27 dic. 2013

Mis 30 de 2013 (Parte 3)

Y ya sí que sí, voy con la tercera parte de mi lista, que justamente es la que más me ha costado ordenar. Y que probablemente si me preguntan mañana, acabe en otro orden, pero de momento así se queda.

10. Switched at Birth
Alguno igual se lleva las manos a la cabeza al ver una serie de ABC Family tan arriba, y en ese caso solo puedo decir que me hagan el favor de verse Uprising (2x09). Solo por ese episodio, entero en lengua de signos excepto un par de momentos al comienzo y al final del episodio, la serie se merece de sobra estar en lo alto de la lista. No solo porque ese episodio fue original y valiente, sino también porque no fue ni de lejos gratuito, sino que todo lo que había ocurrido hasta entonces llevaba a ese punto, además de que lo que ocurre en él tiene consecuencias importantes para los personajes principales. En general, la primera mitad de la temporada (donde también aparece el personaje de Noah, tratando así un tema del que las series, y más las series adolescentes, habitualmente huyen, y transmitiendo las emociones que van unidas a la pérdida de capacidades/habilidades físicas bastante bien, and I should know) fue absolutamente maravillosa de principio a fin. Y si bien la segunda mitad no estuvo a la altura de esa primera mitad, puede seguir considerándose de lo mejorcito del género. Aparte de que, independientemente de todo, los personajes han seguido creciendo de forma muy coherente en todos sus episodios.

9. Breaking Bad
Sé que en muchas listas Breaking Bad habrá acabado la primera de todas de cabeza, y lo entiendo, de verdad. Objetivamente ha sido una temporada muy buena (aunque habiendo dejado un poco de distancia y pensando en frío, tengo que decir que la propia serie ha tenido algún tramo mejor) y la única razón de que no esté más arriba en la mía probablemente se deba a lo que comentaba ayer de la saturación. En cualquier caso, muy buen final para una serie que ha sido coherente en todo momento, y para un desarrollo de su personaje principal (y algún adyacente) que ha sido prácticamente perfecto. Claro que no solo de su personaje principal vive esta serie, y ya que aprovecho cualquier oportunidad para hacerlo, tengo que decir también aquí que el personaje de Skyler me parece tan enorme o más que Walter, y por tanto tan reivindicable o más que él. 

8. Prisoners Wives
Hablando de reivindicar, no me cansaré de hacer lo propio con Prisoners Wives, esa serie británica casi invisible que gira alrededor de las familias de varios hombres que están en la cárcel. Su primera temporada estuvo bien, aunque tiene algún personaje y alguna trama que no acaba de cuajar, pero es que su segunda temporada, que es la que se emitió este año, me pareció absolutamente perfecta. Muy dura en ciertos momentos, y al mismo tiempo tremendamente positiva en otros. Los Miller son una de esas familias televisivas que todos deberían conocer, y es que es muy difícil no conectar con el drama en el que viven a lo largo de esta temporada, que es mucho y que toma además el peso fundamental de los cuatro episodios que se emitieron este año. De todos modos, lo que hace que esta segunda temporada sea mejor que la primera es que no solo es el drama de los Miller lo que consigue llegarnos y hacernos sufrir, sino que los otros personajes (Kim y Harriet) están tan bien construidos que consiguen que la serie no cojee en ningún momento. 

7. Shameless (USA)
El año pasado esta serie, que me encanta desde su primera temporada, acabó quedándose bastante más abajo porque en cierto modo me había ido olvidando un poco de tramas concretas en el tiempo que pasó entre su final de temporada y diciembre. Este año, sin embargo, no es así y me alegra, porque demuestra que emocionalmente he conectado muchísimo más con ella. Me suena que ya lo comenté por aquí, pero hubo dos tramas que me llegaron especialmente. Por un lado, la relación de Jimmy y Fiona, donde fui capaz de entender ambos lados de la discusión y del problema, porque a su manera ambos tenían toda la razón del mundo. Y, por otro, la trama de Ian y Mickey. Ya veis que soy una alegría y que me encantan las tramas ligeritas y sin peso dramático de ningún tipo. Ya que comento lo de estas dos tramas, aprovecho y vuelvo a reivindicar tanto a Emmy Rossum como a Noel Fisher, que para mí son los dos MVPs claros de esta serie ahora mismo. Pero bueno, que aunque fueran esas dos tramas las que más me llegaron, en realidad no le pongo ninguna pega a la tercera temporada de la serie, que ha sabido reunir perfectamente todo lo mejor que nos han dado los Gallagher y adyacentes desde el principio.

6. Mad Men
Sé que para muchos Mad Men ya no es lo que era y ha ido cayendo un poco, pero yo estoy encantadísima con su sexta temporada (que, por cierto, he revisionado hace nada, y para lo único que ha servido es para reafirmarme aún más en esto). Me ha gustado ver más claro que nunca a Don como un personaje despreciable, no porque lo sea más que antes, sino porque ha llegado a ese punto de desgaste en el que el resto de los personajes también son capaces de verlo. He sufrido muchísimo con Pete (que, para mí, sigue siendo el héroe incomprendido de la serie) y para mí eso es bueno, que ya sabéis que me encanta sufrir con mis personajes. Y en relación con este, nos ha dado la que para mí es una de las mejores escenas de toda la serie (su conversación con Peggy) y que refleja muy bien cómo han cambiado las cosas desde que los vimos a todos por primera vez. Añadimos a todo esto que la temporada también ha tenido algún momento bastante divertido y lo entretenidísimas que eran las teorías conspiranoicas en relación a Bob Benson cada semana y ya digo, encantadísima estoy con esta temporada.

5. Treme
Vale que aún nos queda un episodio por ver, pero con los cuatro que hemos visto, creo que la temporada de despedida de Treme se merece de sobra su puesto aquí arriba. Cuando comenzó esta última temporada hace poco más de un mes me encontré con que apenas necesité medio segundo para reconectar con todos sus personajes. No importaba el tiempo que hubo entre una temporada y otra, que para mí era como si no se hubieran ido nunca. Y estos episodios, que saben tanto a despedida, me están haciendo ser más consciente que nunca de eso. Vivo la química entre Janette y Davis, veo en cada escena lo mucho que ha madurado Antoine (sin perder nunca ese punto mamarracho suyo), veo el cariño y la fuerza de LaDonna y la constante búsqueda de justicia de Toni. Y siento todas y cada una de las miradas de Delmond, y el orgullo de su padre. No importa que parezca que pase o no pase mucho, porque lo cierto es que ha pasado. En la ciudad, en los personajes, en todo, los cambios están ahí y al mismo tiempo nada deja de ser familiar y perfecto a su manera. Y por eso estoy viendo esta temporada con un cariño aún mayor que antes. Y por eso sé que voy a llorar como una Magdalena la semana que viene cuando nos quedemos sin ella.

4. The Good Wife
Y si antes hablaba de cambios sutiles, ahora toca hablar de cambios no tan sutiles, pero igualmente perfectos, con una serie que ha sido fuego durante buena parte de sus dos últimas temporadas. Cambios no tan sutiles que se complementan perfectamente con esos cambios algo más sutiles que envuelven a todos y cada uno de los personajes. Y todas y cada una de las situaciones en las que se encuentran. Y conste que sigo defendiendo que en gran parte Alicia no ha cambiado tanto como muchos dicen, sino que realmente siempre ha sido la Alicia que vemos ahora, aunque ahora se atreva a más, pero otros cambios sí que hay. Hablando de Alicia, por cierto, últimamente no soy su mayor defensora, pero dentro de la serie (no me parece especialmente coherente consigo misma), porque como personaje me sigue pareciendo absolutamente maravillosa. Por supuesto, la otra razón por las que esta serie está tan arriba en mi lista es lo bien que sabe combinar el drama con la comedia, la tensión con momentos mucho más relajados, que es algo en lo que podría dar lecciones a muchos. 

3. Southland
No sabéis la rabia que me da que esta serie sea una de las grandes olvidadas, no solo del año, sino de los últimos cinco años, cuando probablemente nos ha dado una de las mejores temporadas del año. E, in my opinion, el mejor episodio del año (Chaos, 5x09). Pero bueno, como digo, una temporada que me pareció maravillosa del primer episodio al último, muy constante y en general con unos episodios muy bien escritos. Igual que comentaba antes sobre el resto, aquí nos ha tocado ser más conscientes que nunca de los cambios y la evolución de sus personajes y de sus situaciones, a veces para bien (por ejemplo, y dentro de sus momentos algo más bajos, creo que a Lydia la hemos visto alcanzar un lugar bastante positivo), y habitualmente para dejarnos hundidos en la miseria, pero de la mejor manera posible. Ya sea a través de ese personajazo que es John Cooper o de la tragedia humana que es el pobre Sammy, hemos seguido las vidas de estos personajes y sus problemas, y cómo todo, absolutamente todo, tiene sus consecuencias. Y ojo, que viendo la serie en perspectiva ahora que ha terminado, probablemente el personaje que más destacaría es Ben, aunque a algunos igual les choque. Y es que, como ya comenté en su momento, nos han mostrado algo que no estamos acostumbrados a ver. Estamos acostumbrados a los personajes con cualidades negativas (a los que vamos entendiendo después de saber en qué se convierten) en series que se basan en guiarse hacia un objetivo, pero en el caso de Southland nos ha mostrado la conversión de ese chico encantado de conocerse pero con buenas intenciones en un personaje que perfectamente podríamos considerar un antihéroe típico si protagonizase su propia serie. Hemos visto esa evolución poco a poco, paso a paso, decisión a decisión. Lo hemos visto marcarse su propio camino hacia un lugar equivocado de forma prácticamente inevitable, pero al mismo tiempo sin ser este un objetivo claro. Y este, aunque parezca mentira, es un enfoque que no se suele ver mucho, y que aquí consiguieron aplicarlo maravillosamente. Y ya, dejo de hablar de esa pedazo de serie que es Southland, que como me líe no acabo y no llego jamás al primer puesto de mi lista.

2. It's Always Sunny in Philadelphia
¿De cuántas series podéis decir que después de nueve temporadas no solo no han perdido la chispa, sino que siguen estando incluso más inspiradas que al principio? Pues eso, no muchas. En cambio, IASIP es el ejemplo perfecto de que sí que puede hacerse y de que no existe nada mejor que saber combinar la familiaridad de unas dinámicas y unos personajes conocidos (ese saber perfectamente por dónde va a salir cada uno de ellos en cada situación consigue una camaradería entre la serie y el espectador que no tiene precio) y una originalidad constante y en cada nuevo episodio. En esta serie nunca se quedan sin ideas, y siempre son capaces de sacarse de la manga no solo burradas nuevas con las que hacernos reír, sino que también pueden ser originales en su manera de contarnos cada episodio. En ese sentido, el episodio 100 de la serie, The Gang Saves the Day (9x06), en el que se ven en medio de un atraco y cada uno desarrolla a partir de ahí su propia fantasía, es absolutamente maravilloso. Aparte, por supuesto, de divertido hasta decir basta, y hasta con algún momento bastante entrañable. Pero destaco ese episodio por destacar alguno, porque de verdad que toda esta temporada ha sido de enmarcar.

1. Girls
Pues sí, igual muchos no estáis ni de lejos de acuerdo, pero esta es mi lista, y Girls ha sido mi serie del año. Como ya he comentado alguna vez, supongo que esta es una serie que depende mucho de cómo y cuándo la veas, y de lo cercanas que te resulten las experiencias, emociones y maneras de pensar y ver el mundo que representan en la serie. Y siendo alguien a quien muchas de estas cosas le resultan tremendamente cercanas (a veces, dolorosamente cercanas) tengo que decir que no puedo más que aplaudir a Lena Dunham. Porque puede que sus problemas no sean exactamente mis problemas concretos, pero la idea está ahí. Y me muestran una parte de mí misma y de la gente de mi alrededor que no siempre estamos dispuestos a admitir, pero que es cierto que está ahí. A Girls se le pueden criticar algunas cosas (personalmente no tengo mucho que criticarle, porque de verdad que esta temporada me resultó maravillosa. Hasta puedo justificar que el TOC de Hannah resulta coherente a su manera si me dejáis un momento, con eso os lo digo todo), pero pocas series hay que resulten tan cercanas y, a su manera, reales como ella. Y de verdad que me parece muy digno de aplauso.

Y con esto termino mi lista de lo mejor del año. A pesar de que treinta series pueden parecer muchas, os puedo decir que alguna he tenido que dejarme en el tintero y me ha dolido en el alma. Un ejemplo claro es Boardwalk Empire, que no es que haya tenido una mala temporada ni mucho menos, pero que a la hora de hacer selecciones, ha tenido que quedarse fuera. Lo mismo me pasa con otras como Some Girls, Bunheads o Chicago Fire, pero que quede claro que también estoy bastante contenta con ellas. Y luego están las otras ausencias, las que no se deben a falta de espacio, sino a que han tenido temporadas, en mi opinión, bastante flojas (Downton Abbey, Dexter y, en menor medida, Homeland, os miro a vosotras). Pero bueno, con unas y sin otras, esta es mi lista, y en general la conclusión a la que me hace llegar es que hemos tenido un muy buen año. Al menos en lo que a series se refiere.

¡Saludos!

PD: Con eso de que me gusta hacer listas más que a un tonto un lápiz, estoy pensando que al final sí que me voy a animar a hacer una con lo mejor en realities. A ver si mañana la hago en un ratillo.

2 comentarios:

simequereisirsen dijo...

Me animo a comentar gracias a Southland. Totalmente de acuerdo en todo lo que dices con respecto a ella, también está entre mis diez favoritas del año. La echaré de menos.

BabyCatFace dijo...

@simequereisirsen, la vimos muy poquitos, pero todos los que la vimos la echaremos de menos, me parece a mí (nos regalaron cinco temporadas muy buenas, que no es tontería). Lo bien hecha que estaba, lo bien construidos que estaban sus personajes (y lo mucho que llegaban, eso también) y el poquito caso que se le hizo. Una pena.