7 ene. 2008

Al fin y al cabo, solo somos críos...

Actualización corta. Muy corta, de hecho, pero hoy me queda poco tiempo y quiero aprovechar buena parte de él en seguir leyendo En el Principio fue la Oscuridad, primera parte de Príncipe de Nada, que estoy prácticamente devorando. Ya comentaré cuando lo termine, pero leídas exactamente 350 páginas, solo puedo decir que es muy recomendable, aunque tal vez no para todo el mundo.

Volviendo al tema de esta pequeña actualización, diré que hay bastantes motivos concretos y reales por los que he decidido publicar esta entrada. Normalmente, estas pequeñas cosas han ido apareciendo separadas unas de otras en el tiempo... Pero estas navidades han decidido que tal vez era más divertido juntarse todas; llegar de la mano. Y así ha sido. No es una persona concreta la que me hace escribir esto, que quede claro. Ni una sola situación. Son muchas personas: soy yo y mil más. Son muchas situaciones diferentes pero iguales en esencia.
Muchos de los que leéis esto y me conocéis, sabréis seguramente de alguna de ellas. Algunos, tal vez de varias. Dudo mucho que alguien sea capaz de conocerlas todas, pero da igual, porque todas se reducen a lo mismo: no somos más que niños asustados y egoistas, demasiado temerosos de no tener razón, o la posibilidad de tenerla. Por eso criticamos. Por eso mentimos. Por eso nos arrastramos intentando hacer creer que no lo hacemos. Por eso decimos mil tonterías. Por eso hablamos de cosas en las que no creemos. Por eso queremos lo que no queremos.

Y es que, al fin y al cabo, solo somos niños. Todos y cada uno de nosotros.

¡Saludos!

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