29 dic. 2013

Y una de realities

Si algo he aprendido a lo largo de mis veintitrés años es que toda excusa es buena para hacer una lista. Ordenar y clasificar cosas sin ningún motivo en concreto es una de las cosas más entretenidas que puede hacer el ser humano con su vida (y si no estáis de acuerdo, es que no tenéis ni idea, claramente). El caso es que después de aprovechar que se acababa el año para hacer mi top de series, pensé que teniendo en cuenta el número de horas que les dedico a los realities a lo largo de la temporada, no era justo no hacer también una lista con ellos. Así que aquí va la lista de los que han sido mis realities de 2013, con ocho puestos, que tampoco veo tantos como series, y además hacer un Top 10 o un Top 5 es demasiado mainstream.

8. Project Runway (All Stars)
Y sí, lo del paréntesis es muy importante, y por una razón muy estúpida que al final acaba siendo fundamental, al menos para mí. Me he visto todas las temporadas de Project Runway, tanto las normales como las All Stars, y por lo general y salvo alguna temporada excepción, me entretienen muchísimo. El problema es que desde su paso a Lifetime, los episodios de la normal duran una hora y esos veinte minutos de más no le hacen ningún bien. Y por eso a la hora de hacer mi lista, la normal no acaba de entrar, pero en cambio el All Stars sí. Porque independientemente de quiénes participen (y en realidad estoy contenta con la elección de participantes en las tres temporadas, aunque con algunos más que con otros), recupera el ritmo que el programa tenía al principio, y al final se me pasan los episodios volando, que al fin y al cabo es lo que quiero. Con lo que si en cierto modo estaba perdiendo un poco la ilusión por Project Runway, las temporadas de la versión All Star hacen que la recupere. Y ahora mismo para mí eso lo es todo.

7. Masterchef (USA)
Esta ha sido la segunda temporada de Masterchef que he visto, y he salido más o menos tan contenta como de la primera (y la primera la viví mucho, conste). No es que sea el mejor reality del universo, pero está bien hecho y como entretenimiento veraniego cumple de sobra. Este año, además (y como había ocurrido ya la temporada pasada), el cast fue un acierto. Por un lado teníamos a una villana desagradable hasta decir basta en la forma de Krissi, que aunque llegara un punto en que al menos a mí me hartó muchísimo, siempre daba para conversaciones de horas, y eso también hay que valorarlo. Y en el lado contrario estaban, para mí, Luca y James. El uno porque aparte de ser un amor me daba la vida con ese acentazo suyo. Y el otro porque sus comentarios eran siempre oro. Y entre una cosa y otra, con esta temporada me lo he pasado estupendamente, que es de lo que se trata.

6. Breaking Pointe
Que me digan lo que quieran, pero he vivido más los dramas y las historias de los chicos (y las chicas sobre todo) del Ballet West que muchas de las tramas de las series que sigo habitualmente, sin que esto sea un menosprecio hacia estas. La ruptura de Christiana y Chris me dio mucha pena, porque les había cogido bastante cariño a ambos. Y, sobre todo, adoré infinitamente a Allison, que en la primera temporada había resultado un poco cargante, pero aquí me pareció un amor. Añadimos a eso la amistad de Allison y Christiana y nada más que en el drama personal ya me tienen ganada y hasta me hacen olvidar al pesado de Zach. Claro que no suelo ver realities solo por el drama personal (aún no he llegado a ese punto, pero no descarto hacerlo en algún momento) y esta temporada hemos visto más baile, han mostrado un poquito más del funcionamiento de la compañía y me he enamorado del vestuario de la Cenicienta (y de lo que hemos visto del ballet en sí también). En realidad Breaking Pointe lo veríamos cuatro gatos (y eso siendo generosos), pero yo he disfrutado muchísimo con esta segunda temporada.

5. Survivor
Si me hubieran preguntado antes del comienzo de Blood vs. Water, Survivor habría estado mucho más arriba en mi lista. Pero claro, en la lista tengo en cuenta las dos temporadas de este año y, lo siento mucho, pero esta última me ha parecido bastante mala. Forzada, aburrida, con concursantes de tercera y estrategia a nivel de niños de guardería (que encima vendían como si fuera lo más de lo más), todo eso aderezado con un Jeff más inútil, cansino y peor presentador que nunca. Vamos, que teniendo en cuenta esta última temporada, seguramente ni se habría colado en mi lista. Pero la cosa es que Caramoan sí que me gustó bastante. Es decir, empezó mal y sacando lo peor de sí mismo, pero a partir de la mitad o así mejoró hasta volver a darnos lo mejor de Survivor, con lo que haciendo balance puedo decir que estuve bastante contenta con la temporada. 

4. King of the Nerds
Me lo vi en maratón varios meses después de que se emitiera porque ni me había enterado de la existencia de este reality de la PBS, y con la tontería me duró poco más de un par de días. De un reality de competición que parte de la base de meter a varias personas, dividirlas en dos equipos (un poco en el espíritu Survivor, salvando las distancias) y competir por el título de, como bien nos informa el propio nombre del programa, King of the Nerds, pueden salir infinidad de resultados. Y realmente cuando lo empecé no sabía si iba a encontrarme con el colmo de la vergüenza ajena o con algo genialérrimo. El resultado es que se acerca bastante más a lo segundo. El cast de su primera temporada fue además muy acertado, y no solo te encuentras a esos amores de seres humanos que son Ivan y Moo, sino que te encuentras también con momentos divertidísimos (el equipo naranja en general era una fiesta. Y cuando les daba por emborracharse quería irme allí con ellos a pasármelo pipa). Y apariciones de gentecilla de SYTYCD y Top Chef, entre otros, pero bueno, por quedarme en el mundillo realitiero. Por si a alguien le interesa, por cierto, su segunda temporada empieza el 23 de enero.

3. Comic Book Men
En una lista de mis realities no podía faltar Comic Book Men, está claro. Y eso que yo de cómics no entiendo ni papa (lo que hace que haya conversaciones entre ellos en las que me quedo mirando como una boba sin tener ni idea de qué hablan), pero da igual, porque independientemente de ello se sigue bastante bien. Más que nada porque entras muy bien en la dinámica del grupo y así los episodios se te pasan volando. Porque al final resultan divertidísimos, claro, pero es que además se les coge un cariño tremendo a todos (yo soy muy #TeamWalt, que quede claro), con eso de que son muy bruticos cuando quieren, pero también profundamente entrañables. Y verlos ilusionados como críos o, en esta última tanda de episodios, ayudando a Mike, me da la vida.

2. Dancing with the Stars
Con todo lo que me gusta a mí el baile, me parece alucinante que hasta ahora no me hubiera animado con una temporada de DWTS, pero así es. Había visto vídeos sueltos vía youtube, que quede claro, y en realidad me conocía a muchos de los bailarines de haberlos visto así hasta hartarme, pero esta ha sido la primera temporada que he visto semana a semana. Y he acabado encantadísima. Igual es que he tenido suerte y he empezado en una buena temporada, pero lo cierto es que me he enamorado del buen rollo que transmitían todos, me he hecho fan de algún famosillo del que no me lo esperaba (Snooki, te miro a ti), he visto unas cuantas buenas córeos (gracias, Derek Hough, por existir) y, en general, he encontrado otro happy place estupendo. Además, que ganara la pareja que lo hizo me parece uno de los resultados más justos que he visto en realities en mucho tiempo. Y lo digo cuando ni siquiera eran mi pareja favorita (yo iba con Jack y Cheryl, que para algo siempre he sido fan de la familia Osbourne, y que además Jack aprovechara así para hablar un poco de la esclerosis múltiple de forma natural y honesta me parece estupendo), pero cuando hay ganadores justos, los hay y punto.

1. So You Think You Can Dance
Si hay un reality que es la niña de mis ojos, ese es sin duda SYTYCD, con lo que me cuesta imaginarme una situación en la que no entraría en mi lista de lo mejor del año. Pero es que cuando encima nos da una temporada sorprendentemente buena (y ahora me explico un poco) se lo merece más que nunca (de hecho, se lo merece tanto que me da mucha pena no haber seguido haciendo reviews semanales, pero mis circunstancias me lo pusieron bastante difícil, así que qué se le va a hacer). Y digo lo de "sorprendentemente" porque no las tenía todas conmigo al principio, cuando igual vi el top 20 algo escaso de chicos de ballet/contemporáneo, que suelen ser mi debilidad. Pero al final resultó ser un top 20 muy variado, con algunas sorpresas y con dos de las parejas con más química de los últimos años (Aaron/Jasmine y Tucker/Jenna). Pero es que además ha sido una temporada interesante en lo que a coreografías se refiere, y yo al menos puedo ahora mismo recordar unas cuantas así sin pensarlo demasiado. Sin duda, ha sido el año de Travis (y en el mejor momento posible, porque con DWTS recortando a una gala semanal, este año tiene posibilidades reales de llevarse un Emmy. Y merecido, por cierto), pero no solo de él. Porque aparte de algunas córeos destacables de coreógrafos invitados, muchas de las córeos del episodio de los All Stars fueron estupendas, y dejaron más claro que nunca que tienen una bolsa tremenda de talento a la que echar mano de ahora en adelante.

Pues eso, en general este ha sido mi año en realities, y me deja claras dos cosas. Por un lado, que tengo unas preferencias y unos gustos muy específicos (no sé, me da la sensación de que igual me gusta el baile, no estoy segura) y, por otro, que al contrario de lo ocurrido con las series, no ha sido un año especialmente fuerte. Y no porque los que se han colado en mi lista no merezcan estarlo, porque lo merecerían en cualquier circunstancia teniendo en cuenta la temporada que han hecho, sino porque hay ausencias que se notan mucho. Por ejemplo, siempre he sido muy de realities musicales, y sin embargo la temporada de Idol fue basura, así dicho claramente. Y la de X Factor, pues lo mismo, con la excepción de las actuaciones de Luke, único concursante salvable. Me falta también Big Brother, que se había convertido en uno de mis imprescindibles y que, sin embargo, nos dio una temporada muy pobre. Y aparte ando un poco desilusionada con Top Chef y, a pesar de que la temporada en sí no me está disgustando, no la estoy viviendo lo suficiente como para poder colarla aquí.

¡Saludos!

PD: Siguiendo con la tradición que empecé el año pasado, estoy en medio de mi maratón british navideño. He acabado ya Broadchurch y, sin parecerme la mejor serie de la historia, me ha parecido bastante mejor que correcta, con buenas actuaciones (Olivia Colman se come la pantalla), un caso sencillo pero coherente y, sobre todo, un ambiente y un tono muy bien conseguidos. También he empezado The Fall, que me está resultando perturbadoramente atractiva, así en general. Y también estoy con The Wrong Mans, que en el tono y la temática me recuerda bastante a Bored To Death, y siendo como fui fan de esta, estoy disfrutando bastante con la comedia británica.

27 dic. 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 3)

Y ya sí que sí, voy con la tercera parte de mi lista, que justamente es la que más me ha costado ordenar. Y que probablemente si me preguntan mañana, acabe en otro orden, pero de momento así se queda.

10. Switched at Birth
Alguno igual se lleva las manos a la cabeza al ver una serie de ABC Family tan arriba, y en ese caso solo puedo decir que me hagan el favor de verse Uprising (2x09). Solo por ese episodio, entero en lengua de signos excepto un par de momentos al comienzo y al final del episodio, la serie se merece de sobra estar en lo alto de la lista. No solo porque ese episodio fue original y valiente, sino también porque no fue ni de lejos gratuito, sino que todo lo que había ocurrido hasta entonces llevaba a ese punto, además de que lo que ocurre en él tiene consecuencias importantes para los personajes principales. En general, la primera mitad de la temporada (donde también aparece el personaje de Noah, tratando así un tema del que las series, y más las series adolescentes, habitualmente huyen, y transmitiendo las emociones que van unidas a la pérdida de capacidades/habilidades físicas bastante bien, and I should know) fue absolutamente maravillosa de principio a fin. Y si bien la segunda mitad no estuvo a la altura de esa primera mitad, puede seguir considerándose de lo mejorcito del género. Aparte de que, independientemente de todo, los personajes han seguido creciendo de forma muy coherente en todos sus episodios.

9. Breaking Bad
Sé que en muchas listas Breaking Bad habrá acabado la primera de todas de cabeza, y lo entiendo, de verdad. Objetivamente ha sido una temporada muy buena (aunque habiendo dejado un poco de distancia y pensando en frío, tengo que decir que la propia serie ha tenido algún tramo mejor) y la única razón de que no esté más arriba en la mía probablemente se deba a lo que comentaba ayer de la saturación. En cualquier caso, muy buen final para una serie que ha sido coherente en todo momento, y para un desarrollo de su personaje principal (y algún adyacente) que ha sido prácticamente perfecto. Claro que no solo de su personaje principal vive esta serie, y ya que aprovecho cualquier oportunidad para hacerlo, tengo que decir también aquí que el personaje de Skyler me parece tan enorme o más que Walter, y por tanto tan reivindicable o más que él. 

8. Prisoners Wives
Hablando de reivindicar, no me cansaré de hacer lo propio con Prisoners Wives, esa serie británica casi invisible que gira alrededor de las familias de varios hombres que están en la cárcel. Su primera temporada estuvo bien, aunque tiene algún personaje y alguna trama que no acaba de cuajar, pero es que su segunda temporada, que es la que se emitió este año, me pareció absolutamente perfecta. Muy dura en ciertos momentos, y al mismo tiempo tremendamente positiva en otros. Los Miller son una de esas familias televisivas que todos deberían conocer, y es que es muy difícil no conectar con el drama en el que viven a lo largo de esta temporada, que es mucho y que toma además el peso fundamental de los cuatro episodios que se emitieron este año. De todos modos, lo que hace que esta segunda temporada sea mejor que la primera es que no solo es el drama de los Miller lo que consigue llegarnos y hacernos sufrir, sino que los otros personajes (Kim y Harriet) están tan bien construidos que consiguen que la serie no cojee en ningún momento. 

7. Shameless (USA)
El año pasado esta serie, que me encanta desde su primera temporada, acabó quedándose bastante más abajo porque en cierto modo me había ido olvidando un poco de tramas concretas en el tiempo que pasó entre su final de temporada y diciembre. Este año, sin embargo, no es así y me alegra, porque demuestra que emocionalmente he conectado muchísimo más con ella. Me suena que ya lo comenté por aquí, pero hubo dos tramas que me llegaron especialmente. Por un lado, la relación de Jimmy y Fiona, donde fui capaz de entender ambos lados de la discusión y del problema, porque a su manera ambos tenían toda la razón del mundo. Y, por otro, la trama de Ian y Mickey. Ya veis que soy una alegría y que me encantan las tramas ligeritas y sin peso dramático de ningún tipo. Ya que comento lo de estas dos tramas, aprovecho y vuelvo a reivindicar tanto a Emmy Rossum como a Noel Fisher, que para mí son los dos MVPs claros de esta serie ahora mismo. Pero bueno, que aunque fueran esas dos tramas las que más me llegaron, en realidad no le pongo ninguna pega a la tercera temporada de la serie, que ha sabido reunir perfectamente todo lo mejor que nos han dado los Gallagher y adyacentes desde el principio.

6. Mad Men
Sé que para muchos Mad Men ya no es lo que era y ha ido cayendo un poco, pero yo estoy encantadísima con su sexta temporada (que, por cierto, he revisionado hace nada, y para lo único que ha servido es para reafirmarme aún más en esto). Me ha gustado ver más claro que nunca a Don como un personaje despreciable, no porque lo sea más que antes, sino porque ha llegado a ese punto de desgaste en el que el resto de los personajes también son capaces de verlo. He sufrido muchísimo con Pete (que, para mí, sigue siendo el héroe incomprendido de la serie) y para mí eso es bueno, que ya sabéis que me encanta sufrir con mis personajes. Y en relación con este, nos ha dado la que para mí es una de las mejores escenas de toda la serie (su conversación con Peggy) y que refleja muy bien cómo han cambiado las cosas desde que los vimos a todos por primera vez. Añadimos a todo esto que la temporada también ha tenido algún momento bastante divertido y lo entretenidísimas que eran las teorías conspiranoicas en relación a Bob Benson cada semana y ya digo, encantadísima estoy con esta temporada.

5. Treme
Vale que aún nos queda un episodio por ver, pero con los cuatro que hemos visto, creo que la temporada de despedida de Treme se merece de sobra su puesto aquí arriba. Cuando comenzó esta última temporada hace poco más de un mes me encontré con que apenas necesité medio segundo para reconectar con todos sus personajes. No importaba el tiempo que hubo entre una temporada y otra, que para mí era como si no se hubieran ido nunca. Y estos episodios, que saben tanto a despedida, me están haciendo ser más consciente que nunca de eso. Vivo la química entre Janette y Davis, veo en cada escena lo mucho que ha madurado Antoine (sin perder nunca ese punto mamarracho suyo), veo el cariño y la fuerza de LaDonna y la constante búsqueda de justicia de Toni. Y siento todas y cada una de las miradas de Delmond, y el orgullo de su padre. No importa que parezca que pase o no pase mucho, porque lo cierto es que ha pasado. En la ciudad, en los personajes, en todo, los cambios están ahí y al mismo tiempo nada deja de ser familiar y perfecto a su manera. Y por eso estoy viendo esta temporada con un cariño aún mayor que antes. Y por eso sé que voy a llorar como una Magdalena la semana que viene cuando nos quedemos sin ella.

4. The Good Wife
Y si antes hablaba de cambios sutiles, ahora toca hablar de cambios no tan sutiles, pero igualmente perfectos, con una serie que ha sido fuego durante buena parte de sus dos últimas temporadas. Cambios no tan sutiles que se complementan perfectamente con esos cambios algo más sutiles que envuelven a todos y cada uno de los personajes. Y todas y cada una de las situaciones en las que se encuentran. Y conste que sigo defendiendo que en gran parte Alicia no ha cambiado tanto como muchos dicen, sino que realmente siempre ha sido la Alicia que vemos ahora, aunque ahora se atreva a más, pero otros cambios sí que hay. Hablando de Alicia, por cierto, últimamente no soy su mayor defensora, pero dentro de la serie (no me parece especialmente coherente consigo misma), porque como personaje me sigue pareciendo absolutamente maravillosa. Por supuesto, la otra razón por las que esta serie está tan arriba en mi lista es lo bien que sabe combinar el drama con la comedia, la tensión con momentos mucho más relajados, que es algo en lo que podría dar lecciones a muchos. 

3. Southland
No sabéis la rabia que me da que esta serie sea una de las grandes olvidadas, no solo del año, sino de los últimos cinco años, cuando probablemente nos ha dado una de las mejores temporadas del año. E, in my opinion, el mejor episodio del año (Chaos, 5x09). Pero bueno, como digo, una temporada que me pareció maravillosa del primer episodio al último, muy constante y en general con unos episodios muy bien escritos. Igual que comentaba antes sobre el resto, aquí nos ha tocado ser más conscientes que nunca de los cambios y la evolución de sus personajes y de sus situaciones, a veces para bien (por ejemplo, y dentro de sus momentos algo más bajos, creo que a Lydia la hemos visto alcanzar un lugar bastante positivo), y habitualmente para dejarnos hundidos en la miseria, pero de la mejor manera posible. Ya sea a través de ese personajazo que es John Cooper o de la tragedia humana que es el pobre Sammy, hemos seguido las vidas de estos personajes y sus problemas, y cómo todo, absolutamente todo, tiene sus consecuencias. Y ojo, que viendo la serie en perspectiva ahora que ha terminado, probablemente el personaje que más destacaría es Ben, aunque a algunos igual les choque. Y es que, como ya comenté en su momento, nos han mostrado algo que no estamos acostumbrados a ver. Estamos acostumbrados a los personajes con cualidades negativas (a los que vamos entendiendo después de saber en qué se convierten) en series que se basan en guiarse hacia un objetivo, pero en el caso de Southland nos ha mostrado la conversión de ese chico encantado de conocerse pero con buenas intenciones en un personaje que perfectamente podríamos considerar un antihéroe típico si protagonizase su propia serie. Hemos visto esa evolución poco a poco, paso a paso, decisión a decisión. Lo hemos visto marcarse su propio camino hacia un lugar equivocado de forma prácticamente inevitable, pero al mismo tiempo sin ser este un objetivo claro. Y este, aunque parezca mentira, es un enfoque que no se suele ver mucho, y que aquí consiguieron aplicarlo maravillosamente. Y ya, dejo de hablar de esa pedazo de serie que es Southland, que como me líe no acabo y no llego jamás al primer puesto de mi lista.

2. It's Always Sunny in Philadelphia
¿De cuántas series podéis decir que después de nueve temporadas no solo no han perdido la chispa, sino que siguen estando incluso más inspiradas que al principio? Pues eso, no muchas. En cambio, IASIP es el ejemplo perfecto de que sí que puede hacerse y de que no existe nada mejor que saber combinar la familiaridad de unas dinámicas y unos personajes conocidos (ese saber perfectamente por dónde va a salir cada uno de ellos en cada situación consigue una camaradería entre la serie y el espectador que no tiene precio) y una originalidad constante y en cada nuevo episodio. En esta serie nunca se quedan sin ideas, y siempre son capaces de sacarse de la manga no solo burradas nuevas con las que hacernos reír, sino que también pueden ser originales en su manera de contarnos cada episodio. En ese sentido, el episodio 100 de la serie, The Gang Saves the Day (9x06), en el que se ven en medio de un atraco y cada uno desarrolla a partir de ahí su propia fantasía, es absolutamente maravilloso. Aparte, por supuesto, de divertido hasta decir basta, y hasta con algún momento bastante entrañable. Pero destaco ese episodio por destacar alguno, porque de verdad que toda esta temporada ha sido de enmarcar.

1. Girls
Pues sí, igual muchos no estáis ni de lejos de acuerdo, pero esta es mi lista, y Girls ha sido mi serie del año. Como ya he comentado alguna vez, supongo que esta es una serie que depende mucho de cómo y cuándo la veas, y de lo cercanas que te resulten las experiencias, emociones y maneras de pensar y ver el mundo que representan en la serie. Y siendo alguien a quien muchas de estas cosas le resultan tremendamente cercanas (a veces, dolorosamente cercanas) tengo que decir que no puedo más que aplaudir a Lena Dunham. Porque puede que sus problemas no sean exactamente mis problemas concretos, pero la idea está ahí. Y me muestran una parte de mí misma y de la gente de mi alrededor que no siempre estamos dispuestos a admitir, pero que es cierto que está ahí. A Girls se le pueden criticar algunas cosas (personalmente no tengo mucho que criticarle, porque de verdad que esta temporada me resultó maravillosa. Hasta puedo justificar que el TOC de Hannah resulta coherente a su manera si me dejáis un momento, con eso os lo digo todo), pero pocas series hay que resulten tan cercanas y, a su manera, reales como ella. Y de verdad que me parece muy digno de aplauso.

Y con esto termino mi lista de lo mejor del año. A pesar de que treinta series pueden parecer muchas, os puedo decir que alguna he tenido que dejarme en el tintero y me ha dolido en el alma. Un ejemplo claro es Boardwalk Empire, que no es que haya tenido una mala temporada ni mucho menos, pero que a la hora de hacer selecciones, ha tenido que quedarse fuera. Lo mismo me pasa con otras como Some Girls, Bunheads o Chicago Fire, pero que quede claro que también estoy bastante contenta con ellas. Y luego están las otras ausencias, las que no se deben a falta de espacio, sino a que han tenido temporadas, en mi opinión, bastante flojas (Downton Abbey, Dexter y, en menor medida, Homeland, os miro a vosotras). Pero bueno, con unas y sin otras, esta es mi lista, y en general la conclusión a la que me hace llegar es que hemos tenido un muy buen año. Al menos en lo que a series se refiere.

¡Saludos!

PD: Con eso de que me gusta hacer listas más que a un tonto un lápiz, estoy pensando que al final sí que me voy a animar a hacer una con lo mejor en realities. A ver si mañana la hago en un ratillo.

26 dic. 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 2)

El otro día empecé la lista con mis series favoritas del año, y como yo soy así y no puedo hacer una selección con un número razonable de series, pues aquí sigo, que toca continuarla (que no terminarla, que aún queda otra tanda), así que a ello voy. 

20. Game of Thrones
Que Game of Thrones tenía que colarse de alguna manera en mi lista era algo que tenía claro. No por nada es este año cuando nos ha dado la famosa boda roja. Bueno, la boda roja y en general una temporada bastante constante, con unos cuantos momentos como para recordar, y con unos cuantos personajes (femeninos, en su mayor parte) que merecen que se escriba sobre ellos. Y, sin embargo, ni siquiera la boda roja hace que pueda ponerla más arriba en mi lista. No por nada en concreto, sino simplemente porque creo que he alcanzado una especie de punto de saturación con esta serie en el que no importa lo que me echen encima, que tengo una receptividad limitada hacia ello. Con lo que al final, sí, me ha gustado (y bastante), pero por mucha boda roja y mucha locura que me regalen, al final del año mi recuerdo de ella es un poco difuso.

19. Orphan Black
Y aquí va mi sorpresa de la temporada. Si había una serie de la que no esperaba absolutamente nada, esa serie era Orphan Black, aunque sea simplemente porque la temática en sí no me llamaba especialmente, y tampoco tenía pinta de ir a aportar mucho más. Y, sin embargo, no sé cómo me dio por empezarla y para el segundo o tercer episodio ya estaba enganchadísima (y el primero me gustó, que de otro modo con una serie de este tipo no habría seguido, que no suelo darles mucho margen). Sin ser yo habitualmente muy fan de este tipo de tramas, consiguieron que me interesara lo que les pasaba a Sarah y al resto de los clones. Y, sobre todo, me hice tremendamente fan de Tatiana Maslany (y me enamoré perdidamente de ella también) y su habilidad para interpretar a más de la mitad de los personajes de la serie sin despeinarse. Ah, y por supuesto Orphan Black también nos regaló a Felix y Alison, uno de los dúos más maravillosos y con más química del año.

18. The Americans
Como me ocurría con Orphan Black, con The Americans me pasó que de entrada tampoco me convencía demasiado la temática. En un típico caso de "no eres tú, soy yo", los espías y yo simplemente no nos llevamos. Y esta serie justamente tiene a una pareja de espías en su mismo centro. Aun así, todo lo que son las tramas de espías, a pesar de ser absolutamente fundamentales en la serie en sí, no son el elemento central, sino que tiene una importancia mucho mayor el drama familiar y de personajes. Y con eso a mí me ganaron completamente. La relación de Phillip y Elizabeth me resulta absolutamente fascinante, y ambos personajes son lo suficientemente complejos y humanos como para hacer que una serie conscientemente fría tenga una cierta calidez. Y en realidad, aunque ellos dos sean los dos personajes protagonistas, todos los personajes que aparecen están bien desarrollados y resultan cercanos, que es un añadido importante. A todo eso añadimos el trabajazo que hacen Keri Russel, Matthew Rhys y Noah Emmerich y ya digo, de los mejores estrenos de la temporada.

17. Please Like Me
A veces descubro una serie total y absolutamente por casualidad y, con la tontería, me enamoro completamente de ella y me alegro de que a veces las casualidades existan. Es justamente lo que me pasó con esta serie australiana, en la que ni habría reparado de no ser porque coincidió que leí algún comentario de alguien y me picó la curiosidad. La serie es un poco una especie de Girls protagonizada por un chico gay, aunque quizá con un tono algo más entrañable que la serie de las chicas de Nueva York. Y precisamente me encanta por las mismas razones que me encanta esta. Sus personajes, sus situaciones y en general todo lo que nos cuenta me resulta creíble a su manera y dentro de su contexto. Aparte, mezcla muy bien algún momento dramático con otros divertidísimos, y entre Wade Briggs y Caitlin Stasey (segunda aparición de esta chica en la lista, por cierto, que es Kenna en Reign) no nos falta tampoco eye candy. Así que los seis episodios que tiene su primera temporada se convirtieron pronto en una especie de happy place para mí. Que, por cierto, y por si alguien se anima con la serie, está renovada y tendrá una segunda temporada.

16. Orange is the New Black
Con todo lo que me encantaba a mí Weeds (altibajos aparte), realmente no tuve mucho interés por OITNB hasta que vi un trailer poco antes de empezar la temporada. E incluso entonces tampoco tuve mucha prisa por ponerme con ella (las gracias, eso sí, a Netflix y su manía de soltar los episodios de golpe, que tendrá sus adeptos, pero a mí me descuadra todos mis planes y horarios). Los comentarios de la gente que la iba viendo, de todos modos, me fueron animando cada vez más, y al final para cuando la empecé ya iba con el hype por las nubes. Y ahí está precisamente lo que la hace tan genial, porque a pesar de que iba con unas expectativas que difícilmente iba a ser capaz de igualar, no tuvo ningún problema para hacerlo. Y así me enamoré de cada personaje e historia que nos iba contando (sí, incluido Pornstache). Y me fue la vida en shippear a Piper y Alex (a la que, por cierto, amo incondicionalmente), por supuesto. Ah, y tengo que decir que Piper me parece una protagonista estupenda. No solo es muy coherente, sino que también tiene un punto de vista absolutamente fundamental. Y no cuesta nada empatizar con ella.

15. Masters of Sex
A lo largo de estos últimos meses he escrito tanto sobre la serie, en un sitio u otro, que a estas alturas ya me da la sensación de que me repito y que poco más puedo añadir. Pero bueno, me repetiré una vez más. Showtime es una cadena que es un poco hit or miss, así que todo lo que viene de ella suelo empezarlo con cierto escepticismo. Por eso, aunque de esta serie tenía muchas ganas desde mucho antes de su estreno, no sabía muy bien qué iba a encontrarme. Y cuando lo que me encontré fue una serie centrada en sus personajes, y que ponía mucho empeño en tratarlos con cariño y en ir mostrándonoslos poco a poco, y sin ocultar ni su lado bueno ni su lado malo, casi me puse a dar saltos de alegría. Claro que lo mejor no es eso, sino que ha sabido mantenerlo a lo largo de todos los episodios, y al final la temporada ha sido prácticamente redonda. Definitivamente, de lo mejorcito que nos ha llegado entre los estrenos de esta temporada (y eso que soy de la opinión de que esta temporada no ha sido mala en cuanto a estrenos).

14. Fresh Meat
Alguno igual ve Fresh Meat aquí y piensa que es una serie nueva que había pasado desapercibida, y no, ni mucho menos. De hecho, esta semana ha emitido el episodio final de su tercera temporada, ahí es nada, y probablemente mucha gente siguiera sin ser consciente de su existencia. Fresh Meat es una serie británica que se centra en un grupo de universitarios (al comienzo de la serie empezaban la universidad, en la tercera temporada están en su segundo año) y que poco a poco ha ido acostumbrándose a sí misma y ha pasado de estar bien sin más a poder considerarse una de las imprescindibles. Sus personajes, todos ellos, son entrañables y funcionan muy bien juntos. Todos tienen química con todos, y todos a su manera inspiran cariño. Pero que sea muy entrañable no quita para que también sea muy loca, muy divertida y muy gamberra. Y para que tenga unos diálogos de enmarcar. Pues eso, que si no estáis viéndola, no sé a qué esperáis, porque tremenda toda ella.

13. Awkward
Si me hubieran dicho en la segunda temporada que Awkward iba a colarse con su tercera temporada en mi lista de favoritas del año, lo habría dudado mucho. Pero lo cierto es que lo ha conseguido y sin forzar absolutamente nada. En una de las mejores remontadas que he visto en muchísimo tiempo en una serie, con su tercera temporada nos ha regalado historias coherentes, personajes reales y momentos tanto divertidos como algo más tristes (pero sin pasarnos nunca), y sin perder nada de la frescura que hizo tan estupenda su primera temporada. Con esto ya bastaría para ser una serie muy a tener en cuenta, y sin embargo ni siquiera es lo que más destacaría de esta temporada. Porque para mí lo más destacable es que tiene una protagonista que probablemente sea la mejor representación televisiva de una chica adolescente que he visto jamás. Puede que a muchos les haya caído muy mal por todo lo que ha ido haciendo a lo largo de los episodios de esta temporada, pero es que todo lo que ha ido haciendo es justamente lo que la hace tan real. Tanto que estoy dispuesta a considerar a Jenna uno de los mejores personajes del año. Y si añadimos a todo esto el mensaje tan positivo y necesario que manda al final del último episodio de la temporada, de verdad que creo que debe estar ahí arriba con las mejores.

12. Veep
Si hubo una serie que pasó sin pena ni gloria durante su primera temporada, esa es Veep. Su humor y sus personajes no eran para todo el mundo, y hubo mucha gente que la rechazó al poco de empezarla, y ahí la abandonó. Pero los que seguimos con ella fuimos haciéndonos a su humor y a sus personajes, y la recompensa nos la encontramos en forma de una segunda temporada que comenzó maravillosa y acabó también por todo lo alto, sin perder el ritmo en ningún momento. Conste que en realidad no creo que hubiera tantísima mejora de una temporada a otra, sino que más bien se trata de una de esas series que necesitan que inviertas un poco de tiempo en ellas para hacerte a su lenguaje. Y que luego devuelven esa inversión con intereses. A mí su primera temporada ya me gustó, que quede claro, pero es que con la segunda me reí a carcajadas, y eso es algo que reservo a unas pocas series (tan pocas que con los dedos de una mano me basta para contarlas). 

11. The League
Si Awkward nos regala una de las mejores representaciones televisivas de la adolescencia que he visto en mucho tiempo, The League hace lo mismo pero con las dinámicas de un grupo de amigos. O igual es que yo tengo amigos muy cafres, pero lo que veo en esta serie me resulta muy familiar, y eso hace que sea aún más divertido. Y es muy divertido, conste (esta es justamente otra de las series que hacen que me ría a carcajadas). Lo burros que son entre ellos cuando quieren, ese lenguaje propio que tienen y esa camaradería que desprende la serie en general es maravillosa. Los chistes suelen estar bastante inspirados. Y además hay que reconocerle el mérito de que consiga no quemar a un personaje tan extremo como Rafi, algo que en casi cualquier otra serie habría sido difícil de conseguir.

Y con esto termino la segunda parte de mi lista de lo mejor del año. A ver si mañana o, como muy tarde, el sábado, acabo con ella. Ya dije que iba a haber muchos cambios respecto a la del año pasado, y creo que en esta segunda parte ya se ven unos cuantos.

¡Saludos!

PD: No os hacéis una idea de lo que me está costando acabar la tercera temporada de The OC. Lo mío es dedicación, porque vaya cosa más insulsa, por favor.

23 dic. 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 1)

Lo bueno de no hacer promesas sobre lo mucho o lo poco que iba a escribir en el blog estos últimos meses (que han sido complicados para mí por muchas razones que no es plan de discutir por aquí) es que no me siento culpable por no haber escrito nada desde hace más de un mes. Lo malo es... pues eso, que hace más de un mes que tenía esto abandonado y me daba hasta pena verlo tan solo y triste. Así que ahora que tengo un poquito más de tiempo, aprovecho que se acaba el año (y que no vuelva) para hacer lo que más me gusta del mundo: listas y más listas. Bueno, en este caso una sola lista, pero con las treinta series que más me han gustado este año. ¿Que por qué treinta? Pues porque ya que el año pasado decidí incluir treinta, ¿para qué cambiarlo? Y, sobre todo, porque treinta son muchas para ordenar y clasificar, y a mí todo lo que sea ordenar y clasificar me encanta. De nuevo, nada de realities, aunque me estoy planteando hacer un extra con el top 10, o así. En fin, que aquí va mi top 30 de este año (elegido con el corazón y no con la cabeza, que quede claro), que, por cierto, cambia bastante respecto al del año pasado, al menos en algunas cosas.

30. House of Cards
Esta serie tenía todas las papeletas para colocarse al menos un poco más arriba en mi lista, por no decir mucho más arriba. Personajes maquiavélicos dando vueltas por ahí, tejemanejes políticos y todas esas cosas que me gustan tanto a mí. Claro que cuando de verdad me ganaba era con esos momentos en los que sacaba a relucir su lado más humano (no solo de los personajes, sino de la propia serie) y que tristemente no son la norma en la serie, sino la excepción. Que no es que el resto fuera malo (si no, ni siquiera estaría en mi lista), sino simplemente que es en esos momentos cuando fui capaz de conectar con la serie de un modo que antes no, y para mí esa conexión con lo que veo es absolutamente fundamental. Por ello, el octavo episodio de House of Cards lo colocaría fácilmente en mi lista de los mejores episodios del año, aunque la serie en sí se haya quedado un poquito más abajo en la lista. Es más, voy a ir un poquito más allá y decir que ese episodio es lo que ha hecho que la serie se colara en la lista, porque estaba en esa pila de cuatro o cinco que para mí estaban bastante igualadas y a las puertas de entrar.

29. Reign
Sí, habéis leído bien, Reign se cuela en mi lista de lo mejor del año, y esta además sí que tenía clarísimo que tenía que entrar desde el momento en que decidí hacer la lista. ¿Que por qué? Pues muy sencillo. A veces, como seriéfila, me ocurre que se me olvida por qué me gusta tanto la televisión. Como nos pasa a muchos, me da por exigir a todo lo que veo que sea HBO (no porque HBO sea lo mejor del universo siempre, pero ya me entendéis) y poco a poco pierdo un poco la ilusión. Y entonces llega una serie como esta, tan consciente de su mamarrachismo, y recupero la ilusión, y vivo cada semana deseando que toque ver un nuevo episodio. Pues sí, Reign no será la perfección hecha serie, pero a su manera lo es. Sus intrigas teen, ese personajazo que es la reina, los dramas que se montan y, sobre todo, lo claro que tiene lo que es, hace que se merezca de sobra estar en mi lista. Y no me da nada de vergüenza admitirlo. ¡Viva Reign!

28. Revenge
Si me hubieran preguntado antes de septiembre, probablemente Revenge no habría podido colarse en la lista. No es que me lo pasara mal con ella la temporada pasada, pero seamos sinceros, tampoco me lo pasé tan bien como me lo había pasado durante la primera temporada, y desde luego que entre la Iniciativa y demás tontadas, tampoco tuvo nada que la hiciera merecedora de un puesto en mi lista. Sin embargo, en la tercera temporada se han puesto las pilas y ahora mismo vuelve a ser de las series que espero con más ganas cada semana. Los planes de Emanda, Nolan en general, los dardos que se lanzan Victoria y Conrad y en realidad todos y cada uno de los giros culebronescos que se buscan me están dando la vida. Los episodios se me vuelven a pasar volando y yo encantada. Es más, incluso han conseguido que Jack no me moleste tanto como antes (a ver, me seguirían haciendo un favor si de repente le diera por caerse por el hueco de un ascensor, o algo, pero no chirría tanto su presencia, e incluso tiene alguna escena que merece la pena, principalmente con Nolan), lo que tiene bastante mérito.

27. The Carrie Diaries
Segunda serie de la CW que se cuela en mi lista, y nuevamente no falta de motivos. No soy fan de SatC (de hecho, vi los tres primeros episodios y me gustaron tan poco que no fui capaz de seguir), pero estoy total y absolutamente enamorada de The Carrie Diaries. Sus personajes resultan cercanos, reales y coherentes, y tiene ese punto cálido y humano que se aleja mucho del estilo frío y artificial habitual de la CW y se acerca más al estilo de ABC Family. Además, el mensaje tan positivamente feminista que tiene la serie es refrescante y maravilloso (y necesario hasta decir basta). Realmente la única pega que le pongo es el personaje de Mouse, demasiado caricaturesco en una serie que no lo es en absoluto. Por lo demás, ya digo que estoy encantada con ella, y de hecho fue sin duda uno de mis estrenos favoritos de la temporada pasada.

26. Hannibal
Igual que me ocurre con The Carrie Diaries y SatC, me ocurre con Hannibal y las películas (los libros en los que se basa no los he leído). Nunca me han entusiasmado demasiado las películas y por ello cuando empezó la temporada no me llamaba especialmente la atención. Pero le di una oportunidad y acabé encantada. A pesar de algún pequeño tropiezo por el camino, la serie consiguió muy fácilmente construir una atmósfera propia, y la dinámica entre Hannibal y Will es absolutamente maravillosa. Además, lo perturbador que resulta que precisamente esta serie consiga dar tanto hambre debería ser también considerado como algo que debemos aplaudir.

25. Rectify
Viéndola como la vi, a mitad de temporada y del tirón, me sorprendió bastante que fuera capaz de recordarla para meterla en la lista sin tener que recurrir a calendarios y demás, cosa que me habría pasado con casi cualquier serie que hubiera visto de ese modo, independientemente de su calidad (ya comenté el año pasado que mucho de la lista depende de cómo y cuándo lo haya visto, sin que las series tengan la culpa de nada). Lo cual evidentemente dice mucho del efecto que tuvieron sus episodios en mí. Lo real de sus personajes y sus emociones, así como lo complejos y sencillos que son al mismo tiempo, me enamoró completamente y, aunque siento mucha debilidad por Tawney y Teddy, es una de esas series que consigue sin despeinarse que te pongas en la piel de todos y cada uno de sus personajes, y eso la hace absolutamente perfecta. 

24. Scandal
Que nada de lo que pasa en Scandal tiene ni pies ni cabeza es algo que a estas alturas sabemos todos, pero es que precisamente eso es lo que la hace tan grande. No es que la serie sea buena en el sentido más clásico y normal y habitual de la palabra, pero es absolutamente grandiosa en lo que a locura y entretenimiento se refiere. Todo tiene cabida en ella, desde conspiraciones hasta gente mordiéndose los brazos, pasando por asesinatos, dramas familiares y torturas en las que nos cuesta la vida no reírnos. Sus actores viven para la sobreactuación y, en este caso, eso es bueno, porque añade un par de puntos más a las razones por las que Scandal es casi la mejor comedia en emisión ahora mismo. Y si a eso le añadimos que independientemente de todo lo que haya pasado hasta ahora, de que pensemos que ya no se pueden sacar nada nuevo de la manga y conseguir sorprendernos, siempre lo hacen, es fácil entender por qué esta serie es tan absolutamente genial en lo que hace.

23. Elementary
Esta es una de esas series que hacen que me alegre muchísimo de saber darles una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad a las cosas. Cuando empezó la temporada pasada, vi el piloto y sin parecerme lo peor, no me llamó lo suficientemente la atención como para seguir con ella. Que se tratase de una serie de casos tampoco ayudaba a que necesitara verla urgentemente, con lo que ahí se quedó. Finalmente, y después de muchos comentarios positivos, me animé a ponerme al día con ella este verano, y vaya si me alegro. Dentro de su sencillez, es estupenda, y lo que hace lo hace muy bien. Sus casos están lo suficientemente bien construidos como para que resulten entretenidos (e incluso tiene alguno muy bueno, como el del cuarto episodio de esta temporada) y, sobre todo, la dinámica y la relación entre Sherlock y Watson es de las mejores que hay ahora mismo en televisión. Además, y sin querer reinventar la rueda en ningún momento, cuando le da por añadir algo de profundidad a los personajes y a las circunstancias y consecuencias de sus actos, lo hace muy bien. Y lo mismo ocurre cuando añaden pequeñas pinceladas a la mitología de la serie.

22. The Bridge
Vaya por delante que no he visto la original (y tampoco me corre mucha prisa), así que valoro la serie de FX única y exclusivamente como serie por sí misma, y no como adaptación. Y como serie es estupenda. Conforme la fui viendo, en ningún momento me dio la sensación de que intentara forzar una conexión entre el espectador y los protagonistas, y sin embargo al cabo de varios episodios te das cuenta de que esa conexión está ahí. Les has cogido cariño y te interesa lo que les ocurra, todo ello sin haber sido consciente en ningún momento de ese cambio gradual. Que aprovechen la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez, además, hace que el fondo de los casos tenga una serie de matices que difícilmente se conseguirían de otro modo. Y ya como nota total y absolutamente personal (incluso más que todo lo anterior) me encanta ver una serie realmente bilingüe en la que entender perfectamente todo lo que dicen sin necesidad de echar mano a los subtítulos.

21. Parks and Recreation
Los que me conozcáis un poco quizá os extrañéis de que Parks, que siempre está entre mis comedias favoritas, se encuentre relativamente abajo en la lista. A mí misma me ha sorprendido un poco, pero si me pongo a pensar en ello, tiene sentido. Dentro de todo lo genial que me sigue pareciendo, y dentro de lo muchísimo que me sigo riendo con ella y el cariño que les tengo a todos sus personajes, quizá últimamente haya alcanzado (al menos conmigo) cierta estabilidad. Para mí Parks es una constante en la que siempre puedo confiar. Es constantemente buena, y eso hace que me sea más difícil destacarla de algún modo. Pero vamos, que eso no quita que todo en ella siga siendo esa especie de mezcla perfecta entre entrañable y divertido, cosa que sigue manteniendo después de lo mucho que ha crecido a lo largo de sus temporadas.

Y hasta aquí la primera parte de mi Top 30. Un Top 30 que, por cierto, creo que me ha quedado de lo más variadito, y yo encantada por ello.

¡Saludos!

PD: Estoy aprovechando para hacer revisión de The Wire y, aun teniéndola ya como favorita desde la primera vez que la vi, es fascinante lo mucho que gana al volver a verla. Me da la sensación de que es una de esas series que veré mil veces sin cansarme.

17 nov. 2013

No todo es malo

Desde hace un tiempo, parece que la norma general es que ya no se estrena nada medio decente, nada que merezca la pena. Todos los estrenos son malos y lloramos y lloramos porque la época dorada de la televisión ya ha terminado y nunca jamás volverá a haber nada medio decente. O eso dicen. Porque con tiempo ya de sobra para valorar los estrenos de esta temporada, tengo que decir que yo estoy relativamente contenta, y que de hecho se han estrenado varias series con las que me lo paso estupendamente bien, y que hacen que semana a semana esté deseando ver un nuevo capítulo. Y al fin y al cabo de eso es de lo que se trata, que si no vemos las series que vemos para entretenernos, igual es que algo estamos haciendo mal. Y como creo que todas ellas se lo merecen de sobra, no es un mal momento para empezar a recomendarlas.

De mi pequeña selección, la que no se aleja nada de nada de la opinión popular es la primera de ellas: Masters of Sex. La mayoría ya íbamos de entrada esperando algo relativamente bueno de la nueva serie de Showtime, y creo que a ninguno nos ha decepcionado. Por el momento ha conseguido alejarse de los mayores errores de las series de la cadena (y no tengo ninguna razón para pensar que vaya a dejar de hacerlo) y de hecho va camino de conseguir una primera temporada prácticamente perfecta. Sus episodios te atrapan, consigue que empatices con sus personajes (con absolutamente todos, por cierto) y en general los episodios están bien hechos, algo que siempre se agradece. Pero no es la única con la que me quedo, ni la única con la que vivo tremendamente todos y cada uno de los episodios. Igual alguno me pierde el poco respeto que me puede tener a estas alturas, pero tengo que decir que estoy encantadísima con Reign. El culebrón tan atípico de la CW es exactamente eso, un culebrón, pero entretenidísimo y, sobre todo, divertido. Porque ellos mismos son perfectamente conscientes de qué tipo de serie quieren hacer y saben aprovecharlo al máximo. El rigor histórico aquí es lo de menos (ellos mismos dejan muy claro que no es su culpa que los libros de historia se dediquen a ignorar las partes divertidas), y una vez tenemos eso claro, nos lo pasamos estupendamente con los enredos, las diademas, los vestidos, el mamarrachismo general y el estado emo constante de Nostradamus. Y así ocurre que esta se convierte en una de esas series que, en cuanto veo el episodio, siempre tengo ganas de comentar con alguien. Que bailan un tango portugués, leches. Si eso no os convence para verla, no sé qué puede hacerlo.

De todos modos, y a pesar de lo que digan, donde no está siendo nada mala la nueva temporada es en las comedias (he decidido no contar Reign entre ellas porque dura cuarenta minutos, no por otra cosa), donde hay tres que una vez van encontrando su sitio, van ganando y ganando e incluso casi que podríamos considerarlas buenas y todo. La primera de ellas es Brooklyn Nine-Nine, que también es cierto que la mayoría esperábamos con ganas, especialmente los fans de Parks y The Office. Claro que, como nos gusta quejarnos de todo, no faltan quienes dicen que está bastante por debajo de estas... a lo que yo respondo que por favor la pongan al lado de la primera temporada de ambas y a ver quién gana. Porque sí, aún no ha alcanzado todo su potencial, pero cada episodio va convenciendo más y más. Otra que merece bastante la pena es una que de entrada pasaba bastante más desapercibida (y que lo sigue haciendo): Trophy Wife, que para mí tiene un aire un poco a la intención de Modern Family, pero de un modo que al menos a mí me resulta menos chirriante y forzado, de manera que incluso puedo disfrutar con sus episodios. Y la tercera es The Crazy Ones, de la que hay que decir que no hay que dejarse guiar por el piloto. Y es que el piloto, sin ser lo peor del universo (los he visto peores, la verdad), sí que era más bien una especie de anuncio de McDonald's relativamente triste, y que realmente poco tiene que ver con lo que hace que la serie sea cada vez más divertida. Porque lo es. No solo consigue chistes que funcionan en todos los episodios, sino que James Wolk y Hamish Linklater (universalmente conocidos como Bob Benson y Jerry Dantana) están especialmente geniales. Tanto que la serie ha acabado convirtiéndose en una de mis favoritas en emisión (ni me avergüenza decirlo) sin ser especialmente fan de Robin Williams y reconociendo las limitaciones de Sarah Michelle Gellar.
Que destaque esas tres, de todos modos, no quiere decir que no salve alguna más. Por ejemplo, The Michael J Fox Show se queda a las puertas de entrar en el top porque me chirría un poco la moraleja al final de todos los episodios, pero también tiene mucho potencial y muchos buenos momentos (me quedo especialmente con el hijo mayor y el pequeño). Y no me da vergüenza reconocer que me divierto bastante con el estilo noventero de Sean Saves the World y la química tan maravillosa que tienen Sean Hayes y Megan Hilty.

Así que haciendo balance, no creo que debamos decir que sea tan mal año. O al menos no para mí. Igual es que me conformo con poco. O igual es que lo principal que le pido a las series es que sean capaces de entretenerme.

¡Saludos!

PD: Vivo convencida de que Ryan Murphy se siente mal porque esta temporada de AHS no está siendo especialmente perturbadora y lo soluciona multiplicando por varios millones el factor creepy en Glee. Nada más hay que ver el episodio de esta semana.

3 nov. 2013

Los problemas de los Braverman

Si alguien me dice hace unos meses que iba a tener más opiniones negativas que positivas sobre Parenthood ahora mismo, probablemente le habría dicho que no podía ser, que estaba loco. Una cosa que siempre ha tenido esta serie es que, independientemente de que estuviera o no de acuerdo con las acciones de los personajes, independientemente incluso de que me cayesen mejor o peor, se las apañaba bastante bien para que pudiera entenderlos y, por tanto, para que me interesase por sus historias y sus melodramas familiares. De algún modo, conseguía que todo lo que les ocurría, todas sus reacciones, resultaran familiares de la mejor manera posible.
Sus gritos, sus dramas, sus historias, sus dinámicas. Todo era fácilmente reconocible porque incluso en sus momentos más propiamente televisivos y menos cercanos a cualquiera de nuestras experiencias, de alguna manera hacían que pudiéramos ver reflejada en todos ellos a nuestra propia familia, en lo bueno y en lo malo. Y ese justamente ha sido siempre su fuerte, esa manera de conseguir una sensación de cercanía que no todas consiguen. Sin eso, probablemente Parenthood nunca habría sido más que una serie del montón, pero en el momento en que le añadimos ese pequeño detalle (que de pequeño no tiene nada), una serie que podría ser más bien mediocre se convierte en algo muy a tener en cuenta.

Y es probablemente esa la razón por la que lo que llevamos de esta nueva temporada esté resultando tan absolutamente fallido. Siempre me he fiado de los guionistas de la serie, porque hasta ahora siempre han sabido reflejar lo mejor de esa dinámica familiar en todas sus tramas, pero puede que esta temporada se hayan encontrado metidos en un berenjenal del que cuesta demasiado sacar cosas positivas.
La decisión de meter a Kristina en política y presentarla a la alcaldía de Berkeley resulta en una trama que queda artificial, vacía y, sobre todo, completamente extraña al espíritu de la serie. Y más aún del modo en que lo están presentando. El impacto de la campaña en la propia familia, que debería haber sido la ruta a seguir si de verdad estaban tan empeñados en hacer esta trama, hasta ahora ha sido algo muy secundario, siempre visto de forma poco más que anecdótica. El foco de la trama es la campaña en sí, algo que no encaja del todo en la serie ya de entrada. Pero es que además incluso siendo una de las tramas principales de estos últimos episodios, y a pesar de que ocupa muchos minutos, simplemente nos dan una visión superficial, de modo que ni siquiera consiguen convencer al propio espectador de por qué alguien debería votar a Kristina. Y, si ni siquiera el espectador puede entenderlo, siendo él quien tiene la visión completa del personaje, difícilmente pueden conseguir que la trama entera no quede como poco ridícula y más bien aguada.

El mayor problema, de todos modos, es que al entrar en contacto esa trama con el resto y al ponerla al lado de las demás ocurren dos cosas. Por un lado, al ponerse la serie de lado de Kristina y de la necesidad de todos los demás de apoyar sus sueños, independientemente de los efectos que puedan tener sobre el resto, porque son lo que ella quiere, no tiene sentido que a continuación nos muestren la situación de los abuelos, en la que cada uno quiere una cosa distinta y él no está dispuesto a plantearse siquiera renunciar a la suya por escuchar la de ella, y apoyen a Camille en vez de a Zeek. No porque en este último caso el enfoque no sea el más apropiado, sino porque es la misma situación que nos presentan con Kristina, solo que apoyando al lado contrario de un modo bastante torpe. Simplemente porque de algún modo tienen que justificar la trama de Kristina, y a Kristina como la heroína de Berkeley, cuando realmente no tiene ningún sentido.
El otro efecto que tiene es que, a falta de una trama central fuerte y coherente, cuesta menos fijarse en los detalles fallidos de la serie, que siempre han estado ahí. Ahora más que nunca destaca el hecho de que los guionistas no tienen ni puñetera idea de qué hacer con Sarah, que no existe nunca más allá de su relación con su hija, porque cualquier otra trama que intenten darle va a ser una nueva relación y un nuevo trabajo, todo con pocas consecuencias, claro.

Lo peor de todo es que sigo teniéndole mucho cariño a Parenthood, y es por eso que me duele especialmente el no ser capaz de conectar con una temporada que por el momento está siendo bastante mediocre, porque la serie se merece mucho más que estas historias tan pobres. De todos modos, justamente ese cariño que le tengo a la serie, y que está perfectamente justificado después de cuatro temporadas con una calidad muy por encima de la media, es lo que hace que conserve la esperanza. Aún es pronto, aún queda mucha temporada por delante. Y por eso mantengo la esperanza de que sepan salir de semejante desastre. Yo, desde luego, me alegraré muchísimo si consiguen hacerlo.

¡Saludos!

PD: A ver si en algún momento no muy lejano hago valoración general de los estrenos de la temporada, que ya va siendo hora.

28 oct. 2013

Bi the way

Antes de que nadie empiece a leer, comento que he intentado reducir al máximo los spoilers importantes (especialmente los relativos a series más nuevas o a cosas que han pasado recientemente en estas), pero alguno (sobre todo los que he visto como spoilers menores y de conocimiento general) probablemente se haya colado por ahí, porque si no hay cosas de las que resulta imposible hablar sin ejemplos.

Hace unas semanas, Glee tuvo un episodio que me hizo recordar una de las cosas que más rechazo me producen en esta serie. No, no se trata de sus tramas locas, del ridículo de la mayor parte de sus personajes o incluso el machismo general que impregna absolutamente todos y cada uno de sus episodios (si somos sinceros, vivo por las dos primeras cosas, mientras que la tercera la observo con una mezcla de fascinación y horror). A lo que me refería más bien es a una bifobia rampante que parece ser perfectamente aceptada como norma en una serie que se las da de "educadora" en lo que a aceptación de distintas orientaciones sexuales se refiere, y que es lo que peor me sienta. En este episodio en concreto, básicamente vinieron a decir que las personas bisexuales no pueden ser de fiar en una relación porque evidentemente se van a tirar a todo lo que se mueva. Del mismo modo que hace unas temporadas básicamente negaron la existencia de la bisexualidad masculina y se quedaron tan anchos. Como digo, viniendo de Glee, y por mucho que a una gran mayoría de nosotros nos resulte absurdo, esto es especialmente peligroso. Porque la idea es que "si hasta ellos mismos lo piensan, será que es verdad". Y suena absurdo, pero cuando ya vas con esa idea en la cabeza, y hay mucha gente que piensa así, basta que te den la razón de la forma más ridícula para reafirmarte en esas creencias. 
Pocas cosas hay más peligrosas que alguien dando lecciones cuando lo que en realidad debería estar haciendo es aprender de otros. Y en este caso a Ryan Murphy no le vendría mal echar un vistazo a un par de dramas teen que en mayor o menor medida se las apañaron para hacer un reflejo mucho más sano de la bisexualidad en sus tramas. Una de ellas es, curiosamente, MIOBI, serie de la que nadie esperaba nada medio "serio" y que a través del personaje de Max, y más concretamente de esta escena, puso sobre la mesa un tema y unos problemas mucho más reales de lo que mucha gente piensa (de hecho, TODO lo que dice Max es real como la vida misma. Añade el "es solo una fase", el "es por hacerse el/la interesante", el "las personas bisexuales son incapaces de ser fieles" y el "a quién quieres engañar, vas a acabar en una relación hetero" y tienes el bingo de los estereotipos sobre la bisexualidad). Tanto la trama como la escena distan mucho de ser perfectas. Todo vino un poco salido de la nada y sin ningún tipo de preparación, y la escena es torpe en sus diálogos e interpretaciones, pero eso no elimina las buenas intenciones en la idea detrás de esta. Y de hecho me dio pena infinita que acabaran mandando a Max a los Hamptons para poder ser Daniel Grayson (no, literalmente mandaron al personaje a los Hamptons, en uno de los pocos momentos geniales de la siguiente temporada), porque es una trama que de verdad me habría gustado ver desarrollarse. 
La otra serie que Ryan Murphy debería ver es una relativamente desconocida para la gran mayoría: South of Nowhere. Aparte de tener una de las relaciones lésbicas más entrañables en una serie adolescente, cuenta con Ashley, una chica bisexual, como una de sus protagonistas. De nuevo, la serie no es que tenga una calidad digna de Emmy (aunque tiene dos primeras temporadas bastante buenas dentro del género. También una tercera temporada que roza el "bochornosamente mala", pero bueno, recordémosla por los buenos momentos), pero el tratamiento que hace del personaje de Ashley en el propio contexto de la serie es muy bueno. Aunque la propia Ashley se identifica a sí misma como lesbiana en algunas ocasiones (cosa que de todos modos es perfectamente normal en determinadas situaciones), ni ella misma, ni el resto de personajes, ni la serie en sí se olvidan de que es bi. Es algo que forma parte de ella, de sus relaciones, y actúan en consecuencia.

Esto que he dicho puede parecer una tontería, pero no lo es. Para mucha gente es muy difícil entender algo fuera de los extremos, y necesariamente si no eres hetero, tienes que ser gay. Lo que lleva a que si una persona bisexual está en una relación con alguien del sexo contrario, automáticamente pasa a ser hetero, y lo mismo en la situación contraria. Y eso está claro que no es así, pero sí es algo que se suele reflejar así muy claramente en la ficción. Un poco es lo que ocurre en The OC con el personaje de Alex (de Marissa no voy a decir nada porque tal como llevaron la trama está claro que no era bisexual, lo que no quiere decir que su relación con Alex no tuviera sentido dentro del personaje y sus miles de issues), que después de estar con Seth pasa a estar con Marissa y automáticamente todo el mundo pasa a verla como lesbiana. Conste que por lo demás, y más allá de lo poco que tardaron en quitársela de en medio, no me parece un personaje mal llevado, pero eso sí tenía que comentar. 
Mucho más me chirría, de todos modos, el caso de una de mis series favoritas de toda la vida. Precisamente por el cariño que le tengo a Buffy, por la influencia que ha tenido en mi vida y porque en general me parece una serie que está muy por encima de la media, me duele especialmente lo que hicieron con Willow, un personaje que por lo demás me encanta. Después de que Willow fuera claramente hetero en las primeras temporadas, aparece Tara y automáticamente pasa a ser lesbiana. Que quede claro que Willow y Tara son una de mis parejas de series favoritas, y que viví esa relación como la que más. Pero me dolió un poco que la palabra "bisexual" no apareciera en ningún momento, más cuando tal como habían llevado la historia hasta el momento era claramente la mejor manera de describir la sexualidad de Willow. Tal como lo hicieron, eliminaron todo tipo de importancia y sentimiento de sus relaciones anteriores, cosa que evidentemente la serie no había planteado así antes. Y por supuesto que hay lesbianas que han tenido relaciones con hombres antes de darse cuenta (o de aceptar) que eran lesbianas, pero cualquiera que haya seguido Buffy puede darse cuenta de que este no es el caso, no tal como está escrito. Y de ahí que, a pesar de lo que me gusta el personaje, y de lo muchísimo que me gusta la serie, tenga esa espinita clavada desde hace años.

Esa "desaparición" de la bisexualidad en la ficción, como digo, en parte no deja de ser más que un reflejo de la realidad. Para mucha gente la bisexualidad no existe, y al final acaban describiendo a cada uno en función de con quién esté en cada momento. Si lo relacionamos con las series, cualquiera que vea Revenge y esté pendiente de comentarios de vez en cuando, se habrá dado cuenta de que buena parte del público ve a Nolan "About a Three on the Kinsey Scale" Ross como gay y no hay más. Y vale que en lo que llevamos de serie haya tenido más o menos química con distinta gente, pero pocos ejemplos más claros hay de series que hayan establecido de forma tan literal (escala de Kinsey y todo) la bisexualidad de un personaje. Simplemente a alguna gente le cuesta entender que no todo lo que no sea blanco o negro deja automáticamente de existir. Ya completamente dentro de la ficción, eso mismo se ve sin ir más lejos en Brothers & Sisters, donde si no recuerdo mal, hay un arco de episodios en el que Kevin se lía con un ¿actor? bisexual, deja muy claro que no cree que existan las personas bisexuales y finalmente acepta que estaba equivocado. Otra cosa es lo de Desperate Housewives, donde Katherine pasó de hetero a lesbiana en cuestión de un par de episodios, para desaparecer y volver siendo completamente hetero una vez que "se le pasó la tontería", básicamente.
Claro que no son las únicas ideas y prejuicios que pasan de la realidad a la ficción. En Ally McBeal está el ejemplo de algo que me llamó exageradamente la atención y me resultó absurdamente extraño hace unos años cuando lo vi por primera vez (inocente de mí) y que luego a través de conversaciones con amigas mías he podido comprobar que es una forma de pensar que refleja la de mucha gente. La trama a la que me refiero fue una trama episódica allá por la tercera temporada, donde Ally conoce a un barista que resulta también ser juez, y acaba siendo su ligue del episodio. Muy en el estilo de la serie, Ally piensa que por fin ha encontrado a su príncipe azul hasta que toda esa fantasía se rompe cuando descubre que su supuesto príncipe azul es bisexual. A raíz de ese descubrimiento, Ally es incapaz de dejar de pensar que él acabará dejándola por un hombre y decide cortar con él. A diferencia de lo que ocurre con lo que he comentado con Glee, aquí la serie sí que es capaz de ver que es la propia protagonista la que tiene el problema y no él, lo que hace que recuerde este episodio de forma relativamente positiva (y lo recuerdo bastante bien, teniendo en cuenta que hace años que no veo la serie y se me ha quedado grabado), dentro de lo que cuenta.
Claro que a la hora de hablar de prejuicios e ideas extrañas sobre la bisexualidad, nada me ha resultado nunca tan fascinante como el arquetipo del villano bisexual, porque evidentemente una persona que sienta atracción hacia ambos sexos necesariamente tiene que ser alguien sin escrúpulos ni moral ninguna. Volviendo de nuevo a Desperate Housewives (esta serie es una mina), hubo un tiempo en el que la serie consideraba a Andrew bisexual, etapa en la que por supuesto era un sociópata en toda regla. 
Pero como es un estereotipo visto hasta la saciedad no solo en la televisión sino también en el cine, me interesan más los casos en los que en cierto sentido rozan el estereotipo pero de algún modo le dan la vuelta. Por ejemplo, en el mismo saco entraría el personaje de Tyler en Revenge, aunque en esta serie tampoco debería verse como nada más que anecdótico, puesto que al fin y al cabo es un culebrón que bebe de muchos estereotipos de los culebrones (este es simplemente uno más) y donde tenemos al propio Nolan como el ejemplo contrario, donde no solo no es el villano de la serie a pesar de ser bisexual, sino que prácticamente se le podría considerar algo así como el centro moral dentro del grupo de los personajes no-unineuronales. Algo parecido a lo dicho del personaje de Tyler (en lo de que puede considerarse anecdótico) ocurre con Lee Garner Jr. (el de Lucky Strike) en Mad Men, donde simplemente coincide que además de ser miserable hasta decir basta, la serie lo presenta como bisexual. Y luego tenemos el caso de Ian Todd en Boss, un personaje capaz de tirarse a quien sea con tal de conseguir sus objetivos, pero que no deja de estar rodeado de muchos otros personajes que no tienen escrúpulos ni los han conocido, independientemente de su orientación sexual. Para terminar, me resultó muy interesante el caso de la House of Cards americana, donde en realidad la bisexualidad de cierto personaje resulta en su único aspecto humano y vulnerable, en contraste con absolutamente todos los demás matices y aspectos del personaje.
Y si vamos a hablar de arquetipos y usos típicos de la bisexualidad dentro de las series, no podemos olvidarnos de cómo muchas veces se utiliza como fuente de chistes varios. Ahí están los ejemplos de Lily en HIMYM, Karen Walker en Will & Grace o incluso el personaje de JP en Fresh Meat, aunque este último caso está algo más cogido con pinzas. Claro que también aquí existen series que han sabido darle la vuelta a esto, como es el caso de Coupling, donde la supuesta bisexualidad de Jane suele ser fuente de chistes, sí, pero de un modo en el que el chiste es más sobre el personaje y su claro afán por llamar la atención de la manera que sea, que sobre el tema en sí.

De todos estos estereotipos e ideas preconcebidas trasladadas a la ficción, de todos modos, algunas de las que peor sientan son las que aparecen en series que en teoría tienen como principal público objetivo la comunidad LGBT.
Un ejemplo claro es la ausencia casi total de bisexuales en las cinco temporadas de Queer as Folk, algo que llama especialmente la atención cuando Lindsay le pone los cuernos a Melanie con un hombre. Y, si bien el propio personaje apunta discretamente a su bisexualidad en una escena en la que admite que hay partes de ella misma que decide ignorar (estoy hablando de memoria, así que no es literal, pero por ahí iban los tiros), en general se pasa por el tema completamente de puntillas y haciendo como que no existe.
Muchísimo peor es el caso de The L Word, donde no es que no haya personajes bisexuales, sino que los que hay sirven únicamente para seguir apilando prejuicios, pero sin que la serie tenga intención de llamar la atención sobre estos. Ahí está, por ejemplo, cuando poco más y mandan a Tina al paredón por estar en una relación con un hombre (ya, ya sé que hay otras circunstancias que hacen que su antiguo grupo de amigas la rechace, pero hay cierta escena en una cancha de baloncesto en la que el problema que tienen con ella viene de donde digo, y que resulta especialmente incómoda de ver). 
Y ese es solo un ejemplo, porque el tratamiento que hace esta serie de la bisexualidad resulta verdaderamente risible. Nada más hay que ver cómo en algún momento en el transcurso de la serie decidieron olvidarse de que al principio se nos había presentado a Alice como bisexual. Y diría que algo similar ocurre con Jenny, pero realmente Jenny es un personaje tan complejo que habría que matizarlo más. Y conste que me he visto todas las temporadas de The L Word, y que he vivido muchísimo sus dramas culebronescos, y que no tengo ningún problema en vender la serie como entretenimiento (a menudo mamarracho), pero eso no quita que el reflejo que hace de la bisexualidad me resultara incómodo de ver.
Otra cosa es el caso de Lip Service, una serie británica centrada en un grupo de amigas lesbianas (más añadidos) que no me cansaré de recomendar, y que consigue evitar todos esos problemas que tiene The L Word. De nuevo, no es que la serie sea perfecta, pero sí que me parece de una calidad bastante aceptable, y sobre todo muy entretenida. En lo que se refiere al tema del que estamos hablando, una de sus protagonistas es bisexual, y tenga más o menos importancia en las tramas de la serie, nadie le hace el vacío y desde luego que tampoco niegan su existencia ni la consideran menos que al resto.

A pesar de todos los ejemplos un tanto chirriantes que he puesto antes, también es cierto que existen bastantes ejemplos en televisión de la bisexualidad vista en una luz no negativa, ni haciendo como que no existen. Es el caso que he comentado antes de Nolan en Revenge, así como el de Kalinda en The Good Wife o Bo de Lost Girl, que además es la protagonista de la serie. Ahí tenemos Orphan Black, que tiene a Delphine, pero también a Cosima, y todos sabemos que Cosima es un personaje absolutamente genial (aunque no tan genial como Alison) en una serie que supo sorprender a todo el mundo con una temporada en absolutamente todo. Y si seguimos con series nuevas Orange is the New Black (y ya van dos series de Netflix con personajes bisexuales interesantes) gira en torno a Piper, cuyas relaciones con Larry y con Alex representan dos aspectos muy importantes de su vida y que son absolutamente necesarios para entender al personaje. 
No tan nuevo es el caso de Torchwood (y de Doctor Who, puesto que comparten personaje) que no solo gira en torno a un héroe bisexual (pansexual en realidad) sino que tiene toda una colección de personajes principales con distintos grados de no-heterosexualidad, ya sea con Gwen bajo influencia extraterrestre o con Toshiko. Y, por supuesto, con Ianto, mi favorito de todos, y no solo porque me guste más una historia de amor trágica que a un tonto un lápiz, sino porque la coherencia del personaje en sus relaciones (la lealtad que siente hacia Jack es la misma lealtad que sentía hacia su novia-cyberman (¿cyberwoman?) en una trama episódica al principio de la serie) me parece algo que no se suele ver demasiado en televisión (ya sea porque al acumular temporadas cuesta más mantener coherentes a los personajes o por cualquier otro motivo). Y no puedo acabar sin hacer mención a Grey's Anatomy. Es cierto que hay millones de cosas por las que podemos criticar tanto la serie como a Shonda Rhimes. Pero también es verdad que tanto la serie como ella son aplaudibles por otros motivos. Uno de esos motivos es justamente el personaje de Callie, en el que la bisexualidad es solo un aspecto más del personaje, un aspecto del que nadie se olvida misteriosamente, sino que está ahí y que no tiene ni mayor ni menor importancia que la necesaria en todos los dramas que, como no podría ser de otro modo en esta serie, van lloviéndole al personaje. 

Y así, con estos ejemplos positivos, acabo en una buena nota mi "pequeño" análisis de hoy. Evidentemente hay muchas cosas que se han quedado en el tintero, ya sea porque solo puedo hablar de series que he visto, porque de las que he visto probablemente me habré olvidado de bastantes ejemplos o, sobre todo, porque es un tema que da para rato y es muy difícil comentarlo extensamente en una sola entrada. Pero bueno, he hecho lo que he podido para hablar de un tema que lleva bastante tiempo dándome vueltas por la cabeza.

¡Saludos!

PD: Como podéis ver desde el tiempo que ha pasado desde mi última entrada, llevo varios meses desaparecida por estos lares. Por circunstancias varias no he tenido tiempo (y cuando lo he tenido, no he tenido ganas) de escribir demasiado, pero voy a intentar corregir esto un poquito, aunque las circunstancias en general se mantienen. No prometo escribir todos los días, ni siquiera todas las semanas, pero intentaré escribir alguna cosilla de vez en cuando.