/Schue, apañándolo para que, de nuevo, el propio Schue pudiera vivir en sus propias carnes el tema del capítulo. Lo digo desde aquí: Schue es lo que menos me gusta de la serie, pero como enlace entre unos y otros creo que funciona bastante bien.

En definitiva, un capítulo bastante intenso, porque cada vez se las apañan mejor intentando no dejar a nadie de lado. Y del que se pueden sacar muchos buenos momentos. Entre ellos, el final con Total Eclipse of the Heart, esa canción que amo y odio a partes iguales, pero que nadie puede evitar que cante a gritos en el coche cuando la ponen por la radio. Una vez más, me pongo a los pies de Lea Michele y esa voz tan estupenda que tiene.


Solo una cosilla más antes de acabar: adoro a Jesse. Más y más cada capítulo. Me encanta Jonathan Groff y casi me puse a dar saltos cuando anunciaron que iba a participar en la serie, pero es que el personaje no solo estuvo a la altura, sino que se ha convertido por méritos propios en uno de mis personajes favoritos. Solo espero que lo aprovechen todo lo que puedan y más. Que cante. Y que baile. Y que se le vea ese pelo tan bonito que tiene.

¡Saludos!

PD: Por cierto, Kurt dijo exactamente lo que yo estaba pensando cuando le comenta a Schue que ha estado viendo demasiadas reposiciones de Law & Order.



5/5/2010

Gravity

Este fin de semana estuve con un trancazo de cuidado y ninguna gana de moverme de casa. Así que, a riesgo de sufrir una sobredosis de Gilmore Girls (voy por la mitad de la sexta temporada ahora mismo, cuando el fin de semana pasado iba acabando la quinta. Y me gusta la serie (a veces más, a veces menos), pero cuando veo varios capítulos seguidos me entra una sensación de empacho tremenda), decidí intercalar algún episodio suelto de otras series.


Entre ellos colé el piloto de Gravity, serie a la que en otras circunstancias y después de leer una crítica en VayaTele ni se me habría pasado por la cabeza darle una oportunidad.


Y no sé muy bien lo que pensar de la serie, pero desde luego el piloto (y el segundo capítulo, que me lo vi al día siguiente) indiferente no me ha dejado. No sé si pensar que es mala malísima y sin remedio, o que es tan mala a propósito y con mala leche, en un intento (¿quizá conseguido?) de convertirse en una de esas “tan mala que es buena”.

Quizá en los próximos episodios consiga averiguar cuál de las dos es, pero ahora mismo ese asunto me tiene fascinada.
Porque no sé hasta qué punto es consciente de sí misma. No sé hasta qué punto se toma en serio a sí misma o es consciente de que todo es un chiste surrealista y extraño.
No tengo ni la más mínima idea. Y, si lo que pretendían era dejarme pendiente y con la duda, de momento lo han conseguido. Porque pienso seguir viéndola mientras mantenga esa extraña fascinación por saber qué leches es lo que quiere. Cuando sepa si quiere que yo me la tome en serio o que la tome como una broma.


Porque de verdad que ahora mismo me cuesta. Ese inicio de capítulo, con el coche volando desde el acantilado y la escenita del crucero gay, es ridículo a más no poder. Un momento de vergüenza ajena de esos que te hacen querer hacer como que no lo has visto, como que tú no has sido testigo de ello.


Y tras ese, unos cuantos momentos más (aunque creo que de momento ninguno tan ridículo como esa primera impresión). La serie es extraña, ya digo. Tiene un intento de trascendentalismo de fondo que no sé si va en serio o es de coña. Los personajes son a cada cual más caricaturesco (salvo el chico del coche, que es demasiado soso para eso), empezando por Lilly y siguiendo con todos los demás, como el policía o la mujer del tiro en la cabeza.


No sé si los personajes me gustan o no. No sé lo que la serie quiere decirme, ni lo que quiere que entienda. Por eso, no sé si la serie me gusta o no.

Y por eso, porque aún estoy dándole vueltas, Gravity ha conseguido llamarme la atención. Aún no sé si para bien o para mal, eso sí.
Seguiremos informando.


¡Saludos!

PD: Ya que nombraba a las Gilmore por arriba, ya he visto al pianista de Glee en dos episodios :P.

3/5/2010

Un paseo por Happy Town

Como ya sabía que haría, aunque fuera simplemente porque la presencia de Amy Acker me obligaba a ello, el otro día le eché un vistazo al piloto de Happy Town.

El resultado: muchísimas sensaciones y opiniones encontradas y contradictorias.


Parto de lo básico: una idea relativamente decente. Y es que la base consigue lo que quiere, poner el fondo para una historia intrigante y, sobre todo, inquietante. En ese sentido, uno de los puntos fuertes del piloto es todo el ambiente que crea. Son esas calles. Son esas costumbres y ese día a día que nos describe. Y, sobre todo, son unos personajes pintorescos y, quizá, rozando en algún momento la caricatura, el aire a personaje de cuento.

Todo eso en conjunto crea la sensación de haberte metido de lleno en un cuento. Quizá peque a ratos de tramposa, eso no lo niego, pero el efecto lo consigue.


De todos modos, al mismo tiempo que consigue transmitirte esa sensación, te hace ver un detalle que, si no lo corrigen en los próximos episodios, puede convertirse en un grave problema. Y en algo que probablemente convierta una serie aceptable (de momento tampoco es que me parezca nada del otro mundo; pasable y ya) en un bodrio de cuidado.
A lo que me refiero es a que ya en el piloto nos presentan muchas tramas enrevesadas por sí mismas y sin necesidad de entremezclarse. Y el problema es que tiene toda la pinta de que van a acabar mezclándose. Da la sensación de que quieren llenar la serie de tantos misterios como quisieron meter en Lost. Pero al mismo tiempo le dan un aire relativamente familiar y los misterios quedan un poco forzados.
A eso hay que unirle que, pues eso, son muchas tramas empezadas, muchos hilos sueltos, que no quedan sueltos de forma natural, sino que se nota que son artificiales.


Espero que lo solucionen en los próximos episodios, aunque no tengo demasiadas esperanzas al respecto. No es que me entusiasmara el episodio, pero al menos sí se me hizo entretenido.


Eso sí, en su defensa (aunque no sé si sirve mucho de defensa) tengo que decir que me pareció el piloto más fuerte (y quizá también el argumento más fuerte) de los tres dramas que ha presentado la ABC este año. Comparado con V y con FlashForward, tiene más puntos fuertes. Claro que tampoco es decir mucho: V me parece una serie relativamente entretenida en algún capítulo, pero en la que no gastaría ni un minuto si no tuviese la imperiosa necesidad de perder el tiempo continuamente (me quejaré todo lo que quiera, pero la vida del estudiante tiene sus puntos). Y del bodrio que es FlashForward mejor no hablo…


¡Saludos!


PD: ¿Alguien me puede explicar por qué las temporadas de Doctor Who son tan horriblemente caras? Suelo ir comprando temporadas completas de series cada cierto tiempo (vamos, generalmente cuando coincide eso de "voy a pasar cerca de la FNAC/derivados" y "mi cartera ha dejado de estar llena de telarañas tamaño complejo residencial momentáneamente") y ahora mismo estoy en proceso de hacerme con Doctor Who, pero es que si me la compro tengo que sacrificar la comida durante varias semanas :P.

2/5/2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (III)

Llevaba ya un tiempo sin usar personajes de series a modo de saco de boxeo. Y eso no puede ser, que para estas cosas hay que ser un poco constante.

Así que aquí va la tercera parte de mi (interminable) lista:


Gunn (Angel)
Me gustan prácticamente todos los personajes de Angel. De hecho, tiene muchísimo mérito, porque fue esta la serie que consiguió que aceptase (e incluso le cogiese cariño) al propio protagonista, que en Buffy me parecía un cansino de cuidado. Solo hay dos excepciones, y una de ellas es Gunn.
No entiendo muy bien qué es lo que aportaba a la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias características, su encanto. Gunn era un peso muerto que lo único que aportaba era su cara de enfado de vez en cuando. Porque cuando no estaba cabreado con el mundo, directamente no aportaba absolutamente nada.
Y si al principio me resultaba un poco (sin pasarnos) indiferente, a partir de su relación con Fred no pude evitar verlo continuamente como el personaje más empalagoso y más pesado de toda la serie. Y probablemente de muchas otras.
Vale, lo voy a admitir: no creo que, por sí mismo, sea un mal personaje. Sin duda está bien construido si tenemos en cuenta que era el tío pesado que pasaba por allí. Pero al mismo tiempo era la sosería personificada.
Y uno no puede ser la sosería personificada y seguir en la misma serie temporada tras temporada tras temporada.


Vanessa (Gossip Girl)
Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba con este personaje era que la veía fuera de contexto en la serie. Ahora, cuando debería haber sido la única en sobrevivir al paso a la universidad, ya puedo decir convencida que no, que no era cosa del contexto. Que ella solita se las apaña para ser insufrible en todas las escenas en las que sale.
Al contrario que Angel, Gossip Girl no es una serie donde cueste encontrar personajes que no caigan bien. Al contrario, precisamente. Por eso, brillar en la lista de personajes petardos tanto como lo hace Vanessa, tiene mucho mérito en esta serie.
Y es que aquí lo que falla es el planteamiento al completo en cuanto al personaje. Al principio nos la intentan vender como esa chica alternativa, muy normalita en un mundo donde lo más normal del mundo es irse de compras a las tiendas más caras en una mañana de clase.
Pero no funciona. Y no funciona porque en ningún momento hace nada que pueda diferenciarla de los demás. Forma parte (como decorado, eso sí, porque aún no he visto que la chica haya tenido una trama relativamente decente) de sus culebrones y sus intrigas, se monta películas por cualquier cosa como todos los demás.
En definitiva: es distinta solo mientras los señores guionistas quieren ponerle esa etiqueta. Y es una etiqueta que funciona solo como si llevara un post-it en la frente, diciéndonos que recordemos que, aunque no lo pueda parecer, ella no es como los demás personajes, que está ahí infiltrada.
De verdad pensé que en esta temporada, cuando les tocaba ir a la universidad, que es un sitio que a los guionistas les encanta convertir en un lugar donde cualquier hipster estaría como en casa, esta chica encontraría su sitio. Porque no nos engañemos, Vanessa lo que lleva siendo desde el principio es una niña pija que se las da de alternativa.
Pero lo que decía; ni siquiera así funciona.
De todos modos, creo que esta serie necesita quitarse de en medio a la mitad de sus personajes. Si yo fuera guionista, metería de cabeza a más de la mitad en un avión y lo estrellaría en cualquier sitio como quien no quiere la cosa.


George (Grey's Anatomy)
Culebrones tras las cámaras aparte, George ya era cansino mucho antes de convertirse en una sombra que salía de fondo en alguna escena, tres segundos por capítulo.
Me sacaban de quicio sus cabreos con el mundo sin razón aparente, que mirara a todo el mundo con ojos de cordero degollado… Y, sobre todo, me sacaba de quicio que los guionistas intentaran vendérnoslo como un tipo que molaba. No, yo tampoco lo entiendo.
Pero eso fue lo que intentaron cuando se cansaron de que fuera el pringado del grupo (papel que sí que encajaba algo más con él). Intentaron hacernos creer que alguien como Callie (Callie mola, y quien diga lo contrario, no tiene ni idea :P. Y fun y pin.) podía tener el más mínimo interés en él, cuando está claro que, por muy desastre que fuera, estaba muy por encima de su nivel.
Puedo aceptar lo de Izzie (Dios los cría y ellos se juntan), pero no puedo entender (o aceptar) lo de Callie.
Cuando se quedó atrás, empezó a ser bastante obvio que no hacía ninguna falta en la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias tramas, y todo lo que sabíamos de él lo dejaba bastante separado de ellos y sin el más mínimo interés.
Yo soy de las que se alegraron cuando sus apariciones por capítulo empezaron a reducirse a trece segundos confundiéndose con el decorado en una escena. Y, para qué negarlo, el final de la quinta temporada me hizo profundamente feliz.


Kennedy (Buffy)
Aquí a lo mejor soy un poco injusta, porque el personaje al fin y al cabo es la pareja de Willow. Y en ese sentido, tanto Tara como Oz habían dejado el listón muy alto.
Creo que el que Kennedy estuviera interpretada por Iyari Limon es lo único bueno del personaje; al menos podíamos alegrarnos la vista.
Por lo demás, Kennedy era una niña mimada que se las daba de lista. Resultaba un poco chocante que, cuando se esforzaban por que todas las demás candidatas fueran unas crías, Kennedy actuara como la reina y señora del grupo.
En conjunto, a mí me costaba verla de una forma distinta a como había visto a Dawn (que en la séptima temporada ya pasó a ganarse totalmente mi respeto) hasta poco antes: la niña petarda a la que no les queda otra que llevársela con ellos.

¡Saludos!