19 mar. 2007

¿Tan solo un recuerdo?

Hoy ha sido un día extraño... o más bien una tarde extraña. No sé exactamente la razón, pero todo aquello en lo que he estado pensando (que no ha sido demasiado, la verdad, porque sólo un par de ideas han estado dando vueltas por mi cabeza) estaba relacionado con la muerte. Me explico, no eran ideas suicidas ni nada parecido, ni ideas que me hayan hecho pasar la tarde entera acojonada perdida. Más bien ha coincidido que me ha dado por pensar en la interesante vida de Oscar Wilde, y cómo no, eso me ha llevado a pensar que su final fue bastante digno de cualquiera de sus personajes. En fin, algún día escribiré una entrada dedicada en exclusiva a Oscar Wilde, pero hoy no. Y es que después, o mientras, que normalmente suelo pensar en varias cosas a la vez, se me ha ocurrido una idea (bastante típica-tópica, para qué negarlo, aunque no ocurra lo mismo con el modo que voy a tener de desarrollarla) para un relato corto. Y sí, tenía que ver con la muerte... aunque también con el paso del tiempo, con cómo cambia la gente. Nada, tal vez acabe escribiéndolo también aquí, pero de nuevo digo que estas cosas las dejaré para otro día, que hoy aún tengo demasiado que hacer.
Así que, cuando al llegar a casa ha sonado el teléfono, no he podido más que pensar que algo malo había pasado... y cuando he escuchado la voz de mi tía, antes de que dijera nada, ya sabía lo que iba a decir. No era nada inesperado, porque el tío de mi madre llevaba enfermo bastante tiempo, y realmente tampoco es demasiado impactante (para mí). Quiero decir, mi tío (el tío de mi madre, vaya) lleva muchos años siendo simplemente una idea. No llegué a conocerlo (por supuesto, lo conocí en persona, y tengo miles de regalos suyos y demás, a lo que me refiero es a que cuando era pequeña no era demasiado consciente de nada) , aunque ahora solo puedo pensar que me hubiera gustado haber hablado alguna vez con él, que me hubiera contado algo sobre ese país en el que vivió tantos años y que a mí me encantaría conocer (Japón, para que nos entendamos).
En fin (y para acabar), es curioso pensar cómo una persona puede ser tan solo una idea, un recuerdo. Aunque bien pensado, yo misma preferiría ser recordada como una idea, antes de ser olvidada por completo.

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