27 de dic. de 2012

British, british, british

Desde que llegó septiembre (y con él las nuevas series y todas aquellas que volvían) la verdad es que estuve prestando muy poquita atención a las series británicas que iban apareciendo nuevas. No sé si será por falta de tiempo o, simplemente, por exceso de series en general, pero lo cierto es que no estuve viendo prácticamente ninguna en todos estos meses. Lo que sí que hice, de todos modos, fue ir apuntando las recomendaciones que me iban haciendo, y así ahora he podido empezar a echarles un vistazo. Porque ya que estábamos de parón y por fin tenía algo de tiempo, nada mejor que un mini-maratón british. Así que aquí van las tres series a las que les he echado un vistazo, en el mismo orden en que las vi (y que, si me preguntan, también es el orden que les daría si me dijeran que las ordenara de la que menos a la que más me gustó).

La primera que vi fue precisamente la que más recomendada me vino. Varias personas me habían dicho maravillas de Secret State, un thriller político en el que Gabriel Byrne (aprovecho para hacer una pausa aquí y decir que estoy acabando ya la tercera temporada de In Treatment, en la que me están encantando Jesse y Sunil, no le acabo de pillar el punto a Frances y las sesiones de Paul con Adele me gustan mucho, más que las suyas con Gina, con la que tenía una dinámica bastante extraña) interpreta a un primer ministro empeñado en actuar de acuerdo a los intereses del pueblo (qué cosas) incluso (o especialmente) si estos van en contra de los de las grandes corporaciones. Como digo, me vino recomendadísima, e igual por eso me resultó un poco decepcionante. A ver, quede claro que no me pareció mala ni mucho menos. Me pareció una serie bastante cuidada, con un planteamiento interesante y que en general tiene todos los elementos que deberían hacerla muy buena... y sin embargo hay algo en ella que no acaba de funcionar. A pesar de todo lo bueno que comento más arriba, me resultó totalmente imposible conectar con ella, implicarme del todo en la serie en ningún momento. Y por eso al final me dejó un tanto indiferente. 

Mucho mejor fue mi impresión de The Fear, también de Channel 4 y también de cuatro episodios, esta vez protagonizada por Peter Mullan y en la que aparece un Harry Lloyd que cada día me gusta más en todos los sentidos. Esta, que me venía mucho menos recomendada (no porque no me hubieran hablado bien de ella, sino porque me había hablado bastante menos gente de ella), nos presenta a una familia mafiosa que ve cómo su tranquilidad se ve alterada por la llegada de una familia albanesa dispuesta a causar todo tipo de problemas, todo ello complicado por la enfermedad del padre, que va perdiendo la cabeza a pasos agigantados. Como digo, de esta no sabía muy bien qué esperar, y la verdad es que la disfruté mucho. Es cierto que tiene sus fallos (por ejemplo, algunas partes de la trama me parecieron un poco cutres) y a ratos resulta demasiado convenientemente acelerada, pero en general funciona. Conseguí implicarme en los problemas de la familia y entender las inevitables consecuencias del lío en el que se habían visto envueltos. Y, sobre todo, temerlas, a pesar de ser, como digo, inevitables. En ese sentido, el final me pareció absolutamente perfecto en relación a todos los implicados. Y si bien me habría encantado ver algo más de ambos hijos (lo que no quiere decir que con lo que vemos no sea suficiente, pero el personaje de Harry Lloyd habría dado incluso para más), lo importante es que no tuve grandes problemas para conectar con ella, y para mí eso es lo fundamental. Lo que digo, que me dejó con una opinión bastante positiva.

Pero la que de verdad me ganó completamente, la que fue sin duda mi favorita de las tres, fue justamente la que me había llegado con críticas más tibias. Y es que si había leído a alguna gente decir que Some Girls estaba bien, tampoco había visto a la gente insistir tanto como con las otras dos. Esta serie, que es una especie de The Inbetweeners pero con cuatro chicas como protagonistas (y quizá un punto más entrañable) me pareció muy simpática ya desde el principio, pero para cuando acabé la temporada ya directamente les había cogido muchísimo cariño a todas ellas. Entre lo adorable que es Viva, lo tonta y entrañable y divertidísima que es Amber, lo burra que es Holli y lo absolutamente genial que es Saz (que desde ya es mi nuevo personaje favorito) me reí un montón en todos sus episodios, y no puedo hacer otra cosa que recomendarla.

En fin, de momento hasta aquí mi mini-maratón british. De momento no tengo ninguna otra novedad británica a la que echarle un vistazo, pero acepto recomendaciones.

¡Saludos!

PD: El especial de Navidad (por llamarlo de algún modo) de Downton Abbey me dejó impresiones mezcladas y contradictorias. Por un lado hubo unas cuantas cosas que me gustaron (mi pobre Thomas tiene una escena muy lovely, por ejemplo. Y Lady Mary estaba on fire. Y ver a Matthew sin ir repeinadísimo siempre es un sí), pero también otras que simplemente me sobraron (todo lo que tenga que ver con Anna y Bates o el completamente innecesario drama de los escoceses). Además, sin que me pareciera malo el episodio en sí mismo, sí que es verdad que la hora y media que dura se me hizo un poco eterna.

3 comentarios:

Warren Keffer dijo...

"In Treatment, en la que me están encantando Jesse y Sunil, no le acabo de pillar el punto a Frances y las sesiones de Paul con Adele me gustan mucho, más que las suyas con Gina, con la que tenía una dinámica bastante extraña)"

A mí me pasó exactamente lo mismo. Frances no lleva a ninguna parte, los otros dos mucho mejor, pero era Adele a la única que esperaba con entusiasmo. Pero en general esta temporada para mí pierde bastante con respecto a las anteriores. Se nota un huevo que ya no tenían la referencia de la serie original.

Tengo pendiente The Fear y Secret State, que las últimas miniseries británicas que he visto me han gustado todas: Inside Men, Public Enemies, e incluso la irregular The Shadow Line.

jasev dijo...

El problema de "Secret State" es que es demasiado corta para toda la trama que tiene. Todo parece suceder demasiado deprisa, aparecen personajes secundarios que abren tramas de las que nunca volvemos a saber nada y la evolución de los personajes y las situaciones es demasiado apresurado para resultar creíble.

Lo mejor de la serie, con diferencia, Gabriel Byrne. Un actorazo como la copa de un pino.

BabyCatFace dijo...

@Warren, lo de In Treatment de la tercera sí que es verdad. Me gustó mucho, pero es verdad que pierde respecto a las anteriores. Aunque ya digo que las sesiones de todos en general me gustaran (y las menciones a Survivor en las de Sunil son un detalle genial que tiene todo el sentido del mundo, por cierto), excepto el meh que fue Frances.
Por cierto, ya que nombras Inside Men, justamente la acabé ayer, y me da pena, porque hay algo en lo que no acaba de convencerme y no sé decir el qué. En teoría lo tiene todo (empezando por buenas actuaciones y acabando precisamente por una resolución de la historia bastante coherente y no tan típica), pero me dejó con la sensación de que en unos meses no voy a ser capaz de recordarla. Ojalá me equivoque, eso sí.

@Jasev, lo que dices de Secret State puede ser. Lo curioso del caso es que son tantas cosas que intentan meter en tan pocos episodios que al final no acaba de funcionar del todo ninguna (sin que la serie sea ni mucho menos mala). Igual habría sido tan sencillo como intentar sobrecargarla un poco menos para poder conectar mejor con ella.