27 dic. 2012

British, british, british

Desde que llegó septiembre (y con él las nuevas series y todas aquellas que volvían) la verdad es que estuve prestando muy poquita atención a las series británicas que iban apareciendo nuevas. No sé si será por falta de tiempo o, simplemente, por exceso de series en general, pero lo cierto es que no estuve viendo prácticamente ninguna en todos estos meses. Lo que sí que hice, de todos modos, fue ir apuntando las recomendaciones que me iban haciendo, y así ahora he podido empezar a echarles un vistazo. Porque ya que estábamos de parón y por fin tenía algo de tiempo, nada mejor que un mini-maratón british. Así que aquí van las tres series a las que les he echado un vistazo, en el mismo orden en que las vi (y que, si me preguntan, también es el orden que les daría si me dijeran que las ordenara de la que menos a la que más me gustó).

La primera que vi fue precisamente la que más recomendada me vino. Varias personas me habían dicho maravillas de Secret State, un thriller político en el que Gabriel Byrne (aprovecho para hacer una pausa aquí y decir que estoy acabando ya la tercera temporada de In Treatment, en la que me están encantando Jesse y Sunil, no le acabo de pillar el punto a Frances y las sesiones de Paul con Adele me gustan mucho, más que las suyas con Gina, con la que tenía una dinámica bastante extraña) interpreta a un primer ministro empeñado en actuar de acuerdo a los intereses del pueblo (qué cosas) incluso (o especialmente) si estos van en contra de los de las grandes corporaciones. Como digo, me vino recomendadísima, e igual por eso me resultó un poco decepcionante. A ver, quede claro que no me pareció mala ni mucho menos. Me pareció una serie bastante cuidada, con un planteamiento interesante y que en general tiene todos los elementos que deberían hacerla muy buena... y sin embargo hay algo en ella que no acaba de funcionar. A pesar de todo lo bueno que comento más arriba, me resultó totalmente imposible conectar con ella, implicarme del todo en la serie en ningún momento. Y por eso al final me dejó un tanto indiferente. 

Mucho mejor fue mi impresión de The Fear, también de Channel 4 y también de cuatro episodios, esta vez protagonizada por Peter Mullan y en la que aparece un Harry Lloyd que cada día me gusta más en todos los sentidos. Esta, que me venía mucho menos recomendada (no porque no me hubieran hablado bien de ella, sino porque me había hablado bastante menos gente de ella), nos presenta a una familia mafiosa que ve cómo su tranquilidad se ve alterada por la llegada de una familia albanesa dispuesta a causar todo tipo de problemas, todo ello complicado por la enfermedad del padre, que va perdiendo la cabeza a pasos agigantados. Como digo, de esta no sabía muy bien qué esperar, y la verdad es que la disfruté mucho. Es cierto que tiene sus fallos (por ejemplo, algunas partes de la trama me parecieron un poco cutres) y a ratos resulta demasiado convenientemente acelerada, pero en general funciona. Conseguí implicarme en los problemas de la familia y entender las inevitables consecuencias del lío en el que se habían visto envueltos. Y, sobre todo, temerlas, a pesar de ser, como digo, inevitables. En ese sentido, el final me pareció absolutamente perfecto en relación a todos los implicados. Y si bien me habría encantado ver algo más de ambos hijos (lo que no quiere decir que con lo que vemos no sea suficiente, pero el personaje de Harry Lloyd habría dado incluso para más), lo importante es que no tuve grandes problemas para conectar con ella, y para mí eso es lo fundamental. Lo que digo, que me dejó con una opinión bastante positiva.

Pero la que de verdad me ganó completamente, la que fue sin duda mi favorita de las tres, fue justamente la que me había llegado con críticas más tibias. Y es que si había leído a alguna gente decir que Some Girls estaba bien, tampoco había visto a la gente insistir tanto como con las otras dos. Esta serie, que es una especie de The Inbetweeners pero con cuatro chicas como protagonistas (y quizá un punto más entrañable) me pareció muy simpática ya desde el principio, pero para cuando acabé la temporada ya directamente les había cogido muchísimo cariño a todas ellas. Entre lo adorable que es Viva, lo tonta y entrañable y divertidísima que es Amber, lo burra que es Holli y lo absolutamente genial que es Saz (que desde ya es mi nuevo personaje favorito) me reí un montón en todos sus episodios, y no puedo hacer otra cosa que recomendarla.

En fin, de momento hasta aquí mi mini-maratón british. De momento no tengo ninguna otra novedad británica a la que echarle un vistazo, pero acepto recomendaciones.

¡Saludos!

PD: El especial de Navidad (por llamarlo de algún modo) de Downton Abbey me dejó impresiones mezcladas y contradictorias. Por un lado hubo unas cuantas cosas que me gustaron (mi pobre Thomas tiene una escena muy lovely, por ejemplo. Y Lady Mary estaba on fire. Y ver a Matthew sin ir repeinadísimo siempre es un sí), pero también otras que simplemente me sobraron (todo lo que tenga que ver con Anna y Bates o el completamente innecesario drama de los escoceses). Además, sin que me pareciera malo el episodio en sí mismo, sí que es verdad que la hora y media que dura se me hizo un poco eterna.

26 dic. 2012

Mis 30 de 2012 (Parte 3)

Y de nuevo sin presentaciones, ni introducciones ni nada de nada (entre otras cosas porque ya poco se puede añadir), tendré que ir acabando con mi lista de series del año. Esta vez, ya sí, van mis primeros puestos.

10. Mad Men
Temporada en la que prácticamente cada semana decía lo grande que me había parecido el episodio. Porque desde el episodio de Joan a todos los dramas varios de Pete (pobre, ¿os he dicho ya suficientes veces la pena que me da siempre?), pasando por lo de Lane, todo, absolutamente todo me encantó. Además, es la temporada que nos regaló el Zou Bisou Bisou, que supongo que estaremos todos de acuerdo en que ha sido uno de los momentos del año. ¿O no?

9. Parks and Recreation
Si me preguntan, Parks es esa comedia que lo tiene todo. Tiene sus momentos divertidísimos y de llorar de la risa, e incluso ha tenido algún episodio algo más sensiblero... pero siempre en el buen sentido. Adoro profundamente a todos y cada uno de sus personajes, y prácticamente todos ellos han tenido alguna vez momentos especialmente brillantes (y algunos bastantes veces). Así resumiendo, este año, especialmente la temporada pasada, ha sido uno de mis favoritos de Parks, porque además de divertirme un montón, me resulta cada vez más entrañable.

8. Dexter
Me llegan a decir la temporada pasada que este año tendría a Dexter tan arriba en la lista y me habría reído en su cara. A carcajada limpia, de hecho. Después de una temporada espantosa (que vino después de uno de los finales más insultantes y desesperantes que he visto nunca), la serie de Showtime me ha sorprendido para bien, con la que digo desde ya que ha sido mi temporada favorita. Por eso soy físicamente incapaz de entender las críticas que he leído de si Dexter no era así, o si Sirko era un villano que molaba pero se lo quitan de en medio muy pronto y no sirve para nada. Claro que sirve para algo, para que pase en Dexter lo que llevábamos tiempo pidiendo: que Dexter evolucione, que la serie evolucione. Por fin han dejado de hacer lo imposible por mantener el status quo y parece que vamos a alguna parte. Y por eso estoy dispuesta a perdonar la cortedad mental de LaGuerta en el último minuto, porque no estropea lo que para mí ha sido una temporada magnífica.

7. Downton Abbey
Estoy asumiendo que el especial de Navidad (también conocido como "Final de temporada que colocamos así como quien no quiere la cosa el 25 de diciembre y así lo vendemos como especial de Navidad for no reason whatsoever"), que por cierto ya se ha ocupado el mundo de spoileármelo big time, no estropea la que para mí ha sido una temporada muy buena, y desde luego bastante mejor que la 2ª (que me gustó, quede claro). No descarto que esta temporada me haya gustado tanto porque me ha hecho sufrir mucho (pobre, pobre Thomas. La escena con Carson me dejó tan completamente rota que aún estoy en proceso de recuperarme. Also, estoy convencida de que Julian Fellowes se pasa las noches en vela poniendo cara maléfica (tipo Ryan Murphy en TGP) mientras piensa nuevas formas de torturar a Thomas y a Lady Edith, también conocidos como sus sacos de boxeo favoritos.), y ya sabéis que a mí todo lo que sea sufrir con una serie me parece bien y hace que la valore más. Pero bueno, es mi lista y la ordeno como me da la gana.

6. The Good Wife
¿Que qué tiene The Good Wife? Pues unos personajes estupendos prácticamente todos ellos, una colección de secundarios e invitados que se tienen que repartir en distintos episodios porque si no ni cabrían (lo que hace que por un motivo u otro en todos los episodios aparezca gente que mola), un desarrollo que hace que me importe lo que les pasa a todos ellos (por ejemplo, la evolución de Alicia está haciendo que cada día me guste más y más), una facilidad alucinante para ser mucho más divertida que muchas comedias, una manera maravillosa de llevar el drama y, además de todo eso, unos casos que como mínimo siempre resultan entretenidos. Eso es algo que podría aplicarse a esta serie todos los años, conste, pero eso desde luego tampoco puede considerarse malo. Solo una pega: ¿qué más puede tener y le hace falta como respirar? Más Cary. Si a lo largo de este año hubiéramos tenido más Cary, seguro que hasta la habría puesto más arriba.

5. Boss
A la pobre serie no la veía ni la familia de los actores, y es una pena, porque esa historia que te cuenta, esa imagen, ese castillo de naipes a punto de derrumbarse era una verdadera maravilla. Y más en su segunda temporada que en la primera. Cada episodio me atrapaba completamente desde el primer minuto hasta el último, y toda la oscuridad de las acciones de prácticamente la totalidad de los personajes, especialmente puestos al lado y contrastando con la relativa pureza de la hija no-british-aunque-su-acento-engañe y Mona, resultaba verdaderamente fascinante. Como dije, una pena que probablemente nunca vayamos a ver la caída de todo ese castillo de naipes, porque nos quedamos con una historia incompleta que bien se merece un final.

4. Boardwalk Empire
Si bien el final de temporada no nos dejó ninguna escena tan profundamente impactante como esa escena (y todos sabéis de cuál hablo) de la temporada pasada, en conjunto la serie no decepcionó. La llegada de Gyp Rosetti (de nuevo Bobby Cannavale demostrándome que no se merecía la manía que le tenía por culpa de Will & Grace), sin duda uno de los grandes personajes del año, añadió un caos y una locura a la serie y a la vida de Nucky que condujo a otro final de temporada genial. Además, que nada superara a lo de la temporada pasada no significa que no hubiera escenas que voy a recordar a saber hasta cuándo, como lo de la famosa caja o el final del penúltimo episodio, con una escena absolutamente èpica.

3. Girls
Lo bueno y lo malo de esta serie es lo fácil que me resulta verme reflejada en sus protagonistas, o ver reflejada a gente que conozco. Y digo que es bueno porque precisamente es lo que hace a esta serie tan especial, esa cercanía que hace que sea tan fácil conectar con ella. Y digo que es malo porque no siempre es fácil aceptar lo que me está contando de mí misma, a pesar de saber que es perfectamente cierto. O, justamente, porque es perfectamente cierto.

2. It's Always Sunny In Philadelphia
Lo primero de todo, señores, aplaudan por favor a estos chicos, que después de ocho temporadas en antena son capaces de conseguir hacer una temporada en la que todos y cada uno de los episodios son oro puro. Y que, sobre todo, son capaces de seguir sorprendiendo. Ni un solo fallo le he visto a la temporada, ni uno solo. Y me he reído más que con ninguna otra comedia. Porque lo tienen todo. Son ese grupo de seres humanos profundamente despreciables que no pueden no encantarnos, están todos fatal de lo suyo (y yo cada vez soy más fan del psicópata de Dennis) y nos dan episodios como el de la iglesia o el de la terapia. Lo dicho, una genialidad de serie que espero que siga en antena por los siglos de los siglos. Porque si después de ocho temporadas siguen estando en plena forma y siendo de lo más burro y original que hay ahora mismo en la televisión, de ellos me fío. 

1. Breaking Bad
Y he aquí mi serie del año, y tengo que decir que merecidísimamente (a pesar de que ya empezaron algunos a criticar absolutamente todo. Pero bueno, es lo que pasa). La primera parte del tramo final de la historia de Walter White, su ascenso y la promesa de su caída, me pareció perfectamente llevada, de una forma perfectamente coherente con lo que hemos visto hasta ahora. Y mención especial a Skyler, que aunque se lleve todo el odio del mundo y un poco más, para mí es un pedazo de personaje, y desde hace bastante tiempo uno de los puntos fuertes de la serie. Un personaje que, supongo, se lleva mucho odio inmerecido porque hay gente que aún sigue viendo a Walter como el héroe y a ella como un estorbo en el camino, y es una pena. Porque es una manera muy tonta de perderse a un gran personaje. En fin. Also, Landry haciendo lo que Landry está destinado a hacer en este mundo. Qué peligro tiene el muchacho.

Pues eso, esta es mi lista de series del año, en la que hay alguna ausencia que a alguno le extrañará, pero con la que en general estoy bastante contenta. Soy muy consciente de la ausencia de GoT, por ejemplo, pero es que si soy sincera, a pesar de tener momentos espectaculares y un desarrollo de sus personajes muy acorde a mi lectura de los libros (y eso no tiene nada que ver con que sea fiel o no a la historia), me di cuenta cuando empecé a hacer la lista de que no la recordaba especialmente, ni tenía nada concreto que decir de ella. Y me dio pena, porque me encanta la serie, y sé que disfruto bastante con sus episodios. Y soy muy consciente de que medio universo me tirará piedras por no incluir The Newsroom (mientras que el otro medio estará de acuerdo conmigo), pero no puedo incluir una serie tan mediocre y que se cree tan grande, mucho menos cuando sus personajes femeninos son como para echarse a llorar (Alison Pill, por favor, sal de ahí corriendo antes de que me olvide de lo mucho que me hizo llorar April en In Treatment), qué se le va a hacer. Y ya digo que si la hubiera visto antes, Some Girls habría entrado en mi lista. Pero bueno, que así queda mi lista. Y como es mía, pues eso, mientras yo esté conforme con ella, lo demás da un poco igual.

¡Saludos! 

PD: Si esta temporada de Doctor Who me estaba resultando un poco irregular (en el sentido de que lo mismo me encantaba alguna cosa que otras me parecían espantosas) y había perdido un poco la ilusión por la serie, con el especial de Navidad he recuperado esa ilusión. Y no podría estar más feliz.

25 dic. 2012

Mis 30 de 2012 (Parte 2)

Pues bien, sin introducciones ni nada que se le parezca, aprovecho un ratillo que tengo ahora para seguir con mi lista de series de 2012.

20. Homeland
Habrá alguno que se lleve las manos a la cabeza viendo que no la he puesto más arriba, y habrá algún otro que piense que no está más arriba por unos motivos que no son. Porque ya sé que a mucha gente todo lo que tenía que ver con la familia de Brody en general y con Dana en particular le sobraba completamente. Y a mí, en cambio, es justamente eso, junto con lo que es el personaje de Brody en sí y Carrie siempre que no ande de misioncita por la vida, lo que hace que la serie me guste. En cambio, y la razón por la que no está más arriba, todo lo que tiene que ver con la investigación y con la CIA me importa bastante poco. Sin parecerme malo (aun viéndole sus fallos), pero simplemente no me interesa excesivamente.

19. 30 Rock
La temporada pasada en general me gustó mucho, y tuvo momentos divertidísimos. Y esta temporada tiene toda la pinta de ir a acabar por todo lo alto. Me encanta, sobre todo, el plan de Jack de querer hundir la NBC (con programas que YO vería, todo hay que decirlo, porque molan bastante más que algunas de las cosas que se emiten), y todo lo de Jenna en las elecciones me pareció grandioso. Pero vamos, en general me está encantando, y es pensar que nos queda nada y menos para que se acabe y muero de pena.

18. Community
Que digan lo que quieran de la tercera temporada, porque leí unas cuantas quejas, y gente que decía que ya no era lo mismo y que ya no eta divertida, pero a mí me encantó. De hecho, la volví a ver hace relativamente poco y me gustó tanto o más que la primera vez. He aprendido a querer mucho a la mayor parte del grupo (cierto que no todos) y me tienen deseando que vuelva de una puñetera vez. A poder ser, sin que sea su última temporada. Por pedir...

17. Lip Service
In my opinion, la segunda temporada fue mucho mejor que la primera. Para empezar, la salida de cierto personaje de la serie (que no digo quién por si alguien no lo ha visto, que es un spoiler como una casa) me pilló completamente por sorpresa, y además sirvió para hacer que la serie se centrara mucho más en otros personajes mucho más interesantes y con unas historias y unos bollodramas mucho mejores que ese, que ya lo teníamos muy visto. Además, hay que ser muy fan de Sadie. Y, por supuesto, hay que recordar que la segunda temporada de Lip Service nos trajo a Lexy. No hay que decir más.

16. The Hour
Otra que, como la anterior, mejoró en su segunda temporada, y eso que ya la primera me gustó. El ir conociendo ya a los personajes y sus motivaciones supongo que ayuda bastante, y además, la dinámica de la relación de Freddie y Bel sobre todo, pero también de Lix y Randall y de Hector y Marnie (me encanta Marnie, por cierto) hacían que me implicara muchísimo en la serie, y que viviera muchísimo cada episodio. Además, la historia de la temporada me pareció más entretenida que la de la anterior. Y, como adoradora de los finales que te dejan con ganas de esconderte en un rincón y quedarte ahí llorando hasta el final de los días, tengo que decir que estoy encantadísima con cómo acabó. A pesar de que yo aquí sigo cruzando los dedos por una (muy) improbable renovación.

15.Threesome
Tercera serie british seguida, y tercera que cumple eso de que la segunda temporada fue mucho mejor que la primera. O, al menos, pareció mucho mejor, quizá por haberles pillado el punto completamente a todos los personajes. Alice, Mitch y Richie estuvieron divertidísimos los tres, y tuvieron momentos (y episodios completos) de tenerme llorando de la risa. Como el episodio de la orden de alejamiento de Richie, que fue oro puro.

14. Treme
De comedia a drama y tiro porque me toca. Como ha sido desde su primera temporada, las calles de Nueva Orleans me atraparon completamente, y episodios teóricamente largos se me pasaron volando mientras veía a Delmond crecer y seguir los pasos de su padre, mientras sufría con Ladonna y con Albert (que, por cierto, cada vez que comparten escena son dinamita pura), mientras sentía lo injusto que era todo con Sophie o mientras conocía (y adoraba) a L.P.

13. Awake
Tuvo sus momentos mejores y sus momentos peores (el episodio del secuestro me costó, por ejemplo), pero en general creo que Awake fue una serie con un planteamiento interesante, unos personajes que estaban a la altura del planteamiento y un desarrollo que la convirtió en uno de mis estrenos favoritos de la temporada pasada. Una pena que el público de USA no estuviera de acuerdo conmigo y la serie no funcionara, pero yo me quedo con un buen recuerdo.

12. Southland
Empecé la temporada con un poquito de miedo (no mucho tampoco, que de ellos me fío) al enterarme del fichaje de Lucy Liu... y en cuestión de menos de un episodio vi que no tenía por qué haber tenido nada de miedo. El dúo Tang-Cooper me encantó, y eso que siempre me había gustado mucho el dúo Cooper-Ben. Y, hablando de Ben, también me gustó ir viendo los pasos de su caída, que supongo que será algo que seguiremos viendo cuando vuelva la serie.

11. The LA Complex
Se pueden decir muchas cosas de The LA Complex, pero lo cierto es que lo que consiguió implicarme y hacer que viviera los dramas y los traumas de sus personajes no lo consiguen muchas. Fue definitivamente uno de mis grandes descubrimientos del año y, a pesar de que salvo milagro totalmente inesperado (y a estas alturas de la película es más bien algo imposible) no tendrá tercera temporada, no me arrepiento de haber conocido a personajes tan interesantes como Kal, Raquel o Connor. Ni me cansaré de recomendarla, claro que no.

¡Saludos!

PD: Porque tengo la lista hecha ya, pero ayer acabé la primera temporada de Some Girls y tengo que decir que si la hubiera visto un par de días antes, probablemente se habría colado en algún lugar de la lista. Es una especie de The Inbetweeners solo que con un grupo de cuatro chicas como protagonistas, y alguna pincelada de la Shameless original en cosas como el ambiente o la fauna del barrio.
PD2: Ya lo he dicho por twitter, pero lo digo también por aquí: le di una oportunidad a Miranda y puedo decir que no es para mí. Sus chistes (bastante obvios y facilones) no me hicieron reír, y el personaje me agota un poco, así que de momento no voy a seguir con ella.

23 dic. 2012

Mis 30 de 2012 (Parte 1)

Que nadie me pregunte cómo, pero así como quien no quiere la cosa hemos llegado al final del año. Lo que significa que, por supuesto, es momento de ponernos a hacer listas como locos. Y por supuesto que yo no iba a ser menos, porque ya sabemos que me gusta hacer listas más que a un tonto un lápiz. Claro que, como una cosa es que me guste hacer listas y otra muy distinta que no sea la cosa más indecisa del mundo, elegir entre tanta serie (porque he decidido no incluir realities, aunque alguno desde luego que se colaría entre lo mejor del año) es algo complicado. Razón por la que he decidido hacer la madre de todas las listas, e ir directamente a por el top 30. Porque no quería dejarme a nadie fuera, y este era el único modo de conseguirlo. Así que vamos con la primera parte de la lista, es decir, los puestos del 21 al 30.

30. Bunheads
Es cierto que la serie tiene sus fallos, pero para mí fue de lo mejorcito de este verano, y el tipo de serie que necesitaba para sustituir a MIOBI y mi amor por Payson. Y es que algo que junta las series teen con el mundo del baile (con apariciones de gentecilla de sytycd como Ricky o Kent, eso sin contar a Jeanine, que se incorporará en el siguiente tramo de la temporada) no podía faltar en mi lista. Y eso sin añadirle que, in my opinion, tiene lo mejor de las Gilmore, pero sin resultar tan creepy (que sí, que me encantan las Gilmore, pero no me iréis a decir que Stars Hollow no era un sitio de lo más perturbador).

29. Chicago Fire
De los estrenos de este septiembre, este va a ser el único que se va a colar en mi top del año. La verdad es que no esperaba mucho más allá de entretenimiento mediocre por parte de esta serie, con eso me conformaba, pero al final me sorprendió para bien. Es cierto que no nos encontramos ante la mejor serie de la década, pero tiene ese algo que consigue que poco a poco vayas implicándote en la vida de los personajes. Además, tiene a Shay. Ya solo por eso tenía que incluirla.

28. Scandal
Como ya comenté aquí, Scandal es esa serie que sin yo esperármelo, me tiene cada semana deseando que salga un nuevo episodio, y es siempre de las que más ganas tengo de ver. Todo lo que en ella ocurre es tan WTF, tan excesivo, y toda la serie en sí es tan loca que me parece una verdadera genialidad. Juzgad todo lo que queráis, pero me lo paso estupendamente con ella, así que yo diría que con lo que llevamos de segunda temporada se ha ganado de sobra su hueco en mi lista.

27. Weeds
Con sus cosas buenas y sus cosas malas (ejem, las mechas de Nancy, por ejemplo), esta octava temporada, que supuso además el adiós de la serie, me ha recordado por qué quería tanto a los Botwin, a todos y cada uno de ellos. Y me ha hecho darme cuenta de que, a pesar de todo, sí que ha merecido la pena seguir con ellos a través de todo. Also, la sonrisa de Nancy.

26. Parenthood
Parenthood habitualmente tiene un problema, al menos en lo que a mí respecta. Y el problema que tiene es que lo mismo que la hace tan grande, tiene la culpa de que habitualmente no entre en las listas de lo mejor del año, que me cueste recordar que está ahí. Todo lo que en ella ocurre se vuelve tan familiar, tan cercano, que al final del día nos olvidamos injustamente de que está ahí. Pero yo no me olvido, porque las discusiones a gritos de los Braverman, las lloreras que me pego con ellos, y todos los estados de ánimo por los que me hacen pasar hacen que sea una serie con la que disfruto muchísimo, y desde luego que es una de mis imprescindibles.

25. Revenge
Podemos decir lo que queramos acerca de cómo ha vuelto en su segunda temporada, pero lo cierto es que la que fue uno de los principales estrenos de la temporada pasada nos tuvo pendientes de la venganza de Emanda y las idas y venidas de los pijos de los Hamptons durante buena parte del año. E incluso ahora, cuando algunos empiezan a ponerle pegas, a mí me sigue atrapando prácticamente en todos sus capítulos. Incluso descontando todo aquello que tenga que ver con la trama del bar, que habitualmente suelo ignorarlo. Pero con lo demás por ahora me compensan.

24. Hit & Miss
La historia de Mia, que finalmente quedó en una miniserie (a pesar de que a mí y me parece a mí que a muchos otros nos habría encantado que siguiera) me enamoró y me atrapó de una manera que muy pocas series consiguen. Y es que hay algo en los temas habituales de Paul Abbott (ese modelo familiar tan poco habitual, tan roto y al mismo tiempo tan lleno de cariño es algo muy suyo) y en su forma de contar las historias con lo que siempre consigo conectar. Además, fue esta serie la que me descubrió a Karla Crome, que es la principal razón por la que le di una oportunidad a la nueva temporada de Misfits (lo que puede considerarse algo bueno, porque la temporada mejora enormemente respecto a la anterior).

23.Happy Endings
Los reajustes que ha ido haciendo desde que comenzó para mí le han ido añadiendo puntos, y al final la han convertido en una de las comedias con las que más me he reído a lo largo de este año. Y es que pocos personajes consiguen que me ría tanto como Brad y Jane, o como Alex desde que decidieron cambiarle la personalidad y volverla tonta perdida (y, por tanto, infinitamente más divertida). Claro que decir que ellos son con los que más me río no quiere decir nada malo de los otros tres, que también tienen sus momentos. Vamos, que en conjunto son un grupo muy divertido, y por eso los adoro y consiguen que me ría prácticamente en todos sus episodios.

22. Nurse Jackie
Quién me iba a decir a mí que después de lo floja que había sido su tercera temporada, Nurse Jackie iba a acabar colándose entre lo mejor del año con una temporada estupenda. Por fin Jackie fue la que nos habían prometido que sería, y nos regaló la que probablemente sea su mejor temporada hasta la fecha. Una temporada donde todos y cada uno de los personajes (incluidos los nuevos, uno de ellos interpretado por Bobby Cannavale, que ha tenido un año de lo más apañado) estaban por fin en el lugar en el que debían estar, aportando todo lo que podían.

21. Shameless (USA)
Y llegamos al final de la primera parte de mi lista interminable de lo mejor del año con una serie que, si la lista la hubiera elaborado hace unos meses, probablemente habría estado más arriba. Y es que soy perfectamente consciente de lo perfecta que fue su segunda temporada, y de lo mucho que me gustó. Pero, claro, al haber acabado hace bastante, al final la memoria, y las series que he ido viendo por el camino, hace que tenga que bajar unos puestos. Pero bueno, como digo, una temporada maravillosa, llena de drama y que a mí me hizo sufrir mucho. Y otra cosa no, pero a mí una serie que me haga sufrir me tiene ganada para siempre.

En realidad, lo que digo que me pasa con Shameless puede pasarme con muchas otras. Y también puede ocurrir que el orden en que las he puesto hoy vaya a cambiar completamente si me lo preguntan mañana. Pero bueno, por eso mismo he dejado bien apuntadito cuál es el orden en que las pongo a todas, para poder seguir mañana con mi segunda parte del ranking. 

¡Saludos!

PD: Cuando termine con la lista de lo mejor del año, a ver si saco tiempo para escribir sobre el mini-maratón british que me estoy pegando. De momento han caído Secret State y The Fear, y ayer empecé con Some Girls. Y, bueno, malo, mejor o peor, algo tengo que decir sobre todas ellas.
PD2: Y me he dado cuenta de que ha acabado Gossip Girl y tampoco he escrito nada sobre ello. Y no puede ser, claro que no.

21 dic. 2012

Give me your scandals

Que mi amiga Shonda está fatal de lo suyo es algo que a estas alturas sabemos todos. Y que, haga lo que haga, mi pacto de sangre me obliga a ver todos y cada uno de los episodios que salgan de esa cabecita loca suya es otra de esas verdades universalmente conocidas. Por tanto, no es precisamente una sorpresa que la temporada pasada empezara a ver Scandal cuando empezó, cuando parecía que todo iba a limitarse a ser una especie de serie sosilla de caso de la semana (o escándalo de la semana). Tenía sus tontadas made in Shonda, claro que sí. Y hablaban rápido, porque todos sabemos que hablar rápido es una muestra de inteligencia y seriedad. Y en general a mí me resultaba entretenida, pero yo soy yo y entiendo que con lo que ofrecía no podía pedirle a nadie más que la viera. Sin embargo, no perdí la fe. Yo sabía que Shonda podía sacar mucho más de ese punto de partida. Y vaya si lo hizo. Porque ahora mismo siento que Scandal es esa grandeza que os estáis perdiendo, la AHS de las networks. Lo que hace que sienta que es mi obligación daros a conocer esa genialidad que os estáis perdiendo.

Porque esta temporada no les bastaba con dejar que la base de la serie sea la fantasía particular de Shonda, que incluye a un presidente especialmente creepy e inepto (el resto os lo podéis imaginar vosotros. O podéis ver la serie, leches) y han decidido tirar la casa por la ventana. ¿Sabéis lo que dije hace unas semanas de que el modo de trabajar de los guionistas de AHS consiste en ir añadiendo todo lo que se les va ocurriendo? Pues más o menos lo mismo podría aplicarse a Scandal. De forma que nos encontramos en una segunda temporada donde tenemos a un montón de espías asesinos enfrentándose a sí mismos y a su pasado de la forma más marciana que os podéis imaginar. Una temporada donde añadimos a todo lo anterior una conspiración en la que anda metido hasta el gato del vecino del presidente (más o menos), y que aumenta el nivel de genialidad general de la serie a cada episodio que pasa. Y una temporada en la que por faltar no faltan ni intentos de asesinato a lo grande (y no digo más, que se considera spoiler). O una de las escenas de sexo más WTF y perturbadoras que he visto últimamente (me dejó tan loquísima que me va a costar quitármela de la cabeza. And what's with the fingers?! En serio, nunca jamás en la vida voy a poder volver a mirar a ninguno de los dos del mismo modo), y ya digo que veo tanto AHS como True Blood, así que os podéis imaginar cómo están las cosas.

Por todo eso, la serie que empezó siendo una especie de guilty pleasure que mi pacto de sangre con Shonda me obligaba a seguir se ha dejado el "guilty" por el camino. Y no me avergüenza decir que espero cada nuevo episodio de Olivia Pope y sus gladiators in a suit casi más que cualquier otro episodio de casi cualquier otra serie. Necesito saber qué más se sacan de la manga, cómo lo complican todo. Y sé que lo van a hacer, y que no me van a decepcionar. Porque a estas alturas le han dado ya tantas vueltas a todo, y se han sacado ya tantísimas genialidades de la manga que sé que puedo confiar en ellos.

¡Saludos!

PD: Enlazando temas a través de uno de mis crushes más inexplicables, es decir, Joshua Malina, tengo que decir que estoy a nada de acabar The West Wing. Supongo que cuando la acabe ya escribiré algo por aquí, que tengo bastante que comentar.
PD2: No es una sorpresa, teniendo en cuenta las audiencias que hacía y que la cadena canadiense que la producía había decidido no seguir adelante con ella, pero la CW ha decidido no renovar tampoco The LA Complex. Lo que, aunque ya digo que no es precisamente inesperado, me sigue dando pena, porque la serie me pareció muy grande, por las razones que ya comenté aquí. En fin, al menos se va con un final que cierra bastante bien la historia.

19 dic. 2012

A culturally tough cookie

Como siempre hago en estos casos (porque soy buena, no lo olvidéis), aviso que después de la imagen voy a hablar de la temporada de Survivor que acabó este pasado domingo. Es decir, que hay spoilers, y esas cosas.
Como ya comenté en la última entrada sobre Survivor que escribí en el blog, hace algo así como un mes, esta ha sido la primera temporada que sigo al día. Y ya entonces dije que, sin haberla acabado, estaba más que dispuesta a situarla en la mitad superior de mi clasificación particular de temporadas. Pues bien, ahora que ha terminado, y después de haber disfrutado como una enana prácticamente todas las semanas, y de haber tenido favoritos y personas a las que querría ver encerradas en el fondo de un pozo (o al menos amordazadas y sin posibilidades de que yo tenga que volver a escucharlas nunca jamás en la vida), puedo decir que mantengo lo dicho. Ya luego si eso pongo la clasificación (que os dije que a mí todo lo que sea hacer listas me parece bien), pero desde luego que está en los puestos superiores. ¿Por qué? Pues muy simple, por eso que he dicho de que ha sido una temporada muy disfrutable. Y en la que, sin que tenga nada que ver, hice pleno de aciertos sobre la finale (que no es que quiera yo alardear ni nada, pero me paso el día escuchando a la gente llamarme tonta, así que cuando me siento medio espabilada puedo sentirme orgullosa).

El primero de esos aciertos, y justamente en el que más me dolió estar en lo cierto, es que el público en USA decidió que Lisa en vez de un ser insoportable al que nadie en su sano juicio necesita ver lloriqueando en pantalla durante más de diez segundos, por lo visto es una persona maravillosa, adorable y un ejemplo para todos. Cosa que no entiendo y soy físicamente incapaz de apoyar, pero como siempre que alguien me resulta especialmente desagradable, la gente de USA está empeñada en llevarme la contraria y elegirlos como fan favorite, no podía equivocarme. Y antes de seguir, voy a dejar clara una cosa: no odio a Lisa, no de verdad. Es decir, me parecería de una estupidez suprema odiar a alguien a quien no conozco de nada. Lo que sí que odio la visión de ella que nos han dado, así como su manera de entender o no entender el juego y su hipocresía al decir una cosa, hacer la contraria y juzgar al resto. Combinando todo eso, he visto a dos Lisas a lo largo del programa. Una de ellas jugando un juego perfectamente estúpido. Otra de ellas directamente actuando de una manera, con ese pobrecita yo, que no estoy hecha para esto, que me pareció una falta de respeto al resto, al programa y a los espectadores en general. Y si no les permito la falta de respeto (de un modo u otro) a Colton, que al menos añadía entretenimiento, o a Heidik, que me parecería un jugador genial si no fuera por ese pequeño detalle de ser un impresentable de la vida que veía al resto como basura insignificante (y eso sin tener en cuenta eso de que vaya por la vida disparando a pobres perros indefensos), menos se lo voy a permitir a Lisa, que no aporta nada de nada. En cualquier caso, ninguna de las dos Lisas es santo de mi devoción, y junto con RC (y Jeff Kent, aunque como ese desapareció pronto (en Ponderosa es inexistente, al contrario que RC y su risa, que está en todas partes), lo descarto más fácilmente) es lo peor de la temporada para mí. Sí, incluso peor que Russell.

Pero bueno, basta ya de hablar de Lisa, que bastante habla ella (algo con lo que creo que Malcolm estaría bastante de acuerdo, teniendo en cuenta mi momento favorito de la reunión: su cara de desesperación y mirada al techo mientras Lisa hablaba y hablaba y hablaba), y paso justamente a hablar de mi segundo acierto, que precisamente tiene que ver con Malcolm. Y es que llegó un punto en que estaba claro que Malcolm o Denise iban a llegar al F3, pero no los dos. Y en el episodio del F5, cuando decidieron eliminar a Abi, el editaje dejó bastante claro que el que se iba a quedar por el camino era Malcolm (más que los spoilers que circulan por ahí de la próxima edición, y que dieron lugar a un momento especialmente awkward en la reunión). Y a mí, a pesar de vérmelo venir, me dio muchísima pena, porque Malcolm ha sido mi favorito de la temporada, y lo pondría sin duda en mi lista de mayores favoritos ever, que todos sabemos que es una lista muy selecta en la que no entra todo el mundo. Claro que no consideraría injusto que cayera cuando cayó, sino simplemente mala suerte (esa IC les juega malas pasadas a mis favoritos, ¿verdad, Cirie? Aunque en el caso de Cirie estaba Parvati por ahí también, que me gustaba tanto o más), que se junta con una decisión cuestionable (no acababa yo de entender la lógica de ese F4 para ninguno de los cuatro, y justamente en el F5 habría estado bien que Malcolm cogiera y le regalara su idol a Abi y lo aprovechara para eliminar a Denise o Lisa. Lo que habría estado entretenido de cara a la televisión, pero además igual le habría dado más oportunidades, porque no sé yo si Skupin habría querido llevarse a Abi al F3). Con lo que no lo consideraría injusto realmente, al contrario de la manía de Jeff de enamorarse de Malcolm porque lo ve como Ozzy... cuando no, señores. Es decir, vale que el pelo de Ozzy mole, pero él y Malcolm no se pueden comparar, aunque sea simplemente por la gran diferencia entre el número de neuronas de cada uno de ellos.

Y llegamos a mi tercer acierto, que fue la victoria de Denise. Victoria con la que estoy bastante de acuerdo, porque a pesar de que no me convenciera la imagen que dio en todo el tema de Abi (que la entiendo perfectamente, ojo, que supongo que convivir con Abi tiene que ser como para replantearse los posibles usos del machete, pero eso no quita para que la forma de tratar con ella no fuera la más acertada visto fríamente), en cuanto a jugadores esta temporada, ella era mi segunda favorita (en cuanto a personas/personajes, era mi tercera). Salvo por ese detalle, jugó estupendamente, in my opinion, y por tanto se lo merece. Es, además, alguien que me cae bastante bien, y que da una imagen bastante digna de admiración, a pesar de lo que pueda parecerle a mi amigo Jeff. Porque evidentemente a Jeff le sorprendió que a la gente le gustara tanto Denise. Porque evidentemente en la mente de Jeff una mujer de cuarenta años (o así), que supera a muchos en las pruebas físicas, y que además es capaz de usar el cerebro, no tiene nada positivo y que a la gente le pueda gustar. No le busquéis explicaciones, que es Jeff y presentar se le da muy bien, pero para lo demás es mejor no darle más vueltas.

Por lo demás, ha sido una temporada que ha tenido de todo. Ha tenido sus momentos y sus jugadas lógicas y racionales, cosa que agradezco enormemente, pero también ha tenido momentos bastante poco previsibles. Y ha tenido momentos divertidos (la mitad de ellos gracias al inepto total de Skupin, God bless him), e incluso una historia de personajes con los que aprendes a empatizar (y, de nuevo, no miro a Lisa, sino a Abi. Porque a pesar de ser tan sutil como una apisonadora (y ojo, que le reconozco que llegó un punto en que le dio por empezar a pensar y todo), lo que hace que no me guste su juego, y que además sea el tipo de persona que me exasperaría en medio minuto, tengo que decir que me resulta mucho menos molesta de lo que debería, quizá porque en el fondo su forma de comportarse no deja de ser bastante inocente). E incluso diría que tiene gente de esa que no dio mucho de sí pero que no me importaría que le dieran una segunda oportunidad, porque tienen potencial para convertirse en una Parvati o en un Rob (y en este caso estoy mirando a la pobre useless Katie (Jeff dixit) y al metepatas de Pete).

Pero no puedo acabar sin hablar antes de Penner, lo que me viene muy bien para cerrar la entrada, ya que él sirvió para cerrar el FTC con una intervención simplemente genial. Y es que me sorprendió esta mañana leer un comentario en twitter de Crítico en Serie (y que luego he leído también en TWoP, entre otros, que siempre me resulta interesante leer a la gente de esos foros) diciendo que quedó como un rencoroso, cuando yo ni de lejos lo leí así. Igual si lo hubiera dicho otra persona, es posible que lo viera así, pero en el caso de Penner mi lectura es bien distinta. Y es que Penner es, ante todo, un personaje que él mismo ha creado, y le encanta que su personaje acapare atención (como debe ser). Entiende como nadie la televisión, y la necesidad de crear una historia, y ese discurso suyo fue no solo un cierre estupendo para el programa, sino también un cierre para la historia y el papel de su personaje (a su manera, validando a Denise, incluso a través de golpes varios, que recibieron todos, quede claro), así como para el de todo el F3. Mención especial para la revelación del pasado de Lisa (cuya respuesta, por cierto, hace que me acuerde de Penner como Danny Imperiali y me pregunte cómo es que nunca se ha comentado nada en ninguna de sus tres ediciones. Porque me consta que ha hecho otras cosas, pero su papel en The Nanny, a pesar de cortísimo, es memorable incluso para mí, que lo reconocí en Cook Islands incluso habiendo visto más bien poco de la serie. Pero es que esa camisa de lunares bien abierta, esa cadena y esas pintas en general son bastante inolvidables. Por no decir que su personaje, a pesar de ser prácticamente inexistente, no deja de ser la razón del punto de partida de la serie), que para mí fue precisamente la mayor muestra de eso que comento, de Penner queriendo estar a cargo de la historia, y creando un final para cerrar cada una de ellas. Que puede gustar más o menos, pero en este contexto me parece a mí que es bastante acertado. Y es esa forma de ver Survivor más allá del juego en sí y como el programa que es (junto a su forma de vivir el juego como lo vive), lo que lo convierte en uno de mis personajes favoritos del programa, aunque como jugador tenga bastantes carencias.

Así, ya solo me queda añadir mi clasificación, que teniendo en cuenta lo mucho que me ha gustado esta temporada, quedaría de la siguiente manera:
  1. Micronesia (16)
  2. Heroes vs. Villains (20)
  3. China (15)
  4. Samoa (19)
  5. Philippines (25)
  6. Panama (12)
  7. Redemption Island (22)
  8. Cook Islands (13)
  9. Tocantins (18)
  10. Borneo (1)
  11. One World (24)
  12. All-Stars (8)
  13. Marquesas (4)
  14. Fiji (14)
  15. Amazon (6)
  16. South Pacific (23)
  17. Vanuatu (9)
  18. Nicaragua (21)
  19. Guatemala (11)
  20. Africa (3)
  21. Palau (10)
  22. Pearl Islands (7)
  23. Gabon (17)
  24. Australia (2)
  25. Thailand (5)
¡Saludos!

PD: Como os podéis imaginar, estoy prácticamente dando saltos de alegría porque por fin han anunciado la renovación de sytycd. No se sabe aún nada sobre la décima temporada, más allá de que será edición normal y no all-stars, finalmente (lo que se deduce porque ya ha dicho Nigel dónde empiezan las audiciones), pero realmente me importa muy poco de momento, que a estas alturas con que renovara me conformaba. Claro que siempre estoy más que dispuesta a proponer cambios.
PD2: También estoy contentísima con la temporada de Dexter, que digo desde ya que me parece de lo mejor de la serie. Y es que, a pesar de un final con algún fallito (como la cortedad mental de LaGuerta), no han recurrido a la salida fácil para mantener el status quo, y por una vez en mucho tiempo me parece que la temporada ha ido a algún lado.

26 nov. 2012

(Falta de) Luces, cámara, acción!

No sé muy bien por qué, pero de un tiempo a esta parte, ocurre una cosa muy curiosa en todas estas series en las que hay personajes femeninos relacionados con el mundo del espectáculo. Ya sean relacionadas con el mundo de la música, ya sean actrices o ya sean las que venden entradas mientras sueñan con cantar (o algo así), el universo ha decidido coger el clásico "chica buena e inocentona contra la mala de turno con motivaciones mucho más oscuras y de vuelta de todo" y llevarlo al extremo más ridículo. ¿Cómo? Pues de una forma tan sencilla como igualando la idea de "chica buena" con "chica con un serio retraso que impide que cualquier persona con dos dedos de frente le deje salir sola a la calle".

Esto es algo que me llamó especialmente la atención por primera vez la temporada pasada con Smash, que utiliza ese arquetipo para construir completamente (sin añadirle absolutamente nada más, vaya a ser que el personaje tenga algo de profundidad) el personaje de Karen Sue (no sé si lo he dicho por aquí alguna vez, pero por si acaso lo digo: sí, ya sé que se llama Karen, pero su condición tan obvia de Mary Sue me obliga a llamarle Karen Sue. Suena mucho más natural). La desesperación de los guionistas por transmitir una imagen de bondad e inocencia a través del personaje hace no solo que resulte completamente artificial y poco creíble, sino que directamente la hace parecer absolutamente tonta. Una cosa es ser inocente y otra muy distinta es no tener ni la capacidad de razonar que podría tener un crío de dos años. Lo cual resulta además especialmente chirriante cuando, de nuevo en su intento de convertirla en un pobre y frágil corderito que debe de ser un regalo del cielo, justifican que ella misma crea que es su derecho de nacimiento ser una estrella así porque sí, y no entender que el mundo en general no tenga por qué pensar así. Con lo que al final no solo es tonta, sino que además queda como una cría con el egoísmo típico de los niños pequeños, y estamos peor que al principio. Porque si no tienes un personaje bien construido, si le faltan matices por todas partes, pero además ni siquiera has conseguido dejarla en el arquetipo básico que buscabas al principio, muy mal estás haciendo tu trabajo.

Pero no es solo Smash la que sufre de este problema. Esta temporada hemos vuelto a ver algo parecido en uno de los estrenos de este año, Nashville. En esta serie, el personaje de Scarlett es de lo más chirriante que he visto en mucho tiempo, y hablamos de una serie que ya de por sí está repleta de elementos chirriantes (aunque también alguno que hace que en general me entretenga. Pero bueno, de eso ya hablaré otro día). Porque lo que hacen con ella es acompañar esa sensación de bondad boba que queda plasmada en todas sus acciones y en su actitud, muy similar a la de Karen Sue, con una mirada completamente vacía. Y ya si añadimos ese acento tan fallido (las series de este tipo deberían considerar que, si sus actores no saben hacer bien un acento y no son capaces de compensar con otra cosa, igual sería mejor dejarlos con el acento que les dé la gana y justificarlo cambiando el origen de los personajes. A la larga merecería la pena), dan ganas de coger a la chica por los hombros y zarandearla un poco a ver si así se arregla. Otra que no se libra esta temporada, por cierto, es Glee. Ya, ya sé que no es precisamente una serie en la que los personajes sean algo especialmente bien construido, pero como una de las nuevas, Marley, encaja perfectamente en esto que comento, merece la pena añadirla también. Porque me vais a decir a mí en qué cabeza cabe no ser capaz de utilizar un peso si tanto te preocupa y te extraña que de repente la ropa empiece a no caberte. Aparte, que si su madre sabe cuánto peso ha perdido en los últimos días, digo yo que en su casa saben para qué sirven esos aparatos... Lástima que no le llegue para hacer la asociación lógica de ideas.

Además, como también suele dar un poco de miedo crear personajes que de entrada no van a permitir que el público sea capaz de empatizar mínimamente con ellos, se produce un contraste tremendo entre estos personajes artificialmente buenos y tontos, y la supuesta "mala" de la película, a la que en el largo plazo le van a ir dando matices para evitar que sea simplemente mala (incluso aunque la construcción de estos personajes tenga también algunos fallos). Matices que habitualmente yo suelo ver antes de que los añadan de forma oficial, claro, pero esa es otra historia.
En fin, que yo soy muy de ir siempre con los personajes "incomprendidos", los que no nos plantan como los buenos de la película. Pero echo de menos los tiempos en los que los buenos tenían algún matiz que me hacía al menos respetarlos un poco.

¡Saludos!

PD: En realidad lo de buenos tan simplones es algo que podría aplicarse a más tipos de series, pero me limito a estas para no escribir un libro de unas mil páginas.
PD2: A ver si saco tiempo un día de estos para escribir una entrada que tengo pendiente sobre IASIP, que con lo genialérrima que es, vergüenza me da lo poco que hablo de ella por aquí.

25 nov. 2012

Cookies!

Después de la imagen, hablo un poco sobre lo que llevamos de temporada de Survivor, con posibles spoilers incluidos. Y como yo soy muy buena, a pesar de que luego siempre me pongan de villana, pues aviso.
Después del maratón que me pegué este verano, viéndome (y ordenando) las veinticuatro temporadas de Survivor, esta es la primera que sigo al día. Y, si por un lado echo en falta el poder verme cuatro o cinco episodios del tirón (y no, no me digáis que los vaya acumulando porque evidentemente cualquiera que me conozca sabrá que esa no es una opción viable), creo que está siendo una buena temporada para ir viéndola semana a semana. Y es que, aun sin saber muy bien dónde la pondría en mi lista (ya si eso al final de la temporada decido), creo que estaría sin ningún problema en la mitad superior. Entre personajes, jugadas, momentos sorprendentes e incluso un número bastante aceptable de gente que utiliza el cerebro de vez en cuando, en general estoy disfrutando un montón con prácticamente todos los episodios.

De los tres jugadores que han vuelto para esta temporada, el único que no me gustaba nada de nada era Russell, que me pareció más pesado que una vaca en brazos en Samoa, y durante el tiempo que duró aquí, pues más de lo mismo. A Skupin, en cambio, le tengo cierto cariño. Quizá porque los dos únicos momentos en los que Australia no es un soberano coñazo fueron ambos cosa suya, voluntaria e involuntariamente. Que no quiere decir eso que quiera que gane, ni mucho menos, pero su habilidad para convertir cualquier objeto en un arma mortal contra sí mismo (o, en su defecto, conseguir que lo casi-maten cuando lleva mucho tiempo sin pasarle nada) tiene su gracia. En cuanto a Penner... pues a mí me encanta desde Cook Islands. Con sus limitaciones (que las tiene, y muy obvias), siempre me ha gustado. Además, entre los jugadores que vuelven, generalmente hay varios tipos. Por un lado, están los que no aprenden ni a patadas y se limitan a hacer lo mismo (Russell, Amanda, Rupert, Sandra (aunque a ella le funcione)), luego están los que vuelven con la lección aprendida, a la segunda o a la cuarta (Parvati y Rob, principalmente) y luego, en su grupo propio e individual, está Penner. Que ha aprendido, sí, y en algunas cosas ha mejorado... y en otras se ha quedado con la lección que no debía. Porque supongo que su reticencia a hacer un trato con Lisa y Skupin (independientemente de que luego le conviniese o no romperlo) me da que viene de lo bien que le resultaron esas cosas en Cook Islands.

Pero aparte el grupo de los nuevos ha resultado ser bastante apañado. A mí me encantan Malcolm y Denise, aunque esta última esté un poco desaparecida estas últimas semanas (si no es para entrar en discusiones imposibles con ese ser llamado Abi). Y también decidí adoptar a Pete en modo proyecto. Porque sigo diciendo que el chico tenía potencial, a pesar de que su ego le sirviera para cavarse una bonita tumba sin ayuda de nadie más.
Y no sería una temporada de Survivor sin gente que me exaspere, por supuesto. Y claro que de eso tampoco falta. Por un lado estaba Jeff, con su irracional obsesión por Penner y sus idioteces tipo "no cuenta porque te di la mano con cuatro dedos. Porque tengo cinco años y es una acción que tiene todo el sentido del mundo". Tampoco soy nada fan de Abi, precisamente por lo irracional de su "juego" y lo exasperante que es en su forma de relacionarse con los demás. Y no, no es cultural, Jeff, se llama ineptitud social y afecta a gente de todo el mundo, independientemente de su procedencia. Y aún peor que Abi me cae Lisa. Porque hay pocas cosas que me saquen más de quicio que cuando alguien va de víctima y de pobre inocente y santurrón para autojustificarse sus acciones y conseguir puntos. Y ojo, lo de conseguir puntos no lo digo por ganarse el favor de un posible jury, porque eso me parece estupendo. Me refiero a que haga exactamente lo mismo de cara a las cámaras. No me la creo, simplemente no me la creo. No estoy diciendo que no haya nada de verdad en su viaje y sus traumas y demás, porque probablemente lo haya, pero es la manera de utilizarlo, de contarlo y de usarlo para situarse por encima de los demás lo que hace que no me parezca tan inocente como quiere aparentar. Me da la sensación de que es una historia que lleva mucho tiempo contando y, verdad o no (que, ya digo, probablemente haya bastante de verdad ahí), no es tan genuino, en ese lugar y ese momento concreto, como quiere hacer creer a los demás. O a sí misma. Que, repito, me parecería estupendo que lo usara de cara al juego, pero me gusta lo suficiente Survivor como para necesitar una cierta honestidad en los motivos de cada uno. Si vas a mentir, miente. Si vas a pisotear a alguien, hazlo. Pero no tiene sentido luego ir de santo enfrente de las cámaras o incluso frente a ti mismo. Y un poco lo de la historia de Lisa me parece algo similar. Lo que se ve acentuado precisamente por eso de que estas últimas semanas haya ido de perdonavidas con Abi y Pete, que por lo visto son malos malísimos (doubtful) y ella es una santa santísima (doubtful también. Especialmente cuando recuerdo perfectamente que no tuvo ningún problema en meter cizaña cuando todo el tema de RC. Lo que, de nuevo, me parece estupendo... pero se agradece algo de coherencia).

Y viendo que ya ando enrollándome cual persiana, casi que voy dejándolo aquí, no sin antes repetir lo entretenida que está siendo la temporada. A ver ahora cómo acaba, y si mantengo mi opinión después del último tramo.

¡Saludos!

PD: Como véis, no he mencionado a Carter. Pero es que es muy fácil olvidarse de su existencia.
PD2: Ya hice mi entrada sobre los extraños conceptos de "buenos y malos" (más o menos) en las series. Un día debería hacer lo propio con Survivor. Que estoy harta de tener que explicar que hasta una santa estándar habría soltado veneno por la boca si la hubieran hecho aguantar lo que tuvo que aguantar Corinne en Gabon.
PD3: Alguien debería decirles a los señores que hacen series en USA que, si van a hacer un episodio de estos temáticos por Acción de Gracias, que tengan la decencia de preguntarse si se ha hecho alguna vez un episodio igual. Si la respuesta es "más de veinte veces", que hagan el favor de pasar un poco de hacer el episodio. El mundo se lo agradecerá.
PD4: Después de unos seis millones de años intentando pensar un título, he decidido usar la palabra que tengo asociada a la temporada, aunque no tenga mucho que ver con el resto de lo que he escrito.

18 nov. 2012

Everything and the kitchen sink

Os voy a decir una cosa: nunca he sido muy de pelis de terror. No porque me suelan dar miedo, que no es el caso, sino más bien porque siempre me ha parecido que, salvo excepciones, les quitas el factor susto (o derivados) y te quedas con nada. Y, claro, si ya de entrada no me dan miedo, pues como que no merece la pena, y simplemente me sale mucho mejor emplear mi tiempo en otras cosas. Y, sin embargo, a pesar de que el género en sí no me diga nada de nada, uno de mis estrenos favoritos de la temporada pasada fue American Horror Story, con la que me lo pasé muy bien desde el primer al último capítulo, casi sin excepciones. La segunda incursión de Ryan Murphy en el género (recordemos que la primera es, obviamente, The Glee Project, y si no me creéis, os recomiendo que le echéis un vistazo) me pareció poco menos que genial, y además con motivo.

Aun así, antes de que volviera este año, de nuevo no las tenía todas conmigo. Ojo, seguía teniendo ganas de que empezara, pero no estaba segura de que fueran a conseguir que me lo pasara tan bien como la temporada pasada. Y qué equivocada estaba. Porque si os digo la verdad, este año American Horror Story me está pareciendo incluso mejor. La serie está mucho más loca, mucho más surrealista y, sobre todo, muchísimo más excesiva, y eso le sienta estupendamente.

En los cinco episodios que llevamos, hemos visto de todo. Y no ya solo en el cambio de escenario respecto a la temporada pasada, que yo diría que está siendo hasta más interesante, sino porque podemos empezar a decir cosas y elementos al azar, que seguro que nos las encontramos en algún capítulo. Porque de momento no han faltado aliens, zombies, experimentos secretos y malrolleros, amputaciones varias (claro que eso no tiene nada que ver con la serie en sí, simplemente es lo que se lleva este año), nazis, asesinos en serie, tarados varios y, sobre todo, la dichosa Dominique sonando en bucle y persiguiéndonos a lo largo de la semana. Porque sí, estoy segura de que prácticamente todos nosotros nos pasamos media semana tarareando la dichosa cancioncita.

El resultado de tanto exceso es que no te dejan ni un minuto libre para respirar y, sobre todo, no te permiten aburrirte, aunque sea simplemente porque no te da tiempo. No suelo ser demasiado defensora del "cuanto más, mejor", pero para todo hay excepciones, y en una serie como esta, es la norma que debería emplearse siempre. Todo vale y ninguna idea debe quedarse atrás, y cuanto más extraño y retorcido sea todo, mejor. Vamos, un poco la filosofía de Glee, pero aplicado a algo en lo que resulta útil.

Por lo demás, en realidad tampoco tengo demasiado que comentar de la temporada, más allá de que, como digo, todo me está encantando. La revelación de esta última semana me la vi venir hace bastante, pero no importa, porque funciona igualmente. El ambiente que han conseguido crear no podría ser más creepy ni queriendo. Jessica Lange sigue siendo muy grande. Lizzie Brocheré (que, por cierto, sale también en la segunda temporada de The Hour, que empezó esta semana) es la definición de amor. Y Evan Peters está mucho más mono sin el pelo-paja de la temporada pasada, dónde va a parar. Con lo que lo juntas todo y te encuentras con una serie que hace que me lo pase pipa durante cuarenta minutos cada semana.

Y la cosa es que tenemos locura para rato, porque ya han anunciado que ha renovado para una tercera temporada. No sé qué más pueden añadir a la mezcla (aunque, ya digo, lo de unir conceptos con The Glee Project me parece el paso más obvio y acertado, deberían hacerme caso), pero confío en ellos, en su locura y en sus excesos, así que habrá que ver qué nos traen.

¡Saludos!

PD: Si alguno aún no ve It's Always Sunny in Philadelphia, primero de todo, no sé qué habéis hecho con vuestra vida hasta ahora, pero bueno, que os pongáis a verla. Ocho temporadas que llevan y aún son capaces de sorprenderme cada semana con lo burros y geniales que son. Aún estoy riéndome a carcajadas por el episodio de esta semana.
PD2: Atención, que Nashville solo ha tardado seis episodios en poner una canción que me gustara. Eso tiene que ser un récord, o algo.

14 nov. 2012

The shiny moments

Últimamente me pasa una cosa muy curiosa, y es que cuando veo algo de una manera que me parece lógica, coherente, normal y absolutamente obvia, me encuentro con que el mundo en general no está de acuerdo conmigo. No es ya que haya cierta diversidad de opiniones ni nada de eso, no, me refiero a esas situaciones en las que el mundo en general opina justamente lo contrario a mí. Y, claro, me quedo loquísima y no entiendo nada.

Justamente eso es lo que me ha pasado con el episodio de esta semana de Homeland. Porque yo, que lo vi relativamente pronto para lo que suele ser lo habitual en mí, acabé encantada con él. Y luego me pilló completamente por sorpresa encontrarme con un montón de comentarios diciendo el bajón que había pegado esta semana. Que si era un episodio de relleno y que si no mantenía el nivel con el resto de la temporada. Y me puse a darle vueltas, y lo más lógico y coherente que se me pudo ocurrir es que yo había visto un episodio completamente distinto al que habían visto los demás. Pero no, eso tampoco era. Y asumí que simplemente el mundo jamás me iba a dar la razón, y que soy una pobre incomprendida de la vida. O algo así.

Porque lo que por lo visto hace que este episodio sea peor que el resto es simplemente que no tiene esos "momentos brillantes" a los que nos ha ido acostumbrando esta temporada. No acaba en un cliffhanger espectacular, no nos presenta una de esas vueltas de tuerca que no nos esperábamos hasta al menos el final de esta temporada. No, simplemente nos muestra a los personajes continuando en el camino que llevaban hasta ahora, enfrentándose a las consecuencias obvias de todos esos giros, vueltas y "momentos brillantes".

¿Hace esto que el episodio sea peor que el resto? Para nada, in my opinion. De hecho, yo, que de Homeland lo que valoro es justamente a sus personajes, su complejidad y su desarrollo, muy por encima de toda la trama de la investigación y, por tanto, de las vueltas de tuerca que nos regalan con ella,  diría que de forma general y valorando el episodio en su conjunto, me gustó bastante más que algunos de los episodios anteriores. Sin decir que los episodios anteriores no me gustaran, ni mucho menos (aunque aun así sea capaz de ponerles pegas. O si no, que alguien me explique por qué mandan a Brody de misioncitas por ahí cuando lo reconocería todo el mundo, por qué en la CIA no les enseñan a leer los labios o que cierto "shiny moment" de esos viniera de la mano de un mensaje que en cualquier situación normal, coherente y lógica habría sido imposible de enviar). Simplemente no considero que un episodio sea peor simplemente por dedicarse más a los personajes que a eventos concretos. Llamadme loca.

Supongo que se trata simplemente de que Homeland ha malacostumbrado a unos cuantos, y se ha vuelto normal exigirle fuegos artificiales en cada episodio. Y claro, cuando no los ofrece, llegan las quejas y las protestas. Yo, mientras tanto, si me siguen dando episodios así, seguiré siendo igual de feliz (o incluso más) que con los otros. Pero cada cual, como siempre, es libre de opinar como quiera.

¡Saludos!

PD: Estoy feliz cual perdiz porque Jeanine (a.k.a. la chica que es uno de mis mayores crushes ever de sytycd) ha fichado por Bunheads. Y como no sería yo si no pusiera alguna córeo, aquí la tenéis en la primera córeo de Travis para el programa.
PD2: En un universo alternativo perfectamente perfecto emiten episodios nuevos de Treme todos los días de la semana. Y eso es así y todos lo sabéis.

2 nov. 2012

De vecinos extraños

¿Sabéis esas series que dices que ni loco les vas a echar un vistazo y acabas viéndolas semana tras semana? Y no solo eso, sino que además las acabas adorando. Pues justamente eso es lo que me ha pasado con The Neighbors. Y no, no es algo como lo que le pasó a la gente con Ringer (a la que aún tengo que echarle un vistazo, por cierto, que la dejé aparcada para cuando me apeteciera ver cosas muy cutres), sino que se parece más a lo de Revenge. Me explico, cuando anunciaron Revenge, jamás en un millón de años habría pensado que me iba a gustar, y en cambio aquí me tenéis, viendo con muchísimas ganas la segunda temporada. Y con The Neighbors digo que me ocurre algo que va por el mismo camino, aunque de una forma completamente distinta. Y al mismo tiempo igual.

Cuando empezó a emitirse, e incluso antes de ello, no es que no diera un duro por ella, es que directamente me pareció tan insalvable, ya simplemente con el planteamiento, que me negué en redondo a echarle un vistazo. Porque las cosas como son, tenía una pinta extremadamente horrorosa, eso no lo puede negar nadie. Y, como digo, ni siquiera horrorosa como cuando algo es tan malísimo que te hace gracia, sino horrorosa en el sentido de no querer acercarte a ella nunca jamás en la vida.

En cambio, la gente fue cayendo. Y mientras iban cayendo, fueron comentando lo raro e incomprensiblemente fascinante que era todo en esta serie. Y, claro, entre unos y otros me acabaron convenciendo para descargar el piloto y verlo con mis propios ojos. Total, eran veinte minutos. Por muy horrorosa que fuera, veinte minutos de ella no me iban a traumatizar para el resto de mi vida, pensé. Y así, con esa idea, es como me puse a ver el episodio. Y tengo que decir que aun ahora soy físicamente incapaz de describir con palabras lo que me pareció el piloto. Es decir, es una de las cosas más raras que he visto jamás, un episodio de una supuesta comedia en el que no sabes qué se supone que es gracioso y qué se supone que no lo es (¿dónde están las risas enlatadas cuando se las necesita?). Pero, misteriosamente, era algo que tenía que seguir viendo, necesitaba ver más.

Y así es como a lo tonto he llegado al sexto episodio y me doy cuenta de que me encanta, así de simple. En seis episodios me he reído más veces que en las dos temporadas enteras que vi de Modern Family. Y no solo porque reírse a carcajadas y Modern Family no son conceptos que vayan juntos (al menos en lo que a mí respecta), sino también sencillamente porque The Neighbors tiene momentos divertidísimos. Como los momentos Real Housewives de Jackie (personaje que es genial, por cierto) en el tercer episodio, especialmente cuando le daba por hablar a "cámara". O Dick Butkus disfrazándose de su vecina Debbie Weaver, marioneta de Marty Weaver incluida, en el episodio de Halloween-ween. Así que por todo eso no me avergüenzo de decir que me encanta The Neighbors. Y que, para mí, es la serie revelación de la temporada.

¡Saludos!

PD: Entre temporada y temporada de The West Wing, casi me he ventilado la primera temporada de Ugly Betty entera. Y me está encantando, oye. Intuyo que Aaron Sorkin tiene algo que decir al respecto.
PD2: También estoy viendo South of Nowhere, que había visto algún episodio suelto hace mil años, pero nunca la había visto entera. Y así resumiendo: Spencer y Ashley son monérrimas, el hermano negro mola y el hermano rubio es una de las cosas más ahostiables que ha dado la televisión.

26 oct. 2012

Cambios e intercambios

El otro día, después de nada más y nada menos que treinta episodios, acabó la primera temporada de Switched at Birth. Sí, esa primera temporada que empezó el verano pasado. Es decir, hace más de un año. Y no, no voy a dedicar la entrada a comentar lo surrealista de cómo funciona eso de las temporadas en las series de la ABC Family, porque me da que entonces no acabaría nunca. Ni me voy a dedicar a lamentarme por eso de que hayan decidido acabar la primera temporada en vez de seguir añadiéndole episodios ad eternum. Porque todo el mundo sabe que el universo sería mucho más divertido si las series (que no telenovelas) fueran por el episodio número 100 y siguieran en su primera temporada. Y ese es el camino por el que iban, está claro.

Pero bueno, en vez de todo eso, lo que voy a hacer es recomendaros una serie que, contra todo pronóstico, a mí me sorprendió para bien cuando empezó, y que a su manera ha seguido haciéndolo hasta ahora. Y es que cuando empezó, con un argumento digno de película de domingo por la tarde, no daba un duro por ella. Como supongo que le pasaría a todo el mundo que escuchara aquello de que era una serie protagonizada por dos chicas adolescentes que descubren que fueron intercambiadas al nacer en el hospital. Aun así, estaba en una de mis épocas generosas en las que le doy una oportunidad a absolutamente todo, y decidí echarle un vistazo de todos modos. Y ya digo que me alegro, porque me sorprendió bastante.

Porque la verdad es que a partir de ese punto de partida consiguió desarrollar bastante bien a un grupo de personajes con los que me pasa una cosa que no es excesivamente habitual: a pesar de todas sus meteduras de pata (que son muchas) y de las ganas que tenga de arrearles una colleja de vez en cuando, entiendo perfectamente a los personajes. Entiendo las rabietas adolescentes de Bay, entiendo la actitud de Regina, entiendo la actitud de los padres Kennish, entiendo a Emmett incluso a través de sus momentos más ahostiables en la temporada 1B, entiendo a Toby cuando no es un cero a la izquierda, y entiendo a Daphne desde que dejó de ser la niñata que iba de santa por la vida en la temporada 1A. De hecho, me he dado cuenta de que, acabada la temporada 1C tan solo hay un personaje que no me gusta nada, y teniendo en cuenta que es Angelo y que, por tanto, está interpretado por el inepto de Gilles Marini, no sé cuánto de eso es culpa del personaje en sí y cuánto es culpa de su ineptitud, que hace que todas y cada una de sus escenas tengan un aire de lo más creepy. En cualquier caso, y a pesar de ese pequeño problema, ya digo que es una serie con la que no me cuesta nada ponerme en el lugar de los protagonistas y entender de dónde vienen y por qué hacen lo que hacen.

Además, el hecho de que buena parte de sus personajes sean sordos le da un algo a la serie que hace que sea diferente, porque no están ahí metidos con calzador, sino que son una parte más del universo de la serie. Y, si tienen que poner escenas enteras en silencio absoluto y con conversaciones completas subtituladas, lo hacen sin ningún problema (eso sí, los señores de la ABC Family podrían hacer el favor de no anunciar otras series o cualquier tontada de estas encima de los subtítulos, que a veces pasa y es como para matarlos a todos).

Con todo esto no quiero decir que nos encontremos ante la mejor serie jamás creada, que tampoco es eso. Switched at Birth es lo que es, una serie teen que se emite en la ABC Family. Y, por tanto, podemos esperar algunas de las tramas adolescentes más típicas, y de vez en cuando algo de moralina innecesaria (aunque no es ni mucho menos algo insoportable ni exagerado, in my opinion). Pero, en general, es una serie que está bastante bien y, sobre todo, tiene unos personajes con los que no cuesta demasiado implicarse. Así que yo al menos esperaré con ganas a que vuelva en enero con su segunda temporada. Aunque, por supuesto, me habría gustado mucho más que hubiera vuelto con su temporada 1D.

¡Saludos!

PD: Estoy a un paso de abandonar Arrow, y eso que el piloto no me disgustó. Pero es que los dos episodios siguientes se me han hecho cuesta arriba.
PD2: Y tengo clarísimo que Nashville me gustaría mucho más con otro tipo de música. La canción del final del episodio de esta semana me acabó agotando, pero aun así me pareció muchísimo mejor que el horror de canción del final del episodio de la semana pasada.

21 oct. 2012

Castillos de naipes

Esta semana acabó la segunda temporada de Boss, de la que puedo decir que lo único que me ha faltado ha sido levantarme y aplaudir al final de cada episodio. Y no porque no lo merezca, ojo, que lo merece. Porque la verdad es que, si la primera temporada me pareció muy buena, esta ya directamente me ha parecido espectacular. Es una temporada redonda, simplemente redonda. Y en la que se ve muy bien lo que es la serie en sí, lo que cuenta y cómo funciona.

A lo que me refiero con esto es a que cuando pienso en Boss, pienso en castillos de naipes. Ves cómo escena a escena y episodio a episodio van amontonando cartas, una encima de otra, cuidadosamente. Ves cómo van complicando todo mientras esperas al momento en que todo se derrumbe. Y, por supuesto, ves cómo todo se va tambaleando, pero nunca acaba de caerse, aún no.

Y eso ha sido exactamente la segunda temporada de la serie. Porque en la primera vimos cómo iban asentando la base, creando el principio de la estructura. Por eso, al final de la temporada pasada dejamos a Tom Kane más peligroso que nunca, más fuerte que nunca, al menos en apariencia.
En esta segunda temporada, lo que ha pasado esa que hemos visto cómo el castillo comenzaba a coger altura. Cómo iban poniendo un piso sobre otro y cómo comenzaba a tambalearse todo, al parecer sin remedio, para salvarse en el último momento.

Esta frágil construcción que va creando el propio Kane ha ido ganando altura a través de las complicadas relaciones, siempre pendientes de un hilo, de unos personajes que, como la propia estructura, son una bomba de relojería, al menos en su inmensa mayoría. Unos personajes que se mueven motivados por el poder. Motivados por un egoísmo y una oscuridad general que pocas veces vemos de una forma tan clara y radical en televisión. Y es que, a excepción de Mona y, probablemente, de Emma, aunque por unos motivos bien distintos, todos los personajes tienen unos motivos un tanto turbios. Sí, incluso puede decirse esto de Sam, el periodista que busca acabar con Kane, ya que vive movido de forma total y absoluta por una obsesión que poco tiene de positiva.

Pero todo esto, que probablemente en otras circunstancias sería algo negativo, aquí no lo es. No importa. No importa porque este ambiente, esta situación y esta estructura hacen que todos ellos sean grandes personajes. Personajes oscuros, fascinantes y, sobre todo, perfectamente apropiados para lo que nos están contando. Porque sin ellos no tendría sentido este castillo de naipes, igual que ellos no tienen sentido sin él.

Y son ellos los que hacen que se consiga este efecto, como digo, a través de esas delicadas relaciones y situaciones que se van creando. Lo que hace que esta segunda temporada sea tan redonda como lo ha sido. Una historia tan perfectamente imperfecta que me dará pena si no la vemos acabar (cosa que no sería extraña), si no presenciamos su caída. Hemos visto cómo el castillo de naipes ganaba altura y se tambaleaba, y necesitamos ver cómo se derrumba. Y, por eso de que por pedir que no quede y aunque lo vea difícil, voy a pedir que Starz le dé por favor el tercer acto que se merece.

¡Saludos!

PD: Precisamente uno de los personajes que tendría muchas ganas de ver cómo acaban es Ian, el personaje de Jonathan Groff. Pero vamos, probablemente nos quedemos sin saber más. Y será una pena.
PD2: Hoy no sabía si escribir sobre Boss o sobre Project Runway (sí, ya lo sé, muy similares ambas), y al final me decidí por la primera. Por si se me va el santo al cielo y al final se me pasa lo de escribir sobre Project Runway, decir que me ha parecido una temporada bastante buena. Más aún al compararla con la anterior, o con ese all-stars tan preparado milímetro a milímetro que acabó quedándose en una milésima parte de su potencial.