Como ya sabía que haría, aunque fuera simplemente porque la presencia de Amy Acker me obligaba a ello, el otro día le eché un vistazo al piloto de Happy Town.
El resultado: muchísimas sensaciones y opiniones encontradas y contradictorias.
Parto de lo básico: una idea relativamente decente. Y es que la base consigue lo que quiere, poner el fondo para una historia intrigante y, sobre todo, inquietante. En ese sentido, uno de los puntos fuertes del piloto es todo el ambiente que crea. Son esas calles. Son esas costumbres y ese día a día que nos describe. Y, sobre todo, son unos personajes pintorescos y, quizá, rozando en algún momento la caricatura, el aire a personaje de cuento.
Todo eso en conjunto crea la sensación de haberte metido de lleno en un cuento. Quizá peque a ratos de tramposa, eso no lo niego, pero el efecto lo consigue.
De todos modos, al mismo tiempo que consigue transmitirte esa sensación, te hace ver un detalle que, si no lo corrigen en los próximos episodios, puede convertirse en un grave problema. Y en algo que probablemente convierta una serie aceptable (de momento tampoco es que me parezca nada del otro mundo; pasable y ya) en un bodrio de cuidado.
A lo que me refiero es a que ya en el piloto nos presentan muchas tramas enrevesadas por sí mismas y sin necesidad de entremezclarse. Y el problema es que tiene toda la pinta de que van a acabar mezclándose. Da la sensación de que quieren llenar la serie de tantos misterios como quisieron meter en Lost. Pero al mismo tiempo le dan un aire relativamente familiar y los misterios quedan un poco forzados.
A eso hay que unirle que, pues eso, son muchas tramas empezadas, muchos hilos sueltos, que no quedan sueltos de forma natural, sino que se nota que son artificiales.
Espero que lo solucionen en los próximos episodios, aunque no tengo demasiadas esperanzas al respecto. No es que me entusiasmara el episodio, pero al menos sí se me hizo entretenido.
Eso sí, en su defensa (aunque no sé si sirve mucho de defensa) tengo que decir que me pareció el piloto más fuerte (y quizá también el argumento más fuerte) de los tres dramas que ha presentado la ABC este año. Comparado con V y con FlashForward, tiene más puntos fuertes. Claro que tampoco es decir mucho: V me parece una serie relativamente entretenida en algún capítulo, pero en la que no gastaría ni un minuto si no tuviese la imperiosa necesidad de perder el tiempo continuamente (me quejaré todo lo que quiera, pero la vida del estudiante tiene sus puntos). Y del bodrio que es FlashForward mejor no hablo…
¡Saludos!
PD: ¿Alguien me puede explicar por qué las temporadas de Doctor Who son tan horriblemente caras? Suelo ir comprando temporadas completas de series cada cierto tiempo (vamos, generalmente cuando coincide eso de "voy a pasar cerca de la FNAC/derivados" y "mi cartera ha dejado de estar llena de telarañas tamaño complejo residencial momentáneamente") y ahora mismo estoy en proceso de hacerme con Doctor Who, pero es que si me la compro tengo que sacrificar la comida durante varias semanas :P.
Llevaba ya un tiempo sin usar personajes de series a modo de saco de boxeo. Y eso no puede ser, que para estas cosas hay que ser un poco constante.
Así que aquí va la tercera parte de mi (interminable) lista:
Gunn (Angel) Me gustan prácticamente todos los personajes de Angel. De hecho, tiene muchísimo mérito, porque fue esta la serie que consiguió que aceptase (e incluso le cogiese cariño) al propio protagonista, que en Buffy me parecía un cansino de cuidado. Solo hay dos excepciones, y una de ellas es Gunn. No entiendo muy bien qué es lo que aportaba a la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias características, su encanto. Gunn era un peso muerto que lo único que aportaba era su cara de enfado de vez en cuando. Porque cuando no estaba cabreado con el mundo, directamente no aportaba absolutamente nada. Y si al principio me resultaba un poco (sin pasarnos) indiferente, a partir de su relación con Fred no pude evitar verlo continuamente como el personaje más empalagoso y más pesado de toda la serie. Y probablemente de muchas otras. Vale, lo voy a admitir: no creo que, por sí mismo, sea un mal personaje. Sin duda está bien construido si tenemos en cuenta que era el tío pesado que pasaba por allí. Pero al mismo tiempo era la sosería personificada. Y uno no puede ser la sosería personificada y seguir en la misma serie temporada tras temporada tras temporada.
Vanessa (Gossip Girl) Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba con este personaje era que la veía fuera de contexto en la serie. Ahora, cuando debería haber sido la única en sobrevivir al paso a la universidad, ya puedo decir convencida que no, que no era cosa del contexto. Que ella solita se las apaña para ser insufrible en todas las escenas en las que sale. Al contrario que Angel, Gossip Girl no es una serie donde cueste encontrar personajes que no caigan bien. Al contrario, precisamente. Por eso, brillar en la lista de personajes petardos tanto como lo hace Vanessa, tiene mucho mérito en esta serie. Y es que aquí lo que falla es el planteamiento al completo en cuanto al personaje. Al principio nos la intentan vender como esa chica alternativa, muy normalita en un mundo donde lo más normal del mundo es irse de compras a las tiendas más caras en una mañana de clase. Pero no funciona. Y no funciona porque en ningún momento hace nada que pueda diferenciarla de los demás. Forma parte (como decorado, eso sí, porque aún no he visto que la chica haya tenido una trama relativamente decente) de sus culebrones y sus intrigas, se monta películas por cualquier cosa como todos los demás. En definitiva: es distinta solo mientras los señores guionistas quieren ponerle esa etiqueta. Y es una etiqueta que funciona solo como si llevara un post-it en la frente, diciéndonos que recordemos que, aunque no lo pueda parecer, ella no es como los demás personajes, que está ahí infiltrada. De verdad pensé que en esta temporada, cuando les tocaba ir a la universidad, que es un sitio que a los guionistas les encanta convertir en un lugar donde cualquier hipster estaría como en casa, esta chica encontraría su sitio. Porque no nos engañemos, Vanessa lo que lleva siendo desde el principio es una niña pija que se las da de alternativa. Pero lo que decía; ni siquiera así funciona. De todos modos, creo que esta serie necesita quitarse de en medio a la mitad de sus personajes. Si yo fuera guionista, metería de cabeza a más de la mitad en un avión y lo estrellaría en cualquier sitio como quien no quiere la cosa.
George (Grey's Anatomy) Culebrones tras las cámaras aparte, George ya era cansino mucho antes de convertirse en una sombra que salía de fondo en alguna escena, tres segundos por capítulo. Me sacaban de quicio sus cabreos con el mundo sin razón aparente, que mirara a todo el mundo con ojos de cordero degollado… Y, sobre todo, me sacaba de quicio que los guionistas intentaran vendérnoslo como un tipo que molaba. No, yo tampoco lo entiendo. Pero eso fue lo que intentaron cuando se cansaron de que fuera el pringado del grupo (papel que sí que encajaba algo más con él). Intentaron hacernos creer que alguien como Callie (Callie mola, y quien diga lo contrario, no tiene ni idea :P. Y fun y pin.) podía tener el más mínimo interés en él, cuando está claro que, por muy desastre que fuera, estaba muy por encima de su nivel. Puedo aceptar lo de Izzie (Dios los cría y ellos se juntan), pero no puedo entender (o aceptar) lo de Callie. Cuando se quedó atrás, empezó a ser bastante obvio que no hacía ninguna falta en la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias tramas, y todo lo que sabíamos de él lo dejaba bastante separado de ellos y sin el más mínimo interés. Yo soy de las que se alegraron cuando sus apariciones por capítulo empezaron a reducirse a trece segundos confundiéndose con el decorado en una escena. Y, para qué negarlo, el final de la quinta temporada me hizo profundamente feliz.
Kennedy (Buffy) Aquí a lo mejor soy un poco injusta, porque el personaje al fin y al cabo es la pareja de Willow. Y en ese sentido, tanto Tara como Oz habían dejado el listón muy alto. Creo que el que Kennedy estuviera interpretada por Iyari Limon es lo único bueno del personaje; al menos podíamos alegrarnos la vista. Por lo demás, Kennedy era una niña mimada que se las daba de lista. Resultaba un poco chocante que, cuando se esforzaban por que todas las demás candidatas fueran unas crías, Kennedy actuara como la reina y señora del grupo. En conjunto, a mí me costaba verla de una forma distinta a como había visto a Dawn (que en la séptima temporada ya pasó a ganarse totalmente mi respeto) hasta poco antes: la niña petarda a la que no les queda otra que llevársela con ellos.
La semana pasada adelanté la entrada de Idol. Y, aun a riesgo de que esto se acabe convirtiendo en costumbre, esta semana no me queda otra que hacer lo mismo. Solo que directamente la adelanto a ahora mismo, cuando acabo de ver la eliminación de anoche y sigo con el nudo en la garganta y la sensación de que al paso que vamos ganará Aaron. Y esa es una sensación horrible.
A estas alturas de la película no sé de qué leches me sorprendo. Será que soy una ilusa, o que de verdad me encanta llevarme chascos semana tras semana. Simplemente no puedo evitarlo; no puedo evitar pensar cada semana que a la siguiente la gente va a votar con cabeza. Luego pasa lo que pasa, claro.
Esta vez le tocó el turno a Siobhan... y no me queda otra que seguir manteniendo la cara de tonta una semana más. No vaya a ser que se me olvide cómo se pone.
Siobhan no era mi favorita, para eso ya tengo a Lee. Pero me gusta mucho, me encanta su estilo (seh, ya sé que soy una hortera de cuidado, pero me encanta), me encanta su actitud y me encanta su voz. ¿Que no es perfecta? Pues no. De hecho, sus actuaciones a veces son pelín desequilibradas en cuanto a momentos buenos y momentos malos. Pero sin duda alguna se merecía un tercer puesto (detrás de Lee y Crystal y delante de Casey, concretamente), no un sexto.
Porque entre sus actuaciones ha tenido lo que no muchos han tenido: actuaciones brillantes (ese Paint it Black sigue estando entre mis momentos favoritos del programa). Y en el resto, salvo en una (no recuerdo muy bien cuál fue, pero fue mala de narices), se ha mantenido en un nivel bastante aceptable.
Así que, visto todo esto, no me queda otra que rendirme al "el que la sigue, la consigue" que tantísimo les gusta a los señores del jurado y que tan bien les funcionó con Didi (otra que se fue bastante antes de lo que debería).
Independientemente de que Siobhan guste más o menos (sé que hay gente a la que esa forma de cantar que tiene no le gusta un pelo), lo que sí está claro es que desde hace un tiempo los jueces la han convertido en su saco de boxeo particular. Nunca encontraba su sitio, ninguna actuación les gustaba y, sobre todo, la dejaban a la altura del barro comparándola con otros que lo habían hecho bastante peor que ella. Esta semana ha recibido buenas críticas (como todos, que era lo que tocaba), pero el daño ya estaba hecho.
Con Siobhan han ido desgastando la expectación que se había creado en torno a ella, en cuanto a esas notas altas, hasta que al final era simplemente cuestión de tiempo.
Y quede claro que no quería que ganara. Pero me parece terriblemente injusto que se vaya antes que Aaron (surrealismo puro y duro, lo de este chaval).
En fins, dejo tres de sus actuaciones que más me gustaron: Paint it Black (of course), Think y Across the Universe.
Su salida ha sido un jarro de agua fría (y eso que tampoco es que no me lo esperara aunque sea un poquito; desde que parece que Mike y Aaron han hecho un pacto con el diablo, veía a Casey y a Siobhan en la cuerda floja), especialmente si tenemos en cuenta que Aaron ni siquiera estuvo entre los tres últimos. Sigo sin entenderlo, pero es que yo creo que ya es mejor ni siquiera pararse a intentar entenderlo. ¿Por qué la gente vota a Aaron? A mí es que no se me ocurre una sola razón, salvo ese pacto con el diablo en el que consiguió que todo el público quisiera adoptarlo, a cambio de vaya usted a saber qué. Pero el caso es que ni canta (no, hacer karaoke del malo no se considera cantar), ni tiene carisma, ni transmite nada que no sea mal rollo. Ya dije que a mí Aaron cada vez que se sube a un escenario me parece un niño pequeño con una actitud de cuarentón creepy. Bien, voy a especificar aún más: mi hermano pequeño tiene amigos de la edad de Aaron (échales quizá un año menos), y algunos de ellos tienen la manía de tirarme los tejos haciéndose los interesantes, los maduros. Quizá si fuera un poco más niñera y viera esa actitud en un niño de 10 años, me parecería gracioso. A partir de los 13 da verdadero mal rollo. Pues eso es exactamente lo que me transmite Aaron cuando canta. Eso y nada más. Y eso es de todo menos una sensación agradable. Así que no sé qué actuaciones están viendo los señores del jurado y los estadounidenses en general, pero desde luego no son las mismas que veo yo.
Otro que debería haberse ido antes que Siobhan (aunque después que Aaron, que a mí la perspectiva de seguir teniendo a Aaron más semanas me deja muy mal cuerpo xD) es Mike. A la gente le encanta cuando se pone empalagoso, excesivamente dulzón encima del escenario. A mí personalmente me tira para atrás. Y es que aparte de eso no consigo verle nada más. Si le quitamos el exceso de azúcar es la sosería personificada (dando por hecho que a alguien puede no parecerle soso en esos casos), mezclada extrañamente con la sobreactuación más bizarre cuando tiene que hacer el más mínimo movimiento.
A Casey y a Crystal no los vi especialmente mal, pero tampoco especialmente bien. El primero, por mucho que se empeñaran en decir que había sido su mejor actuación, pierde carisma cuando canta canciones de este tipo. Le faltó personalidad, le faltó gancho. En cuanto a Crystal... pues no es cosa suya, porque yo creo que la canción en sí la cantó bien y estuvo simpática. El problema lo tengo con la canción, que me parece horriblemente mala.
Mi favorito volvió a ser, una semana más, Lee. Y ojo, me gustó menos que la semana pasada o la anterior: al principio me dio la sensación de que le costó un poco pillarle el punto a la canción, y al final me pareció que "frena" la canción un poco demasiado de sopetón y el efecto es un poco raro. Pero el resto de la canción me gustó mucho (y eso sí que tiene mérito, porque la canción no me gusta :P). Suficientemente Lee. Así que, aunque podría haber sido mejor, no me voy a quejar.
Antes de acabar la entrada, un par de puntualizaciones: 1)Los chistes malos de Ellen con el apellido de Shania Twain me mataron. 2)Si alguna vez alguien vuelve a preguntarme sorprendido por qué no me gusta Antonio Banderas (el otro día casi me linchan por eso :P), no tengo más que enseñarles su aparición en el programa de anoche para unirlos a mi causa. Madrecita mía, si hasta hubiera preferido uno de los "enfrentamientos" entre Simon y Ryan Seacrest (otros de esos momentos bochornosos del concurso) a eso.
¡Saludos!
PD: Me voy a echarle un vistazo a Happy Town. Expectativas bajitas, eso sí. Lo mismo me sorprende, pero así de entrada no le veo demasiada buena pinta (aunque Amy Acker me obliga a darle una oportunidad :P).
El otro día alguien comentó algo sobre esta serie… y fue entonces cuando fui consciente de que había acabado su primera temporada hace unas semanas y aún no me había dado cuenta.
Y me llamó un poco la atención, la verdad, porque esta primera temporada me gustó. No es que fuera perfecta, ni mucho menos, pero me gustó.
La trama (si es que puede considerársela trama) es sencillita, trazada con un par de líneas en cinco segundos. Y los personajes son tan de andar por casa que casi pierden la etiqueta de personajes y comienzan a confundirse con el decorado.
Supongo que quizá ese sea el principal problema de la serie. Y es que, aunque me resulte imposible odiar a ninguno de ellos (¿hubiera sido mejor que alguno me despertase un odio y una manía tan terribles que al menos consiguiera darme cuenta cuando no los veo una semana?), igualmente me resultaba imposible andar demasiado pendiente de sus idas y venidas.
Cuando estaban ahí, en la media hora corta que duraba cada capítulo, me interesaba lo que hacían. Me interesaba por dónde iban y dónde iban a acabar.
Quería ver a Cam siendo el cacho de pan que es desde el primer minuto. Me daba pena (pero sin pasarnos) el pardillo de Ben. Comprendía a Rachel (y aquí debo de ser de las pocas, porque todo el mundo con el que he comentado la serie no acababa de verla). Sentía cierta simpatía por el (aún más) pardillo de Kappo. Y me lo pasaba pipa con las apariciones de Rene y la jefa de Rachel.
Pero eso era solo durante lo que duraba el capítulo. Cuando se acababa, desaparecían completamente. Ellos y sus tramas.
Por eso, aunque me dé pena, he sido prácticamente incapaz de echar de menos la serie estas últimas semanas. Porque he sido incapaz de darme cuenta de que no estaba.
Lo que no quiere decir que no vaya a ver la segunda temporada, que ya está anunciada. Sí que espero que solucionen esa indiferencia que provoca una vez acabado cada capítulo, que le den un algo que le aporte interés más allá de la media hora del capítulo, porque es una pena. Y es una pena porque, aparte de que sus personajes se me hacen simpáticos, esa ambientación que tiene es simplemente magnífica. Quizá no aprovechada del todo. Quizá más de lo que parece, pero todavía no completamente. Pero sin ninguna duda, estupenda. O a lo mejor soy yo y mi fascinación con Nueva York.
Por cierto, los créditos de esta serie son otro de sus puntos fuertes. Soy de las que reivindican los créditos decentes en vez de las cortinillas prácticamente en el 100% de las series que veo, pero en este caso no es simplemente por afán reivindicativo. Tanto la música como las imágenes no podían estar mejor escogidas.
Vengo de ver el episodio de esta semana de Desperate Housewives (no, no es que me vaya la vida en ello, ni que me pase el día mordiéndome las uñas esperando sus capítulos. Es simple y llanamente que tengo demasiado cuento encima como para ponerme a estudiar y/o hacer algo de provecho por las tardes). Normalmente, si le dedico una entrada a un episodio concreto, es porque me ha parecido muy bueno por el motivo que sea. Bien, no es el caso. Simplemente me ha parecido tan sumamente aburrido y mal planteado (aunque toda la trama en la que se centra está mal planteada desde el principio de la temporada) que, mientras esperaba a que acabara, me he tirado todo el tiempo preguntándome qué es lo que tiene esta serie que hace que, pese a capítulos como este, no me plantee dejarla.
No es que sea una fanática de la serie. Ni siquiera está en mi top 10. Pero lo cierto es que me veo sus capítulos cada semana sin que nadie me ponga un cuchillo en el cuello. Y me resultan, generalmente, entretenidos. Y ahí está el motivo. Nada más.
Esta serie hace mucho que dejó de ser original. Cuando empezó tenía su punto, su "algo nuevo". Pero llevan seis años repitiendo el mismo esquema y así fue perdiendo su originalidad. Mismas idas y venidas de las cuatro fantásticas y compañía (aunque no sé si son mejores las de dentro o las de fuera de la pantalla), aderezadas con un misterio de fondo sin demasiadas complicaciones. Porque la cosa es esa, la mayor parte de los misterios son tramas sacadas tal cual de un manual, sin más complicaciones. Porque no hacen falta. Algunos funcionaron mejor. Otros funcionaron peor (el de la temporada pasada, por ejemplo, se me hizo casi tan cansino como el de los Applewhite), pero a su manera funcionan.
No sé cómo será para los demás, pero a mí esta es una serie que me entretiene y a la que no le pido más. Supongo que quizá porque, si se lo pidiera, hace mucho tiempo que la habría dejado aparcada.
Difícilmente habría llegado a esta sexta temporada, que no es otra cosa que más de lo mismo.
Si no me divirtiesen las salidas de Gaby (últimamente es a la única de las cuatro a la que no le tengo ningún tipo de manía. A Lynette le tengo manía intermitente. Bree últimamente me resulta un poco indiferente. Y Susan lleva seis temporadas recibiendo mi odio más incondicional) y los pequeños misterios de varios capítulos (como el tal Sam con Bree esta temporada), difícilmente seguiría viéndola.
Especialmente cuando esta temporada tiene partes tan flojas como la trama del tal Eddie, que se vio venir tan de lejos en el "previously on" del capítulo pasado y que, sobre todo, a mí al menos me importa un pimiento: me parece un poco (bastante) cogido todo con pinzas, no me interesa Eddie y, sobre todo, no me interesa un capítulo centrado en él. Además, este capítulo no ha sido como ese capítulo 100, que nos presentaba a un personaje nuevo, que giraba en torno a él... pero que servía para ver algo más de las protagonistas. En este caso no es así; simplemente congela las otras tramas y nos presenta a un personaje que ni nos interesa, ni debería hacerlo.
En cuanto al otro misterio... Dejando a un lado que de misterioso tiene más bien poco (a no ser que les dé por sorprendernos de verdad en la finale), a mí me está gustando. Pero no puedo ser objetiva. John Barrowman. Drea de Matteo. Pues eso.
¡Saludos!
PD: Hace varias semanas que no veo a Craig Ferguson. Youtube me va a paso de tortuga coja últimamente, así que me resulta casi imposible...
La semana pasada volvió Glee con un episodio que, aunque entretenido, tampoco me pareció nada del otro mundo. Sí que sentó las bases de un par de cambios (que se han hecho más evidentes en este último episodio), pero por sí solo lo vi algo por debajo de otros de los episodios que hemos visto hasta ahora.
Aun así, lo admito, lo disfruté como una enana, que para eso es Glee y yo soy una gleek convencida.
De todos modos, nada que ver con el episodio de esta semana, ese centrado en Madonna que llevaban tiempo y tiempo anunciando.
Nunca he sido una grandísima fan de Madonna. Como todo hijo de vecino, he escuchado canciones suyas miles de veces y tengo la idea general sobre ella suficiente como para disfrutar de un episodio como este, pero poco más. Por eso, aunque tenía ganas de ver el episodio, tampoco andaba mordiéndome las uñas por la espera.
No importa, porque igualmente me ha gustado mucho. Las canciones que han elegido estaban bien cogidas y, por ejemplo, el montaje con las tres parejas y el Like a virgin fue de los mejores momentos que recuerdo de toda la serie.
Por cierto, me alegra ver que Naya Rivera canta y todo. Que yo sepa, es la primera vez que vemos a Santana cantar algo en todo lo que va de serie. Supongo que eso quiere decir que a las dos cheerios les están buscando (y quizá encontrando) un lugar propio dentro de la serie y del grupo. Los one-liners de Brittany a mí me tienen ganada desde hace tiempo, pero se nota que ahora, supongo que gracias al feedback de las reacciones tras la primera tanda de episodios, saben aprovecharla mejor. Y a Santana da la sensación de que le están intentando dar su propio hueco.
Por supuesto que el otro momento del episodio fue el vídeo de Vogue, que antes ya había dado unas seiscientas vueltas por internet, pero que igualmente mereció la pena. Ese momento “Lauren, Katherine, Lana too. Will Schuester, I hate you” es simplemente épico.
(Por cierto, ¿soy yo o Chris Colfer está guapísimo en el vídeo?)
En cuanto a los cambios que he comentado que vi, admito que son poquitos y relativamente pequeños (¿para qué vamos a cambiar algo que funciona estupendamente?), pero yo creo que bastante acertados.
Por un lado, estos dos episodios los he visto bastante menos Rachel-céntricos que los anteriores. Adoro a Rachel. De hecho, es fácilmente de mis personajes favoritos. Pero es cierto que a veces todo giraba demasiado en torno a ella, cuando en realidad el personaje funciona mejor cuando no es así, ya que con que ella opine que el mundo gira en torno a ella es suficiente para el personaje. Y si se centran en ella, no queda otra que dejar de lado a otros personajes, aunque sea simplemente por falta de tiempo. En este segundo episodio, no solo la serie se ha hecho una especie de autocrítica a sí misma reconociendo el constante protagonismo de Rachel en todos los números, sino que lo ha aprovechado para sacar al escenario a los demás. Kurt y Mercedes uniéndose a las cheerios por un lado, y avanzando (por fin) con la trama de Tina y Artie (oh, la bronca de Tina a Artie fue simplemente genial) por otro.
El segundo cambio es el hacer “semanas temáticas”. Me explico, ya sé que eso estaba ahí. Ya sé que desde el principio de la serie cada capítulo tiene un tema central y todas las canciones giran un poco en torno a él. En eso no ha cambiado. Pero sí que ha cambiado en la forma de presentarlo. Antes simplemente plantaban las canciones ahí, y el tema aparecía como quien no quiere la cosa (a veces dando la sensación de que intentaban bombardearte con tal o cual idea). En estos dos últimos episodios, las canciones iban directamente con tema incorporado: el propio Glee Club tenía su semana temática, con lo que tiene sentido que todo gire en torno a ello.
No sé cuánto durará esto, pero espero que no lo descarten demasiado pronto. A mí desde luego me gusta mucho más así. Me resulta mucho menos forzado.
Por lo demás, está claro que Glee vuelve siendo la misma que dejamos en diciembre. Los Glee Kids vuelven a ser los pardillos del instituto. Sue Sylvester sigue empecinada en llevarse a Will y a sus chicos por delante (oh, y en seguir con las coñas sobre el pelo de Will). Y en general todo sigue siendo lo mismo.
Y el detallito de los folletos del despacho de Emma, por supuesto. Merece la pena pausar simplemente para leerlos.
Me falta hablar de los personajes nuevos. Porque, si hay algo de lo que tenía muchísimas ganas, era precisamente de ver a Jonathan Groff y a Idina Menzel en sus respectivos personajes. Visto lo visto, me puedo dar por contenta.
El personaje de Idina, al que vimos en el episodio de la semana pasada, resultó fresco y una mezcla de surrealismo y sentido común (seh, es posible mezclar ambas cosas y que no quede como la cosa más psicodélica del mundo) bastante original. Habrá que verla más adelante, pero de momento a mí no me decepciona. Y esa sensación de amenaza promete.
Y luego está Jesse. ¿Qué voy a decir de Jesse, aparte de que en un par de líneas se subió de un salto al escalón de mis personajes favoritos? Me encanta que sea una versión masculina de Rachel que al mismo tiempo es totalmente diferente a ella. Porque, mientras comparten divismo, Jesse tiene una mala leche que escapa totalmente a la inocentona de Rachel. Por eso (y por la química que tienen Jonathan Groff y Lea Michele en pantalla), me encanta la pareja que hacen, y los momentos en que salen juntos son de mis favoritos. Oh, ya que estamos, aprovecho para decir que adoro el pelo de Jesse (el de Jonathan Groff solo a veces :P).
Veremos cómo llevan la trama (el por dónde no hace falta que me lo pregunte, porque creo que es bastante obvio). De momento, su entrada en el Glee Club me ha gustado y puede hacer que se den situaciones interesantes (y frases geniales, como el “What the hell?! Seems like now everybody is doing things just to hurt my feelings!" de Finn).
¡Saludos!
PD: Lo que sí me sigue chirriando (aunque no me voy a poner quisquillosa) es la manera en que tienen de sacarse una actuación preparadísima de la manga. Cuando Finn y Rachel se ponen a cantar en este último episodio, usando eso de “vamos a ensayar”, queda un poco como el “How about… I sing you a song!” de Robin Sparkles. A lo mejor un día me acabo haciendo a ello (igual que me he hecho al surrealismo de que vayan apareciendo cuartetos de cuerda por la vida cada vez que les da por ponerse a cantar), pero de momento sigue sin convencerme. PD2: Se me olvidaba comentar... Nunca me había fijado en lo expresiva que es Dianna Agron. En este último capítulo Quinn dirá media frase, pero las caras que pone son impagables. Vamos, que apenas sale, pero igualmente te das cuenta de que está ahí.
No me lo creo. De verdad que no. Es decir, mira si no me lo creo que tenía pensado subir hoy una entrada sobre Glee y la he cambiado por la de Idol. Y es que ocurrió lo que después de ese Apologize empecé a dudar seriamente que ocurriría: nos quedamos sin Tim.
Voy a romper una lanza a favor de este chaval, eso sí. Es cierto que esa primera presentación suya, ese Apologize, fue horriblemente atroz. Y que el chico es bastante inconstante (lo mismo se defiende decentemente una semana que a la siguiente se dedica a torturar canciones que no tienen la culpa de nada). Pero a cada cual lo suyo: ha mejorado una barbaridad desde que empezó la edición. Y no es tanto que haya mejorado su voz, sino que da la sensación de que poquito a poco se ha ido haciendo consciente de sus (muchas) limitaciones y ha sabido ver qué es lo que puede explotar y qué es lo que le conviene disimular. Quizá esta semana no fuera su semana más fuerte en este sentido (a lo mejor es cosa mía, pero lo vi totalmente fuera de tono. No sé si la canción estaba demasiado baja para él o qué, pero me resultó bastante desagradable la mitad del rato), pero, contrariamente a lo que hubiera dicho al principio de la edición, tampoco creo que sea el eslabón más débil. Para eso ya tenemos al cansino de Aaron, por ejemplo. En cualquier caso, le ha tocado irse esta semana. No voy a decir que inmerecidamente, porque no lo es; por mucho que opine que ha mejorado, eso no quiere decir que cante estupendamente bien. Sus actuaciones (salvo momentos concretos) ya no se me hacían horriblemente dolorosas de ver. E incluso tenía un punto fuerte que ya comenté la semana pasada: ese buenrollismo que transmite continuamente. Pero no era de los mejores. Lo sabíamos nosotros, lo sabía él y lo sabía el tipo sordo que pasaba por ahí. Creo que las únicas que no lo sabían eran las quinceañeras sobrehormonadas que también pasaban por allí y que lo han mantenido en el concurso hasta ahora, a veces a costa de otros que se lo merecían más. Oh, y me encantó que se fuera con la sonrisa en la boca (están dejando a Mike a la altura del barro, entre unos y otros). Bien por él.
En mi opinión, de todos modos, el que debería haberse ido esta semana (o la anterior, o la anterior, o la anterior a esa) es Aaron. No lo entiendo, de verdad que no. No entiendo cómo tienen la mala leche de decirle lo bien que canta. Y sí, digo mala leche, porque lo engañan a él (malo) y además consiguen que tengamos que tragarnos otra de sus actuaciones (peor). Quizá con un par de años más, mi opinión sería distinta. Quizá le habría dado tiempo a formarse un poquillo, a darle un poco de personalidad a su voz, a hacerse a un estilo, en vez de cantar karaoke de la forma más ñoña y cansina posible. La verdad es que incluso con ese par de años dudo bastante que hubiera mejorado demasiado, pero oye, a todo el mundo hay que darle una oportunidad. Pero lo que no tiene vuelta de hoja es que ahora mismo deja bastante que desear. Su actuación me pareció, con diferencia, la peor de la noche. Y mantengo lo mismo que ya he dicho mil veces: quizá si simplemente lo escuchara me limitaría a decir que no me gusta. Pero es que, cuando lo que haces es verlo encima del escenario, da verdadero mal rollo. Es como un chaval de doce años intentando hacerse pasar por un hombre de cincuenta. Pues eso.
Como el propio jurado, voy camino de repetirme más que un disco rayado. Pero es que, cuando ves la actuación de Aaron y sus opiniones, y lo comparas con la actuación de Siobhan y sus opiniones... pues aquí hay algo que no cuadra. Porque nuevamente se pasaron seis pueblos con ella. A mí su versión del When You Believe me pareció más que decente. No soy una gran fan de la canción original, eso también es verdad, pero no veo sentido a esas comparaciones tan desfavorables con la original. Porque es algo que se sacan de la manga cuando les conviene. Es decir, ¿acaso si hubiéramos comparado la mitad de las actuaciones en lo que va de programa con la canción original, no habríamos dejado a prácticamente todos los concursantes a la altura del barro? Y lo cierto es que si aquí hacemos como con los demás y dejamos a un lado las comparaciones, Siobhan no estuvo mal, para nada. No fue una actuación redonda (a mí, por ejemplo, la primera mitad me pareció mucho más conseguida que la segunda, en la que a ratos no la acababa de ver), pero ni mucho menos fue una mala actuación.
De todos modos, un escalón por encima estuvo Crystal, distinta a como la habíamos visto hasta ahora, sin guitarra y algo más emocional (incluido ese final de canción en el que se puso a llorar como una Magdalena). El inicio de la canción fue estupendo, y solo con su voz consiguió llenar todo el escenario. El resto de la actuación también estuvo bien, muy Crystal: el perder la guitarra no le hizo perder su sello de identidad. Desde luego, una actuación bastante más que decente.
Aun así, no fue mi actuación favorita de la noche. Ese lugar se lo reservo a Lee, que acabó de conquistarme del todo con su versión de The Boxer. Puede que aquí jugara un papel importantísimo la elección de la canción, porque The Boxer es una de mis canciones favoritas de toda la vida. Pero lo cierto es que su versión me gustó mucho, me lo creí. Por eso, si antes ya me tenía ganada, con esta canción se ha convertido en mi favorito sin duda alguna, sin peros y sin tener que pelearse con nadie por el puesto. Seh, me gusta mucho Lee. Eso sí, como intenten volver a convencerme de lo lejos que ha llegado después de ser un vendedor de pintura, creo que acabaré cortándome las venas.
Bastante más flojo estuvo Casey. No me pareció una actuación mala. De hecho, me pareció bastante correcta (más constante, por ejemplo, que la de Siobhan. Y, sin embargo, me pareció peor en conjunto). El problema es que hizo una versión estupenda, pero ya está. No le añadió absolutamente nada, ni su actuación me aportó nada en absoluto. De esas que da la sensación de que te la podrías haber saltado y el resultado habría sido el mismo. Y a estas alturas de la película no se lo puede permitir. Me daría mucha pena verlo irse antes de Aaron o Mike, pero es lo que va a pasar como no elija bien esta próxima semana.
Por cierto, antes de que se fuera me gustaría verlo cantando Free Bird de Lynyrd Skynyr. A lo mejor me equivoco, pero creo que le pegaría esta canción (eso sí, como la estropease demasiado dolería mucho, porque es otra de mis canciones favoritas).
Y en cuanto a Mike... pues ya es que me da hasta pereza comentarlo. Sus actuaciones son estupendas para aprovechar para hacer otra cosa. En este caso, además, pelín bizarre, porque la canción le pegaba como a un cristo dos pistolas. Espero que se vaya pronto, de verdad. De hecho, llevo tiempo y tiempo esperándolo, pero nada, no hay manera. Pasa un poco como con Aaron, que no nos lo quitamos ni con agua caliente. Ni siquiera cuando está a puntito de irse, porque entonces es cuando llega el jurado a aguarnos la fiesta.
¡Saludos!
PD: Cada vez me dan más grima las camisetas de Simon. PD2: Del Idol Gives Back lo cierto es que me salté la mitad de las actuaciones (¡yo lo que quería eran los resultados, no a los BEP!); las únicas que vi completas fueron la de Annie Lennox y la de Elton John. Ahora, me reí un montón con Wanda Sykes. Ese "Come on over here and remind America why they didn't vote for you" fue genial.
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