Hay algo en mí que piensa que siempre que una serie esté en ese punto de que todo el mundo o bien la ama o bien la odia, sin ningún punto intermedio, es que algo está haciendo bien. Está provocando todo lo contrario a la indiferencia, y como pasa tantas veces, lo mismo en un sentido que en el otro. Por eso me tomo como algo bastante positivo que esta sea la actitud de la gente en general hacia Girls, una serie que si ya adoraba antes, especialmente después de los dos últimos episodios (que me parecieron maravillosos) la adoro aún más. Esto de odiar o amar Girls, pero nunca posicionarse en un punto intermedio, es algo que ya era así la temporada pasada, o al menos esa sensación me dio a mí. Pero esta temporada se ha multiplicado por mil. Probablemente tenga mucho que ver que la serie de Lena Dunham sea la serie de moda, de la que todo el mundo habla y, claro, con ello se encienden los haters, y los haters hacen que los que vemos ese algo que tiene de especial nos pongamos también más pesados que una vaca en brazos. Y así es como el universo (entendiendo "universo" como twitter, que con poca gente hablo yo de Girls en otros sitios) se divide en dos grupos. Por un lado estamos los que cada semana decimos maravillas de la serie, y de esas cuatro chicas que, con sus virtudes y sobre todo con sus defectos, nos tienen ganadísimos. Y luego están los que la odian, los que critican su falta de cualidades para ser calificada como comedia, los que no soportan a sus personajes o los que directamente no pueden con Lena. Como digo, yo me siento muy orgullosa de pertenecer al primer grupo, y por eso creo que va siendo hora de defenderla e intentar hacer ver al universo lo que yo veo en ella.
Lo primero de todo, y empezando por el principio, creo que va siendo hora de dejar de esperar que todo lo que dure entre veinte minutos y media hora sea una comedia clásica. De hecho, borremos eso. Creo que va siendo hora de dejar de esperar comedias y dramas clásicos. Los géneros evolucionan, y esa línea que separa a uno de otro está cada día más difuminada. Con lo que no ganamos nada centrándonos en algo tan tonto como empeñarnos en intentar por todos los medios que una serie, sea la que sea, encaje en un molde o en otro. Girls es lo que es, y no hay que intentar verla de otra manera. Tiene momentos divertidísimos (sí, en serio, los tiene) y también momentos más tristes, o incluso no tristes, sino simplemente de esos que nos hacen querer darles un abrazo a sus protagonistas. Querer verlo de otra manera es intentar limitar la serie, algo que creo que no deberíamos hacer nunca. Pero, sobre todo, es centrarse en criticar la forma, cuando esa crítica es algo que no tiene ningún sentido si esa forma sirve al propósito de la serie. Y en este caso lo hace bastante bien.
Girls es una serie que nos habla de unos personajes que están completamente perdidos, que andan completamente faltos de rumbo (algo que, por cierto, la serie refleja especialmente bien). Personajes a los que no les falta de nada, pero a los que al mismo tiempo les falta de todo. Nos habla de personajes que aún están en proceso de madurar, que están en ese punto intermedio en el que aún no tienen ni idea de quiénes son ni de qué quieren, que están descubriéndolo poco a poco y a base de tropiezos (y tengo que decir que el episodio de esta semana, aparte de absolutamente redondo, ha sido especialmente maravilloso en ese sentido, con la revelación de Hannah (por la que supongo que muchos hemos pasado) de que, al fin y al cabo, lo que de verdad quiere es ser feliz).
Por todo esto, no entiendo el odio que muchos le tienen a la serie. Puedo entender que no guste, pero no puedo entender que se la critique como se la critica, porque lo que intenta lo consigue mejor que nadie. Y no puedo entender el odio semi-generalizado a Lena Dunham. Yo la admiro. Y, ojo, no solo porque es tan lista que ha hecho una serie para así poder dedicarse durante un episodio entero a enrollarse con Patrick Wilson, que anda que no es lista ni nada. No, no la admiro (solo) por eso. Sino sobre todo porque capturar esa realidad y transmitir semejante cantidad de sensaciones no es nada fácil. A sus pies, señorita Dunham.
¡Saludos!
PD: Y no podría ser más fan de que básicamente haya decidido que va a enseñar las tetas en todos los episodios (me apuesto lo que sea a que por tocar las narices y reírse de todos después de tanta crítica).
PD2: Que, por cierto, yo entiendo perfectamente que Hannah prefiera pasarse la vida desnuda a tener que ser vista con semejantes modelitos. Es decir, adoro Girls, pero el vestuario de Hannah a veces es como para arrancarse los ojos.
PD3: Y cambiando completamente de tema, tengo que decir que ando sufriendo un poco con la cancelación de The Hour. No porque sea inesperada, porque no lo es, sino porque, por un lado, acabé adorando la serie y a todos sus personajes. Y, por otro, porque ahora que es oficial, estoy procesando del todo ese final tan perfecto y tan triste que tiene.











