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23 dic 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 1)

Lo bueno de no hacer promesas sobre lo mucho o lo poco que iba a escribir en el blog estos últimos meses (que han sido complicados para mí por muchas razones que no es plan de discutir por aquí) es que no me siento culpable por no haber escrito nada desde hace más de un mes. Lo malo es... pues eso, que hace más de un mes que tenía esto abandonado y me daba hasta pena verlo tan solo y triste. Así que ahora que tengo un poquito más de tiempo, aprovecho que se acaba el año (y que no vuelva) para hacer lo que más me gusta del mundo: listas y más listas. Bueno, en este caso una sola lista, pero con las treinta series que más me han gustado este año. ¿Que por qué treinta? Pues porque ya que el año pasado decidí incluir treinta, ¿para qué cambiarlo? Y, sobre todo, porque treinta son muchas para ordenar y clasificar, y a mí todo lo que sea ordenar y clasificar me encanta. De nuevo, nada de realities, aunque me estoy planteando hacer un extra con el top 10, o así. En fin, que aquí va mi top 30 de este año (elegido con el corazón y no con la cabeza, que quede claro), que, por cierto, cambia bastante respecto al del año pasado, al menos en algunas cosas.

30. House of Cards
Esta serie tenía todas las papeletas para colocarse al menos un poco más arriba en mi lista, por no decir mucho más arriba. Personajes maquiavélicos dando vueltas por ahí, tejemanejes políticos y todas esas cosas que me gustan tanto a mí. Claro que cuando de verdad me ganaba era con esos momentos en los que sacaba a relucir su lado más humano (no solo de los personajes, sino de la propia serie) y que tristemente no son la norma en la serie, sino la excepción. Que no es que el resto fuera malo (si no, ni siquiera estaría en mi lista), sino simplemente que es en esos momentos cuando fui capaz de conectar con la serie de un modo que antes no, y para mí esa conexión con lo que veo es absolutamente fundamental. Por ello, el octavo episodio de House of Cards lo colocaría fácilmente en mi lista de los mejores episodios del año, aunque la serie en sí se haya quedado un poquito más abajo en la lista. Es más, voy a ir un poquito más allá y decir que ese episodio es lo que ha hecho que la serie se colara en la lista, porque estaba en esa pila de cuatro o cinco que para mí estaban bastante igualadas y a las puertas de entrar.

29. Reign
Sí, habéis leído bien, Reign se cuela en mi lista de lo mejor del año, y esta además sí que tenía clarísimo que tenía que entrar desde el momento en que decidí hacer la lista. ¿Que por qué? Pues muy sencillo. A veces, como seriéfila, me ocurre que se me olvida por qué me gusta tanto la televisión. Como nos pasa a muchos, me da por exigir a todo lo que veo que sea HBO (no porque HBO sea lo mejor del universo siempre, pero ya me entendéis) y poco a poco pierdo un poco la ilusión. Y entonces llega una serie como esta, tan consciente de su mamarrachismo, y recupero la ilusión, y vivo cada semana deseando que toque ver un nuevo episodio. Pues sí, Reign no será la perfección hecha serie, pero a su manera lo es. Sus intrigas teen, ese personajazo que es la reina, los dramas que se montan y, sobre todo, lo claro que tiene lo que es, hace que se merezca de sobra estar en mi lista. Y no me da nada de vergüenza admitirlo. ¡Viva Reign!

28. Revenge
Si me hubieran preguntado antes de septiembre, probablemente Revenge no habría podido colarse en la lista. No es que me lo pasara mal con ella la temporada pasada, pero seamos sinceros, tampoco me lo pasé tan bien como me lo había pasado durante la primera temporada, y desde luego que entre la Iniciativa y demás tontadas, tampoco tuvo nada que la hiciera merecedora de un puesto en mi lista. Sin embargo, en la tercera temporada se han puesto las pilas y ahora mismo vuelve a ser de las series que espero con más ganas cada semana. Los planes de Emanda, Nolan en general, los dardos que se lanzan Victoria y Conrad y en realidad todos y cada uno de los giros culebronescos que se buscan me están dando la vida. Los episodios se me vuelven a pasar volando y yo encantada. Es más, incluso han conseguido que Jack no me moleste tanto como antes (a ver, me seguirían haciendo un favor si de repente le diera por caerse por el hueco de un ascensor, o algo, pero no chirría tanto su presencia, e incluso tiene alguna escena que merece la pena, principalmente con Nolan), lo que tiene bastante mérito.

27. The Carrie Diaries
Segunda serie de la CW que se cuela en mi lista, y nuevamente no falta de motivos. No soy fan de SatC (de hecho, vi los tres primeros episodios y me gustaron tan poco que no fui capaz de seguir), pero estoy total y absolutamente enamorada de The Carrie Diaries. Sus personajes resultan cercanos, reales y coherentes, y tiene ese punto cálido y humano que se aleja mucho del estilo frío y artificial habitual de la CW y se acerca más al estilo de ABC Family. Además, el mensaje tan positivamente feminista que tiene la serie es refrescante y maravilloso (y necesario hasta decir basta). Realmente la única pega que le pongo es el personaje de Mouse, demasiado caricaturesco en una serie que no lo es en absoluto. Por lo demás, ya digo que estoy encantada con ella, y de hecho fue sin duda uno de mis estrenos favoritos de la temporada pasada.

26. Hannibal
Igual que me ocurre con The Carrie Diaries y SatC, me ocurre con Hannibal y las películas (los libros en los que se basa no los he leído). Nunca me han entusiasmado demasiado las películas y por ello cuando empezó la temporada no me llamaba especialmente la atención. Pero le di una oportunidad y acabé encantada. A pesar de algún pequeño tropiezo por el camino, la serie consiguió muy fácilmente construir una atmósfera propia, y la dinámica entre Hannibal y Will es absolutamente maravillosa. Además, lo perturbador que resulta que precisamente esta serie consiga dar tanto hambre debería ser también considerado como algo que debemos aplaudir.

25. Rectify
Viéndola como la vi, a mitad de temporada y del tirón, me sorprendió bastante que fuera capaz de recordarla para meterla en la lista sin tener que recurrir a calendarios y demás, cosa que me habría pasado con casi cualquier serie que hubiera visto de ese modo, independientemente de su calidad (ya comenté el año pasado que mucho de la lista depende de cómo y cuándo lo haya visto, sin que las series tengan la culpa de nada). Lo cual evidentemente dice mucho del efecto que tuvieron sus episodios en mí. Lo real de sus personajes y sus emociones, así como lo complejos y sencillos que son al mismo tiempo, me enamoró completamente y, aunque siento mucha debilidad por Tawney y Teddy, es una de esas series que consigue sin despeinarse que te pongas en la piel de todos y cada uno de sus personajes, y eso la hace absolutamente perfecta. 

24. Scandal
Que nada de lo que pasa en Scandal tiene ni pies ni cabeza es algo que a estas alturas sabemos todos, pero es que precisamente eso es lo que la hace tan grande. No es que la serie sea buena en el sentido más clásico y normal y habitual de la palabra, pero es absolutamente grandiosa en lo que a locura y entretenimiento se refiere. Todo tiene cabida en ella, desde conspiraciones hasta gente mordiéndose los brazos, pasando por asesinatos, dramas familiares y torturas en las que nos cuesta la vida no reírnos. Sus actores viven para la sobreactuación y, en este caso, eso es bueno, porque añade un par de puntos más a las razones por las que Scandal es casi la mejor comedia en emisión ahora mismo. Y si a eso le añadimos que independientemente de todo lo que haya pasado hasta ahora, de que pensemos que ya no se pueden sacar nada nuevo de la manga y conseguir sorprendernos, siempre lo hacen, es fácil entender por qué esta serie es tan absolutamente genial en lo que hace.

23. Elementary
Esta es una de esas series que hacen que me alegre muchísimo de saber darles una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad a las cosas. Cuando empezó la temporada pasada, vi el piloto y sin parecerme lo peor, no me llamó lo suficientemente la atención como para seguir con ella. Que se tratase de una serie de casos tampoco ayudaba a que necesitara verla urgentemente, con lo que ahí se quedó. Finalmente, y después de muchos comentarios positivos, me animé a ponerme al día con ella este verano, y vaya si me alegro. Dentro de su sencillez, es estupenda, y lo que hace lo hace muy bien. Sus casos están lo suficientemente bien construidos como para que resulten entretenidos (e incluso tiene alguno muy bueno, como el del cuarto episodio de esta temporada) y, sobre todo, la dinámica y la relación entre Sherlock y Watson es de las mejores que hay ahora mismo en televisión. Además, y sin querer reinventar la rueda en ningún momento, cuando le da por añadir algo de profundidad a los personajes y a las circunstancias y consecuencias de sus actos, lo hace muy bien. Y lo mismo ocurre cuando añaden pequeñas pinceladas a la mitología de la serie.

22. The Bridge
Vaya por delante que no he visto la original (y tampoco me corre mucha prisa), así que valoro la serie de FX única y exclusivamente como serie por sí misma, y no como adaptación. Y como serie es estupenda. Conforme la fui viendo, en ningún momento me dio la sensación de que intentara forzar una conexión entre el espectador y los protagonistas, y sin embargo al cabo de varios episodios te das cuenta de que esa conexión está ahí. Les has cogido cariño y te interesa lo que les ocurra, todo ello sin haber sido consciente en ningún momento de ese cambio gradual. Que aprovechen la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez, además, hace que el fondo de los casos tenga una serie de matices que difícilmente se conseguirían de otro modo. Y ya como nota total y absolutamente personal (incluso más que todo lo anterior) me encanta ver una serie realmente bilingüe en la que entender perfectamente todo lo que dicen sin necesidad de echar mano a los subtítulos.

21. Parks and Recreation
Los que me conozcáis un poco quizá os extrañéis de que Parks, que siempre está entre mis comedias favoritas, se encuentre relativamente abajo en la lista. A mí misma me ha sorprendido un poco, pero si me pongo a pensar en ello, tiene sentido. Dentro de todo lo genial que me sigue pareciendo, y dentro de lo muchísimo que me sigo riendo con ella y el cariño que les tengo a todos sus personajes, quizá últimamente haya alcanzado (al menos conmigo) cierta estabilidad. Para mí Parks es una constante en la que siempre puedo confiar. Es constantemente buena, y eso hace que me sea más difícil destacarla de algún modo. Pero vamos, que eso no quita que todo en ella siga siendo esa especie de mezcla perfecta entre entrañable y divertido, cosa que sigue manteniendo después de lo mucho que ha crecido a lo largo de sus temporadas.

Y hasta aquí la primera parte de mi Top 30. Un Top 30 que, por cierto, creo que me ha quedado de lo más variadito, y yo encantada por ello.

¡Saludos!

PD: Estoy aprovechando para hacer revisión de The Wire y, aun teniéndola ya como favorita desde la primera vez que la vi, es fascinante lo mucho que gana al volver a verla. Me da la sensación de que es una de esas series que veré mil veces sin cansarme.

17 nov 2013

No todo es malo

Desde hace un tiempo, parece que la norma general es que ya no se estrena nada medio decente, nada que merezca la pena. Todos los estrenos son malos y lloramos y lloramos porque la época dorada de la televisión ya ha terminado y nunca jamás volverá a haber nada medio decente. O eso dicen. Porque con tiempo ya de sobra para valorar los estrenos de esta temporada, tengo que decir que yo estoy relativamente contenta, y que de hecho se han estrenado varias series con las que me lo paso estupendamente bien, y que hacen que semana a semana esté deseando ver un nuevo capítulo. Y al fin y al cabo de eso es de lo que se trata, que si no vemos las series que vemos para entretenernos, igual es que algo estamos haciendo mal. Y como creo que todas ellas se lo merecen de sobra, no es un mal momento para empezar a recomendarlas.

De mi pequeña selección, la que no se aleja nada de nada de la opinión popular es la primera de ellas: Masters of Sex. La mayoría ya íbamos de entrada esperando algo relativamente bueno de la nueva serie de Showtime, y creo que a ninguno nos ha decepcionado. Por el momento ha conseguido alejarse de los mayores errores de las series de la cadena (y no tengo ninguna razón para pensar que vaya a dejar de hacerlo) y de hecho va camino de conseguir una primera temporada prácticamente perfecta. Sus episodios te atrapan, consigue que empatices con sus personajes (con absolutamente todos, por cierto) y en general los episodios están bien hechos, algo que siempre se agradece. Pero no es la única con la que me quedo, ni la única con la que vivo tremendamente todos y cada uno de los episodios. Igual alguno me pierde el poco respeto que me puede tener a estas alturas, pero tengo que decir que estoy encantadísima con Reign. El culebrón tan atípico de la CW es exactamente eso, un culebrón, pero entretenidísimo y, sobre todo, divertido. Porque ellos mismos son perfectamente conscientes de qué tipo de serie quieren hacer y saben aprovecharlo al máximo. El rigor histórico aquí es lo de menos (ellos mismos dejan muy claro que no es su culpa que los libros de historia se dediquen a ignorar las partes divertidas), y una vez tenemos eso claro, nos lo pasamos estupendamente con los enredos, las diademas, los vestidos, el mamarrachismo general y el estado emo constante de Nostradamus. Y así ocurre que esta se convierte en una de esas series que, en cuanto veo el episodio, siempre tengo ganas de comentar con alguien. Que bailan un tango portugués, leches. Si eso no os convence para verla, no sé qué puede hacerlo.

De todos modos, y a pesar de lo que digan, donde no está siendo nada mala la nueva temporada es en las comedias (he decidido no contar Reign entre ellas porque dura cuarenta minutos, no por otra cosa), donde hay tres que una vez van encontrando su sitio, van ganando y ganando e incluso casi que podríamos considerarlas buenas y todo. La primera de ellas es Brooklyn Nine-Nine, que también es cierto que la mayoría esperábamos con ganas, especialmente los fans de Parks y The Office. Claro que, como nos gusta quejarnos de todo, no faltan quienes dicen que está bastante por debajo de estas... a lo que yo respondo que por favor la pongan al lado de la primera temporada de ambas y a ver quién gana. Porque sí, aún no ha alcanzado todo su potencial, pero cada episodio va convenciendo más y más. Otra que merece bastante la pena es una que de entrada pasaba bastante más desapercibida (y que lo sigue haciendo): Trophy Wife, que para mí tiene un aire un poco a la intención de Modern Family, pero de un modo que al menos a mí me resulta menos chirriante y forzado, de manera que incluso puedo disfrutar con sus episodios. Y la tercera es The Crazy Ones, de la que hay que decir que no hay que dejarse guiar por el piloto. Y es que el piloto, sin ser lo peor del universo (los he visto peores, la verdad), sí que era más bien una especie de anuncio de McDonald's relativamente triste, y que realmente poco tiene que ver con lo que hace que la serie sea cada vez más divertida. Porque lo es. No solo consigue chistes que funcionan en todos los episodios, sino que James Wolk y Hamish Linklater (universalmente conocidos como Bob Benson y Jerry Dantana) están especialmente geniales. Tanto que la serie ha acabado convirtiéndose en una de mis favoritas en emisión (ni me avergüenza decirlo) sin ser especialmente fan de Robin Williams y reconociendo las limitaciones de Sarah Michelle Gellar.
Que destaque esas tres, de todos modos, no quiere decir que no salve alguna más. Por ejemplo, The Michael J Fox Show se queda a las puertas de entrar en el top porque me chirría un poco la moraleja al final de todos los episodios, pero también tiene mucho potencial y muchos buenos momentos (me quedo especialmente con el hijo mayor y el pequeño). Y no me da vergüenza reconocer que me divierto bastante con el estilo noventero de Sean Saves the World y la química tan maravillosa que tienen Sean Hayes y Megan Hilty.

Así que haciendo balance, no creo que debamos decir que sea tan mal año. O al menos no para mí. Igual es que me conformo con poco. O igual es que lo principal que le pido a las series es que sean capaces de entretenerme.

¡Saludos!

PD: Vivo convencida de que Ryan Murphy se siente mal porque esta temporada de AHS no está siendo especialmente perturbadora y lo soluciona multiplicando por varios millones el factor creepy en Glee. Nada más hay que ver el episodio de esta semana.