25 jun. 2012

Segundas oportunidades



Seguro que a muchos nos ha pasado lo mismo, eso de empezar alguna serie varias veces antes de pillarle el truco. Bueno, no sé si a muchos, pero desde luego que a mí me ha pasado. Por ejemplo, el caso más exagerado (y me duele decirlo, porque este año ha tenido una de mis temporadas favoritas) es el de 30 Rock, serie que tuve que empezar tres veces y abandonarla en las tres ocasiones antes de llegar al quinto episodio. Y, sin embargo, al cuarto intento me vi todas las temporadas del tirón hasta ponerme al día y, lo dicho, ahora mismo me encanta, y adoro prácticamente a todos sus personajes.

Algo parecido, aunque en menor medida, me pasó con Will & Grace, aunque en este caso se debió más bien a que lo poco que había visto de ella había sido algún episodio suelto que había pillado por la tele de casualidad, con ese doblaje tan horroroso y que tira tanto para atrás. Así, una vez conseguí superar semejante trauma (más o menos), consiguieron convencerme para que me viera el primer episodio. Y no es que me pareciera malo, en realidad, pero claro, recordaba lo que había visto y simplemente me daba muchísima pereza continuar. Así que ahí se quedó hasta que este año me vi todas las temporadas del tirón. Y, oye, tendrá sus altibajos, pero en general es una serie bastante entretenida, con unos cuantos momentos bastante inspirados. Y con la grandiosa Karen Walker, claro está.

Con Lost me pasó que la empecé dos veces (la primera de ellas sin pasar del segundo episodio), y a la segunda vez me obligaron a seguir... hasta que a partir del episodio 11 (no me preguntéis qué es lo que pasaba en el episodio, porque no lo recuerdo, pero sé que es el primer episodio que me gustó de la serie) empezó a gustarme. Y así seguí durante varias temporadas bastante enganchada (sí, en serio, lo admito), hasta que llegó la quinta temporada y se me pasó el efecto fan (o será que de verdad empeora a partir de ahí y antes era maravillosa y estupenda, que todo puede ser... y no me apetece volver a verla para comprobarlo). Visto así, en perspectiva, en realidad me compensa más o menos el haberle dado una segunda oportunidad, porque fueron dos temporadas y media que no me gustaron, y otras tres y media que sí, así que el balance es positivo. Y, además, tengo que admitir que me lo pasé pipa criticando las últimas temporadas, y que solo por lo que me reía luego comentándolos, merecía la pena verme los episodios... aunque no me gustaran. Pero bueno, eso de ver series que no te gustan para criticarlas después (y que conste que no es algo que suela hacer, salvo en muy contadas ocasiones. Como en Lost, porque ya que estaba, pues terminaba la serie, y más recientemente con The Big C, vaya usted a saber por qué) da para otro tema y otra entrada completamente distinta, así que mejor sigo con lo que estaba diciendo.

Y lo que estaba diciendo viene precisamente a que este fin de semana le he dado su segunda oportunidad a una serie que el verano pasado intenté ver, y que acabé abandonando a mitad de temporada, y que no es otra que Suits. Me acuerdo de que estaba todo el mundo comentando lo entretenidísima que estaba siendo su primera temporada y yo que seguía viéndola por inercia. No me disgustaba (bueno, en realidad Gabriel Macht sí que me daba bastante grima, y su personaje me tiraba bastante para atrás. Ah, y además no me cae bien Gina Torres. Y sí, he visto y me encanta Firefly, pero esa mujer me cae mal, de forma totalmente irracional y sin explicación lógica ninguna), pero tampoco me decía más. Así que la seguí viendo por inercia, hasta que me dio pereza hacerme con el séptimo episodio y ahí se quedó abandonada. El otro día, en cambio, en un pronto de los míos, decidí que me apetecía seguir con ella, y como más o menos recordaba esos seis episodios que vi (tampoco es que tengan demasiadas cosas de vital importancia que recordar) seguí con el séptimo... y ayer justo acabé la primera temporada. Y tengo que darles la razón a los que decían que era muy entretenida, porque eso es precisamente lo que me ha parecido. No es que sea la mejor serie del mundo, y sigue teniendo cosas que no me gustan (sigue sin convencerme Harvey, aunque ahora ya no tengo claro si es cosa del personaje o de la grima tan total y absoluta que me da Gabriel Macht), pero en general los episodios para echar el rato están bastante bien.

Que no quiero decir con esto que haya que darle una segunda oportunidad a toda serie que te pongan delante y que te tire para atrás en el primer intento, ni mucho menos. Es decir, jamás fui capaz de pasar del segundo episodio de Prison Break y dudo muchísimo que algún día vuelva a intentarlo (then again, todo es posible y yo con estas cosas cambio de opinión más que de camisa), por ejemplo. Pero sí que es verdad que muchas veces la opinión que tenemos de una serie cambia completamente dependiendo del momento en que nos pille, y de la actitud con la que nos enfrentemos a ella. Y de ahí que unas cuantas de estas segundas oportunidades puedan descubrirnos cosas que a lo mejor nos encantan y que nos habríamos perdido de otro modo.

¡Saludos!

PD: Ahora que comentaba lo de The Big C, creo que después de verme toda esta última temporada entera me he ganado el derecho a escribir una entrada dedicada casi única y exclusivamente a insultar a Cathy y, por extensión, a Laura Linney.

3 comentarios:

Pieman815 dijo...

Siempre he sido de la opinión de que cada serie tiene su momento, un momento en el que haces click y aunque no te gustara antes, aciertas y es el momento adecuado.
Me ha pasado con Buffy, hasta que fui capaz de continuar con su 2ª temporada.
Me ha pasado con Doctor Who, cuando supe superar ese episodio piloto.

Y espero que algún dia me suceda con Galactica, con la que lo he intentado repetidas veces, y nada, no me engancha ni un poco.

martinyfelix dijo...

Karen Walker está en el olimpo de personajes de series de toda la historia. Sus "Rosariooo!" son muy grandes.

Eso de encontrar el momento oportuno para ver una series es clave. Yo ahora casi no soporto ver series de institutos porque estoy hasta las narices del mío, así que como para ver otros. Dentro de unos años no les tendré tanta tirria y lo sé.
Pero vamos, que no es solo eso, puedes ver algo y que no te disguste pero que tampoco te animes a continuar con tal serie. A mi me pasó con Mad Men, que la empecé tres veces antes de ponerme a verla en serio.

BabyCatFace dijo...

Pieman, ay, el piloto de Doctor Who. Yo también tuve que darle una segunda oportunidad a partir de ahí (aunque al final los cutre maniquíes tienen su encanto). Con Galactica justamente estoy esperando a ver si algún día me da un pronto de estos de decir de ponerme a verla, porque de momento no me llama para nada.

Martinyfelix, Karen Walker es grandiosérrima. Soy incapaz de leer/escribir "It's funny because it's true" y que en mi cabeza no suene con su voz. Lo de las series de instituto es muy típico, también. A mí no empezaron a llamarme tanto hasta que acabé.