Mostrando entradas con la etiqueta The Carrie Diaries. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Carrie Diaries. Mostrar todas las entradas

23 dic 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 1)

Lo bueno de no hacer promesas sobre lo mucho o lo poco que iba a escribir en el blog estos últimos meses (que han sido complicados para mí por muchas razones que no es plan de discutir por aquí) es que no me siento culpable por no haber escrito nada desde hace más de un mes. Lo malo es... pues eso, que hace más de un mes que tenía esto abandonado y me daba hasta pena verlo tan solo y triste. Así que ahora que tengo un poquito más de tiempo, aprovecho que se acaba el año (y que no vuelva) para hacer lo que más me gusta del mundo: listas y más listas. Bueno, en este caso una sola lista, pero con las treinta series que más me han gustado este año. ¿Que por qué treinta? Pues porque ya que el año pasado decidí incluir treinta, ¿para qué cambiarlo? Y, sobre todo, porque treinta son muchas para ordenar y clasificar, y a mí todo lo que sea ordenar y clasificar me encanta. De nuevo, nada de realities, aunque me estoy planteando hacer un extra con el top 10, o así. En fin, que aquí va mi top 30 de este año (elegido con el corazón y no con la cabeza, que quede claro), que, por cierto, cambia bastante respecto al del año pasado, al menos en algunas cosas.

30. House of Cards
Esta serie tenía todas las papeletas para colocarse al menos un poco más arriba en mi lista, por no decir mucho más arriba. Personajes maquiavélicos dando vueltas por ahí, tejemanejes políticos y todas esas cosas que me gustan tanto a mí. Claro que cuando de verdad me ganaba era con esos momentos en los que sacaba a relucir su lado más humano (no solo de los personajes, sino de la propia serie) y que tristemente no son la norma en la serie, sino la excepción. Que no es que el resto fuera malo (si no, ni siquiera estaría en mi lista), sino simplemente que es en esos momentos cuando fui capaz de conectar con la serie de un modo que antes no, y para mí esa conexión con lo que veo es absolutamente fundamental. Por ello, el octavo episodio de House of Cards lo colocaría fácilmente en mi lista de los mejores episodios del año, aunque la serie en sí se haya quedado un poquito más abajo en la lista. Es más, voy a ir un poquito más allá y decir que ese episodio es lo que ha hecho que la serie se colara en la lista, porque estaba en esa pila de cuatro o cinco que para mí estaban bastante igualadas y a las puertas de entrar.

29. Reign
Sí, habéis leído bien, Reign se cuela en mi lista de lo mejor del año, y esta además sí que tenía clarísimo que tenía que entrar desde el momento en que decidí hacer la lista. ¿Que por qué? Pues muy sencillo. A veces, como seriéfila, me ocurre que se me olvida por qué me gusta tanto la televisión. Como nos pasa a muchos, me da por exigir a todo lo que veo que sea HBO (no porque HBO sea lo mejor del universo siempre, pero ya me entendéis) y poco a poco pierdo un poco la ilusión. Y entonces llega una serie como esta, tan consciente de su mamarrachismo, y recupero la ilusión, y vivo cada semana deseando que toque ver un nuevo episodio. Pues sí, Reign no será la perfección hecha serie, pero a su manera lo es. Sus intrigas teen, ese personajazo que es la reina, los dramas que se montan y, sobre todo, lo claro que tiene lo que es, hace que se merezca de sobra estar en mi lista. Y no me da nada de vergüenza admitirlo. ¡Viva Reign!

28. Revenge
Si me hubieran preguntado antes de septiembre, probablemente Revenge no habría podido colarse en la lista. No es que me lo pasara mal con ella la temporada pasada, pero seamos sinceros, tampoco me lo pasé tan bien como me lo había pasado durante la primera temporada, y desde luego que entre la Iniciativa y demás tontadas, tampoco tuvo nada que la hiciera merecedora de un puesto en mi lista. Sin embargo, en la tercera temporada se han puesto las pilas y ahora mismo vuelve a ser de las series que espero con más ganas cada semana. Los planes de Emanda, Nolan en general, los dardos que se lanzan Victoria y Conrad y en realidad todos y cada uno de los giros culebronescos que se buscan me están dando la vida. Los episodios se me vuelven a pasar volando y yo encantada. Es más, incluso han conseguido que Jack no me moleste tanto como antes (a ver, me seguirían haciendo un favor si de repente le diera por caerse por el hueco de un ascensor, o algo, pero no chirría tanto su presencia, e incluso tiene alguna escena que merece la pena, principalmente con Nolan), lo que tiene bastante mérito.

27. The Carrie Diaries
Segunda serie de la CW que se cuela en mi lista, y nuevamente no falta de motivos. No soy fan de SatC (de hecho, vi los tres primeros episodios y me gustaron tan poco que no fui capaz de seguir), pero estoy total y absolutamente enamorada de The Carrie Diaries. Sus personajes resultan cercanos, reales y coherentes, y tiene ese punto cálido y humano que se aleja mucho del estilo frío y artificial habitual de la CW y se acerca más al estilo de ABC Family. Además, el mensaje tan positivamente feminista que tiene la serie es refrescante y maravilloso (y necesario hasta decir basta). Realmente la única pega que le pongo es el personaje de Mouse, demasiado caricaturesco en una serie que no lo es en absoluto. Por lo demás, ya digo que estoy encantada con ella, y de hecho fue sin duda uno de mis estrenos favoritos de la temporada pasada.

26. Hannibal
Igual que me ocurre con The Carrie Diaries y SatC, me ocurre con Hannibal y las películas (los libros en los que se basa no los he leído). Nunca me han entusiasmado demasiado las películas y por ello cuando empezó la temporada no me llamaba especialmente la atención. Pero le di una oportunidad y acabé encantada. A pesar de algún pequeño tropiezo por el camino, la serie consiguió muy fácilmente construir una atmósfera propia, y la dinámica entre Hannibal y Will es absolutamente maravillosa. Además, lo perturbador que resulta que precisamente esta serie consiga dar tanto hambre debería ser también considerado como algo que debemos aplaudir.

25. Rectify
Viéndola como la vi, a mitad de temporada y del tirón, me sorprendió bastante que fuera capaz de recordarla para meterla en la lista sin tener que recurrir a calendarios y demás, cosa que me habría pasado con casi cualquier serie que hubiera visto de ese modo, independientemente de su calidad (ya comenté el año pasado que mucho de la lista depende de cómo y cuándo lo haya visto, sin que las series tengan la culpa de nada). Lo cual evidentemente dice mucho del efecto que tuvieron sus episodios en mí. Lo real de sus personajes y sus emociones, así como lo complejos y sencillos que son al mismo tiempo, me enamoró completamente y, aunque siento mucha debilidad por Tawney y Teddy, es una de esas series que consigue sin despeinarse que te pongas en la piel de todos y cada uno de sus personajes, y eso la hace absolutamente perfecta. 

24. Scandal
Que nada de lo que pasa en Scandal tiene ni pies ni cabeza es algo que a estas alturas sabemos todos, pero es que precisamente eso es lo que la hace tan grande. No es que la serie sea buena en el sentido más clásico y normal y habitual de la palabra, pero es absolutamente grandiosa en lo que a locura y entretenimiento se refiere. Todo tiene cabida en ella, desde conspiraciones hasta gente mordiéndose los brazos, pasando por asesinatos, dramas familiares y torturas en las que nos cuesta la vida no reírnos. Sus actores viven para la sobreactuación y, en este caso, eso es bueno, porque añade un par de puntos más a las razones por las que Scandal es casi la mejor comedia en emisión ahora mismo. Y si a eso le añadimos que independientemente de todo lo que haya pasado hasta ahora, de que pensemos que ya no se pueden sacar nada nuevo de la manga y conseguir sorprendernos, siempre lo hacen, es fácil entender por qué esta serie es tan absolutamente genial en lo que hace.

23. Elementary
Esta es una de esas series que hacen que me alegre muchísimo de saber darles una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad a las cosas. Cuando empezó la temporada pasada, vi el piloto y sin parecerme lo peor, no me llamó lo suficientemente la atención como para seguir con ella. Que se tratase de una serie de casos tampoco ayudaba a que necesitara verla urgentemente, con lo que ahí se quedó. Finalmente, y después de muchos comentarios positivos, me animé a ponerme al día con ella este verano, y vaya si me alegro. Dentro de su sencillez, es estupenda, y lo que hace lo hace muy bien. Sus casos están lo suficientemente bien construidos como para que resulten entretenidos (e incluso tiene alguno muy bueno, como el del cuarto episodio de esta temporada) y, sobre todo, la dinámica y la relación entre Sherlock y Watson es de las mejores que hay ahora mismo en televisión. Además, y sin querer reinventar la rueda en ningún momento, cuando le da por añadir algo de profundidad a los personajes y a las circunstancias y consecuencias de sus actos, lo hace muy bien. Y lo mismo ocurre cuando añaden pequeñas pinceladas a la mitología de la serie.

22. The Bridge
Vaya por delante que no he visto la original (y tampoco me corre mucha prisa), así que valoro la serie de FX única y exclusivamente como serie por sí misma, y no como adaptación. Y como serie es estupenda. Conforme la fui viendo, en ningún momento me dio la sensación de que intentara forzar una conexión entre el espectador y los protagonistas, y sin embargo al cabo de varios episodios te das cuenta de que esa conexión está ahí. Les has cogido cariño y te interesa lo que les ocurra, todo ello sin haber sido consciente en ningún momento de ese cambio gradual. Que aprovechen la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez, además, hace que el fondo de los casos tenga una serie de matices que difícilmente se conseguirían de otro modo. Y ya como nota total y absolutamente personal (incluso más que todo lo anterior) me encanta ver una serie realmente bilingüe en la que entender perfectamente todo lo que dicen sin necesidad de echar mano a los subtítulos.

21. Parks and Recreation
Los que me conozcáis un poco quizá os extrañéis de que Parks, que siempre está entre mis comedias favoritas, se encuentre relativamente abajo en la lista. A mí misma me ha sorprendido un poco, pero si me pongo a pensar en ello, tiene sentido. Dentro de todo lo genial que me sigue pareciendo, y dentro de lo muchísimo que me sigo riendo con ella y el cariño que les tengo a todos sus personajes, quizá últimamente haya alcanzado (al menos conmigo) cierta estabilidad. Para mí Parks es una constante en la que siempre puedo confiar. Es constantemente buena, y eso hace que me sea más difícil destacarla de algún modo. Pero vamos, que eso no quita que todo en ella siga siendo esa especie de mezcla perfecta entre entrañable y divertido, cosa que sigue manteniendo después de lo mucho que ha crecido a lo largo de sus temporadas.

Y hasta aquí la primera parte de mi Top 30. Un Top 30 que, por cierto, creo que me ha quedado de lo más variadito, y yo encantada por ello.

¡Saludos!

PD: Estoy aprovechando para hacer revisión de The Wire y, aun teniéndola ya como favorita desde la primera vez que la vi, es fascinante lo mucho que gana al volver a verla. Me da la sensación de que es una de esas series que veré mil veces sin cansarme.

23 abr 2013

All men must die, but we are not men

Últimamente, desde que comenzaron sus respectivas temporadas hace unas semanas, más bien, me estoy dando cuenta de que no hago más que poner a Mad Men y a Game of Thrones en el mismo grupo de series. Es cierto que se trata de dos series que en principio no comparten nada de nada. No comparten ambientación, no comparten temática, no comparten estilo. Y, sin embargo, ya digo que no puedo evitar ver similitudes entre ambas, y que de vez en cuando me encuentro haciendo comentarios sobre una de ellas que son perfectamente aplicables también a la otra.
Y la razón de que esto ocurra se encuentra, probablemente para sorpresa de unos cuantos, en sus personajes femeninos. Y digo que para sorpresa de algunos porque es probable que si preguntas por ahí, muchos te digan que se trata de dos series tradicionalmente "masculinas" (si eso existe), aunque la verdad es que nunca lo he visto necesariamente así. Pero claro, en esta temporada en la que andamos metidos resulta especialmente obvio porque cada vez que aparece un personaje femenino en cualquiera de las dos series se come la pantalla. Y eso es totalmente incuestionable.

El caso de Mad Men llama especialmente la atención por dos motivos (y más esta temporada, aunque ya digo que siempre han estado ahí). Por un lado, nos presenta a unos personajes femeninos fuertes en una época esencialmente muy machista. Y, por otro, nos presenta a unos personajes femeninos cada vez más fuertes que resaltan especialmente en contraposición con unos personajes masculinos cada vez más hundidos, perdidos y, en definitiva, debilitados por todo y todos.
Las mujeres de Mad Men son muy conscientes de sus circunstancias, y se las apañan para crecer, fortalecerse y hacerse oír a pesar de ellas. O precisamente a través de ellas. Y así, en una serie donde hay muchas cosas que me gustan (ya digo que, por ejemplo, todo lo que tenga que ver con Pete me encanta), son sus escenas las que más espero cada semana.
Desde el interesantísimo crecimiento de Peggy (a cualquiera que lleve la serie al día le invito a echar la vista atrás y recordar a la Peggy del principio) a la lucha de Joan por hacerse respetar, pasando por la dignidad y el control de Trudy (especialmente en contraposición con el abismo en el que se encuentra su marido). Hablo de una fuerza, un desarrollo y una profundidad que se ven en todas, también en Megan, ahora en Dawn o incluso en Sally Draper. Y, por mucho que a algunos les extrañe, no puedo dejar de incluir en esta lista a ese fascinante personaje llamado Betty Draper, que es mucho más que lo que ese inicial letargo parecía indicar.

Entonces llegamos a Game of Thrones, una serie donde de nuevo los propios personajes fremeninos han resaltado en alguna escena lo injusto de la situación de la que parten, pero también las ventajas que se les presentan gracias a ella, y los modos propios a los que tienen la posibilidad de recurrir. Y ahí tenemos a Daenerys merendándose a todos en cualquier episodio en general y en el final del episodio de esta semana en particular. Porque me juego lo que sea a que a prácticamente todas (a todos supongo que también) nos dieron ganas de ponernos a conquistar ciudades por lo menos.
Y hablo de Daenerys porque es de los personajes más llamativos, pero tan grandes como ella me parecen las dos mujeres Tyrell. La Reina de las Espinas y su nieta Margaery se están comiendo Desembarco a base de usar su cerebro, su encanto y su capacidad para manipular, controlar y volver la situación a su favor.
Claro que, como ya ocurría en Mad Men, no son ellas solas. Por pesada que a algunos les parezca, la fortaleza de madre en Cat es digna de admirar. Igual que lo es, a pesar de sus tropiezos e incluso viendo que sus mejores momentos están quedando atrás, el personaje de Cersei. Y creo que a estas alturas no hace falta que diga lo muchísimo que me gusta el personaje de Sansa, y cómo pasito a pasito la vamos viendo despertar y espabilar.

Por supuesto, no es que sean las únicas series con personajes femeninos fuertes y bien construidos, ni mucho menos. Igual que no son las únicas capaces de enviar unos mensajes tan positivos de un modo que resulta absolutamente fundamental para la historia. Para nada. De hecho, últimamente me da la sensación de que estamos en una buena época en este sentido, y encontramos mensajes similares en series tan distintas como The Good Wife o The Carrie Diaries, o en personajes como Skyler White de Breaking Bad (hala, ya lo he dicho).
E igual a algunos os parece una tontería, pero a mí es algo que me inspira mucho. Y es una de esas cosas que hacen que disfrute tantísimo de esto de las series.

¡Saludos!

PD: Ya he terminado la primera temporada de Spartacus y, a pesar de que de verdad que no me llamaba absolutamente nada, tengo que decir que me ha encantado. Me ha enganchado muchísimo (hasta el punto de que me he ventilado la temporada en una semana, teniendo otras series de las que llevo al día entre medio), y el final me ha parecido absolutamente grandioso. Muy recomendable.

5 abr 2013

A cute little show

Cuando sigues series made in USA, no es difícil ir enterándose de las novedades y estrenos que van llegando. Quieras que no, entre los críticos, las propias cadenas y simplemente los comentarios de la gente en sitios como twitter (para qué engañarnos, yo me entero del 90% de las cosas a través de mi TL, y lo agradezco mucho), al final nos enteramos perfectamente de cuándo empieza qué, qué actores están en qué proyectos y hasta los números que se espera que haga cada cosa.
Si ya hablamos de series canadienses o británicas (sobre todo las segundas), entonces ya la cosa empieza a complicarse un poco, aunque aun así sigue siendo posible enterarse de qué viene cuando. Porque, aunque por ejemplo los británicos igual deciden no avisar de que vuelve una serie hasta el día anterior a su regreso, sigue siendo físicamente posible estar más o menos enterado de la existencia de bastantes series (y de la vida que llevan, y esas cosas).
Pero, claro, luego ya está el caso de las series australianas y ahí ya sí que estamos todos completamente perdidos. Principalmente porque, aunque algunos hayamos seguido alguna, no estamos acostumbrados a seguirlas del modo en que seguimos series made in USA, y claro, no nos enteramos de nada.

Por eso, ni me había enterado de la existencia de Please Like Me hasta que leí un comentario de @saulcastillo que hizo que me picara un poco la curiosidad y le echara un vistazo. Y me alegro un montón de haberlo hecho, porque he disfrutado muchísimo de los seis episodios que tiene su primera (y por ahora única) temporada. La serie, que es un tanto autobiográfica, está creada por Josh Thomas (que os digo desde ya que, con obvias diferencias y salvando las distancias, es un poquito Lena Dunham a su manera) y, como digo, tiene seis episodios de veintitantos minutos, que la verdad es que se pasan volando.

El punto de arranque de Please Like Me es en realidad una acumulación de acontecimientos en un mismo día en la vida de Josh, que está a punto de cumplir veintiún años. Primero su novia de varios años lo deja (con la intención de seguir siendo amigos, eso sí), después se lía con Geoffrey, un buenorro más raro que un perro verde al que conoce en el trabajo de Tom, su mejor (y único) amigo y compañero de piso. Y, por último, a la mañana siguiente se despierta para encontrarse con un montón de llamadas avisándole de que su madre había intentado suicidarse combinando pastillas y media botella de Baileys.

Dicho así, uno igual piensa que se encuentra ante un dramón, o algo parecido, pero no, ni mucho menos. La serie junta muy bien los dos mundos de Josh (su familia y sus amigos), de manera que conseguimos echarnos unas risas prácticamente con todos ellos. Además, hace que acabemos cogiendo cariño a todos los personajes (o casi, porque Niamh está ahí para ser una perra del infierno, aunque a veces dé un poco de penilla. O igual es que soy muy blanda, qué sé yo). Empezando por Josh, que aunque tenga sus momentos collejeables (again, salvando las distancias, su personaje, siendo completamente distinto, es un poco Hannah, aunque probablemente caiga bien a más gente que ella), también tiene su encanto y resulta bastante entrañable. Pero, como digo, en realidad todos los personajes tienen su aquel. La familia de Josh, con ese entrañable desastre que son sus padres y la grandeza general de Mae (la novia de su padre) y de Aunty Peg, da lugar a momentos divertidísimos. Y lo mismo ocurre con sus amigos. La amistad de Josh y Tom es adorable, igual que lo es Claire (que además es guapísima). Y, por supuesto, está Geoffrey, que, aparte de servirnos de eye candy, es tan amor con patas que tiene que ser de los personajes más adorables en televisión últimamente, en el sentido de que muchas veces recuerda a un cachorrillo (aunque admito que con alguien así a mí me pasaría exactamente lo mismo que a Josh. Soy una mala persona, lo sé).

Con todo esto, Please Like Me resulta ser una especie de mezcla perfecta entre entrañable (en serio, esta es la palabra clave para definir la serie. Es lo primero que se me viene a la cabeza cuando la veo) y divertida. Tiene un tono, un enfoque y un punto de vista que, de nuevo salvando las distancias y aun siendo bastante diferente en prácticamente todo, recuerda un poco a Girls. Y es además de esas dramedias en las que el género está clarísimo, puesto que mezcla momentos y situaciones más dramáticas con momentos indudablemente divertidos y muy buenrollistas. Pero, sobre todo, lo que decía antes, la serie es muy entrañable. Todo en ella, desde sus personajes a las distintas tramas, es amor. Y lo mejor de todo es que a pesar de ello en ningún momento resulta empalagosa.

La verdad es que de series aussies no controlo prácticamente nada, así que no tengo ni la más mínima idea de cómo le ha ido en audiencias, ni de qué posibilidades tiene de renovación. Así que, mientras cruzo los dedos para que le den una segunda temporada, lo único que puedo hacer es seguir animándoos a que le deis una oportunidad. Ya veréis que merece la pena.

¡Saludos!

PD: ¿Quién se apunta conmigo a quemar cosas en la puerta de las oficinas de la CW si no renuevan The Carrie Diaries (o son buenas personas y se la regalan a la ABC Family, que encajaría muy bien ahí)? Le he cogido tanto cariño a la Carrie adolescente y a todos los personajes que la rodean que necesito que renueve.
PD2: Me llama la atención que en la Shameless británica se estén marcando una última temporada que al menos hasta ahora está girando en torno a personajes relativamente secundarios. Más que nada porque pensaba que ahora de cara al final se irían centrando más en los Maguire, a falta de Gallaghers. Que no quiere decir que me esté pareciendo mala temporada, eh. De hecho, está teniendo algunos episodios bastante aceptables. Como el de esta semana, que les quedó bastante bien.

28 mar 2013

No apologies needed

Habitualmente soy una persona con bastante paciencia. En todos los ámbitos y aplicado a casi todas las situaciones. Pero últimamente hay comentarios y actitudes que, de tanto repetirlo, de tanto insistir, no es que hagan que empiece a pensar que tienen razón (todo lo contrario, my friends), sino que son como una mosca que está ahí siempre molestando y hace que me apetezca arrearle a más de uno un par de guantazos para que dejen de decir tonterías. Porque eso es lo que son, sin más. Y mira que yo soy muy de aceptar las opiniones de todo el mundo (porque, al fin y al cabo, me gusta que respeten las mías, que a veces son... pues eso, muy mías), pero es que hay cosas que simplemente... no.

Una de esas cosas, quizá la que más, es esa actitud que supongo que siempre ha estado ahí, pero que últimamente parece que se ha convertido en la norma. Y es eso de que si algo no viene con el sello HBO (o similares. Y a veces ni con eso vale) y con intenciones de ser un producto serio y de, según dicen y atendiendo a ciertas normas, una calidad alucinante, no vale nada. Y no solo eso, es que probablemente si ves (y admites que ves) algo que no reúne esas características, eres un ser unineuronal sin ningún tipo de criterio.

No voy a decir que esté harta de pedir disculpas por ver series "inferiores", porque no las pido ni pienso hacerlo. Pero sí que voy a decir que estoy harta de que parezca que es mi obligación disculparme. Que debo pedir perdón por ofender a ciertas personas con mis gustos.

Claro que lo peor no es eso de despreciar todo lo que no sea A, B o C, sino que lo peor es eso de despreciarlo sin darle una sola oportunidad. Por ejemplo, como viene de la CW y es una serie teen, las miradas de desprecio cuando dices que The Carrie Diaries es una serie decente (y, voy a ir más lejos, que de hecho le podría dar varias lecciones a Aaron Sorkin sobre cómo desarrollar personajes femeninos con una cierta dignidad. Ahí lo dejo caer) están a la orden del día. Y lo mismo con otras mil. Personalmente, no tengo ningún problema en admitir que me lo paso genial con Glee, o con la locura y el absurdo (absolutamente genial y perfecto a su manera) de Scandal o The Following. Y no tengo ningún problema en decirlo, ni siento que tenga que avergonzarme de nada. Faltaría más.

Y es que a veces me llama la atención, cuando hablamos de series y televisión, que parece que hay quienes se olvidan de que la función de las series, la principal, independientemente de que luego hagan más, es la de entretener. Punto. Y, si lo consiguen, nadie puede negarles que sean algo digno.

¡Saludos!

PD: Ya comenté que ando bastante descontenta con la segunda temporada de Smash (precisamente porque no está cumpliendo eso tan importante que digo, que es entretener), pero hay que reconocerle que de vez en cuando aún hace algunas cosas bien. Sin ir más lejos, la córeo de uno de los números de esta semana (el de Jimmy y Karen Sue con cada uno a un lado del escenario) me pareció absolutamente perfecta.

1 mar 2013

El feminismo de teen-Carrie

Cualquiera que me conozca un poco sabrá que yo no soy muy de despreciar una serie por la etiqueta con la que venga de fábrica. No tengo ningún problema en admitir que me lo paso pipa con los dramas teen, por ejemplo, y que me parece un género tan digno como cualquiera (y, además, dentro del propio género hay muchos estilos y series diferentes, con tonos que no tienen nada que ver). Lo que no quita para que últimamente me haya dado cuenta de que poco a poco, y salvo excepciones, cada vez estaba más desencantada con la CW. Ojo, que no es que no sea perfectamente consciente del estilo de la cadena, y no es que realmente tenga nada en contra, pero cada vez me iba dando un poco más de pereza. Excepciones aparte, en las últimas temporadas la CW se ha ido orientando cada vez más hacia un tono que a mí personalmente cada vez me llama menos (que, lo sé, es personal, qué queréis que le haga), y el interés que tenía en ella se fue evaporando con esa progresiva evolución hacia un mundo de seres sobrenaturales, con superpoderes y, sobre todo, de plástico. De plástico muy intenso. Evidentemente, todo esto es algo que tiene sus fans y me parece muy bien, pero en lo que a mí se refiere, pues eso, hace que a cada mes que iba pasando la cadena me fuera dando más y más pereza.

Sin embargo, con The Carrie Diaries tenía esperanza. No miento si digo que era uno de los estrenos que esperaba con más ganas, principalmente porque sobre el papel era justamente lo que yo siempre he disfrutado más de la CW: ese algo muy mamarracho, culebronesco, insustancial y, sobre todo, perfectamente consciente de sí mismo (pero haciendo como que no. O, en cualquier caso, leyéndose así desde fuera) y no avergonzado por ello. Ya, ya sé que no es precisamente lo que cualquiera describiría como un gran producto televisivo, pero para todo tiene que haber espacio, y para mí eso que describo es algo que está bien tener de vez en cuando. Vamos, que esperaba algo muy mamarracho y por eso era uno de los estrenos que más esperaba.

Y cual no sería mi sorpresa cuando el motivo por la que decidí quedármela fue uno muy distinto. Porque lo cierto es que The Carrie Diaries va por un camino muy diferente, tiene un tono muy diferente. Es distinta, principalmente, porque tiene... alma. Por llamarlo de algún modo. Es diferente porque, a pesar de una ambientación un poco de escaparate, no es de plástico. Y, sobre todo, es diferente porque las chicas de la serie (Carrie, Knives Chau a.k.a. Mouse, Rosie Larsen a.k.a. Maggie e incluso Dorrit a.k.a. (y aquí me quedé muerta) la hija de Keri Russell en esa serie con Will Arnett que solo vi yo (es decir, Running Wilde)) y la dinámica entre ellas son algo que echaba en falta en mi pantalla. Suena extraño decirlo a estas alturas, pero la serie tiene a través de ellas un mensaje tan positivamente feminista que resulta muy refrescante, sobre todo porque no es algo que se vea tan a menudo como debería, especialmente en una serie teen. Un tipo de mensaje y un tono que, por cierto, si me preguntan a mí, es muy necesario, con lo que no puedo más que aplaudir a la serie.
Por supuesto que además de todo eso (o a pesar de ello, depende de a quién le preguntes) hay dramas adolescentes, y por supuesto que hay tramas que nos pueden parecer lo mismo de siempre. Pero no lo es. Porque al final del día lo principal de la serie son ellas (Carrie a la cabeza), con sus matices, con sus decisiones, con sus opiniones y con sus puntos de vista. Unos puntos de vista que, por cierto, son bastante distintos, pero al mismo tiempo se combinan perfectamente, porque a ninguna de ellas le falta esa identidad propia que hace que funcionen tan bien, tanto individualmente como todas juntas.

Que, ojo, no quiero decir que el resto no funcione, porque lo hace. El propio Sebastian (que para mí sigue siendo Wilke de Switched at Birth (serie que, por si no ha quedado claro ya, TODOS deberíais ver) reubicado en los años ochenta) es un personaje que encaja bien en todo el conjunto. Y lo mismo puede decirse de Walt, al que vamos viendo únicamente de vez en cuando. O hasta podría decirlo del padre y sus tramas, que a pesar de quedar siempre como poco más que una curiosidad, no resultan tan chirriantes como podría ocurrir.
Realmente lo único que no acaba de funcionar completamente es la trama de NY. Y no por los personajes en sí (de hecho, el exotismo, la novedad, la sensación tan divertida, tan genial y tan triste de estar tan pasadísima de rosca que tiene el personaje de Larissa me parece algo a lo que han sabido muy bien pillarle el punto), sino por ser una situación no solo inverosímil, sino que además recuerda demasiado a Jane by Design.
No estropea, de todos modos, el conjunto, y por eso puedo seguir diciendo que para mí The Carrie Diaries ha sido la sorpresa más agradable de la temporada. Aunque, para mi desolación, sus tristes audiencias (y, por tanto, su dudoso futuro), quieran intentar convencernos de lo contrario.

¡Saludos!

PD: Estoy completamente enamorada de Rosie Larsen. Qué guapísima es esta chica, por favor.
PD2: He decidido retomar la Shameless británica para poder ver la última temporada (que empezó el martes o el miércoles, I think) al día antes de que acabe. De momento estoy con la novena, y tengo que decir que no me está pareciendo ni mucho menos tan mala como esperaba.