2 nov. 2012

De vecinos extraños

¿Sabéis esas series que dices que ni loco les vas a echar un vistazo y acabas viéndolas semana tras semana? Y no solo eso, sino que además las acabas adorando. Pues justamente eso es lo que me ha pasado con The Neighbors. Y no, no es algo como lo que le pasó a la gente con Ringer (a la que aún tengo que echarle un vistazo, por cierto, que la dejé aparcada para cuando me apeteciera ver cosas muy cutres), sino que se parece más a lo de Revenge. Me explico, cuando anunciaron Revenge, jamás en un millón de años habría pensado que me iba a gustar, y en cambio aquí me tenéis, viendo con muchísimas ganas la segunda temporada. Y con The Neighbors digo que me ocurre algo que va por el mismo camino, aunque de una forma completamente distinta. Y al mismo tiempo igual.

Cuando empezó a emitirse, e incluso antes de ello, no es que no diera un duro por ella, es que directamente me pareció tan insalvable, ya simplemente con el planteamiento, que me negué en redondo a echarle un vistazo. Porque las cosas como son, tenía una pinta extremadamente horrorosa, eso no lo puede negar nadie. Y, como digo, ni siquiera horrorosa como cuando algo es tan malísimo que te hace gracia, sino horrorosa en el sentido de no querer acercarte a ella nunca jamás en la vida.

En cambio, la gente fue cayendo. Y mientras iban cayendo, fueron comentando lo raro e incomprensiblemente fascinante que era todo en esta serie. Y, claro, entre unos y otros me acabaron convenciendo para descargar el piloto y verlo con mis propios ojos. Total, eran veinte minutos. Por muy horrorosa que fuera, veinte minutos de ella no me iban a traumatizar para el resto de mi vida, pensé. Y así, con esa idea, es como me puse a ver el episodio. Y tengo que decir que aun ahora soy físicamente incapaz de describir con palabras lo que me pareció el piloto. Es decir, es una de las cosas más raras que he visto jamás, un episodio de una supuesta comedia en el que no sabes qué se supone que es gracioso y qué se supone que no lo es (¿dónde están las risas enlatadas cuando se las necesita?). Pero, misteriosamente, era algo que tenía que seguir viendo, necesitaba ver más.

Y así es como a lo tonto he llegado al sexto episodio y me doy cuenta de que me encanta, así de simple. En seis episodios me he reído más veces que en las dos temporadas enteras que vi de Modern Family. Y no solo porque reírse a carcajadas y Modern Family no son conceptos que vayan juntos (al menos en lo que a mí respecta), sino también sencillamente porque The Neighbors tiene momentos divertidísimos. Como los momentos Real Housewives de Jackie (personaje que es genial, por cierto) en el tercer episodio, especialmente cuando le daba por hablar a "cámara". O Dick Butkus disfrazándose de su vecina Debbie Weaver, marioneta de Marty Weaver incluida, en el episodio de Halloween-ween. Así que por todo eso no me avergüenzo de decir que me encanta The Neighbors. Y que, para mí, es la serie revelación de la temporada.

¡Saludos!

PD: Entre temporada y temporada de The West Wing, casi me he ventilado la primera temporada de Ugly Betty entera. Y me está encantando, oye. Intuyo que Aaron Sorkin tiene algo que decir al respecto.
PD2: También estoy viendo South of Nowhere, que había visto algún episodio suelto hace mil años, pero nunca la había visto entera. Y así resumiendo: Spencer y Ashley son monérrimas, el hermano negro mola y el hermano rubio es una de las cosas más ahostiables que ha dado la televisión.