Mostrando entradas con la etiqueta Girls. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Girls. Mostrar todas las entradas

3 feb 2014

I dig it

Si me llegan a preguntar hace un mes, habría dicho que ni siquiera tenía claro si iba a ver American Idol este año. Después del HORROR (así en mayúsculas, no podría ser de otro modo) que fue la temporada pasada, de la cual no recuerdo ni quiénes fueron finalistas, la verdad es que se me habían quitado un poco las ganas. Y se me habían quitado las ganas aun teniendo en cuenta lo mucho que he vivido otras temporadas, el cariño que les acabé cogiendo a algunos concursantes y, sobre todo, la paciencia infinita que tengo para estas cosas. Pero claro, por mucho aguante que tengas, una temporada entera de gente random cantando baladas mal y siendo alabada por ello acaba con la paciencia de cualquiera. Aun así, decidí que después de los buenos momentos que me había dado el programa, tenía que darle al menos una oportunidad y luego ya si eso decidir si seguía o no. Al fin y al cabo, difícilmente iban a conseguir que fuera aún peor que la temporada anterior. Y, con la tontería, me alegro un montón de haberle dado esa oportunidad, porque los seis episodios que llevamos se me han pasado en un suspiro. Y, sobre todo, nos dejan bastante claro que la temporada tiene al menos bastante potencial, que no es poco.

Por primera vez en ni sé cuánto tiempo, se nota que este año han decidido ponerse las pilas e introducir una serie de cambios que le hacían muchísima falta al programa. El primero de ellos ha sido claramente un tono muy distinto para las audiciones. Si bien otros años siempre teníamos nuestras raciones de freaks e historias dramáticas, esta vez ni una sola nos han mostrado. Y se agradece, porque son cosas que en pequeñas dosis no molestan, pero que cuando dejan de ser la novedad y, sobre todo, cuando llevan el peso de los episodios, pueden convertirse en una auténtica tortura.

A cambio, nos han enseñado a un buen puñado de gente con más o menos talento, pero casi todos ellos con un nivel mínimamente aceptable. Lo que no significa que se hayan dedicado a mostrarnos solo a gente que llegaba a Hollywood, conste, porque justamente ahí está otro de los cambios de la temporada. Después de varios años en los que todos los jueces decían si alguien pasaba o no pasaba casi al unísono y sin ningún tipo de crítica constructiva, ahora de repente no siempre están de acuerdo. Y, sobre todo, argumentan sus opiniones de tal manera que estarás de acuerdo o no, pero no sientes la imperiosa necesidad de ponerlos en mute cada vez que abren la boca.

¿Más cambios? Pues que por lo visto el fracaso estrepitoso de la temporada pasada ha hecho mella y los productores han aprendido la lección: al público le gustan las guitarras. Que no es que sea nada nuevo (nada más hay que echar un vistazo a la lista de ganadores de ediciones pasadas), pero supongo que para asegurarse de que todo el mundo sepa que sí, que este año tienen guitarras, han dejado usarlas de acompañamiento en las audiciones, cosa que antes no era así. Y yo desde luego no me voy a quejar. Más guitarras habitualmente significa menos gorgoritos y menos acrobacias vocales, y teniendo en cuenta que hay pocas cosas que me saquen más de quicio que ese afán por cantar veinte notas donde debería haber dos, no podría estar más contenta. Aparte de que da para audiciones tan buenas como esta.

Claro que el cambio más llamativo (y el que yo personalmente agradezco infinitamente) nos lo encontramos con el nuevo grupo de jueces. Para empezar, quitarse de en medio al pesado de Randy (que, de todos modos y porque no pueden hacernos felices del todo, aparecerá más adelante haciendo algo así como de mentor, puesto en el que ya veremos si resulta tan molesto como cuando estaba de jurado o no) ha servido para quitarnos el peso muerto que eran sus opiniones vacías, sus patadas al diccionario y su estupidez general. Y cuando sustituimos ese peso muerto por un acierto tan tremendo como es Harry Connick Jr. necesariamente vamos a salir ganando con mucho. Admito que iba predispuesta a que me gustara Harry, pero ni yo esperaba que fuera a gustarme tanto. Por sí mismo, aporta conocimiento musical y sentido común, pero también muchísimo sentido del humor. Y, por si fuera poco, ha servido para revivir por completo a Keith, que la temporada pasada acabó estando apagadísimo y ahora vuelve a tener opiniones y, sobre todo, resulta divertidísimo cada vez que se pone a hacer el tonto con Harry. Pero es que hasta JLo, que nunca ha sido santo de mi devoción, está simpática y soportable, y hasta aporta un punto de vista (no técnico) que encaja bien en el conjunto.

Con todos estos cambios, al menos a mí han conseguido hacerme recuperar la confianza que tenía en el programa, y eso no es poco mérito. Por supuesto, aún es muy pronto en la temporada. Aún nos queda todo Hollywood, aún nos queda otra etapa intermedia que no tengo muy claro cómo irá este año y, especialmente, aún nos quedan las galas. Lo que evidentemente significa que mucho puede cambiar todavía y las promesas de estos primeros episodios podrían quedarse en nada. Pero por lo pronto me han dado lo suficiente para confiar en ellos, recuperar la ilusión y pensar que esta tiene muchas papeletas para convertirse en una gran temporada.

¡Saludos!

PD: Ya no me queda claro si hay que amar u odiar Girls, pero para mí sigue estando en lo alto de todas mis listas. Por ahora esta temporada me está gustando tanto como siempre, o más. Me encantan sus personajes, me encanta su honestidad, me encanta todo, absolutamente todo.

27 dic 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 3)

Y ya sí que sí, voy con la tercera parte de mi lista, que justamente es la que más me ha costado ordenar. Y que probablemente si me preguntan mañana, acabe en otro orden, pero de momento así se queda.

10. Switched at Birth
Alguno igual se lleva las manos a la cabeza al ver una serie de ABC Family tan arriba, y en ese caso solo puedo decir que me hagan el favor de verse Uprising (2x09). Solo por ese episodio, entero en lengua de signos excepto un par de momentos al comienzo y al final del episodio, la serie se merece de sobra estar en lo alto de la lista. No solo porque ese episodio fue original y valiente, sino también porque no fue ni de lejos gratuito, sino que todo lo que había ocurrido hasta entonces llevaba a ese punto, además de que lo que ocurre en él tiene consecuencias importantes para los personajes principales. En general, la primera mitad de la temporada (donde también aparece el personaje de Noah, tratando así un tema del que las series, y más las series adolescentes, habitualmente huyen, y transmitiendo las emociones que van unidas a la pérdida de capacidades/habilidades físicas bastante bien, and I should know) fue absolutamente maravillosa de principio a fin. Y si bien la segunda mitad no estuvo a la altura de esa primera mitad, puede seguir considerándose de lo mejorcito del género. Aparte de que, independientemente de todo, los personajes han seguido creciendo de forma muy coherente en todos sus episodios.

9. Breaking Bad
Sé que en muchas listas Breaking Bad habrá acabado la primera de todas de cabeza, y lo entiendo, de verdad. Objetivamente ha sido una temporada muy buena (aunque habiendo dejado un poco de distancia y pensando en frío, tengo que decir que la propia serie ha tenido algún tramo mejor) y la única razón de que no esté más arriba en la mía probablemente se deba a lo que comentaba ayer de la saturación. En cualquier caso, muy buen final para una serie que ha sido coherente en todo momento, y para un desarrollo de su personaje principal (y algún adyacente) que ha sido prácticamente perfecto. Claro que no solo de su personaje principal vive esta serie, y ya que aprovecho cualquier oportunidad para hacerlo, tengo que decir también aquí que el personaje de Skyler me parece tan enorme o más que Walter, y por tanto tan reivindicable o más que él. 

8. Prisoners Wives
Hablando de reivindicar, no me cansaré de hacer lo propio con Prisoners Wives, esa serie británica casi invisible que gira alrededor de las familias de varios hombres que están en la cárcel. Su primera temporada estuvo bien, aunque tiene algún personaje y alguna trama que no acaba de cuajar, pero es que su segunda temporada, que es la que se emitió este año, me pareció absolutamente perfecta. Muy dura en ciertos momentos, y al mismo tiempo tremendamente positiva en otros. Los Miller son una de esas familias televisivas que todos deberían conocer, y es que es muy difícil no conectar con el drama en el que viven a lo largo de esta temporada, que es mucho y que toma además el peso fundamental de los cuatro episodios que se emitieron este año. De todos modos, lo que hace que esta segunda temporada sea mejor que la primera es que no solo es el drama de los Miller lo que consigue llegarnos y hacernos sufrir, sino que los otros personajes (Kim y Harriet) están tan bien construidos que consiguen que la serie no cojee en ningún momento. 

7. Shameless (USA)
El año pasado esta serie, que me encanta desde su primera temporada, acabó quedándose bastante más abajo porque en cierto modo me había ido olvidando un poco de tramas concretas en el tiempo que pasó entre su final de temporada y diciembre. Este año, sin embargo, no es así y me alegra, porque demuestra que emocionalmente he conectado muchísimo más con ella. Me suena que ya lo comenté por aquí, pero hubo dos tramas que me llegaron especialmente. Por un lado, la relación de Jimmy y Fiona, donde fui capaz de entender ambos lados de la discusión y del problema, porque a su manera ambos tenían toda la razón del mundo. Y, por otro, la trama de Ian y Mickey. Ya veis que soy una alegría y que me encantan las tramas ligeritas y sin peso dramático de ningún tipo. Ya que comento lo de estas dos tramas, aprovecho y vuelvo a reivindicar tanto a Emmy Rossum como a Noel Fisher, que para mí son los dos MVPs claros de esta serie ahora mismo. Pero bueno, que aunque fueran esas dos tramas las que más me llegaron, en realidad no le pongo ninguna pega a la tercera temporada de la serie, que ha sabido reunir perfectamente todo lo mejor que nos han dado los Gallagher y adyacentes desde el principio.

6. Mad Men
Sé que para muchos Mad Men ya no es lo que era y ha ido cayendo un poco, pero yo estoy encantadísima con su sexta temporada (que, por cierto, he revisionado hace nada, y para lo único que ha servido es para reafirmarme aún más en esto). Me ha gustado ver más claro que nunca a Don como un personaje despreciable, no porque lo sea más que antes, sino porque ha llegado a ese punto de desgaste en el que el resto de los personajes también son capaces de verlo. He sufrido muchísimo con Pete (que, para mí, sigue siendo el héroe incomprendido de la serie) y para mí eso es bueno, que ya sabéis que me encanta sufrir con mis personajes. Y en relación con este, nos ha dado la que para mí es una de las mejores escenas de toda la serie (su conversación con Peggy) y que refleja muy bien cómo han cambiado las cosas desde que los vimos a todos por primera vez. Añadimos a todo esto que la temporada también ha tenido algún momento bastante divertido y lo entretenidísimas que eran las teorías conspiranoicas en relación a Bob Benson cada semana y ya digo, encantadísima estoy con esta temporada.

5. Treme
Vale que aún nos queda un episodio por ver, pero con los cuatro que hemos visto, creo que la temporada de despedida de Treme se merece de sobra su puesto aquí arriba. Cuando comenzó esta última temporada hace poco más de un mes me encontré con que apenas necesité medio segundo para reconectar con todos sus personajes. No importaba el tiempo que hubo entre una temporada y otra, que para mí era como si no se hubieran ido nunca. Y estos episodios, que saben tanto a despedida, me están haciendo ser más consciente que nunca de eso. Vivo la química entre Janette y Davis, veo en cada escena lo mucho que ha madurado Antoine (sin perder nunca ese punto mamarracho suyo), veo el cariño y la fuerza de LaDonna y la constante búsqueda de justicia de Toni. Y siento todas y cada una de las miradas de Delmond, y el orgullo de su padre. No importa que parezca que pase o no pase mucho, porque lo cierto es que ha pasado. En la ciudad, en los personajes, en todo, los cambios están ahí y al mismo tiempo nada deja de ser familiar y perfecto a su manera. Y por eso estoy viendo esta temporada con un cariño aún mayor que antes. Y por eso sé que voy a llorar como una Magdalena la semana que viene cuando nos quedemos sin ella.

4. The Good Wife
Y si antes hablaba de cambios sutiles, ahora toca hablar de cambios no tan sutiles, pero igualmente perfectos, con una serie que ha sido fuego durante buena parte de sus dos últimas temporadas. Cambios no tan sutiles que se complementan perfectamente con esos cambios algo más sutiles que envuelven a todos y cada uno de los personajes. Y todas y cada una de las situaciones en las que se encuentran. Y conste que sigo defendiendo que en gran parte Alicia no ha cambiado tanto como muchos dicen, sino que realmente siempre ha sido la Alicia que vemos ahora, aunque ahora se atreva a más, pero otros cambios sí que hay. Hablando de Alicia, por cierto, últimamente no soy su mayor defensora, pero dentro de la serie (no me parece especialmente coherente consigo misma), porque como personaje me sigue pareciendo absolutamente maravillosa. Por supuesto, la otra razón por las que esta serie está tan arriba en mi lista es lo bien que sabe combinar el drama con la comedia, la tensión con momentos mucho más relajados, que es algo en lo que podría dar lecciones a muchos. 

3. Southland
No sabéis la rabia que me da que esta serie sea una de las grandes olvidadas, no solo del año, sino de los últimos cinco años, cuando probablemente nos ha dado una de las mejores temporadas del año. E, in my opinion, el mejor episodio del año (Chaos, 5x09). Pero bueno, como digo, una temporada que me pareció maravillosa del primer episodio al último, muy constante y en general con unos episodios muy bien escritos. Igual que comentaba antes sobre el resto, aquí nos ha tocado ser más conscientes que nunca de los cambios y la evolución de sus personajes y de sus situaciones, a veces para bien (por ejemplo, y dentro de sus momentos algo más bajos, creo que a Lydia la hemos visto alcanzar un lugar bastante positivo), y habitualmente para dejarnos hundidos en la miseria, pero de la mejor manera posible. Ya sea a través de ese personajazo que es John Cooper o de la tragedia humana que es el pobre Sammy, hemos seguido las vidas de estos personajes y sus problemas, y cómo todo, absolutamente todo, tiene sus consecuencias. Y ojo, que viendo la serie en perspectiva ahora que ha terminado, probablemente el personaje que más destacaría es Ben, aunque a algunos igual les choque. Y es que, como ya comenté en su momento, nos han mostrado algo que no estamos acostumbrados a ver. Estamos acostumbrados a los personajes con cualidades negativas (a los que vamos entendiendo después de saber en qué se convierten) en series que se basan en guiarse hacia un objetivo, pero en el caso de Southland nos ha mostrado la conversión de ese chico encantado de conocerse pero con buenas intenciones en un personaje que perfectamente podríamos considerar un antihéroe típico si protagonizase su propia serie. Hemos visto esa evolución poco a poco, paso a paso, decisión a decisión. Lo hemos visto marcarse su propio camino hacia un lugar equivocado de forma prácticamente inevitable, pero al mismo tiempo sin ser este un objetivo claro. Y este, aunque parezca mentira, es un enfoque que no se suele ver mucho, y que aquí consiguieron aplicarlo maravillosamente. Y ya, dejo de hablar de esa pedazo de serie que es Southland, que como me líe no acabo y no llego jamás al primer puesto de mi lista.

2. It's Always Sunny in Philadelphia
¿De cuántas series podéis decir que después de nueve temporadas no solo no han perdido la chispa, sino que siguen estando incluso más inspiradas que al principio? Pues eso, no muchas. En cambio, IASIP es el ejemplo perfecto de que sí que puede hacerse y de que no existe nada mejor que saber combinar la familiaridad de unas dinámicas y unos personajes conocidos (ese saber perfectamente por dónde va a salir cada uno de ellos en cada situación consigue una camaradería entre la serie y el espectador que no tiene precio) y una originalidad constante y en cada nuevo episodio. En esta serie nunca se quedan sin ideas, y siempre son capaces de sacarse de la manga no solo burradas nuevas con las que hacernos reír, sino que también pueden ser originales en su manera de contarnos cada episodio. En ese sentido, el episodio 100 de la serie, The Gang Saves the Day (9x06), en el que se ven en medio de un atraco y cada uno desarrolla a partir de ahí su propia fantasía, es absolutamente maravilloso. Aparte, por supuesto, de divertido hasta decir basta, y hasta con algún momento bastante entrañable. Pero destaco ese episodio por destacar alguno, porque de verdad que toda esta temporada ha sido de enmarcar.

1. Girls
Pues sí, igual muchos no estáis ni de lejos de acuerdo, pero esta es mi lista, y Girls ha sido mi serie del año. Como ya he comentado alguna vez, supongo que esta es una serie que depende mucho de cómo y cuándo la veas, y de lo cercanas que te resulten las experiencias, emociones y maneras de pensar y ver el mundo que representan en la serie. Y siendo alguien a quien muchas de estas cosas le resultan tremendamente cercanas (a veces, dolorosamente cercanas) tengo que decir que no puedo más que aplaudir a Lena Dunham. Porque puede que sus problemas no sean exactamente mis problemas concretos, pero la idea está ahí. Y me muestran una parte de mí misma y de la gente de mi alrededor que no siempre estamos dispuestos a admitir, pero que es cierto que está ahí. A Girls se le pueden criticar algunas cosas (personalmente no tengo mucho que criticarle, porque de verdad que esta temporada me resultó maravillosa. Hasta puedo justificar que el TOC de Hannah resulta coherente a su manera si me dejáis un momento, con eso os lo digo todo), pero pocas series hay que resulten tan cercanas y, a su manera, reales como ella. Y de verdad que me parece muy digno de aplauso.

Y con esto termino mi lista de lo mejor del año. A pesar de que treinta series pueden parecer muchas, os puedo decir que alguna he tenido que dejarme en el tintero y me ha dolido en el alma. Un ejemplo claro es Boardwalk Empire, que no es que haya tenido una mala temporada ni mucho menos, pero que a la hora de hacer selecciones, ha tenido que quedarse fuera. Lo mismo me pasa con otras como Some Girls, Bunheads o Chicago Fire, pero que quede claro que también estoy bastante contenta con ellas. Y luego están las otras ausencias, las que no se deben a falta de espacio, sino a que han tenido temporadas, en mi opinión, bastante flojas (Downton Abbey, Dexter y, en menor medida, Homeland, os miro a vosotras). Pero bueno, con unas y sin otras, esta es mi lista, y en general la conclusión a la que me hace llegar es que hemos tenido un muy buen año. Al menos en lo que a series se refiere.

¡Saludos!

PD: Con eso de que me gusta hacer listas más que a un tonto un lápiz, estoy pensando que al final sí que me voy a animar a hacer una con lo mejor en realities. A ver si mañana la hago en un ratillo.

20 mar 2013

LA is breaking my heart

Hay series que pasan mucho más desapercibidas de lo que deberían, y eso es un hecho. Series que son maravillosas y a las que nadie les hace ni puñetero caso. Hace unas semanas ya os hablé de la que, in my opinion, es una de ellas, Switched At Birth, con su estupendo episodio prácticamente entero en lengua de signos. Y hoy os voy a hablar de otra de mis niñas, Southland. Y es que ahora que ya hemos llegado a la mitad de la que con probabilidad va a ser la última temporada de la serie (me gustaría que no fuera así, pero ver a los actores buscándose otros proyectos nuevos no me provoca mucha confianza. Y lo que comentó Regina King en una entrevista, diciendo que ellos mismos no tienen muy claras las cosas porque a estas alturas tampoco están viendo tanto apoyo de la cadena, no ayuda. Que, ojo, cinco temporadas es una vida muy digna para una serie, y el recorrido que ha ido haciendo y que han ido teniendo todos sus personajes también me lo parece, con lo que de acabar ahora no me dedicaría a gritar lo injusto que es todo mientras me llevo las manos en la cabeza. Pero al mismo tiempo me encantaría poder seguir viéndola por los siglos de los siglos. En fin, que creo que he explicado medianamente bien mis sentimientos ante el futuro de la serie en el paréntesis más largo del universo), me parece un momento tan bueno como cualquiera para hacer una especie de balance (sin grandes spoilers) sobre las desgracias de sus protagonistas.

Porque otra cosa no, pero en esta serie los personajes sufren. Y mucho. Y nosotros con ellos, claro, porque al fin y al cabo de eso se trata. De todos modos, para todo hay grados y grados, y creo que todos podemos estar de acuerdo a estas alturas de la película (bueno, de la serie), en que el que se lleva la palma es el pobre Sammy. Episodio a episodio igual no somos tan conscientes, al menos no inicialmente (una vez te das cuenta ya es imposible dejar de pensarlo), pero a estas alturas soy incapaz de recordar un solo momento en el que el pobre fuera feliz. O que al menos tuviera razones para serlo. Y es por eso que no podéis ni imaginaros lo mucho que sufrí con el episodio de la semana pasada (estupendamente dirigido por Regina King y maravillosamente contando casi más a través del subtexto que de cualquier otro modo, que es algo que yo siempre valoro mucho. Ay, el subtexto, qué sería de mí y de mi análisis de todo sin él) temiéndome lo peor en cierto momento. Porque no, Southland, no me puedes poner a ciertos personajes en superficies elevadas y esperar que no ate cabos, haga mentalmente un balance de todas sus desgracias y muera de miedo pensando que en cualquier momento van a saltar. Es decir, razones no les faltan, eso está claro.

Claro que, como digo, Sammy no es el único que lo pasa mal en esta serie, porque aquí nadie se libra. Y si no, que se lo pregunten a Lydia y a Cooper, ahora mismo con problemas distintos pero de base similar. Problemas tan sencillos, entendibles y cercanos (a la par que completamente específicos de sus personajes) que hacen que su vida sea un auténtico drama y que sea imposible que el espectador no lo pase mal con ellos. Y lo digo como algo totalmente positivo, no me entendáis mal. Que esa capacidad para hacerte conectar con los personajes y, por tanto, sufrir con sus dramas, no se consigue tan fácilmente.

Pero vamos, a pesar de que probablemente eso que comento sea lo que más aprecio de la serie, no es lo único que valoro, ni mucho menos. Sin ir más lejos, no puedo hablar de esta temporada sin comentar lo mucho que me gusta lo que están haciendo con Ben. Me explico. Quizá sea porque estamos acostumbrados a que nos presenten a unos personajes con comportamientos o características relativamente negativos y que poco a poco nos vayan contando cosas de ellos y de su pasado que nos hacen entenderlos mejor. Probablemente sea eso, de hecho. El caso es que cuando directamente lo que vemos es su evolución de forma totalmente lineal, resulta refrescante. Y, ojo, sé que no es la única serie que lo hace (al fin y al cabo, hay series cuyo planteamiento en teoría es exactamente ese, véase Breaking Bad), pero sigue siendo distinto. Porque en esos casos habitualmente hay un objetivo final, un estado final que ya intuimos o conocemos desde el principio, y con Ben no es así. Con Ben, como con el resto de personajes de la serie, no hay un objetivo final. Igual que la serie no se centra en un caso que resolver, los importante de sus personajes no es el lugar al que lleguen, sino quiénes son en cada momento del camino que es su día a día. Es por ello que una de las mejores cosas que han salido de la a veces improbable renovación de Southland en el pasado y que le han permitido llegar a las cinco temporadas es que han podido tomarse su tiempo y mostrarnos con claridad todo ese camino. Y, si bien cada paso puede ser interesante, cuando pasa el tiempo y miramos hacia atrás, hacia las temporadas anteriores, vemos realmente el trecho que han recorrido, lo mucho que han cambiado. A veces poco a poco, a veces de forma brusca, pero siempre mucho más de lo que esperamos. En las historias que nos está contando Southland tiene todo el sentido del mundo que Ben, el novatillo con todas las buenas intenciones del mundo (y también la arrogancia y esos aires que llevaba al principio) que conocimos en la primera temporada, se haya convertido en el personaje que es hoy. Un personaje perdido en su propia espiral autodestructiva, dirigido por sí mismo y por otros hacia un camino que a varios kilómetros podemos ver que no es bueno. Un mal camino cuyo resultado más positivo va a ser convertirse en alguien con una visión muy cínica del mundo, y mejor no hablar de los resultados más negativos (el juego de "mejor resultado posible, peor resultado posible" es especialmente deprimente en el caso de Sammy, por cierto). Alguien que resulta muy desagradable, pero también alguien a quien hemos ido viendo avanzar sin remedio hasta ese punto, elección a elección.

Por todo esto que comento, por todas las veces que me han demostrado que episodio a episodio saben ser coherentes y no equivocarse, Southland es una serie en la que he aprendido a confiar. Es una serie en la que me dicen que van a hacer que me crea a Lucy Liu y de hecho lo consiguen. Me dicen que es una buena idea que Dewey salga en todos los episodios y funciona, precisamente porque se han tomado su tiempo para conseguir que acabe viendo al personaje a través de los ojos de Cooper. Por eso, porque confío en ella plenamente, tengo que decir que tengo muchas ganas de ver los cinco episodios que nos quedan de esta temporada. Porque sé que no me van a decepcionar. No tengo el miedo que puedo tener con otras series, porque temporada a temporada me han demostrado que puedo fiarme. Así que ahora solo me queda esperar, ver cómo van a conseguir que me enamore aún más de la serie (porque lo van a hacer, ya lo sé) y seguir gritando a los cuatro vientos lo maravillosa que es. Y lo injusto que es el poco caso que se le hace.

¡Saludos!

PD: Otra serie que me parte el corazón, pero por razones completamente distintas y sin ser ni medianamente aceptable compararlas en lo que a calidad se refiere, es The Following. A ver cómo me recupero yo del episodio de esta semana.
PD2: Creo que no voy a escribir de la SF de Girls porque mi opinión de la serie y mi manera de verla no ha cambiado prácticamente nada desde que escribí esto. De todos modos, aprovecho esto para decir que, aunque probablemente sea el episodio que menos me ha convencido de la temporada (simplemente porque esos momentos finales no acabaron de encajarme del todo en el conjunto de la serie, no tanto por temática sino por la manera en que está hecho, ya sé que no me explico, pero yo me entiendo), en conjunto me ha gustado mucho esta temporada. De hecho, me ha gustado más que la primera.

12 feb 2013

Todos somos Hannah

Hay algo en mí que piensa que siempre que una serie esté en ese punto de que todo el mundo o bien la ama o bien la odia, sin ningún punto intermedio, es que algo está haciendo bien. Está provocando todo lo contrario a la indiferencia, y como pasa tantas veces, lo mismo en un sentido que en el otro. Por eso me tomo como algo bastante positivo que esta sea la actitud de la gente en general hacia Girls, una serie que si ya adoraba antes, especialmente después de los dos últimos episodios (que me parecieron maravillosos) la adoro aún más. Esto de odiar o amar Girls, pero nunca posicionarse en un punto intermedio, es algo que ya era así la temporada pasada, o al menos esa sensación me dio a mí. Pero esta temporada se ha multiplicado por mil. Probablemente tenga mucho que ver que la serie de Lena Dunham sea la serie de moda, de la que todo el mundo habla y, claro, con ello se encienden los haters, y los haters hacen que los que vemos ese algo que tiene de especial nos pongamos también más pesados que una vaca en brazos. Y así es como el universo (entendiendo "universo" como twitter, que con poca gente hablo yo de Girls en otros sitios) se divide en dos grupos. Por un lado estamos los que cada semana decimos maravillas de la serie, y de esas cuatro chicas que, con sus virtudes y sobre todo con sus defectos, nos tienen ganadísimos. Y luego están los que la odian, los que critican su falta de cualidades para ser calificada como comedia, los que no soportan a sus personajes o los que directamente no pueden con Lena. Como digo, yo me siento muy orgullosa de pertenecer al primer grupo, y por eso creo que va siendo hora de defenderla e intentar hacer ver al universo lo que yo veo en ella.

Lo primero de todo, y empezando por el principio, creo que va siendo hora de dejar de esperar que todo lo que dure entre veinte minutos y media hora sea una comedia clásica. De hecho, borremos eso. Creo que va siendo hora de dejar de esperar comedias y dramas clásicos. Los géneros evolucionan, y esa línea que separa a uno de otro está cada día más difuminada. Con lo que no ganamos nada centrándonos en algo tan tonto como empeñarnos en intentar por todos los medios que una serie, sea la que sea, encaje en un molde o en otro. Girls es lo que es, y no hay que intentar verla de otra manera. Tiene momentos divertidísimos (sí, en serio, los tiene) y también momentos más tristes, o incluso no tristes, sino simplemente de esos que nos hacen querer darles un abrazo a sus protagonistas. Querer verlo de otra manera es intentar limitar la serie, algo que creo que no deberíamos hacer nunca. Pero, sobre todo, es centrarse en criticar la forma, cuando esa crítica es algo que no tiene ningún sentido si esa forma sirve al propósito de la serie. Y en este caso lo hace bastante bien.

Lo que nos lleva al contenido, a sus protagonistas, a lo que les ocurre o no les ocurre. Y llegamos a los comentarios que nos dicen que es una serie protagonizada por unos personajes odiosos, insoportables, collejeables a más no poder. Y yo digo que sí, que por supuesto que son odiosos, e insoportables, y collejeables a más no poder. Pero no nos podemos olvidar de que también son entrañables, y vulnerables, y en la mayoría de las ocasiones, dolorosamente cercanos. Personalmente, siempre (sí, incluso en la 1ª temporada) he sentido debilidad por Marnie, en la que en muchos momentos me he visto muy reflejada. Pero en realidad todos los personajes de la serie tienen un algo, unos momentos, unas situaciones o unas características en las que es muy fácil verse reflejado, o al menos ver reflejadas a personas y situaciones que todos conocemos muy bien. No sé, igual es la edad, igual es que la estoy viendo en el momento perfecto, pero no hay un solo episodio en el que la serie no me haya hecho pensar, sentir que conocía muy bien lo que me estaban contando. Y en todos sus personajes, desde Shoshanna a Jessa (que supongo que crecería mucho a ojos de todos en el episodio de la semana pasada) veo algo de mí, o algo de alguien a quien conozco. Y no, no me dejo a Hannah, porque en mayor o menor medida, al menos en algún momento, todos somos Hannah. Y quien no lo crea, igual debería mirarse en el espejo.

Girls es una serie que nos habla de unos personajes que están completamente perdidos, que andan completamente faltos de rumbo (algo que, por cierto, la serie refleja especialmente bien). Personajes a los que no les falta de nada, pero a los que al mismo tiempo les falta de todo. Nos habla de personajes que aún están en proceso de madurar, que están en ese punto intermedio en el que aún no tienen ni idea de quiénes son ni de qué quieren, que están descubriéndolo poco a poco y a base de tropiezos (y tengo que decir que el episodio de esta semana, aparte de absolutamente redondo, ha sido especialmente maravilloso en ese sentido, con la revelación de Hannah (por la que supongo que muchos hemos pasado) de que, al fin y al cabo, lo que de verdad quiere es ser feliz).

Por todo esto, no entiendo el odio que muchos le tienen a la serie. Puedo entender que no guste, pero no puedo entender que se la critique como se la critica, porque lo que intenta lo consigue mejor que nadie. Y no puedo entender el odio semi-generalizado a Lena Dunham. Yo la admiro. Y, ojo, no solo porque es tan lista que ha hecho una serie para así poder dedicarse durante un episodio entero a enrollarse con Patrick Wilson, que anda que no es lista ni nada. No, no la admiro (solo) por eso. Sino sobre todo porque capturar esa realidad y transmitir semejante cantidad de sensaciones no es nada fácil. A sus pies, señorita Dunham.

¡Saludos!

PD: Y no podría ser más fan de que básicamente haya decidido que va a enseñar las tetas en todos los episodios (me apuesto lo que sea a que por tocar las narices y reírse de todos después de tanta crítica).
PD2: Que, por cierto, yo entiendo perfectamente que Hannah prefiera pasarse la vida desnuda a tener que ser vista con semejantes modelitos. Es decir, adoro Girls, pero el vestuario de Hannah a veces es como para arrancarse los ojos.
PD3: Y cambiando completamente de tema, tengo que decir que ando sufriendo un poco con la cancelación de The Hour. No porque sea inesperada, porque no lo es, sino porque, por un lado, acabé adorando la serie y a todos sus personajes. Y, por otro, porque ahora que es oficial, estoy procesando del todo ese final tan perfecto y tan triste que tiene.

26 dic 2012

Mis 30 de 2012 (Parte 3)

Y de nuevo sin presentaciones, ni introducciones ni nada de nada (entre otras cosas porque ya poco se puede añadir), tendré que ir acabando con mi lista de series del año. Esta vez, ya sí, van mis primeros puestos.

10. Mad Men
Temporada en la que prácticamente cada semana decía lo grande que me había parecido el episodio. Porque desde el episodio de Joan a todos los dramas varios de Pete (pobre, ¿os he dicho ya suficientes veces la pena que me da siempre?), pasando por lo de Lane, todo, absolutamente todo me encantó. Además, es la temporada que nos regaló el Zou Bisou Bisou, que supongo que estaremos todos de acuerdo en que ha sido uno de los momentos del año. ¿O no?

9. Parks and Recreation
Si me preguntan, Parks es esa comedia que lo tiene todo. Tiene sus momentos divertidísimos y de llorar de la risa, e incluso ha tenido algún episodio algo más sensiblero... pero siempre en el buen sentido. Adoro profundamente a todos y cada uno de sus personajes, y prácticamente todos ellos han tenido alguna vez momentos especialmente brillantes (y algunos bastantes veces). Así resumiendo, este año, especialmente la temporada pasada, ha sido uno de mis favoritos de Parks, porque además de divertirme un montón, me resulta cada vez más entrañable.

8. Dexter
Me llegan a decir la temporada pasada que este año tendría a Dexter tan arriba en la lista y me habría reído en su cara. A carcajada limpia, de hecho. Después de una temporada espantosa (que vino después de uno de los finales más insultantes y desesperantes que he visto nunca), la serie de Showtime me ha sorprendido para bien, con la que digo desde ya que ha sido mi temporada favorita. Por eso soy físicamente incapaz de entender las críticas que he leído de si Dexter no era así, o si Sirko era un villano que molaba pero se lo quitan de en medio muy pronto y no sirve para nada. Claro que sirve para algo, para que pase en Dexter lo que llevábamos tiempo pidiendo: que Dexter evolucione, que la serie evolucione. Por fin han dejado de hacer lo imposible por mantener el status quo y parece que vamos a alguna parte. Y por eso estoy dispuesta a perdonar la cortedad mental de LaGuerta en el último minuto, porque no estropea lo que para mí ha sido una temporada magnífica.

7. Downton Abbey
Estoy asumiendo que el especial de Navidad (también conocido como "Final de temporada que colocamos así como quien no quiere la cosa el 25 de diciembre y así lo vendemos como especial de Navidad for no reason whatsoever"), que por cierto ya se ha ocupado el mundo de spoileármelo big time, no estropea la que para mí ha sido una temporada muy buena, y desde luego bastante mejor que la 2ª (que me gustó, quede claro). No descarto que esta temporada me haya gustado tanto porque me ha hecho sufrir mucho (pobre, pobre Thomas. La escena con Carson me dejó tan completamente rota que aún estoy en proceso de recuperarme. Also, estoy convencida de que Julian Fellowes se pasa las noches en vela poniendo cara maléfica (tipo Ryan Murphy en TGP) mientras piensa nuevas formas de torturar a Thomas y a Lady Edith, también conocidos como sus sacos de boxeo favoritos.), y ya sabéis que a mí todo lo que sea sufrir con una serie me parece bien y hace que la valore más. Pero bueno, es mi lista y la ordeno como me da la gana.

6. The Good Wife
¿Que qué tiene The Good Wife? Pues unos personajes estupendos prácticamente todos ellos, una colección de secundarios e invitados que se tienen que repartir en distintos episodios porque si no ni cabrían (lo que hace que por un motivo u otro en todos los episodios aparezca gente que mola), un desarrollo que hace que me importe lo que les pasa a todos ellos (por ejemplo, la evolución de Alicia está haciendo que cada día me guste más y más), una facilidad alucinante para ser mucho más divertida que muchas comedias, una manera maravillosa de llevar el drama y, además de todo eso, unos casos que como mínimo siempre resultan entretenidos. Eso es algo que podría aplicarse a esta serie todos los años, conste, pero eso desde luego tampoco puede considerarse malo. Solo una pega: ¿qué más puede tener y le hace falta como respirar? Más Cary. Si a lo largo de este año hubiéramos tenido más Cary, seguro que hasta la habría puesto más arriba.

5. Boss
A la pobre serie no la veía ni la familia de los actores, y es una pena, porque esa historia que te cuenta, esa imagen, ese castillo de naipes a punto de derrumbarse era una verdadera maravilla. Y más en su segunda temporada que en la primera. Cada episodio me atrapaba completamente desde el primer minuto hasta el último, y toda la oscuridad de las acciones de prácticamente la totalidad de los personajes, especialmente puestos al lado y contrastando con la relativa pureza de la hija no-british-aunque-su-acento-engañe y Mona, resultaba verdaderamente fascinante. Como dije, una pena que probablemente nunca vayamos a ver la caída de todo ese castillo de naipes, porque nos quedamos con una historia incompleta que bien se merece un final.

4. Boardwalk Empire
Si bien el final de temporada no nos dejó ninguna escena tan profundamente impactante como esa escena (y todos sabéis de cuál hablo) de la temporada pasada, en conjunto la serie no decepcionó. La llegada de Gyp Rosetti (de nuevo Bobby Cannavale demostrándome que no se merecía la manía que le tenía por culpa de Will & Grace), sin duda uno de los grandes personajes del año, añadió un caos y una locura a la serie y a la vida de Nucky que condujo a otro final de temporada genial. Además, que nada superara a lo de la temporada pasada no significa que no hubiera escenas que voy a recordar a saber hasta cuándo, como lo de la famosa caja o el final del penúltimo episodio, con una escena absolutamente èpica.

3. Girls
Lo bueno y lo malo de esta serie es lo fácil que me resulta verme reflejada en sus protagonistas, o ver reflejada a gente que conozco. Y digo que es bueno porque precisamente es lo que hace a esta serie tan especial, esa cercanía que hace que sea tan fácil conectar con ella. Y digo que es malo porque no siempre es fácil aceptar lo que me está contando de mí misma, a pesar de saber que es perfectamente cierto. O, justamente, porque es perfectamente cierto.

2. It's Always Sunny In Philadelphia
Lo primero de todo, señores, aplaudan por favor a estos chicos, que después de ocho temporadas en antena son capaces de conseguir hacer una temporada en la que todos y cada uno de los episodios son oro puro. Y que, sobre todo, son capaces de seguir sorprendiendo. Ni un solo fallo le he visto a la temporada, ni uno solo. Y me he reído más que con ninguna otra comedia. Porque lo tienen todo. Son ese grupo de seres humanos profundamente despreciables que no pueden no encantarnos, están todos fatal de lo suyo (y yo cada vez soy más fan del psicópata de Dennis) y nos dan episodios como el de la iglesia o el de la terapia. Lo dicho, una genialidad de serie que espero que siga en antena por los siglos de los siglos. Porque si después de ocho temporadas siguen estando en plena forma y siendo de lo más burro y original que hay ahora mismo en la televisión, de ellos me fío. 

1. Breaking Bad
Y he aquí mi serie del año, y tengo que decir que merecidísimamente (a pesar de que ya empezaron algunos a criticar absolutamente todo. Pero bueno, es lo que pasa). La primera parte del tramo final de la historia de Walter White, su ascenso y la promesa de su caída, me pareció perfectamente llevada, de una forma perfectamente coherente con lo que hemos visto hasta ahora. Y mención especial a Skyler, que aunque se lleve todo el odio del mundo y un poco más, para mí es un pedazo de personaje, y desde hace bastante tiempo uno de los puntos fuertes de la serie. Un personaje que, supongo, se lleva mucho odio inmerecido porque hay gente que aún sigue viendo a Walter como el héroe y a ella como un estorbo en el camino, y es una pena. Porque es una manera muy tonta de perderse a un gran personaje. En fin. Also, Landry haciendo lo que Landry está destinado a hacer en este mundo. Qué peligro tiene el muchacho.

Pues eso, esta es mi lista de series del año, en la que hay alguna ausencia que a alguno le extrañará, pero con la que en general estoy bastante contenta. Soy muy consciente de la ausencia de GoT, por ejemplo, pero es que si soy sincera, a pesar de tener momentos espectaculares y un desarrollo de sus personajes muy acorde a mi lectura de los libros (y eso no tiene nada que ver con que sea fiel o no a la historia), me di cuenta cuando empecé a hacer la lista de que no la recordaba especialmente, ni tenía nada concreto que decir de ella. Y me dio pena, porque me encanta la serie, y sé que disfruto bastante con sus episodios. Y soy muy consciente de que medio universo me tirará piedras por no incluir The Newsroom (mientras que el otro medio estará de acuerdo conmigo), pero no puedo incluir una serie tan mediocre y que se cree tan grande, mucho menos cuando sus personajes femeninos son como para echarse a llorar (Alison Pill, por favor, sal de ahí corriendo antes de que me olvide de lo mucho que me hizo llorar April en In Treatment), qué se le va a hacer. Y ya digo que si la hubiera visto antes, Some Girls habría entrado en mi lista. Pero bueno, que así queda mi lista. Y como es mía, pues eso, mientras yo esté conforme con ella, lo demás da un poco igual.

¡Saludos! 

PD: Si esta temporada de Doctor Who me estaba resultando un poco irregular (en el sentido de que lo mismo me encantaba alguna cosa que otras me parecían espantosas) y había perdido un poco la ilusión por la serie, con el especial de Navidad he recuperado esa ilusión. Y no podría estar más feliz.