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28 oct 2013

Bi the way

Antes de que nadie empiece a leer, comento que he intentado reducir al máximo los spoilers importantes (especialmente los relativos a series más nuevas o a cosas que han pasado recientemente en estas), pero alguno (sobre todo los que he visto como spoilers menores y de conocimiento general) probablemente se haya colado por ahí, porque si no hay cosas de las que resulta imposible hablar sin ejemplos.

Hace unas semanas, Glee tuvo un episodio que me hizo recordar una de las cosas que más rechazo me producen en esta serie. No, no se trata de sus tramas locas, del ridículo de la mayor parte de sus personajes o incluso el machismo general que impregna absolutamente todos y cada uno de sus episodios (si somos sinceros, vivo por las dos primeras cosas, mientras que la tercera la observo con una mezcla de fascinación y horror). A lo que me refería más bien es a una bifobia rampante que parece ser perfectamente aceptada como norma en una serie que se las da de "educadora" en lo que a aceptación de distintas orientaciones sexuales se refiere, y que es lo que peor me sienta. En este episodio en concreto, básicamente vinieron a decir que las personas bisexuales no pueden ser de fiar en una relación porque evidentemente se van a tirar a todo lo que se mueva. Del mismo modo que hace unas temporadas básicamente negaron la existencia de la bisexualidad masculina y se quedaron tan anchos. Como digo, viniendo de Glee, y por mucho que a una gran mayoría de nosotros nos resulte absurdo, esto es especialmente peligroso. Porque la idea es que "si hasta ellos mismos lo piensan, será que es verdad". Y suena absurdo, pero cuando ya vas con esa idea en la cabeza, y hay mucha gente que piensa así, basta que te den la razón de la forma más ridícula para reafirmarte en esas creencias. 
Pocas cosas hay más peligrosas que alguien dando lecciones cuando lo que en realidad debería estar haciendo es aprender de otros. Y en este caso a Ryan Murphy no le vendría mal echar un vistazo a un par de dramas teen que en mayor o menor medida se las apañaron para hacer un reflejo mucho más sano de la bisexualidad en sus tramas. Una de ellas es, curiosamente, MIOBI, serie de la que nadie esperaba nada medio "serio" y que a través del personaje de Max, y más concretamente de esta escena, puso sobre la mesa un tema y unos problemas mucho más reales de lo que mucha gente piensa (de hecho, TODO lo que dice Max es real como la vida misma. Añade el "es solo una fase", el "es por hacerse el/la interesante", el "las personas bisexuales son incapaces de ser fieles" y el "a quién quieres engañar, vas a acabar en una relación hetero" y tienes el bingo de los estereotipos sobre la bisexualidad). Tanto la trama como la escena distan mucho de ser perfectas. Todo vino un poco salido de la nada y sin ningún tipo de preparación, y la escena es torpe en sus diálogos e interpretaciones, pero eso no elimina las buenas intenciones en la idea detrás de esta. Y de hecho me dio pena infinita que acabaran mandando a Max a los Hamptons para poder ser Daniel Grayson (no, literalmente mandaron al personaje a los Hamptons, en uno de los pocos momentos geniales de la siguiente temporada), porque es una trama que de verdad me habría gustado ver desarrollarse. 
La otra serie que Ryan Murphy debería ver es una relativamente desconocida para la gran mayoría: South of Nowhere. Aparte de tener una de las relaciones lésbicas más entrañables en una serie adolescente, cuenta con Ashley, una chica bisexual, como una de sus protagonistas. De nuevo, la serie no es que tenga una calidad digna de Emmy (aunque tiene dos primeras temporadas bastante buenas dentro del género. También una tercera temporada que roza el "bochornosamente mala", pero bueno, recordémosla por los buenos momentos), pero el tratamiento que hace del personaje de Ashley en el propio contexto de la serie es muy bueno. Aunque la propia Ashley se identifica a sí misma como lesbiana en algunas ocasiones (cosa que de todos modos es perfectamente normal en determinadas situaciones), ni ella misma, ni el resto de personajes, ni la serie en sí se olvidan de que es bi. Es algo que forma parte de ella, de sus relaciones, y actúan en consecuencia.

Esto que he dicho puede parecer una tontería, pero no lo es. Para mucha gente es muy difícil entender algo fuera de los extremos, y necesariamente si no eres hetero, tienes que ser gay. Lo que lleva a que si una persona bisexual está en una relación con alguien del sexo contrario, automáticamente pasa a ser hetero, y lo mismo en la situación contraria. Y eso está claro que no es así, pero sí es algo que se suele reflejar así muy claramente en la ficción. Un poco es lo que ocurre en The OC con el personaje de Alex (de Marissa no voy a decir nada porque tal como llevaron la trama está claro que no era bisexual, lo que no quiere decir que su relación con Alex no tuviera sentido dentro del personaje y sus miles de issues), que después de estar con Seth pasa a estar con Marissa y automáticamente todo el mundo pasa a verla como lesbiana. Conste que por lo demás, y más allá de lo poco que tardaron en quitársela de en medio, no me parece un personaje mal llevado, pero eso sí tenía que comentar. 
Mucho más me chirría, de todos modos, el caso de una de mis series favoritas de toda la vida. Precisamente por el cariño que le tengo a Buffy, por la influencia que ha tenido en mi vida y porque en general me parece una serie que está muy por encima de la media, me duele especialmente lo que hicieron con Willow, un personaje que por lo demás me encanta. Después de que Willow fuera claramente hetero en las primeras temporadas, aparece Tara y automáticamente pasa a ser lesbiana. Que quede claro que Willow y Tara son una de mis parejas de series favoritas, y que viví esa relación como la que más. Pero me dolió un poco que la palabra "bisexual" no apareciera en ningún momento, más cuando tal como habían llevado la historia hasta el momento era claramente la mejor manera de describir la sexualidad de Willow. Tal como lo hicieron, eliminaron todo tipo de importancia y sentimiento de sus relaciones anteriores, cosa que evidentemente la serie no había planteado así antes. Y por supuesto que hay lesbianas que han tenido relaciones con hombres antes de darse cuenta (o de aceptar) que eran lesbianas, pero cualquiera que haya seguido Buffy puede darse cuenta de que este no es el caso, no tal como está escrito. Y de ahí que, a pesar de lo que me gusta el personaje, y de lo muchísimo que me gusta la serie, tenga esa espinita clavada desde hace años.

Esa "desaparición" de la bisexualidad en la ficción, como digo, en parte no deja de ser más que un reflejo de la realidad. Para mucha gente la bisexualidad no existe, y al final acaban describiendo a cada uno en función de con quién esté en cada momento. Si lo relacionamos con las series, cualquiera que vea Revenge y esté pendiente de comentarios de vez en cuando, se habrá dado cuenta de que buena parte del público ve a Nolan "About a Three on the Kinsey Scale" Ross como gay y no hay más. Y vale que en lo que llevamos de serie haya tenido más o menos química con distinta gente, pero pocos ejemplos más claros hay de series que hayan establecido de forma tan literal (escala de Kinsey y todo) la bisexualidad de un personaje. Simplemente a alguna gente le cuesta entender que no todo lo que no sea blanco o negro deja automáticamente de existir. Ya completamente dentro de la ficción, eso mismo se ve sin ir más lejos en Brothers & Sisters, donde si no recuerdo mal, hay un arco de episodios en el que Kevin se lía con un ¿actor? bisexual, deja muy claro que no cree que existan las personas bisexuales y finalmente acepta que estaba equivocado. Otra cosa es lo de Desperate Housewives, donde Katherine pasó de hetero a lesbiana en cuestión de un par de episodios, para desaparecer y volver siendo completamente hetero una vez que "se le pasó la tontería", básicamente.
Claro que no son las únicas ideas y prejuicios que pasan de la realidad a la ficción. En Ally McBeal está el ejemplo de algo que me llamó exageradamente la atención y me resultó absurdamente extraño hace unos años cuando lo vi por primera vez (inocente de mí) y que luego a través de conversaciones con amigas mías he podido comprobar que es una forma de pensar que refleja la de mucha gente. La trama a la que me refiero fue una trama episódica allá por la tercera temporada, donde Ally conoce a un barista que resulta también ser juez, y acaba siendo su ligue del episodio. Muy en el estilo de la serie, Ally piensa que por fin ha encontrado a su príncipe azul hasta que toda esa fantasía se rompe cuando descubre que su supuesto príncipe azul es bisexual. A raíz de ese descubrimiento, Ally es incapaz de dejar de pensar que él acabará dejándola por un hombre y decide cortar con él. A diferencia de lo que ocurre con lo que he comentado con Glee, aquí la serie sí que es capaz de ver que es la propia protagonista la que tiene el problema y no él, lo que hace que recuerde este episodio de forma relativamente positiva (y lo recuerdo bastante bien, teniendo en cuenta que hace años que no veo la serie y se me ha quedado grabado), dentro de lo que cuenta.
Claro que a la hora de hablar de prejuicios e ideas extrañas sobre la bisexualidad, nada me ha resultado nunca tan fascinante como el arquetipo del villano bisexual, porque evidentemente una persona que sienta atracción hacia ambos sexos necesariamente tiene que ser alguien sin escrúpulos ni moral ninguna. Volviendo de nuevo a Desperate Housewives (esta serie es una mina), hubo un tiempo en el que la serie consideraba a Andrew bisexual, etapa en la que por supuesto era un sociópata en toda regla. 
Pero como es un estereotipo visto hasta la saciedad no solo en la televisión sino también en el cine, me interesan más los casos en los que en cierto sentido rozan el estereotipo pero de algún modo le dan la vuelta. Por ejemplo, en el mismo saco entraría el personaje de Tyler en Revenge, aunque en esta serie tampoco debería verse como nada más que anecdótico, puesto que al fin y al cabo es un culebrón que bebe de muchos estereotipos de los culebrones (este es simplemente uno más) y donde tenemos al propio Nolan como el ejemplo contrario, donde no solo no es el villano de la serie a pesar de ser bisexual, sino que prácticamente se le podría considerar algo así como el centro moral dentro del grupo de los personajes no-unineuronales. Algo parecido a lo dicho del personaje de Tyler (en lo de que puede considerarse anecdótico) ocurre con Lee Garner Jr. (el de Lucky Strike) en Mad Men, donde simplemente coincide que además de ser miserable hasta decir basta, la serie lo presenta como bisexual. Y luego tenemos el caso de Ian Todd en Boss, un personaje capaz de tirarse a quien sea con tal de conseguir sus objetivos, pero que no deja de estar rodeado de muchos otros personajes que no tienen escrúpulos ni los han conocido, independientemente de su orientación sexual. Para terminar, me resultó muy interesante el caso de la House of Cards americana, donde en realidad la bisexualidad de cierto personaje resulta en su único aspecto humano y vulnerable, en contraste con absolutamente todos los demás matices y aspectos del personaje.
Y si vamos a hablar de arquetipos y usos típicos de la bisexualidad dentro de las series, no podemos olvidarnos de cómo muchas veces se utiliza como fuente de chistes varios. Ahí están los ejemplos de Lily en HIMYM, Karen Walker en Will & Grace o incluso el personaje de JP en Fresh Meat, aunque este último caso está algo más cogido con pinzas. Claro que también aquí existen series que han sabido darle la vuelta a esto, como es el caso de Coupling, donde la supuesta bisexualidad de Jane suele ser fuente de chistes, sí, pero de un modo en el que el chiste es más sobre el personaje y su claro afán por llamar la atención de la manera que sea, que sobre el tema en sí.

De todos estos estereotipos e ideas preconcebidas trasladadas a la ficción, de todos modos, algunas de las que peor sientan son las que aparecen en series que en teoría tienen como principal público objetivo la comunidad LGBT.
Un ejemplo claro es la ausencia casi total de bisexuales en las cinco temporadas de Queer as Folk, algo que llama especialmente la atención cuando Lindsay le pone los cuernos a Melanie con un hombre. Y, si bien el propio personaje apunta discretamente a su bisexualidad en una escena en la que admite que hay partes de ella misma que decide ignorar (estoy hablando de memoria, así que no es literal, pero por ahí iban los tiros), en general se pasa por el tema completamente de puntillas y haciendo como que no existe.
Muchísimo peor es el caso de The L Word, donde no es que no haya personajes bisexuales, sino que los que hay sirven únicamente para seguir apilando prejuicios, pero sin que la serie tenga intención de llamar la atención sobre estos. Ahí está, por ejemplo, cuando poco más y mandan a Tina al paredón por estar en una relación con un hombre (ya, ya sé que hay otras circunstancias que hacen que su antiguo grupo de amigas la rechace, pero hay cierta escena en una cancha de baloncesto en la que el problema que tienen con ella viene de donde digo, y que resulta especialmente incómoda de ver). 
Y ese es solo un ejemplo, porque el tratamiento que hace esta serie de la bisexualidad resulta verdaderamente risible. Nada más hay que ver cómo en algún momento en el transcurso de la serie decidieron olvidarse de que al principio se nos había presentado a Alice como bisexual. Y diría que algo similar ocurre con Jenny, pero realmente Jenny es un personaje tan complejo que habría que matizarlo más. Y conste que me he visto todas las temporadas de The L Word, y que he vivido muchísimo sus dramas culebronescos, y que no tengo ningún problema en vender la serie como entretenimiento (a menudo mamarracho), pero eso no quita que el reflejo que hace de la bisexualidad me resultara incómodo de ver.
Otra cosa es el caso de Lip Service, una serie británica centrada en un grupo de amigas lesbianas (más añadidos) que no me cansaré de recomendar, y que consigue evitar todos esos problemas que tiene The L Word. De nuevo, no es que la serie sea perfecta, pero sí que me parece de una calidad bastante aceptable, y sobre todo muy entretenida. En lo que se refiere al tema del que estamos hablando, una de sus protagonistas es bisexual, y tenga más o menos importancia en las tramas de la serie, nadie le hace el vacío y desde luego que tampoco niegan su existencia ni la consideran menos que al resto.

A pesar de todos los ejemplos un tanto chirriantes que he puesto antes, también es cierto que existen bastantes ejemplos en televisión de la bisexualidad vista en una luz no negativa, ni haciendo como que no existen. Es el caso que he comentado antes de Nolan en Revenge, así como el de Kalinda en The Good Wife o Bo de Lost Girl, que además es la protagonista de la serie. Ahí tenemos Orphan Black, que tiene a Delphine, pero también a Cosima, y todos sabemos que Cosima es un personaje absolutamente genial (aunque no tan genial como Alison) en una serie que supo sorprender a todo el mundo con una temporada en absolutamente todo. Y si seguimos con series nuevas Orange is the New Black (y ya van dos series de Netflix con personajes bisexuales interesantes) gira en torno a Piper, cuyas relaciones con Larry y con Alex representan dos aspectos muy importantes de su vida y que son absolutamente necesarios para entender al personaje. 
No tan nuevo es el caso de Torchwood (y de Doctor Who, puesto que comparten personaje) que no solo gira en torno a un héroe bisexual (pansexual en realidad) sino que tiene toda una colección de personajes principales con distintos grados de no-heterosexualidad, ya sea con Gwen bajo influencia extraterrestre o con Toshiko. Y, por supuesto, con Ianto, mi favorito de todos, y no solo porque me guste más una historia de amor trágica que a un tonto un lápiz, sino porque la coherencia del personaje en sus relaciones (la lealtad que siente hacia Jack es la misma lealtad que sentía hacia su novia-cyberman (¿cyberwoman?) en una trama episódica al principio de la serie) me parece algo que no se suele ver demasiado en televisión (ya sea porque al acumular temporadas cuesta más mantener coherentes a los personajes o por cualquier otro motivo). Y no puedo acabar sin hacer mención a Grey's Anatomy. Es cierto que hay millones de cosas por las que podemos criticar tanto la serie como a Shonda Rhimes. Pero también es verdad que tanto la serie como ella son aplaudibles por otros motivos. Uno de esos motivos es justamente el personaje de Callie, en el que la bisexualidad es solo un aspecto más del personaje, un aspecto del que nadie se olvida misteriosamente, sino que está ahí y que no tiene ni mayor ni menor importancia que la necesaria en todos los dramas que, como no podría ser de otro modo en esta serie, van lloviéndole al personaje. 

Y así, con estos ejemplos positivos, acabo en una buena nota mi "pequeño" análisis de hoy. Evidentemente hay muchas cosas que se han quedado en el tintero, ya sea porque solo puedo hablar de series que he visto, porque de las que he visto probablemente me habré olvidado de bastantes ejemplos o, sobre todo, porque es un tema que da para rato y es muy difícil comentarlo extensamente en una sola entrada. Pero bueno, he hecho lo que he podido para hablar de un tema que lleva bastante tiempo dándome vueltas por la cabeza.

¡Saludos!

PD: Como podéis ver desde el tiempo que ha pasado desde mi última entrada, llevo varios meses desaparecida por estos lares. Por circunstancias varias no he tenido tiempo (y cuando lo he tenido, no he tenido ganas) de escribir demasiado, pero voy a intentar corregir esto un poquito, aunque las circunstancias en general se mantienen. No prometo escribir todos los días, ni siquiera todas las semanas, pero intentaré escribir alguna cosilla de vez en cuando.

11 mar 2013

Haciendo memoria

Los domingos últimamente son un día peligroso para mí. Me explico. Son un día peligroso seriéfilamente hablando. Porque, acostumbrada como estoy a tener miles de episodios por ver cada día, al ver los domingos tan vacíos, siempre me da por querer darle una oportunidad a algo. O, en el caso de ayer, volver atrás en el tiempo y echar un vistazo a cosas a las que les dediqué muchas horas, a mis orígenes seriéfilos, por decirlo de algún modo.
Hablando a lo largo de estas últimas semanas con unos cuantos locos como yo, que seguimos casi más series que horas tiene la semana, me he dado cuenta de que muchos empezamos de forma parecida, y desde pequeñitos ya apuntábamos maneras. Evidentemente, muchos hemos seguido más o menos regularmente series (nos hayamos vuelto después tan locos o no), pero hay formas y formas, y ahí está la diferencia.

En mi caso, mi primera etapa seriéfila empezó en algún momento entre los siete y los nueve años. Entonces (y parece que tenga yo aquí cientos de años y esté hablando de la prehistoria, aunque no sea así), y hasta que estuve yo bastante entrada en esos bonitos años de mi adolescencia, la tele estaba muy restringida en mi casa. Cualquiera lo diría, viéndome ahora, pero entonces tenía permiso para ver la televisión (de forma limitada) los fines de semana, y prácticamente no podía verla entre semana. La única excepción, y mi primer signo de cierta obsesión seriéfila, eran los episodios de Carmen Sandiego. No me saltaba ni un solo episodio, ni uno. Pero lo que es más importante, al día siguiente mis amigos y yo nos dedicábamos a comentar cada episodio en el recreo. De una forma que, por cierto, me recuerda bastante a lo que hago ahora. Sé que también había otra serie que echaban los fines de semana tempranito, y me levantaba todos los sábados y todos los domingos para estar bien puntual antes de las ocho de la mañana en el salón pendiente de la televisión, pero la verdad es que no tengo ni idea de cuál era, ni de qué iba.

Luego vino cuando nos mudamos, y así dejé a mil y pico kilómetros a mis amigos los comentaristas de Carmen Sandiego. Y llegamos a la que supongo que es mi 2ª etapa, que creo que se corresponde ya más bien con la preadolescencia y esos primeros años de mi adolescencia (qué repelente quedo cuando hablo así, por cierto). Y, más que a esa época, a los veranos de esa época. Porque aunque en mi casa seguían existiendo esas restricciones sobre la televisión, los veranos eran la excepción, y por las mañanas era una auténtica fiesta porque podíamos ver lo que nos diera la gana. Y así es como las mañanas de La 2 se convirtieron en un must para mí, y empecé a seguir religiosamente series como Popular (Ryan Murphy fue una influencia muy temprana en mi vida, qué le voy a hacer. Lo que supongo que explica muchas cosas) y Los Rompecorazones (y me consta que no estoy ni mucho menos sola en estas dos, que las veíamos todos en manada). Lo vivía muchísimo con ellos, y básicamente eran la razón por la que en verano estaba siempre despierta antes de mediodía, en vez de pasarme medio día durmiendo. A eso además hay que añadir a Buffy, alrededor de la cual organizaba mis planes para la tarde (true story, tenía que quedar con mis amigos alrededor de la serie. Antes o después, pero jamás podía perderme un episodio) y que además creo que fue la primera serie que vi completa. Y la 1ª que compré más adelante, pero esa es otra historia. Y alguna otra como Al Salir de Clase (enganche es poco) y Malcolm (que solo veía episodios sueltos muy de vez en cuando, pero reflejaba tan bien algunas cosas de mi familia que siempre le tuve mucho cariño). También fue más o menos por entonces que una amiga mía me introdujo a Ally McBeal, la primera serie USA "adulta" a la que le eché un vistazo y que, aunque no vi entera hasta unos cuantos años más tarde, hizo que me picara la curiosidad.

Una curiosidad que me llevó, supongo, a mi 3ª etapa, la etapa de internet. Porque, a ver, internet siempre hubo en mi casa desde que tengo memoria, pero no fue hasta que tuve 16 años o así que la combinación "series + internet" empezó a tener tanta importancia para mí. Es aquí cuando empecé a tragarme los episodios de Grey's (y he aquí otra de mis grandes influencias, la loca de Shonda. Qué le voy a hacer, si yo entré en esto de las series gracias Joss Whedon (que supongo que está más aceptado) y los tarados de Ryan Murphy y Shonda Rhimes. Es así y no me avergüenzo ni un poquito) uno detrás de otro. Fue realmente gracias a Grey's y por tanto gracias a la loca de Shonda que empezaron a caer otras: Mujeres Desesperadas, Lost, Héroes (aunque también fue de mis primeros grandes abandonos después), Six Feet Under, Queer as Folk, Friends, The L Word, etc. Y el resto realmente es historia reciente (más o menos), de la que muchos incluso habéis formado parte de manera directa o indirecta.

¿Que a qué viene esto? Pues a que ayer me acordé de Los Rompecorazones, me puse nostálgica y, además de hacer memoria, acabé haciéndome con la 1ª temporada, e incluso me vi el primer episodio. Y después de verlo tengo la ligera sospecha de que voy a acabar ventilándome unos cuantos episodios más (y hay para aburrirse, porque a muchos igual les sorprende, con eso de que aquí siempre echaban los mismos, pero la serie llegó a tener más de doscientos episodios). En fin, ya os iré contando.

¡Saludos!

PD: Y ya que la que me ha llevado a semejante viaje de nostalgia es una serie aussie, me apetece recomendaros otra serie aussie que me recomendaron ayer, Please Like Me. Después de ver los dos primeros episodios tengo que decir que me parece monérrima, así que eso, recomendada queda.

4 abr 2011

Cuando Shondita se pasa al lado musical de la vida

A partir de aquí, puede que caiga algún spoiler hasta el 7x18 de Grey's Anatomy


Cuando anunciaron que iba a haber un capítulo musical de Grey's Anatomy me hicieron probablemente la persona más feliz del mundo. Yo soy bastante simple en estos casos (y en muchos, de acuerdo xD), vale, y no cuesta mucho contentarme. Simplemente con decirme que van a ponerse a cantar ya estoy dando saltitos de alegría. Si a ello le unes lo fan que soy de Shondita y de sus idas de olla (también conocidas como shondadas), evidentemente llevo mordiéndome las uñas desde que lo dijeron.

El caso es que después de mucho esperar y después de mucho quedarme sin uñas, esta semana se emitió, y la verdad es que, con todo lo WTF que es (no esperaba menos), estoy bastante contenta con el resultado, ya que me lo pasé pipa con el episodio.
Dijeron que querían hacer algo que tuviera sentido, que no estuviese totalmente sacado de la manga, que esto es Grey's Anatomy. Como esto último anulaba básicamente las dos afirmaciones anteriores (exactamente, esto es Grey's Anatomy), podemos decir que no mintieron.

La excusa para ver a los médicos del Seattle Grace cantando es que Callie está gravemente herida después del accidente de coche del final del episodio anterior (muy curioso el convencimiento de Arizona de que "el camión salió de la nada". Claro, bonita, evidentemente, durante los 10 minutos que pasaste un poco de mirar la carretera, porque, total, para qué, salió de la nada) y empieza a vivirlo todo (fuera de su cuerpo) como si fuera un musical. O, más bien, como si fuera una sucesión de videoclips, unos más conseguidos que otros, pero todo bastante entretenido.

El peso del episodio, musicalmente hablando, de todos modos, lo llevan Kevin McKidd (a.k.a. Dr. Madelman), del que prefiero no hacer comentarios y, sobre todo (y menos mal xD) Sara Ramírez, que sí que está estupenda, desde el principio hasta el final (¡Diosa!). Aunque su mejor momento, prácticamente de ponerte a aplaudir a la pantalla, fue el final del episodio. Impresionante:


La cosa es que no solo me lo pasé pipa viendo el episodio, sino que todo esto me dio una idea sobre cómo cambiar la serie y renovarla un poco, que con eso de que ya llevamos 7 temporadas, como que lo hemos visto todo. Y, pues puestos a hacer un jump the shark tremendo, pues lo hacemos bien.

En cierto modo, me hubiera gustado que Callie no se despertara, y que de ahora en adelante fuese paseándose por el hospital (como Denny, vaya :P), y de vez en cuando estaría justificado que le diese por cantar, además, que bienvenido sea. Pero, claro, tenerla paseándose por el hospital en modo fantasma simplemente no vale, así que, ¿por qué no crear dos mundos, el de los médicos por un lado, y el de los fantasmas/semi-fantasmas por otro? Con Callie como una especie de nexo entre ambos (qué leches, incluso ahora podría tener episodios en los que se comunique con los fantasmas del hospital :P).

Y ya sé que no les vendría mal hacer limpieza de personajes en el hospital (me siguen sobrando la mitad de los médicos, la verdad), pero en el mundo de los fantasmas no solo podrían traer personajes nuevos, sino que podrían traer a otros de vuelta. Y sí, voy a decir que se podrían traer a Denny, porque, qué leches, siempre he tenido debilidad por Jeffrey Dean Morgan (y su voz :P), y además, Denny sería pelín pesado, pero la culpa la tenía Izzie. Lo sabe todo el mundo (Izzie (y, por extensión, la petarda de la Heigl xD) tiene la culpa de absolutamente todo lo que ocurra en el universo). ¿Más gente que podrían traer? Pues, por ejemplo, al artificiero de la segunda temporada... interpretado, of course, por mi querido Kyle Chandler. Y, ya de paso, tenemos a Henry con una pata en el otro barrio, y Scott Foley también es amor y lo sabe todo el mundo... pues otro que se pasa. Luego hay también una paciente a la que yo le tengo mucho cariño (y eso que fue cosa de un episodio, pero jamás se me va a olvidar ese episodio), en el episodio del accidente de tren de la segunda temporada, la chica atravesada por la barra (lloré como una Magdalena en ese episodio).

En fin, que estoy emocionadísima con mi idea, por muy WTF que sea todo. Total, puestos a hacer cosas tirando a shondianas, lo hacemos del todo. ¿No?

¡Saludos!

PD: ¿No me dijeron el otro día que mini-Grey no es guapa? A mí es que esa chica me pone palotísima, oye.
PD2: Se me hace raro de narices ver a Alex Kingston (River Song en Doctor Who) en Private Practice ahora, y eso que me mola un puñao y medio el personaje (aunque sea solo por no reírle las gracias a Violet ya merece la pena :P.

1 dic 2010

Living in Shondaland

Los que llevamos unas cuantas temporadas viviendo las idas de olla, las genialidades y los surrealismos de nuestra amiga Shonda, ya sea a través de Private Practice o, sobre todo, a través de Grey's, ya sabemos qué es lo que nos podemos esperar de ella. Ya sabemos lo mucho que la vamos a odiar a veces, pero también sabemos que igualmente habrá momentos en los que la adoraremos. O al menos adoraremos algunas de sus idas de olla.

Lo que sí que está claro es que, si de algo puedes estar seguro, es que una vez caes en sus redes, es muy difícil salir. Porque es verdad que es muy fácil reirse de los surrealismos de ambas series, indignarse por las cosas que se le ocurren a esta mujer, por las idas y venidas de los personajes... Pero es que precisamente por eso es prácticamente imposible no entretenerse.


¿Cuántas veces, una vez dejamos atrás la segunda temporada, he dicho que estaba a nada y menos de abandonar Grey's Anatomy? Miles, eso seguro. Y aquí sigo. Nos hemos plantado ya en la séptima temporada y aquí sigo. Y la cosa es que no parece que vaya a abandonarla de momento. Si soy sincera, dudo mucho (y siempre lo he dudado, y alguna vez hasta lo he dicho :P) que llegue a abandonarla nunca. Algo me dice que, salvo causas de fuerza mayor, aquí estaré, aguantando con los médicos y demás fauna del Seattle Grace hasta que el hospital cierre sus puertas. Porque si hay algo que me pasa con esta serie es que, por lo general, me lo paso muy bien con ella, que aún adoro a sus personajes (Cristina y Callie FTW, por mucho que me duela lo que Shondita le ha hecho a la primera y lo que ha hecho con la trama de la segunda de momento).

No voy a decir que es la mejor serie de la historia, ni mucho menos, pero sus buenos ratos me ha dado. Y meteduras de pata ya digo que hay muchas, y oportunidades desaprovechadas (se me ocurre una de cierto asesino que desperdició malamente la oportunidad de hacer un recorte de plantilla como Joss manda :P) unas cuantas también. Pero, ¿y lo bien que nos lo pasamos en ese hospital que cada día se parece más al camarote de los hermanos Marx?


Luego, claro, está la otra. Private Practice, siempre a la sombra de su hermana, es también muy Shonda toda ella. También aquí los personajes viven en un culebrón continuo mientras dan saltos de un trauma a otro y mientras cambian de personalidad, ideas y filosofía de vida de la noche a la mañana como quien no quiere la cosa (¿verdad, Sam?).
Conmigo Private Practice siempre ha estado un poco en la cuerda floja. Bueno, al menos mucho más que su hermana. En este caso al menos sí que me veo capaz de abandonarla. Pero la cosa es que también esta es shondiana en todos los sentidos de la palabra. Y eso incluye el que lo mismo tenga episodios infumables (sin movernos de esta temporada, ese en el que a Sam le daba por jugar a ser Dios me pareció horroroso. De hecho, ni lo acabé :P) que episodios más que decentes.

Por eso a la larga, aunque me vea con más facilidad para abandonarla, acabo no haciéndolo. Lo que tienen las series de Shonda, esa mujer que sigo convencida de que se fuma los guiones de sus series y de ahí salen esas ideas que tiene. Supongo.

Por eso me da mucho miedito el momento en el que empiece a emitirse Off the map. No me llama absolutamente nada, pero mucho me temo que acabaré echándole un vistazo irremediablemente. Y una vez haga eso, muy horrorosamente mala (y, aparte de eso, muy poco shondiana) tiene que ser para que no pase a estar entre mis habituales.

¡Saludos!

PD: Y me he dejado lo del episodio musical que quiere hacer nuestra amiga en Grey's. Pero vamos, eso puede ser muy épico. Mucho xD.
PD2: Y el otro día no sé quién lo comentaba por twitter, pero tenía más razón que un santo: viendo el nivel de surrealismos por episodio de Glee, está pidiendo a gritos que Shondita se pase por ahí a echar una mano, al menos de vez en cuando :P.
PD3: Ahora cambio completamente de tercio y digo: desde que alguien comentó (sé que fue una alguien, pero no me acuerdo de quién xD... ¿A quién tengo que echarle la culpa? xD) lo del cuello de paloma de Peter Krause, en Parenthood no me puedo fijar en otra cosa.
PD4: Mira que yo no veo la tele, pero ayer coincidió que estaban en mi casa viéndolo y partiéndose de risa, así que me paré a curiosear... Genial el momento "me quemaría por dentro" que se marcó Antena 3 xD.

6 jun 2010

Shonda, Shondita, Shonda

He dejado pasar un poco de tiempo desde que vi la finale de la sexta temporada de Grey's Anatomy hasta que me he puesto a escribir esta entrada. Y no, no ha sido solo porque ando hasta arriba de exámenes (que también, pero como solo soy capaz de aprovechar, está visto, una o dos horas máximo por día, pues creo que tampoco me vale de excusa). Creo que lo que más me ha hecho retrasarla es que tampoco tengo ganas de escribir algo demasiado largo, y si me hubiera puesto a escribirla nada más verla, pues habría tenido demasiados detallitos que comentar, criticar y adorar.

Y es que la finale, con sus más y sus menos, me gustó mucho. Sí, acabo de volver a decir algo que no pensaba que diría de nuevo: que la finale de una temporada de Grey's me ha gustado mucho. Lo que no quiere decir que sea buena buenísima. Es decir, ni de lejos se acerca a los niveles de esos capítulos de la bomba de la segunda temporada (único momento de la serie, por cierto, en el que a la rubia tonta le dio por decir algo con sentido), pero yo me lo pasé pipa y estuve mordiéndome las uñas los dos capítulos. Y con eso, a estas alturas de la película, me basta.


Yo ya he llegado a un punto en el que directamente ni me engaño. No importa las veces que diga "hasta aquí hemos llegado" con esta serie, porque sé perfectamente que volveré a caer. Cuando la mayoría de la gente que conozco se inició en esto de llevar las series a ritmo de USA con Lost, yo empecé con Grey's (creo que fue la primera que llevé al día, no puedo asegurarlo xD. Pero sí, creo que fue la primera). Y quieras que no, eso me hace tenerle un cariño especial a esta serie.
Pero no es solo eso. Es que Shondita y sus ocurrencias son una especie de universo paralelo en sí mismas. A nada que lleves un tiempecillo siguiendo las idas y venidas de los habitantes (porque sí, viven allí, no nos engañemos. Trabajen o no, viven allí) del Seattle Grace, sabes que seguir la serie es seguir los desvaríos de Shondita, dejarte llevar por las idas de olla de esta mujer. Porque Shondita, con la que, como casi cualquier fan de la serie, mantengo una relación continua de amor/odio, es una especie de montaña rusa con patas. Lo mismo tiene ideas buenísimas que se le ocurre el mayor surrealismo culebronesco del mundo.

Y eso, ese desvarío continuo con momentos de lucidez que es esta mujer (nota aparte: parecerá una tontería, pero yo creo que lo que hace grande a Shondita es precisamente esa condición de montaña rusa que tiene en cuanto a ideas. Si no, esto sería aburrido hasta decir basta), se vio perfectamente en la finale de esta temporada, que fue Shonda Rhimes en estado puro. Porque fue excesivo, surrealista y tramposo como ninguno, sí. Pero también fue entretenido. Entretenido no, lo siguiente. Y tuvo momentos estupendos (protagonizados por actrices estupendas, como son Chandra Wilson y Sandra Oh) que me hacen ver con simpatía y una sonrisa en la boca (y sin hacerme muchas preguntas. Porque no, lo mejor es no preguntar) cosas como que les diera por crear al equipo SWAT más inútil en la historia de la humanidad, el discursito tonto del jefe hacia el final o la manía de culebronizar aún más las relaciones (sí, Izzie/Alex/Lexie/Mark, os miro a vosotros) que parecía que podían rescatar (yo es que soy fan de Lexie y Alex desde la cuarta temporada, qué le voy a hacer).


Fue un episodio doble que además sirvió para aligerar (no mucho, ya podían haberse esmerado más) el barco un poquito. Porque desde hace unas temporadas esta serie es el mejor ejemplo del efecto "Camarote de los hermanos Marx". Hay chorrocientos personajes, muchos de los cuales ni nos importan, ni deberían importarnos, porque aquí no pintan nada. Cuando aparecieron por los pasillos del Seattle Grace los nenes del Mercy West, estaba bastante claro que no todos iban a durar toda la temporada. La primera en caer fue April, después de ese episodio tan estupendo. Me dio un poco de pena, porque Sarah Drew es grande y siempre lo será, pero era una baja necesaria. Lo que no quita que me alegrara un montón con su vuelta más adelante, en forma de una April que ya puede ganarse el estatus de personaje (seamos sinceros, esa escena de la finale en la que le cuenta al otro su vida entera para que no le pegue un tiro es genial). Y es que Sarah Drew es Sarah Drew, y con ella al fin del mundo, si hace falta. Pero entonces volvíamos a tener a los cuatro nuevos dando vueltas por el hospital, y estaba claro que todos no podían quedar en pie. Y no podían quitarse a Avery, con esos ojazos que tiene, y después de haber sido el único que ha sido capaz de entablar algún tipo de relación con los demás personajes. Todo eso dejando a un lado que es un interés romántico para Cristina en potencia, y que yo estoy deseando que me los arrejunten y nos libremos de Owen (si Kevin McKidd fue lo mejor que le pasó el año pasado a Grey's, este año su personaje no ha hecho más que arrastrar al suelo a Cristina y a Teddy, una incorporación que a mí me ha gustado bastante). April acababa de volver, y además Sarah Drew tenía que quedarse, porque yo lo digo y punto xD. Los que quedaban: pues la chiquinina, cuya muerte fue tan "ZAS!" que no pude evitar soltar una carcajada, y el cabezón (seh, eso es todo lo que me he aprendido yo los nombres de los personajes nuevos poco interesantes). Y conste en acta que el cabezón se ganó un poco mis respetos, en parte gracias a una Bailey que volvió a ser Bailey (enorme Chandra Wilson en esas escenas) y una Mandy Moore que estaba monérrima.

Sigo pensando que a ese hospital le sigue sobrando personal, conste, y que podrían haber aprovechado mucho más al tipo con la pistola (tanta bala para cargarse extras, tiene narices). Podrían haberle dado un final al personaje del jefe (aunque no sea jefe, sigue siendo el jefe) y habernos dejado de discursitos y mediaciones. Podrían haberse quitado de en medio a Owen, que ahora lo único que hace es lastrar a los demás. Y, por pedir (aunque este me corre menos prisa), podrían haberse cargado a Mark. Me daría pena, porque su amistad con Callie me encanta, pero me sobra en todo lo demás desde la primera vez que apareció. Y ya, a riesgo de que me corten la cabeza, a Derek, que me parece un cansino, y además ahora le está afectando la maldición del puesto. Claro que si nos quitan a Derek, nos devuelven a la Meredith dark & twisty... Quita, quita.
En fin, al menos nos quitamos a dos de en medio, que ya es algo.


Además, el episodio nos dio algún otro momento bastante bueno, aparte de los que ya he comentado de Bailey. Cristina fue tan grande como en algunos de sus mejores momentos y, surrealismo de que el tipo se colara ahí dentro y nos enteráramos así, sin anestesia ni nada, aparte, toda la escena dentro del quirófano (Avery y sus ojazos incluidos) estuvo bastante bien, con una Sandra Oh tan buena como siempre. Mención especial para Avery, por cierto, que ojazos o no ojazos, moló un puñao y medio (aunque tampoco había que ser demasiado inteligente para saltar con semejante plan) en todo el capítulo.

Lo que sí, y ya para terminar, que me veo otra vez acostándome a las tantas, habría cambiado un par de cosas. Por un lado, lo que comentaba del jefe; de verdad, Shondita, que este hombre ya no pinta nada allí. Por otro, y especialmente hago hincapié en esto, el traer de vuelta la memoria de Izzie al culebrón que se traen Lexie y Alex. No es ningún secreto que Izzie nunca ha sido de mis personajes favoritos y que me llevé una alegría cuando la Heigl dejó la serie. Y una de las razones por las que me alegré es que pensé que por fin iban a sacar a Alex del pozo en el que lo habían metido a raíz de su relación con ella. Entiendo perfectamente que lo de la temporada pasada eran daños colaterales inevitables (lo que no era inevitable era el surrealismo de la trama de Izzie y el querer convertir eso en Stevens' Anatomy, pero eso es otra historia) y que lo llevaron lo mejor que pudieron. Pero Alex (y Justin Chambers, que seguirá sin ser gran cosa, pero ha mejorado una barbaridad desde que empezó la serie) se merece mucho más que esas tramas a la sombra de Izzie que se ha llevado durante tanto tiempo. Siempre me ha gustado su personaje, y siempre me ha parecido totalmente desaprovechado. Porque es verdad que es arquetípico como el que más, pero al menos es un arquetipo encantador. Lleva un par de temporadas que está más soso que un pan sin sal, y la culpa de eso lo tienen las tramas de Izzie y que él estuviera ahí siempre de comparsa. Por eso no me gustó que la trajeran de vuelta, al menos de palabra, para complicar las cosas entre Lexie y Alex, ahora que Lexie parece que se ha decidido (nota aparte: ¡¡¿quién tuvo la brillante idea de volvérmela rubia?!! Mira que ahora está mejor que al principio del cambio, pero con el pelo tan bonito que tenía, lo que le han hecho es un crimen. Y fun y pin). Pero bueno, no podía haber un capítulo sin quejas y sin los desvaríos de Shondita, que eso es lo que hace grande esta serie.



Y como mi entrada corta ya es demasiado larga, aquí lo voy a dejar. Diciendo (y así resumo todo lo anterior) que me ha gustado mucho este final de temporada. Que la fangirl que llevo dentro se puso a dar saltos de alegría cuando solucionaron lo de Callie y Arizona (y eso que mantengo que su ruptura en el capítulo anterior me pareció la más normal, coherente y lógica en lo que va de serie). Y que esto es Shonda, y por eso la adoramos y la odiamos a partes iguales.

¡Saludos!

PD: Llevo siete capítulos de Gravity y aún no sé si me encanta o me parece un bodrio, lo cual ya tiene mérito. Lo de esta serie es fascinante, de verdad. Y el final del 1x07 me dejó ayer a cuadros y en shock. A ver por dónde salen, pero independientemente de que se quede en una más de las excentricidades e idas de olla de Miller, o que decidan no engañarnos y llevarlo hasta el final, no va a servir más que para aumentar esa sensación de fascinación (al no saber si me gusta o no) que me produce esta serie.
PD2: (Aviso a los que huyen tanto de los spoilers que no quieran saber ninguna de las canciones que saldrán en la finale de Glee para que no abran el enlace :P. Y si son muy quisquillosos, directamente que no sigan leyendo) Llevo media tarde escuchando esta versión todo el rato. Y me gusta mucho la original (coñe, que es muy grande), pero esta también me gusta. Y cada día me gusta más Jonathan Groff (y su voz, y su pelo, y cuando baila...) y supongo que me dedicaré a rezar a todos los dioses que se me pongan delante para que no se quiten a Jesse de en medio para la temporada que viene. Que ya sé que sería un poco WTF mantenerlo, pero Jesse me sigue molando (aunque menos que Groff, que me parece un amor con patas) y, total, ¿qué es un WTF más en la trama de Rachel y Jesse? :P Porque los saltos mortales con varias volteretas que se pegan con el tiempo en esta trama son surrealistas hasta decir basta. Oh, y está claro que a los chicos de VA les encanta Queen :P.
PD3: Me acabo de dar cuenta de que esta es la entrada de las series que empiezan por "G". Conste que no ha sido intencionado :P.

2 may 2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (III)

Llevaba ya un tiempo sin usar personajes de series a modo de saco de boxeo. Y eso no puede ser, que para estas cosas hay que ser un poco constante.

Así que aquí va la tercera parte de mi (interminable) lista:


Gunn (Angel)
Me gustan prácticamente todos los personajes de Angel. De hecho, tiene muchísimo mérito, porque fue esta la serie que consiguió que aceptase (e incluso le cogiese cariño) al propio protagonista, que en Buffy me parecía un cansino de cuidado. Solo hay dos excepciones, y una de ellas es Gunn.
No entiendo muy bien qué es lo que aportaba a la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias características, su encanto. Gunn era un peso muerto que lo único que aportaba era su cara de enfado de vez en cuando. Porque cuando no estaba cabreado con el mundo, directamente no aportaba absolutamente nada.
Y si al principio me resultaba un poco (sin pasarnos) indiferente, a partir de su relación con Fred no pude evitar verlo continuamente como el personaje más empalagoso y más pesado de toda la serie. Y probablemente de muchas otras.
Vale, lo voy a admitir: no creo que, por sí mismo, sea un mal personaje. Sin duda está bien construido si tenemos en cuenta que era el tío pesado que pasaba por allí. Pero al mismo tiempo era la sosería personificada.
Y uno no puede ser la sosería personificada y seguir en la misma serie temporada tras temporada tras temporada.


Vanessa (Gossip Girl)
Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba con este personaje era que la veía fuera de contexto en la serie. Ahora, cuando debería haber sido la única en sobrevivir al paso a la universidad, ya puedo decir convencida que no, que no era cosa del contexto. Que ella solita se las apaña para ser insufrible en todas las escenas en las que sale.
Al contrario que Angel, Gossip Girl no es una serie donde cueste encontrar personajes que no caigan bien. Al contrario, precisamente. Por eso, brillar en la lista de personajes petardos tanto como lo hace Vanessa, tiene mucho mérito en esta serie.
Y es que aquí lo que falla es el planteamiento al completo en cuanto al personaje. Al principio nos la intentan vender como esa chica alternativa, muy normalita en un mundo donde lo más normal del mundo es irse de compras a las tiendas más caras en una mañana de clase.
Pero no funciona. Y no funciona porque en ningún momento hace nada que pueda diferenciarla de los demás. Forma parte (como decorado, eso sí, porque aún no he visto que la chica haya tenido una trama relativamente decente) de sus culebrones y sus intrigas, se monta películas por cualquier cosa como todos los demás.
En definitiva: es distinta solo mientras los señores guionistas quieren ponerle esa etiqueta. Y es una etiqueta que funciona solo como si llevara un post-it en la frente, diciéndonos que recordemos que, aunque no lo pueda parecer, ella no es como los demás personajes, que está ahí infiltrada.
De verdad pensé que en esta temporada, cuando les tocaba ir a la universidad, que es un sitio que a los guionistas les encanta convertir en un lugar donde cualquier hipster estaría como en casa, esta chica encontraría su sitio. Porque no nos engañemos, Vanessa lo que lleva siendo desde el principio es una niña pija que se las da de alternativa.
Pero lo que decía; ni siquiera así funciona.
De todos modos, creo que esta serie necesita quitarse de en medio a la mitad de sus personajes. Si yo fuera guionista, metería de cabeza a más de la mitad en un avión y lo estrellaría en cualquier sitio como quien no quiere la cosa.


George (Grey's Anatomy)
Culebrones tras las cámaras aparte, George ya era cansino mucho antes de convertirse en una sombra que salía de fondo en alguna escena, tres segundos por capítulo.
Me sacaban de quicio sus cabreos con el mundo sin razón aparente, que mirara a todo el mundo con ojos de cordero degollado… Y, sobre todo, me sacaba de quicio que los guionistas intentaran vendérnoslo como un tipo que molaba. No, yo tampoco lo entiendo.
Pero eso fue lo que intentaron cuando se cansaron de que fuera el pringado del grupo (papel que sí que encajaba algo más con él). Intentaron hacernos creer que alguien como Callie (Callie mola, y quien diga lo contrario, no tiene ni idea :P. Y fun y pin.) podía tener el más mínimo interés en él, cuando está claro que, por muy desastre que fuera, estaba muy por encima de su nivel.
Puedo aceptar lo de Izzie (Dios los cría y ellos se juntan), pero no puedo entender (o aceptar) lo de Callie.
Cuando se quedó atrás, empezó a ser bastante obvio que no hacía ninguna falta en la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias tramas, y todo lo que sabíamos de él lo dejaba bastante separado de ellos y sin el más mínimo interés.
Yo soy de las que se alegraron cuando sus apariciones por capítulo empezaron a reducirse a trece segundos confundiéndose con el decorado en una escena. Y, para qué negarlo, el final de la quinta temporada me hizo profundamente feliz.


Kennedy (Buffy)
Aquí a lo mejor soy un poco injusta, porque el personaje al fin y al cabo es la pareja de Willow. Y en ese sentido, tanto Tara como Oz habían dejado el listón muy alto.
Creo que el que Kennedy estuviera interpretada por Iyari Limon es lo único bueno del personaje; al menos podíamos alegrarnos la vista.
Por lo demás, Kennedy era una niña mimada que se las daba de lista. Resultaba un poco chocante que, cuando se esforzaban por que todas las demás candidatas fueran unas crías, Kennedy actuara como la reina y señora del grupo.
En conjunto, a mí me costaba verla de una forma distinta a como había visto a Dawn (que en la séptima temporada ya pasó a ganarse totalmente mi respeto) hasta poco antes: la niña petarda a la que no les queda otra que llevársela con ellos.

¡Saludos!

18 feb 2010

Join the Robot Skeleton Army!

Últimamente, con los exámenes, se me han acumulado un montón de entradas. Tengo pendiente desde hace varias semanas una entrada sobre Misfits, una serie británica que, aunque evidentemente bebe mucho de Skins (o eso, o el mundo en general opina que los adolescentes británicos están todos muy muy jodidos), y que es genial de una forma distinta. Tengo pendiente una entrada sobre la cuarta temporada de Friday Night Lights, que ha sido simplemente redonda. Y tengo pendiente una entrada sobre los primeros capítulos de Life Unexpected.

Esas tres son simplemente entradas temáticas concretas (:P), aunque conforme he ido viendo los capítulos de estas últimas semanas se me han ido viniendo a la cabeza un montón de cosas que quería comentar. Por ejemplo, Shondita es una fuente inagotable de surrealismos varios. La última, y la comento por encima, que si no reviento, fue el intento (demasiado evidente, así que ya sabemos por dónde quiere llevar la trama) de convertir a Owen en lo que Burke pudo haber sido de no ser por todos los culebrones que se trajeron con Isaiah. Y a mí eso me saca de quicio... Con lo que molaba el Owen del principio (sí, el Owen que iba por la vida haciendo traqueotomías con bolígrafos y autograpándose la pierna), el de ahora es simplemente Shondita emperrada en meter a ese personaje sí o sí. Ese " I'm trying to love you. Why won't you let me?", que es exactamente lo mismo que le dijo Burke a Cristina, es muy agorero.

Pero en fin, que no quería hablar de eso. Lo que iba a decir es que, en estas últimas semanas hasta arriba de exámenes y de estudiar todo a última hora y de golpe y porrazo, me convertí en fan incondicional de Craig Ferguson. Hasta ahora, había visto bastantes de sus entrevistas y algunos de sus monólogos, pero pocas veces me había visto el programa entero. Ahora me veo el programa de principio a fin (al día siguiente suele estar subido en YouTube ;)).

No soy mucho de este tipo de programas. Y, de hecho, la mayoría me chirrian bastante. Pero con Craig es diferente. No solo porque sus monólogos, y su forma de hilar las cosas, TIENEN gracia, sino especialmente porque es ese tipo de personas que nunca sabes por dónde van a salir. Y da igual la cantidad de programas que lleves vistos, y que sepas que va a soltar cualquier burrada en cualquier momento. Da igual porque soltará algo que no te esperes cuando menos te lo esperes.
Además, es genial esa sensación de saber que no importa lo que estés pensando, que él está pensando algo peor fijo xD.

Pero no es solo eso. Es que la última es que le ha dado por hacerse twitter (o Tweety Bird, que dice él). Y como la gente que mola hace este tipo de cosas (que se lo digan a Misha Collins y sus Minions), sus seguidores no tardaron (tardamos) mucho en pasar a ser... the Robot Skeleton Army.

Y por si alguien aún duda de lo mucho que mola este hombre, y de lo total y absolutamente necesario que es entrar a formar parte de la RSA, ahí está Kunal Nayyar (Raj en TBBT, otro que, por cierto, cada día va molando un poquito más) comprometiéndose con la causa:



¡Saludos!

23 ene 2010

Si decimos que FNL es diferente, es por cosas como esta

La semana pasada, dos series me dejaron temblando. Ambas iniciaron, cada una a su manera, una de esas tramas que los guionistas se empeñan en seguir explotando una y otra vez y que, sin embargo, las cadenas (al menos en abierto) no se atreven a explorar y tratar de una manera relativamente coherente.
Por un lado, nos enterábamos en Friday Night Lights de que Becky estaba embarazada. Por otro, era Maya, la hija de Sam y Naomi cuando se acuerdan de ella, la protagonista de exactamente la misma trama en Private Practice.

Como digo, me quedé temblando, porque la experiencia me dice que el miedo de las cadenas y el querer ser políticamente correctos, a menudo en exceso, hace que este tipo de tramas no funcionen y que sean un absoluto desastre. La simple mención a la posibilidad de que tal o cual personaje se plantee abortar ya es meterse en terreno pantanoso, así que muchas veces lo que se hace cuando el bebé molesta en la trama (porque molesta, que el meter niños en la serie puede quedar gracioso, pero al final nadie sabe qué leches hacer con ellos) consiste en tirar a la pobre embarazada por las escaleras. O similares, pero creo que se me entiende.

También tengo que admitir que, aunque me diera bastante miedo lo que pudiera pasar en ambos casos, a Friday Night Lights le di desde el principio un voto de confianza. Porque si hacemos como que su segunda temporada no existe, me parece una serie redonda en el tratamiento de los personajes.

Decidí ver ambos empisodios seguidos, el uno detrás del otro, ayer por la noche. Por curiosidad, por ver cómo dos series tan distintas trataban el mismo tema. Por ver cuál de las dos se desenvolvía mejor.

Está claro que Friday Night Lights ganó por goleada. Por sí misma ya es una serie bastante superior a Private Practice (a estas alturas, creo que habría abandonado la serie esta temporada, después de darle muchas oportunidades de más, de no haber sido por el personaje interpretado por Michael Patrick Thornton, que no solo está estupendo, sino que además, como personaje, es un soplo de aire fresco que le hacía falta a la serie como respirar, después de que a Charlotte fuera abducida), y de nuevo quedó demostrado aquí. A pesar de ser Friday Night Lights, lo que quiere decir que ya de entrada tampoco me esperaba una chapuza, me sorprendió para bien. Y es que se dejaron de melodramas surrealistas y de idas de olla culebronescas y trataron el tema como han tratado cualquier otro en esta serie.
Mira que a Becky no la había acabado de ver, pero en este capítulo fue un gran personaje y Madison Burge estuvo impresionante. Y no solo ella, sino todos los demás, así como la forma en que decidieron desarrollar la trama. Ella, junto con los guionistas, consiguió que en cierto modo te metieras dentro del capítulo. Ella tenía que decidir, y pedía consejo (cómo no, a Tami Taylor, estupendísima Connie Britton, como siempre). Tami le exponía sus opciones mientras se preguntaba qué es lo que habría hecho si hubiera sido Julie. Su madre, por su parte, quería que abortara (y simplemente a través de un par de escenas, sabemos más de Becky y su madre que a través de lo que nos han dicho en todo lo que va de temporada) y ella no sabía qué hacer, aunque sí que ninguna de las decisiones que tomara iba a ser totalmente correcta. Hasta que al final, después de darle muchas vueltas, toma una decisión ("I can't") y finalmente aborta. Toda la trama, eso sí, cerrada por lo que más me gustó del capítulo: esa conversación con Luke (otro que cada día me gusta más, por cierto) por teléfono.
Después de la escena de Luke con sus padres, estoy segura de que la trama dará para más todavía. Yo, por mi parte, les doy mi visto bueno, porque viendo cómo llevaron este último capítulo, confío totalmente en los guionistas de esta serie.

En el lado contrario tenemos a Private Practice, que a pesar de sus buenas intenciones (que ahí estaban, en serio, y hay un par de momentos bastante salvables del capítulo), acabó convirtiéndose en un panfleto antiabortista donde importaban un pimiento los personajes y la coherencia interna. Claro que esto es una serie de Shonda Rhimes, estas dos no son precisamente elementos fundamentales en sus series. El caso es que transformaron a Naomi en una caricatura, más aún de lo que es habitualmente. Mientras que la reacción de Sam fue más racional, más de acuerdo con el personaje (claro que a mí me da igual en este sentido; lo único que me gusta de Sam es precisamente Taye Diggs, por motivos evidentes), Naomi, a la que ya habíamos visto en otros capítulos subiéndose por las paredes ante la simple mención a la opción de practicar abortos en la clínica, obliga a Maya a abortar. Vale que es una reacción como cualquier otra, y que no digo que no sea relativamente realista (que anda que no hay casos). Pero el hecho de que necesitaran a ese personaje para darle cierto sentido al capítulo, no quiere decir que darle otra vuelta a la peonza que es Naomi le haga ningún bien.
Y si bien no me sorprendió la resolución y me pareció incluso coherente con el personaje (mira que sale poco Maya, pero en ese sentido está relativamente definida y estaba más que claro que iba a tener el niño), también es verdad que me pareció muy ridícula la forma en que la llevaron a cabo. Como de anuncio. Como... de panfleto. Por eso Private Practice suspende y Friday Night Light se lleva el sobresaliente.

¡Saludos!

PD: Por cierto, y hablando de Shondita, ayer me vi también el capítulo de Grey's de esta semana, en el que salía la petarda de la Heigl. Estoy deseando que cierren de una puñetera vez y definitivamente todas sus tramas y que pueda dejar para siempre la serie. Está claro que el personaje está quemado (lleva quemado desde finales de la segunda temporada). Está claro que Heigl no quiere seguir en la serie. Y está claro que nadie sabe exactamente qué hacer con su personaje.
El capítulo de ayer dejó las cosas bastante preparadas para su salida y sacó un poco al personaje de Alex del pozo en el que había caído con su trama de la temporada pasada. A ver si lo reaniman al pobre, que echo de menos al Alex de las primeras temporadas.
Si es que no he visto a nadie desaprovechar personajes de una forma tan cutre como Shonda Rhimes. En Private Practice ya se sabe lo que ha pasado: ahora mismo los únicos soportables son Pete (y porque sale poco. Por cierto, que yo desde que me enteré de la edad que tiene Tim Daly alucino cada vez que sale), Violet (aunque está en la cuerda floja, después del desastre que pudo haber sido tras el final de temporada, algo es algo) y el médico nuevo que comentaba antes.
En Anatomía prefiero no comentar. Si el año pasado me pareció un acierto la incorporación del personaje de Owen, ahora está claro que no saben qué hacer con él (aunque ver a Kevin McKidd se agradece, coste).

23 dic 2009

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (I)

Como ya dije en la entrada sobre Skins, el personaje de Freddie me dio una idea... De los varios millones de series que veo/he visto, siempre suelo sacar algún personaje que simplemente no aguanto. De esos que te entran ganas de, pues eso, mandarlos al aparcamiento del Seattle Grace (Grey's Anatomy), que todo el mundo sabe que se traga a la gente. Así que he decidido hacer una lista con todos ellos. No, no sirve para nada, pero ¿y lo que mola hacer cosas inútiles?

Y conste que el que sean entradas fáciles y rápidas que me ayudan a cumplir con mi objetivo de ir actualizando esto de vez en cuando, no tiene nada que ver.

En fins, pues empezamos con los cuatro primeros de la lista. No necesariamente los personajes a los que más manía les tengo (bueno, la primera sí, creo que no me había molestado tanto un personaje en pantalla en la vida), ya que no están en orden (con la cantidad de series que llevo al día y lo fácil que es meter personajes inútiles, sería imposible), pero bueno...

Izzie Stevens (Grey's Anatomy)
En la primera temporada, cuando la presentan como la parte happy de los Cinco Fantásticos del Seattle Grace, la buena, la liberal, la adorable defensora de los pobres (pobres) animalitos, a todo el mundo le caía bien. A mí ni me iba ni me venía. Estaba ahí, se merecía un par de collejas por tonta, pero no molestaba a nadie. Y entonces llegó el final de la segunda temporada. Se volvió cansina, protestona, llorona y amargada en general, y nos inundaron de imágenes y tramas plagadas de ella. Hasta el punto de que en la quinta temporada, la serie debería haberse cambiado el nombre por "Stevens' Anatomy". Pero no adelantemos acontecimientos. Al final de la segunda ya cojeaba, pero no afectó demasiado a la serie en sí porque el argumento lo llevaron de forma bastante correcta. Pero claro, a partir de ahí, Shondita se enamoró de Katherine Heigl (pobreta, lo debe estar pasando realmente mal, que con lo que dice la otra por ahí, no la debe querer nada, nada, nada) y se dedicó a regalarle tramas. Sin desarrollar al personaje, por supuesto. Si en un principio, quizás también gracias a que la serie era más fresca, el personaje no resultaba molesto, a partir de la tercera temporada me han ido dando ganas de adelantar el capítulo cada vez que salía ella en pantalla. Cuando protesta, en vez de decir "hay que ver lo tonta que es la pobre", te molesta que aún sigan dándole tramas. Porque llega a extremos en los que no tiene sentido. Entiendo que es una serie. Y entiendo que es Grey's. Pero aun así quiero cierta coherencia interna. No me vale que Izzie se vaya paseando por el hospital haciendo de trabajadora social, juzgando a médicos y pacientes (cuando se pone en plan anti-aborto es cansina hasta decir basta) y pataleando por practicar con animales y encima le hagan caso. No cuando a los demás personajes Shondita no se lo permite. Sigo entendiendo que es una serie, pero eso no quita que pueda sacarme de quicio el que la chica se pasee por el hospital como si fuera ella la que les está haciendo un favor a todos estando allí, cuando otros (como Cristina o Alex), que le dan mil vueltas, tienen que andar siempre con pies de plomo porque a la mínima peligran.
Pero la gran debacle llegó en la quinta temporada, cuando quedó más que demostrado que Izzie es tonta. Rematadamente tonta. Porque lo siento, pero por mucho que a Shondita le apeteciera traer a Phantom Denny (y quejarme no me quejaré, que Denny será un petardo, pero Jeffrey Dean Morgan tiene un algo... Aunque me guste más como Papi Winchester, que el carácter acompaña), que una cirujana tan pro como nos quieren hacer creer, vaya acostándose con su ex muerto (en fantasma, que es un poco menos creepy que si digo muerto tal cual) y no le salten las alarmas diciéndole que eso muy normal no es... En fin.
Lo único bueno es que con lo diva que nos ha salido Katherine Heigl (aquí acompaña, ni trago al personaje, ni trago a la actriz), esta sexta temporada nos estamos librando bastante de ella. Y eso es bueno. Porque no solo el personaje es insufrible, sino que además, ella como actriz tampoco es que valga demasiado.
Que se la queden en sus comedias románticas, pero que no vuelva a Grey's en mucho tiempo. Por favor.

Hugo Reyes (Lost)
(Y a partir de aquí me enrollo menos... Pero es que había mucho que decir de la petarda de Izzie)
Este es otro al que todo el mundo parece adorar, con su buenrollismo extremo, su empanamiento y su soltar "dude" al final de cada frase.
Y a mí nada, no hay manera. No es un odio irracional como el que he acabado cogiéndole a Izzie, sino más bien que me cansa. Y mucho. Lleva cinco temporadas con lo mismo, siendo el tonto del grupo y dejando que los demás hagan lo que él no va a hacer, porque está claro que no está al nivel adecuado. Y oye, va a ser verdad, porque visto lo visto, hasta Kate le supera, que ya es decir. Pero no importa, el caso es que funciona, que tiene sus fans, que a la gente le encanta. Y los guionistas lo siguen metiendo en las tramas. Aunque no haga nada. Aunque lo único bueno que hizo en la quinta temporada fuera poner en boca de los personajes las palabras de los fans... y eso mismo ya lo estaba haciendo Miles.
Tampoco es que quiera que le den una trama, porque como tuviera que aguantar su buenrollismo excesivo en alguna trama importante, probablemente abandonase Lost definitivamente. Es simplemente que quiero que se lo lleve el humo negro. Para siempre, por favor.

Mark Benford (FlashForward)
La serie por sí misma ya es bastante mala. De hecho, creo que cuando se me empiecen de verdad a acumular series en cuanto empiece la midseason, va a ser la primera en caer.
Stating the obvious, que se dice.
Pero es que un personaje tiene que ser especialmente malo para estar a un nivel más bajo que el de la propia serie. Pues eso, tela, telita, tela.
Mark es un tío que trabaja en el FBI y que hace lo que le viene en gana. Si su jefe le dice que no haga algo, él lo hace, que para eso se ha visto en el futuro investigando el caso (y en ningún momento se para a pensar que el que se haya visto investigando el caso no quiere decir que sea precisamente porque tiene la más mínima idea de lo que pasa, pero bueno, tampoco podíamos esperarlo, que neuronas no le sobran). Y la cosa es que, para ser ese tipo de personaje, que puede hacer lo que quiera y no salir perjudicado, le falta lo esencial, carisma. Porque no, el agente Benford no estaba en la cola cuando repartieron de eso, y sin embargo sus compañeros le siguen como perritos fieles. Aquí hay algo que no cuadra, pero por lo visto a los señores guionistas les costó bastante ver algo que cualquiera que haya visto más de medio minuto de la serie sabe.
Además, que el actor sea un inútil tampoco ayuda en estos casos. Y precisamente Joseph "solo sé poner cara de como que me hago el interesante un rato" Fiennes es de los que deberían plantearse otro tipo de profesión. Una en la que la expresividad no sea especialmente importante, me atrevo a sugerir.
En definitiva: la serie es mala, el argumento no se sostiene por ningún lado y encima el protagonista no despierta ningún tipo de interés. Mal vamos, muy mal.
Vamos, que dudo que la serie hubiera sido mucho mejor con otro personaje como protagonista, pero estoy segura de que sería un poco menos mala.

Dylan Moreland (The L Word)
Dylan es una de las muchas idas de olla en esta serie. Es un personaje que no viene a cuento en ningún momento, que no pinta nada. No entiendo a qué vino la trama de Helena y todo el culebrón cuando Dylan y su novio la engañan de semejante manera (excepto, supongo, para borrarnos la imagen de Helena como la bicha mala que había sido cuando intentó quedarse con Tina y mantenerla como una pobrecilla infantil e inocentona). Y no entiendo por qué, después de solucionar semejante debacle (al menos en parte), la traen de vuelta al final de la sexta temporada.
En cierto modo, me gustaba Helena, o al menos una de sus personalidades (ya digo que la primera no me acababa de gustar; me parecía muy posesiva con Tina y mala malísima con Bette, que, por cierto, es quizá uno de los personajes a los que les tengo más cariño). Era un personaje bastante vivo, tanto cuando vivía en su mundo de colorines y piruletas como cuando vive un poco menos en él (y eso que yo creo que en ningún momento se aleja demasiado de su frontera). Pero era llegar Dylan y el personaje se apagaba.
Si Dylan por sí misma hubiera tenido algo de interés, habría sido perdonable. Pero es que Dylan no tenía ningún interés. No era mala, con lo que no tenía el encanto de los malos malísimos. No era buena, por lo que tampoco podía pasarse al lado adorable de la vida. No era demasiado compleja, no era nada. Era gris y no venía a cuento.
Pero se empeñaron en pasearla por la trama de Helena y apagarla precisamente para marcar el final de la serie. Y eso no se hace. He dicho.

¡Saludos!

PD: No tiene nada que ver con la lista, pero me he enterado vía Ausiello de que se han quitado de en medio a Mo-Mo para la segunda temporada de Nurse Jackie. No es que el personaje fuera precisamente mi favorito (ni me iba ni me venía), pero me da muy mala espina. Una de las cosas buenas de Nurse Jackie era el dinamismo de la amistad entre Jackie y Mo-Mo. La serie estaba bien pero no era perfecta... Miedo me da lo que le pueda hacer esto.