6 ene. 2012

Mirror, mirror on the wall...

Desde siempre he estado más costumbrada a ver series made in USA que a ver series británicas. Pero últimamente, no sé si por el hecho de que al ser más cortas, cuesta menos ponerse con ellas o por qué, me estoy animando a ver muchas series UK (nota aparte: hasta el punto de que ya puedo jugar a enlazar series que aparentemente no tienen nada que ver conectando actores y series. Con las de USA se me suele dar muy bien, pero en las británicas estaba mucho más verde. Pero voy mejorando. Voy camino de convertirme en la versión humana de imdb. No sé si alegrarme o echarme a temblar. O las dos cosas). Y así es como me voy cruzando con unos cuantos proyectos interesantes y diferentes. Al fin y al cabo, la mentalidad británica es distinta a la americana. Bastante distinta.

Por eso, Black Mirror no habría tenido espacio en una cadena en abierto en Estados Unidos. De hecho, hasta me cuesta imaginarlo en las cadenas de cable. Es un proyecto arriesgado, interesante y diferente. Una crítica a la sociedad de masas, nuestra propia sociedad, que se presenta con una cierta distancia, pero que asusta por el hecho de que podemos imaginarlo como una realidad no muy lejana.
Consta de tres episodios de algo menos de una hora de duración cada uno. El primero sobre el poder de la opinión pública, el segundo sobre los efectos de los talent shows y la fama como fin, y el tercero sobre los efectos de la tecnología en las relaciones humanas (todo a grandes rasgos, porque no me voy a meter en más matices).

Hace unas semanas, todo el mundo estaba hablando maravillas sobre Black Mirror. Me picó la curiosidad, pero decidí esperar para verla, así que acumulé los episodios para verlos todos de una sentada. Bueno, en realidad tenía intención de verlos poco a poco, pero acabé viéndolos todos del tirón. Llegué a ellos, a pesar de todo lo que me habían comentado de la serie, sabiendo más bien poco, porque también me habían dicho que convenía no saber demasiado sobre el argumento (y lo comparto, probablemente porque yendo sin saber muy bien a lo que te vas a enfrentar el impacto es mayor).

Y aunque había mucho hype, lo que podría haber afectado negativamente a mi opinión, lo cierto es que me gustaron bastante. Y sí, es cierto que son muy impactantes, y que en el momento en que te paras a pensar en ello (y los episodios te dan tiempo a ello, porque están pensados un poco con ese fin), dan verdadero miedo. Porque, a pesar de ser ficción, son situaciones mucho menos lejanas de lo que parece. Y a mí me encanta (llamadme rara, pero me encanta que las series de televisión me hagan sufrir, y Black Mirror lo consigue), y sí que me he dado cuenta de que lo que la mayoría alaba de la serie es precisamente esa capacidad de crítica e impacto.

Pero tengo que decir que no fue eso lo que más me gustó de ellos, sino que consiguen que no sea difícil conectar emocionalmente, ponerte en la piel de sus protagonistas y sufrir con ellos. Ojo, que no es algo que pueda aplicar a todos ellos (con el tercero me costó bastante conectar, pero en cambio con los dos primeros no me costó nada), pero sí puede verse como algo general en la serie, lo que es bastante positivo. Es decir, está muy bien que haya un concepto, un algo que decir (que, ojo, a mí lo que me resulta muy curioso es que el mensaje venga al fin y al cabo de las mismas manos y el mismo medio que se critica. Muy, muy curioso. Y no quiero decir que me parezca mal, ni que me parezca bien. Solo digo que me parece curioso), pero no me sirve de nada si no soy capaz de conectar con ellos.
Como digo, esa conexión, al menos en mi caso, la consiguen bastante bien, especialmente con el segundo episodio, que es sin lugar a dudas mi favorito (impresionante Daniel Kaluuya, por cierto).

Como todo, también Black Mirror tiene sus pequeños fallos. Personalmente, no acabaron de convencerme un par de cosas, que de haberse corregido habrían hecho que los episodios pudieran ser prácticamente redondos. La primera de ellas es que a veces se pasa de efectista (no hay más que ver el primer episodio, por ejemplo). Y la segunda es el no saber meter tijera. A veces sobran minutos, y a veces sobran personajes. Y a veces sobran las dos cosas. Escenas y pequeñas historias que se dejan entrever, pero que ni son necesarias ni van realmente a ninguna parte (¿alguien me puede explicar qué necesidad había de incluir a la otra chica en el segundo episodio?), y que lo único que hacen es restarle algo de efectividad a la trama central.

Aun así, teniendo en cuenta sus fallos, puedo decir que Black Mirror me ha parecido bastante buena. Diferente, e interesante. Y que creo que merece la pena echarle un vistazo.

¡Saludos!

PD: Estos días también me he visto las dos temporadas de Luther, que supongo que será lo próximo que comente por aquí. Espero no tardar tanto como con Black Mirror.
PD2: Últimamente estoy muy british, me estoy dando cuenta.

4 comentarios:

satrian dijo...

Esta además es mucho más fácil de ver porque son historias independientes, muy interesante Black Mirror.
A mí la primera de Luther me gustó mucho, la segunda deja más que desear.

Anónimo dijo...

Daniel Kaluuya se esta convirtiendo en uno de mis actores favoritos: The Fades, donde está adorable, Psychoville, y la que tu reseñas.

krys dijo...

Muy buena crítica sobre la miniserie, muy realista. Mi favorito ya sabes que fue el primero, el que me impactó más. Estoy muy de acuerdo contigo cuando dices: "yendo sin saber muy bien a lo que te vas a enfrentar el impacto es mayor". Yo intento saber lo menos posible sobre todo lo que voy a ver, lo mínimo para que me cree la suficiente atención como para lanzarme a ello.

Luther la tengo pendiente!

Saludos, K.

Mina Harker dijo...

Satrian, fíjate que a mí la 2ª temporada de Luther me pareció muy buena (diría que incluso a la altura de la 1ª). No me decepcionó para nada.

Anónimo, en The Fades me gustó bastante también, sí (aunque la serie en sí no tanto, que aunque como concepto sí me convencía, los capítulos se me hicieron un tanto eternos). Psychoville la tengo pendiente, pero tendré que echarle un vistazo. Y, bueno, ya en plan más anecdótico, también sale en la primera generación de Skins, aunque su personaje es bastante secundario.

Krys, yo en realidad a veces busco información sobre lo que voy a ver y a veces no, depende de cómo me pille el día (y antes básicamente me alimentaba de spoilers), pero sí que hay algunas (como estas) a las que es mucho mejor ir sin saber nada.
Luther es muy recomendable ;).