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17/10/2012

Likeability is overrated

Siempre me ha pasado que me cuesta muchísimo más conectar con los personajes más hechos a propósito para resultar agradables y conseguir el favor del público que conectar con aquellos creados justamente para lo contrario. Vamos, si empezamos diciendo que siempre me dio mucha lástima Scar en el Rey León, entendéis por dónde van los tiros. No quiere decir eso que odie por defecto a todos los "buenos" oficiales, aunque sí que me exasperan profundamente los que van de buenos oficiales, que no es lo mismo. Pero bueno, el caso es que suelo preferir a los que se nos presentan de algún modo como "villanos", porque suelo encontrar mucho más interesantes y mucho más entendibles sus razones.

¿Que a qué viene esto? Pues en realidad llevo dándole vueltas a recopilar en una entrada lo que llevo media vida diciendo desde hace tiempo, pero ha sido ESA escena de Thomas en el episodio de Downton Abbey lo que ha conseguido que me dejara de vaguear y defendiera a mis pobres incomprendidos de una vez (en el mismo sitio y no tuit a tuit, se entiende). Y es que esa escena me dejó completamente rota, más aún que todo lo demás que ocurre en el capítulo. Entre otras cosas porque Thomas es el personaje que más me llega de la serie desde hace mucho, especialmente a partir de que en la 2ª temporada se esforzaran en darle un fondo que dejaba claro que tampoco es que fuera un malo de manual, y que de hecho tiene debilidad por los que son más débiles, cosa que a mí por supuesto me pareció muy entrañable y muy coherente con el personaje. Por eso me mata cuando el mundo en general sigue pasándoselo pipa odiándolo. No lo comprendo, no soy capaz de entender ese odio y esa manía de decir que se merece todo lo que le pasa (que lo he leído ya unas cuantas veces últimamente). Porque no, simplemente no. Es decir, si nos ponemos en su lugar, el pobre va básicamente de desgracia en desgracia, y creo que el único personaje al que Julian Fellowes le gusta torturar aún más es Edith. Así que en esas estamos. He leído muchísimo eso de que Thomas es malo porque no le importa llevarse por delante a quien sea en su ambición, pero en realidad si lo pensamos, es lógico que lo haga. No tiene otra cosa en que volcarse y además, aunque solo nos hayan mostrado los golpes más recientes, podemos intuir que se ha llevado unos cuantos golpes en la vida, con lo que es normal que llegue un punto en que le importa bastante poco a quién tenga que pisotear por el camino. Y aun así, pisoteando a quien sea por el camino, le cuesta lo suyo ir subiendo, con lo que de nuevo es bastante lógico que lleve encima los niveles de frustración que me lleva el pobre, y que han hecho, entre otras cosas, que ande ahora en guerra con su antigua BFF, lo que evidentemente me parte el corazón. Es por todo esto que creo que jamás me cansaré de defender a Thomas, aunque los que lo hacemos seguimos estando en minoría. Y aunque signifique que voy a tener que sufrir las torturas que se le vayan ocurriendo a Julian Fellowes, está claro, porque el día que le regale un hombre a Thomas y le deje ser feliz en general, se acabará el mundo.

De todos modos, Thomas es solo uno de esos ejemplos de pobres incomprendidos a los que solo apreciamos unos pocos. Se me ocurre, por ejemplo, el desprecio que mucha gente siente hacia Pete de Mad Men, cuando es uno de mis personajes favoritos de la serie. No niego que haga cosas tirando a rastreras, pero es un personaje tan perdido, tan frustrado, tan desesperado y, en definitiva, tan profundamente infeliz, que sufro mucho con cada una de sus tramas, y deseo con todas mis fuerzas (siendo consciente de que es un personaje ficticio, que tampoco estoy tan loca) que algún día encuentre la manera de ser un poco menos desgraciado. Algo parecido me ocurre (y lleva ocurriéndome desde muchísimo antes de que empezara la serie, que anda que no habré defendido al personaje hablando de los libros) con Theon de Game of Thrones, ese desastre emocional andante, fruto de no haber pertenecido nunca a ninguna parte y haber buscado aceptación en todas, que ni Paul Weston conseguiría solucionar del todo. Y, más recientemente, ya sabéis que defiendo a Regina de OUAT a capa y espada. Y, como ellos, hay muchísimos más. Como Lindsey de Angel (aunque quizá este es la excepción, porque no es un personaje al que se le muestre demasiado desprecio, o eso creo, pero es otro de esos personajes torturados dignos de mención, especialmente teniendo en cuenta que cierta escena protagonizada por él en el final de la serie es de los momentos televisivos con los que más he llorado jamás) o Jenny de The L Word (que, de nuevo, tampoco la consideraría una villana, pero la pobre loca recibe tantísimo odio inmerecido, in my opinion, que no puedo no mencionarla).

Así, todos ellos y muchos otros son mis pobres incomprendidos. No los defiendo por llevar la contraria, sino que simplemente ocurre que me resulta muchísimo más fácil empatizar con ellos y, como consecuencia, me implico muchísimo más en sus historias. Y, por tanto, me da muchísima pena que, además de llevar encima todos los traumas y todos los problemones que llevan, se lleven el odio y el desprecio de tanta gente (de nuevo, siendo Lindsey la excepción, que no creo que el mundo en general lo odie). De forma tan, tan inmerecida.

¡Saludos!

PD: Os recuerdo que ha vuelto Comic Book Men, y que si no la estáis viendo, no sé a qué esperáis. Cada vez que los veo, siento la necesidad de irme a trabajar (o hacer el vago) con ellos.

2/5/2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (III)

Llevaba ya un tiempo sin usar personajes de series a modo de saco de boxeo. Y eso no puede ser, que para estas cosas hay que ser un poco constante.

Así que aquí va la tercera parte de mi (interminable) lista:


Gunn (Angel)
Me gustan prácticamente todos los personajes de Angel. De hecho, tiene muchísimo mérito, porque fue esta la serie que consiguió que aceptase (e incluso le cogiese cariño) al propio protagonista, que en Buffy me parecía un cansino de cuidado. Solo hay dos excepciones, y una de ellas es Gunn.
No entiendo muy bien qué es lo que aportaba a la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias características, su encanto. Gunn era un peso muerto que lo único que aportaba era su cara de enfado de vez en cuando. Porque cuando no estaba cabreado con el mundo, directamente no aportaba absolutamente nada.
Y si al principio me resultaba un poco (sin pasarnos) indiferente, a partir de su relación con Fred no pude evitar verlo continuamente como el personaje más empalagoso y más pesado de toda la serie. Y probablemente de muchas otras.
Vale, lo voy a admitir: no creo que, por sí mismo, sea un mal personaje. Sin duda está bien construido si tenemos en cuenta que era el tío pesado que pasaba por allí. Pero al mismo tiempo era la sosería personificada.
Y uno no puede ser la sosería personificada y seguir en la misma serie temporada tras temporada tras temporada.


Vanessa (Gossip Girl)
Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba con este personaje era que la veía fuera de contexto en la serie. Ahora, cuando debería haber sido la única en sobrevivir al paso a la universidad, ya puedo decir convencida que no, que no era cosa del contexto. Que ella solita se las apaña para ser insufrible en todas las escenas en las que sale.
Al contrario que Angel, Gossip Girl no es una serie donde cueste encontrar personajes que no caigan bien. Al contrario, precisamente. Por eso, brillar en la lista de personajes petardos tanto como lo hace Vanessa, tiene mucho mérito en esta serie.
Y es que aquí lo que falla es el planteamiento al completo en cuanto al personaje. Al principio nos la intentan vender como esa chica alternativa, muy normalita en un mundo donde lo más normal del mundo es irse de compras a las tiendas más caras en una mañana de clase.
Pero no funciona. Y no funciona porque en ningún momento hace nada que pueda diferenciarla de los demás. Forma parte (como decorado, eso sí, porque aún no he visto que la chica haya tenido una trama relativamente decente) de sus culebrones y sus intrigas, se monta películas por cualquier cosa como todos los demás.
En definitiva: es distinta solo mientras los señores guionistas quieren ponerle esa etiqueta. Y es una etiqueta que funciona solo como si llevara un post-it en la frente, diciéndonos que recordemos que, aunque no lo pueda parecer, ella no es como los demás personajes, que está ahí infiltrada.
De verdad pensé que en esta temporada, cuando les tocaba ir a la universidad, que es un sitio que a los guionistas les encanta convertir en un lugar donde cualquier hipster estaría como en casa, esta chica encontraría su sitio. Porque no nos engañemos, Vanessa lo que lleva siendo desde el principio es una niña pija que se las da de alternativa.
Pero lo que decía; ni siquiera así funciona.
De todos modos, creo que esta serie necesita quitarse de en medio a la mitad de sus personajes. Si yo fuera guionista, metería de cabeza a más de la mitad en un avión y lo estrellaría en cualquier sitio como quien no quiere la cosa.


George (Grey's Anatomy)
Culebrones tras las cámaras aparte, George ya era cansino mucho antes de convertirse en una sombra que salía de fondo en alguna escena, tres segundos por capítulo.
Me sacaban de quicio sus cabreos con el mundo sin razón aparente, que mirara a todo el mundo con ojos de cordero degollado… Y, sobre todo, me sacaba de quicio que los guionistas intentaran vendérnoslo como un tipo que molaba. No, yo tampoco lo entiendo.
Pero eso fue lo que intentaron cuando se cansaron de que fuera el pringado del grupo (papel que sí que encajaba algo más con él). Intentaron hacernos creer que alguien como Callie (Callie mola, y quien diga lo contrario, no tiene ni idea :P. Y fun y pin.) podía tener el más mínimo interés en él, cuando está claro que, por muy desastre que fuera, estaba muy por encima de su nivel.
Puedo aceptar lo de Izzie (Dios los cría y ellos se juntan), pero no puedo entender (o aceptar) lo de Callie.
Cuando se quedó atrás, empezó a ser bastante obvio que no hacía ninguna falta en la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias tramas, y todo lo que sabíamos de él lo dejaba bastante separado de ellos y sin el más mínimo interés.
Yo soy de las que se alegraron cuando sus apariciones por capítulo empezaron a reducirse a trece segundos confundiéndose con el decorado en una escena. Y, para qué negarlo, el final de la quinta temporada me hizo profundamente feliz.


Kennedy (Buffy)
Aquí a lo mejor soy un poco injusta, porque el personaje al fin y al cabo es la pareja de Willow. Y en ese sentido, tanto Tara como Oz habían dejado el listón muy alto.
Creo que el que Kennedy estuviera interpretada por Iyari Limon es lo único bueno del personaje; al menos podíamos alegrarnos la vista.
Por lo demás, Kennedy era una niña mimada que se las daba de lista. Resultaba un poco chocante que, cuando se esforzaban por que todas las demás candidatas fueran unas crías, Kennedy actuara como la reina y señora del grupo.
En conjunto, a mí me costaba verla de una forma distinta a como había visto a Dawn (que en la séptima temporada ya pasó a ganarse totalmente mi respeto) hasta poco antes: la niña petarda a la que no les queda otra que llevársela con ellos.

¡Saludos!