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9 dic 2010

De vuelta en el Upper East Side

Después de la imagen, puede haber spoilers sobre la 4ª temporada de Gossip Girl


El año pasado por estas fechas mi relación con Gossip Girl no estaba en su mejor momento. De hecho, más bien estuve a puntico de abandonar la serie en el parón. No pasaba nada, y lo que pasaba, pasaba mal. Es decir, para lo único que sirvió la tercera temporada fue para ablandar y quitarle toda la sal a personajes a los que no les hacía ninguna falta que se la quitaran.
No hay más que ver que precisamente nuestra querida Mapi fue lo que le dio algo de vida a la temporada para darse cuenta de que... pues gran cosa no pudo ser.

Sin embargo, como yo soy así, mantuve la esperanza. Y a pesar de estar a punto de quedarme en el camino con la tercera temporada, aguanté hasta el final. Y le di una oportunidad a la cuarta. Por el "a ver si hay suerte y mejora".

Y confieso que no es algo que suela pasar demasiado a menudo, pero en este caso... pues lo ha hecho. Y es que toda la primera mitad de esta temporada le da varias vueltas a la temporada anterior.


Después de un tiempo dando vueltas arriba y abajo con los personajes sin hacer absolutamente nada, en esta cuarta temporada hemos vuelto a tener una trama central, un enredo relativamente decente.
Juliet fue una "mala" oficial y una bitch de primera que le ha venido estupendamente bien a la temporada. Pero como todo personaje que se precie, Juliet tenía un secreto, y ese eran sus intenciones y su porqué. Es decir, después de su operación "destruyamos a Serena", que más o menos ya acabó en el episodio anterior, seguíamos sin saber muy bien por qué lo había hecho. Sabíamos que tenía que ver con que su hermano estaba en la cárcel por culpa de Serena, pero no sabíamos por qué.

Y en este último capítulo ya nos enteramos. Y en una vuelta de tuerca de lo más propia de esta serie, resulta que la mala malísima de la película es Lily (y tanto Juliet como su hermano pasan a ser encantadores xD). No solo había mandado al hermano de Juliet a la cárcel por proteger la imagen de Serena (y la suya, por tanto), es que además está a puntico de darle una puñalada trapera a Chuck vendiendo Bass Industries, mientras de paso aprovecha para dejar a Rufus (de verdad, ¿quién fue el cerebrito que le puso el nombre al personaje?) con cara de tonto, porque eso de contarle las cosas como que no (otra cosa es que el hombre ya sea tonto de por sí, pero eso va aparte). El caso es que de la noche a la mañana Lily ha pasado a ser una manipuladora y una reina de los enredos que ríete tú de Blair Waldorf.

Lo que ahora habrá que ver es si son capaces de darnos una segunda mitad de temporada tan estupenda como esta primera. Porque se van de parón con las tramas bastante cerradas y atadas, así que... a ver por dónde salen ahora.

¡Saludos!

PD: Por cierto, igual soy yo la loca, pero juraría que vi a Lily y Chuck y a Dan y Blair tonteando.
PD2: Tal como acabó el episodio, no me extrañaría demasiado volver a ver a Jack Bass. No es que me entusiasme el personaje, pero es que con la grima que me da Desmond Harrington, siendo Quinn y su dichosa cadenita, en Dexter, casi que por su bien hasta quiero que vuelva, a ver si así me da menos grima xD.
PD3: Muy flojillo el capítulo navideño de Glee, ¿no? Demasiado ñoño para mi gusto. Creo que salvo la Sue del principio (no ya hacia el final), lo adorable que es Brittany y el momento de Blaine y Kurt tonteando musicalmente (estos dos son unos expertos en eso ya a estas alturas xD).

14 jul 2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (IV)

Hacía mucho que no dedicaba yo mi tiempo a meterme con esos personajes tan sumamente cansinos que aparecen en toda serie (casi sin excepciones, que hay muy poquitas series que no tengan ese personaje que sirve para descargar tu ira y tus odios hacia los guionistas :P), así que aquí van los cuatro siguientes (en el último, por cierto, va un spoiler importante del final de la tercera temporada de Private Practice, aviso):

Jenny (Gossip Girl)

A estas alturas de la película, lo que creo más bien es que tendría que hacer una lista con los personajes de esta serie que no son profundamente odiosos, que probablemente acabaría antes. Pero bueno, como lo suyo es ocupar espacio, voy sacándolos uno por uno, para que vayan demostrando lo mucho que valen cada uno por separado.
Pues bien, lo de esta chica es que encima me da pena. Porque yo soy de esas a las que al principio de la serie (e incluso aguanté en mis trece durante parte de la segunda temporada) Jenny Humphrey les caía bien. No sé, me parecía una chiquilla simpática, relativamente normalita y eso.
Lo que pasa es que de repente Taylor Momsen (que cada vez me da más la sensación de que quiere ganar algún concurso de "a ver quién es la niñata más petarda de Hollywood") se tragó a Jenny y apareció Mapi, conocida así por esos disfraces de mapache que se curra cuando le da por ponerse artística con el lápiz de ojos y las sombras negras. También se debió comer (o asesinar, o vaya usted a saber) a varios estilistas de la serie, porque de ahí en adelante solo se la ha visto vestida con varios trapos (que me gusta el estilo (no para mí, pero bueno), pero en cuanto una se pasa acaba pareciendo cualquier cosa) y luciendo unas extensiones que asustan al miedo. Entre eso, las patitas de alambre que tiene y la manía que tiene esta chica de echar los hombros hacia delante todo el rato, la verdad es que da bastante miedito.
Anyways, a lo que iba, que el personaje cambió por completo y quiso convertirse en la bitch oficial del Upper East Side. Lo que los guionistas de Gossip Girl no deben saber es que los hay que nos acordamos de la Blair del principio, y vista en comparación, nuestra Mapi deja bastante que desear. De hecho, deja bastante que desear incluso sin compararla con nadie.
Me basta con sus vueltas y más vueltas por la vida, y sus ir de un lado a otro intentando enredar para saber que lo único que quiero saber de esta chica es cómo muere cruel y lentamente.
De todos modos, a cada cual lo suyo: esta tercera temporada habría sido incluso peor de no ser por ella. Porque Serena y Nate podrían perfectamente haber desaparecido de la serie y nadie se habría dado cuenta, de no ser por los enredos de Jenny.


Riley (Buffy)

Yo estoy convencida que la introducción del personaje en la cuarta temporada no fue otra cosa que una estrategia como cualquier otra para promocionar Angel.
Porque durante las tres temporadas anteriores habíamos ido viendo la historia interminable del vampiro malo molón, el vampiro bueno más soso que el pan sin sal, y la rubia de por medio. Y, claro, si dices que vas a hacer un spin-off con el personaje más soso de los tres, ya empezamos mal.
Así que, ¿qué hicieron? Pues en cuanto empezó la siguiente temporada de Buffy, la serie madre, introdujeron a un personaje que hacía que Angel pareciera el alma de la fiesta en comparación. Y tiene mérito, porque el chico era humano, lo que en cualquier manual le habría dado cierta ventaja sobre el vampiro bueno, al menos en este sentido.
También es verdad que el nene estaba en el epicentro de la peor trama central que tuvo la serie en sus siete temporadas, que fue uno de los elementos relativamente importantes de la que sigo diciendo que fue la peor temporada de la serie. Pero, coñe, es que era malo hasta para los niveles de la propia temporada.
¿Que qué hacía? Pues nada, básicamente. Era ayudante de una profesora de psicología que daba clases a niveles de la ESO (o al menos los cachos de clase que salían los recuerdo yo de 4º de ESO :P) y en sus ratos libres se disfrazaba de soldadito y disparaba a los bichos malos. Además no solo era eso, sino que era como el líder de todos los soldaditos, y por tanto tenía que responder al estereotipo de soldado estirado hasta decir basta. Como Buffy entonces estaba acostumbrada a Angel, que le había resultado un quebradero de cabeza continuo (normal, con esos niveles de diversión que lo caracterizaban (siendo Angel, no Angelus, que Angelus molaba un puñao y medio)), decidió que quería algo más relajadito. Más soso, para que nos entendamos.
Y entonces apareció Riley para ocupar espacio y para demostrarnos a nosotros que sí, que había algo más soso que Angel, que igual hasta podía molar el spin-off (y mola, todo hay que decirlo).


Penny (TBBT)

Y sé que más de uno me matará por esto, pero cada vez me resulta más cansina. Y me da rabia, porque Kaley Cuoco me cae simpática, pero es que el personaje llega un punto en que se me hace insufrible.
Al principio de la serie, es decir, en los inicios más iniciales, Penny era como una especie de caricatura con patas de lo que viene siendo la rubia tonta típìca tópica. Pero tonta tonta, no simplemente tonta.
Después, los guionistas se dieron cuenta de que siendo tan sumamente tonta daba juego durante un ratito, pero que al cabo de un rato dejaba de tener gracia, y la suavizaron un poco. Seguía teniendo sus momentos de tontería extrema, pero por lo general solía tener un par de neuronas de guardia.
Lo que pasa es que igualmente acaba cansando. Porque su papel en la serie es el mismo todo el rato, se dedica a hacer y decir lo mismo una y otra vez. Ha tenido sus buenos momentos, especialmente con el combo Penny-Sheldon, pero son los menos, y además cada vez tiene menos gracia su relación con todos los demás personajes.
Esta temporada, además, su relación con Leonard no la ha beneficiado en absoluto, porque solo ha servido para exagerar un poquito más todo lo que ya empezaba a cansar al final de la segunda temporada.
En su defensa hay que decir que no es algo raro. Estamos hablando de una sitcom que, aunque puede tener su punto (para unos más, para otros menos), es bastante limitadita. Es decir, yo me lo paso pipa con algunos de sus episodios, pero la seguiré considerando una comedia menor por los siglos de los siglos y hasta su muerte (de cansancio extremo, me atrevo a decir, porque algo me dice que los señores de la CBS van a estirar el chicle todo lo que puedan y más, a no ser que les funcione muy mal el experimento de trasladarla a los jueves. Que, por cierto, me parece horriblemente mal, que parece que la mayoría de las series que sigo (o que tengo intención de seguir) se van a emitir los jueves). Y como toda sitcom tirando a limitada, va perdiendo la gracia con el paso de las temporadas, hasta que llega un punto en el que las únicas risas son las odiosas risas enlatadas.
Y, claro, con ese desgaste se van desgastando también sus personajes, que al fin y al cabo no son más que un par de trazos.
Por eso veo normal que haya acabado tan sumamente harta de Penny, lo que no quita, pues eso, que esté harta de ella.


Dell (Private Practice)

Y me dejo este para el final, no porque sea el personaje sobre el que más cosas tengo que decir (más bien al contrario), sino porque no me queda otra que colar un spoiler del final de la tercera temporada de la serie y habría sido muy poco práctico ponerlo al principio.
El caso: que no había dado tanto las gracias, ni perdonado tantas idas de olla, como lo he hecho gracias a que por fin se lo cargaran (y además de la forma más estúpida posible, porque era una muerte anunciada (a nada que lleves un par de series y un par de películas a tus espaldas) de las que a todos los personajes les pasan desapercibidas las señales hasta que es demasiado tarde).
Cuando empezó la serie, su papel consistía en ser el tipo que se paseaba por medio de la clínica en bañador a media tarde.
Después le empezaron a dar líneas, y se convirtió en una especie de mezcla de los dos personajes más cansinos de su hermana mayor, Grey's: George e Izzie.
Del uno cogía esa sosería extrema capaz de dormir a una piedra. De la otra se llevaba esa manía por juzgar todo y a todos e ir poniendo morritos por la vida.
Mira que he tenido mis más y mis menos con todos los personajes de esta serie, pero es que Dell ha sido creo que el único que se ha mantenido siempre en los menos.
Pero bueno, quizá sea culpa de Chris Lowell, que es uno de esos actores que no falla: personaje que toca, personaje que se vuelve soporífero. Es una de sus dos especialidades (la otra es posar con las manos en los bolsillos. En serio, buscad imágenes de este chico y veréis que en el 90% sale con las manos en los bolsillos. Y en el 10% restante no está posando, porque son capturas).

¡Saludos!

PD: Ayer acabé con la tercera temporada de Big Love (ya dije que al paso que iba me iba a poner al día en un momento) y mantengo lo que dije con su segunda temporada: empezó gustándome, pero a cada temporada que pasa me gusta más. Además, qué leches, a mí me pones una canción de la Velvet Underground (en este caso esta) y ya me tienes ganada, que para estas cosas soy una chica fácil :P. En cualquier caso, sorpresas musicales aparte, ya digo que me gusta cada vez más. Y, sobre todo, me gustan cada vez más los dos hermanos Grant. En fins, a ver qué tal la cuarta.

20 may 2010

Y cómo volví a caer en Gossip Girl

Lo que me pasa a mí con esta serie es surrealista. Ya van dos temporadas en las que me pasa lo mismo.

Y es que yo empecé viendo la primera temporada sin pensar que me iba a gustar. Y me gustó, vaya si me gustó. Tuve mis más y mis menos con unos cuantos personajes, pero la serie tenía su encanto. Por supuesto, cuando se empieza a ver Gossip Girl hay que ir con las ideas claras y saber qué vas a ver. Porque como esperes otra cosa (o vayas con la actitud de "no, esto es para niñatos sin cerebro") te va a parecer un bodrio como la copa de un pino. Yo no empecé con ella así; tenía curiosidad por ella y no me decepcionó.

Disfruté como una enana con muchas (que no todas) de las tramas. Y adoré a Blair por encima de todas las cosas. Y a Chuck casi tanto como a ella.

Sin embargo, la segunda temporada me dejó mucho más fría. Tuvo momentos que me entretuvieron, pero en general tampoco me dijo mucho.

En cuanto a la tercera... Empezó mal. Muy mal. Tan mal que cuando llegó el parón ni me di cuenta de que había desaparecido de mis martes y, cuando volvió, me planteé muy seriamente que se quedara ahí.
El paso a la universidad (o a no hacer nada, en el caso de Serena) no les sentó bien a los personajes que habían estado más en su salsa cuando estaban en el colegio. Blair perdió toda su fuerza y su mala leche (bien empleada) para convertirse en una niñata llorona y quejica (y aun así siguió siendo de mis personajes favoritos. No es muy difícil imaginarse entonces cómo estarían los demás). Con Chuck (suspensión de la incredulidad aparte a la hora de enfrentarse a sus tramas, que en esta serie si no vas ya con el chip cambiado, mal vamos) pasó algo parecido. Además, estos dos personajes, al menos tal como han acabado llevándolos esta temporada, funcionan mejor con una TSNR de por medio que felizmente emparejados. Porque mientras han estado emparejados se han anulado el uno al otro y, hasta que no han empezado con dramas y movidas, no han vuelto a resurgir.

De todos modos, tampoco es que les haya sentado muy bien a los que teóricamente se deberían haber lucido con este cambio de escenario. Vanessa ha estado tan petarda como de costumbre, y Dan ha sido el mismo quiero y no puedo de todas las temporadas.
De Nate no diré mucho, porque es de esos personajes que da igual el tiempo que se peguen chupando cámara, que para mí pasan totalmente desapercibidos.

Pero no todo ha sido malo. De hecho, he disfrutado bastante con estos últimos capítulos y, a su manera, ha vuelto a reengancharme. Es más, la trama del padre de Serena (especialmente durante el penúltimo capítulo de la temporada, que es cuando más la desarrollan) me mantuvo pendiente de la pantalla durante todo el tiempo, algo que esta serie no había conseguido durante mucho tiempo.

Por eso, creo que Gossip Girl sigue siendo tan Gossip Girl como siempre. Porque no hay serie que consiga engancharme y desengancharme tanto, tan continuamente y con tanta intensidad.

Y por eso, y dado que se abren unas cuantas puertas al final de la temporada que no tienen mala pinta, empezaré la cuarta esperando que no se duerman en los laureles como les pasó con esta. Espero ver a Blair recuperando su personalidad y genialidad ahora que parece que va a estar en un ambiente mucho menos aburrido (y más temporada 1) que NYU. Me mantengo escéptica en cuanto a lo que corresponde a Chuck. Y Georgina, aunque el momento del final con Dan me lo vi venir desde que aparece tan tapadísima al principio, siempre es un aliciente para ver la serie (eso sí, nada de volver rubia a mi Michelle Trachtenberg nunca más).
En cuanto a Serena, me conformo con que la mantengan como esta temporada. Nunca he sido demasiado fan del personaje, ni de Blake y sus muecas, pero si antes se me hacía molesta, esta temporada me ha resultado hasta simpática. Muchas veces dan ganas de darle un par de collejas a ver si espabila, pero es que su tontería es tan propia del personaje que tiene hasta sentido.

Por el lado contrario, Jenny cada día me saca más de quicio. Mira que al principio me gustaba el personaje, pero ahora simplemente me resulta odiosa. Ella, Taylor Momsen y sus estilismos del infierno (jum, debería hacer alguna entrada dedicada exclusivamente a estilismos por el estilo. Y a peluqueros que odian a los actores a los que tienen que peinar, o si no, que se lo digan a Jared Padalecki :P). Aunque, por otro lado, tanto enredo culebronesco a veces le viene estupendamente a esta serie.
En cualquier caso, por lo que sé no va a estar en parte de la temporada que viene, lo que supongo que será un respiro.

Porque yo lo tengo claro: con la cuarta empiezo. ¿Acabaré? No lo sé, probablemente. Si aquí sigo, después de seguir con ella en lo bueno y en lo malo (malísimo :P).

¡Saludos!

PD: Una de las cosas más fascinantes de la temporada, sin embargo, ha sido ver cómo iban todos los Upper East Siders sin otra cosa que hacer a ver a Dorotta :P.
PD2: Y otra de las cosas que más me fascinan no ya de la temporada, sino de la serie en sí, es cómo un chaval de 15 años se puede pasar media vida de paseo por el mundo y que sea lo más normal del mundo (seh, hablo de Eric).

2 may 2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (III)

Llevaba ya un tiempo sin usar personajes de series a modo de saco de boxeo. Y eso no puede ser, que para estas cosas hay que ser un poco constante.

Así que aquí va la tercera parte de mi (interminable) lista:


Gunn (Angel)
Me gustan prácticamente todos los personajes de Angel. De hecho, tiene muchísimo mérito, porque fue esta la serie que consiguió que aceptase (e incluso le cogiese cariño) al propio protagonista, que en Buffy me parecía un cansino de cuidado. Solo hay dos excepciones, y una de ellas es Gunn.
No entiendo muy bien qué es lo que aportaba a la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias características, su encanto. Gunn era un peso muerto que lo único que aportaba era su cara de enfado de vez en cuando. Porque cuando no estaba cabreado con el mundo, directamente no aportaba absolutamente nada.
Y si al principio me resultaba un poco (sin pasarnos) indiferente, a partir de su relación con Fred no pude evitar verlo continuamente como el personaje más empalagoso y más pesado de toda la serie. Y probablemente de muchas otras.
Vale, lo voy a admitir: no creo que, por sí mismo, sea un mal personaje. Sin duda está bien construido si tenemos en cuenta que era el tío pesado que pasaba por allí. Pero al mismo tiempo era la sosería personificada.
Y uno no puede ser la sosería personificada y seguir en la misma serie temporada tras temporada tras temporada.


Vanessa (Gossip Girl)
Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba con este personaje era que la veía fuera de contexto en la serie. Ahora, cuando debería haber sido la única en sobrevivir al paso a la universidad, ya puedo decir convencida que no, que no era cosa del contexto. Que ella solita se las apaña para ser insufrible en todas las escenas en las que sale.
Al contrario que Angel, Gossip Girl no es una serie donde cueste encontrar personajes que no caigan bien. Al contrario, precisamente. Por eso, brillar en la lista de personajes petardos tanto como lo hace Vanessa, tiene mucho mérito en esta serie.
Y es que aquí lo que falla es el planteamiento al completo en cuanto al personaje. Al principio nos la intentan vender como esa chica alternativa, muy normalita en un mundo donde lo más normal del mundo es irse de compras a las tiendas más caras en una mañana de clase.
Pero no funciona. Y no funciona porque en ningún momento hace nada que pueda diferenciarla de los demás. Forma parte (como decorado, eso sí, porque aún no he visto que la chica haya tenido una trama relativamente decente) de sus culebrones y sus intrigas, se monta películas por cualquier cosa como todos los demás.
En definitiva: es distinta solo mientras los señores guionistas quieren ponerle esa etiqueta. Y es una etiqueta que funciona solo como si llevara un post-it en la frente, diciéndonos que recordemos que, aunque no lo pueda parecer, ella no es como los demás personajes, que está ahí infiltrada.
De verdad pensé que en esta temporada, cuando les tocaba ir a la universidad, que es un sitio que a los guionistas les encanta convertir en un lugar donde cualquier hipster estaría como en casa, esta chica encontraría su sitio. Porque no nos engañemos, Vanessa lo que lleva siendo desde el principio es una niña pija que se las da de alternativa.
Pero lo que decía; ni siquiera así funciona.
De todos modos, creo que esta serie necesita quitarse de en medio a la mitad de sus personajes. Si yo fuera guionista, metería de cabeza a más de la mitad en un avión y lo estrellaría en cualquier sitio como quien no quiere la cosa.


George (Grey's Anatomy)
Culebrones tras las cámaras aparte, George ya era cansino mucho antes de convertirse en una sombra que salía de fondo en alguna escena, tres segundos por capítulo.
Me sacaban de quicio sus cabreos con el mundo sin razón aparente, que mirara a todo el mundo con ojos de cordero degollado… Y, sobre todo, me sacaba de quicio que los guionistas intentaran vendérnoslo como un tipo que molaba. No, yo tampoco lo entiendo.
Pero eso fue lo que intentaron cuando se cansaron de que fuera el pringado del grupo (papel que sí que encajaba algo más con él). Intentaron hacernos creer que alguien como Callie (Callie mola, y quien diga lo contrario, no tiene ni idea :P. Y fun y pin.) podía tener el más mínimo interés en él, cuando está claro que, por muy desastre que fuera, estaba muy por encima de su nivel.
Puedo aceptar lo de Izzie (Dios los cría y ellos se juntan), pero no puedo entender (o aceptar) lo de Callie.
Cuando se quedó atrás, empezó a ser bastante obvio que no hacía ninguna falta en la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias tramas, y todo lo que sabíamos de él lo dejaba bastante separado de ellos y sin el más mínimo interés.
Yo soy de las que se alegraron cuando sus apariciones por capítulo empezaron a reducirse a trece segundos confundiéndose con el decorado en una escena. Y, para qué negarlo, el final de la quinta temporada me hizo profundamente feliz.


Kennedy (Buffy)
Aquí a lo mejor soy un poco injusta, porque el personaje al fin y al cabo es la pareja de Willow. Y en ese sentido, tanto Tara como Oz habían dejado el listón muy alto.
Creo que el que Kennedy estuviera interpretada por Iyari Limon es lo único bueno del personaje; al menos podíamos alegrarnos la vista.
Por lo demás, Kennedy era una niña mimada que se las daba de lista. Resultaba un poco chocante que, cuando se esforzaban por que todas las demás candidatas fueran unas crías, Kennedy actuara como la reina y señora del grupo.
En conjunto, a mí me costaba verla de una forma distinta a como había visto a Dawn (que en la séptima temporada ya pasó a ganarse totalmente mi respeto) hasta poco antes: la niña petarda a la que no les queda otra que llevársela con ellos.

¡Saludos!

3 abr 2010

Mi problema con Gossip Girl


Lo admito, soy una de esas personas que se engancharon sin remedio a la primera temporada de Gossip Girl.
Me encantaban los tejemanejes que se traían, las intrigas que se montaban. Y me encantaba Blair. Y me encantaba Chuck.

Además, a ratos tenían a Michelle Trachtenberg (desde la séptima temporada de Buffy estoy perdidamente enamorada de ella) como la genial Georgina Sparks.

Toda la temporada completa fue un WTF continuo y fascinante, pero que se sostenía perfectamente, pues era coherente consigo misma. Y el final a mí al menos no me decepcionó: la escena entre Blair y Georgina, las bitches oficiales de la serie, fue simplemente genial.

Pero entonces llegó la segunda temporada y los guionistas se empezaron a quedar sin ideas. Todas las tramas de la segunda temporada consistieron más bien en estirar lo que había ido ocurriendo en la primera.
Pero no fue lo único. Todo el mundo sabe que cuando los guionistas se quedan sin ideas, una de las primeras soluciones es poner a los personajes a dar tumbos de un lado a otro, a ver si así encontramos una solución. Así fue como Jenny no ha hecho otra cosa que ir de niña buena a niña mala y vuelta a empezar una y otra vez.

Y después de la segunda vino la tercera. Si la segunda ya fue un despropósito, la tercera está siendo peor incluso. Admito que una de las razones por las que la empecé fue que en los primeros capítulos salía Michelle Trachtenberg. Después, la he ido siguiendo casi por inercia, porque perder cuarenta minutos siempre será mejor que dedicarlos a hacer algo útil. Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que caiga otra vez y empiece con la próxima.

Porque va ya buena parte de esta temporada y siento como que no he estado viendo nada. No hay tramas, no hay argumento, no hay desarrollo. Y lo peor es que, lo que ha cambiado, lo ha hecho para mal. Blair se ha quedado solo con la parte infantil de su carácter y ha perdido la mala leche que tanto me gustaba al principio. A Chuck le han puesto un chip y directamente se parece al Chuck del principio en el aspecto nada más. Nate lleva tres temporadas de personaje principal y aún no soy capaz de recordar un momento en toda la serie en el que haya tenido una trama relativamente decente. Vanessa, que debería haber estado este año mucho menos fuera de lugar, sigue sobrando tanto como antes. Y Dan... Dan es otro que tal baila.

Si digo que lo más pasable de esta temporada está siendo Serena, lo digo todo. Porque no, no me gustaba la Serena del principio y no me gusta la de ahora. Pero al menos se mantiene relativamente constante.

¡Saludos!