24/1/2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (II)

Esta semana vuelve una de las series que espero con más ganas, Skins. Concretamente, se une a la ya de por sí saturada noche de los jueves (es decir, la de los viernes/sábados/domingos (dependiendo del plan) para mí, que evidentemente me llegan los capítulos de las series con un día de retraso (bueno, técnicamente unas horas, excepto los de Friday Night Lights).

El caso es que con ella vuelve precisamente el personaje que me animó (a su manera, es decir, sin quererlo) a hacer estas entradas, creadas única y exclusivamente para poner verdes a los personajes que me resultan más molestos :P. Porque yo lo valgo, que para eso es mi blog.

Y simplemente no podía iniciar esta nueva temporada sin meterme con él un ratito.

Así que aquí van los cuatro de hoy:

Freddie (Skins)
Mira que Skins es una de esas series que tiene unos personajes prácticamente redondos, y probablemente la que tenga más personajes épicos (esa Cassie, tan condenadamente adorable, por ejemplo) de todas las series teens que sigo ahora mismo, pero con este chaval no hubo manera. Y es que no puedo con él, no hay absolutamente nada que no me resulte molesto. De lo que hace, lo que dice. O de él en general, resumiendo.
Él solito reune todas las características que afortunadamente se ahorraron en los demás. Juzga a todo el mundo, mira por encima del hombro a todos los demás. Como si él fuera la cosa más madura del planeta.
Me sacaba de quicio cada vez que se peleaba con Cook. Me sacaba de quicio cada vez que se metía con su hermana (que vale que lo de su hermanísima es de traca, pero tampoco anda él en buen sitio para andar juzgando). Me sacaba de quicio cada vez que intentaba manejar a JJ y ponerlo de su parte, y disfruté como una enana cuando JJ les deja las cosas claras, tanto a Cook como, sobre todo, al petardo de Freddie. Y me sacaban de quicio sus aires de nene profundo, maduro y tan por encima de todos los demás y sus niñatadas.
En ningún momento logré entender qué leches podía ver Effy en él. No es solo que el chaval sea profundamente estúpido, es que además es feo de narices, pero encima lo ponen de centro del universo en la serie, en el centro del universo de la mayoría de las fangirls.
Aparte de todo esto, parece que el chico le tiene manía a la lavadora. Porque yo estoy convencida de que si algún día meten la ropa que lleva en una, se deshará... O si no, que me expliquen. Con lo remonos que van otros personajes en esta serie y lo mal y sucio que me lo visten a este. Vamos, si yo creo que su ropa gana en suciedad al gorro de Sid.
Eso sí, al menos una cosa hay que admitir: el nene tiene a ratos buen gusto musicalmente hablando: tiene música de la Velvet Underground.

Tara (True Blood)
Lo de Tara, en cambio, es distinto. Es distinto porque, mientras que lo de Freddie fue odio a primera vista, Tara en un principio me ganó. No en un principio principio, ya que cuando empezó la serie, aún no tenía muy claro si me caía bien o no. Pero poco a poco, los guionistas trabajaron con el personaje, le dieron tramas, le dieron profundidad. Y le dieron interés. Al final de la primera temporada era uno de mis personajes favoritos, y su relación con Sam me pareció un acierto en todos los sentidos.
Claro que en la segunda temporada los guionistas perdieron el Norte y todo lo que habían conseguido en la primera se fue al traste. El papel de Tara durante esta segunda temporada fue pasearse de un lado a otro, sin hacer otra cosa que demostrar que es profundamente tonta. Primero con Maryann. Después (y sobre todo) con el petardo de Eggs, personaje al que me pasé toda la temporada deseando que se lo cargaran como fuera, pero que se lo cargaran.
Por eso, Tara pasó, en solo una temporada, de ser un gran personaje a ser una tía petarda que sobraba en pantalla.
Espero que para la tercera temporada salga algo menos. Porque después de lo que hicieron con ella, difícilmente tiene arreglo.

Piz (Veronica Mars)
Con este personaje hay dos cosas que conmigo ya hicieron que dejara de funcionar desde el primer momento. Por un lado, Chris Lowell. No digo que no sea una estupenda persona, porque no lo sé, no lo conozco de nada. Pero sí digo que deberían buscarle otra profesión. Yo siempre lo he visto con la misma expresión, con esa cara de pasmao relativamente buenazo, pero supuestamente mono (tampoco es que le pille la gracia a este chaval. Por eso me hizo muchísima gracia en Private Practice cuando el entretenimiento oficial consiste mirarlo O.o). Y a mí eso me mata.
Y por otro, el propio personaje, que precisamente era así: con la profundidad de un charco.
Eso unido a que el personaje en sí tampoco pintaba demasiado en la serie, la verdad es que no le hacía ningún bien. Ninguna de sus tramas fue imprescindible durante la tercera temporada, y probablemente la serie no se habría resentido, sino más bien al contrario, de habérselo quitado de en medio.
Por no hablar de su relación con Veronica, que no tiene por dónde cogerla. Especialmente con el historial de la propia Veronica. Incluso Duncan, que vale que tampoco era nada del otro mundo, puede decirse que jugaba en otra liga. Troy, que la verdad es que me hacía mucha gracia, también estaba bastante por encima. Leo, con esa voz, le gana por goleada (aparte de que era un cielo, pero al menos no era tan aburrido). Y, por supuesto, compararlo con Logan es bastante ridículo, porque el primero le daba mil vueltas, en interés, personalidad y absolutamente todo (si incluso era más mono, y eso que a mí Jason Dohring me parece bastante feo. Eso sí, me lo paso pipa cada vez que veo una entrevista suya; tiene pinta de ser simpático).
Por eso el triángulo raro que se sacaron de la manga con Logan-Veronica-Piz no había por dónde cogerlo.
Y por eso se debían haber librado de él en el momento en que pisó Neptune.

Susan (Desperate Housewives)
(Y sí, por si alguien se lo pregunta, la foto está elegida a posta)
Otra petarda de la vida, solo que esta es incluso más molesta. Porque es chillona y cansina. No me gusta cómo actúa Teri Hatcher, que, especialmente en este papel, parece más bien que esté haciendo una imitación de sí misma más propia de Mad TV.
Y el personaje en sí tampoco da para más. En un principio se dedicaron a explotar lo patosa que es y lo desastre que es para todo. Y lo siento, pero cansa y mucho. Una cosa es ponerlo de vez en cuando, o llevarlo de forma que haga gracia. Y otra muy distinta es llevarlo a niveles de vergüenza ajena que solo es capaz de manejar con gracia Michael Scott.
Pero es que cuando intentan darle tramas algo más serias es incluso peor. Porque entonces la transforman en la Izzie Stevens de Wisteria Lane, con el mismo tipo de reacciones y las mismas pataletas.
En fin, que yo hace tiempo que me pregunto qué leches pinta su personaje en la serie y por qué no se la han quitado de en medio hace mucho.
Porque tiene delito que un capítulo, como el "If..." con el que volvió la segunda mitad de esta temporada, tan redondo para todos los demás personajes, les saliera tan sumamente malo y aburrido en su parte del capítulo.

Y esto es todo por hoy, que mañana toca examen y aún me quedan unas cuantas cosas que mirar.

¡Saludos!

23/1/2010

Si decimos que FNL es diferente, es por cosas como esta

La semana pasada, dos series me dejaron temblando. Ambas iniciaron, cada una a su manera, una de esas tramas que los guionistas se empeñan en seguir explotando una y otra vez y que, sin embargo, las cadenas (al menos en abierto) no se atreven a explorar y tratar de una manera relativamente coherente.
Por un lado, nos enterábamos en Friday Night Lights de que Becky estaba embarazada. Por otro, era Maya, la hija de Sam y Naomi cuando se acuerdan de ella, la protagonista de exactamente la misma trama en Private Practice.

Como digo, me quedé temblando, porque la experiencia me dice que el miedo de las cadenas y el querer ser políticamente correctos, a menudo en exceso, hace que este tipo de tramas no funcionen y que sean un absoluto desastre. La simple mención a la posibilidad de que tal o cual personaje se plantee abortar ya es meterse en terreno pantanoso, así que muchas veces lo que se hace cuando el bebé molesta en la trama (porque molesta, que el meter niños en la serie puede quedar gracioso, pero al final nadie sabe qué leches hacer con ellos) consiste en tirar a la pobre embarazada por las escaleras. O similares, pero creo que se me entiende.

También tengo que admitir que, aunque me diera bastante miedo lo que pudiera pasar en ambos casos, a Friday Night Lights le di desde el principio un voto de confianza. Porque si hacemos como que su segunda temporada no existe, me parece una serie redonda en el tratamiento de los personajes.

Decidí ver ambos empisodios seguidos, el uno detrás del otro, ayer por la noche. Por curiosidad, por ver cómo dos series tan distintas trataban el mismo tema. Por ver cuál de las dos se desenvolvía mejor.

Está claro que Friday Night Lights ganó por goleada. Por sí misma ya es una serie bastante superior a Private Practice (a estas alturas, creo que habría abandonado la serie esta temporada, después de darle muchas oportunidades de más, de no haber sido por el personaje interpretado por Michael Patrick Thornton, que no solo está estupendo, sino que además, como personaje, es un soplo de aire fresco que le hacía falta a la serie como respirar, después de que a Charlotte fuera abducida), y de nuevo quedó demostrado aquí. A pesar de ser Friday Night Lights, lo que quiere decir que ya de entrada tampoco me esperaba una chapuza, me sorprendió para bien. Y es que se dejaron de melodramas surrealistas y de idas de olla culebronescas y trataron el tema como han tratado cualquier otro en esta serie.
Mira que a Becky no la había acabado de ver, pero en este capítulo fue un gran personaje y Madison Burge estuvo impresionante. Y no solo ella, sino todos los demás, así como la forma en que decidieron desarrollar la trama. Ella, junto con los guionistas, consiguió que en cierto modo te metieras dentro del capítulo. Ella tenía que decidir, y pedía consejo (cómo no, a Tami Taylor, estupendísima Connie Britton, como siempre). Tami le exponía sus opciones mientras se preguntaba qué es lo que habría hecho si hubiera sido Julie. Su madre, por su parte, quería que abortara (y simplemente a través de un par de escenas, sabemos más de Becky y su madre que a través de lo que nos han dicho en todo lo que va de temporada) y ella no sabía qué hacer, aunque sí que ninguna de las decisiones que tomara iba a ser totalmente correcta. Hasta que al final, después de darle muchas vueltas, toma una decisión ("I can't") y finalmente aborta. Toda la trama, eso sí, cerrada por lo que más me gustó del capítulo: esa conversación con Luke (otro que cada día me gusta más, por cierto) por teléfono.
Después de la escena de Luke con sus padres, estoy segura de que la trama dará para más todavía. Yo, por mi parte, les doy mi visto bueno, porque viendo cómo llevaron este último capítulo, confío totalmente en los guionistas de esta serie.

En el lado contrario tenemos a Private Practice, que a pesar de sus buenas intenciones (que ahí estaban, en serio, y hay un par de momentos bastante salvables del capítulo), acabó convirtiéndose en un panfleto antiabortista donde importaban un pimiento los personajes y la coherencia interna. Claro que esto es una serie de Shonda Rhimes, estas dos no son precisamente elementos fundamentales en sus series. El caso es que transformaron a Naomi en una caricatura, más aún de lo que es habitualmente. Mientras que la reacción de Sam fue más racional, más de acuerdo con el personaje (claro que a mí me da igual en este sentido; lo único que me gusta de Sam es precisamente Taye Diggs, por motivos evidentes), Naomi, a la que ya habíamos visto en otros capítulos subiéndose por las paredes ante la simple mención a la opción de practicar abortos en la clínica, obliga a Maya a abortar. Vale que es una reacción como cualquier otra, y que no digo que no sea relativamente realista (que anda que no hay casos). Pero el hecho de que necesitaran a ese personaje para darle cierto sentido al capítulo, no quiere decir que darle otra vuelta a la peonza que es Naomi le haga ningún bien.
Y si bien no me sorprendió la resolución y me pareció incluso coherente con el personaje (mira que sale poco Maya, pero en ese sentido está relativamente definida y estaba más que claro que iba a tener el niño), también es verdad que me pareció muy ridícula la forma en que la llevaron a cabo. Como de anuncio. Como... de panfleto. Por eso Private Practice suspende y Friday Night Light se lleva el sobresaliente.

¡Saludos!

PD: Por cierto, y hablando de Shondita, ayer me vi también el capítulo de Grey's de esta semana, en el que salía la petarda de la Heigl. Estoy deseando que cierren de una puñetera vez y definitivamente todas sus tramas y que pueda dejar para siempre la serie. Está claro que el personaje está quemado (lleva quemado desde finales de la segunda temporada). Está claro que Heigl no quiere seguir en la serie. Y está claro que nadie sabe exactamente qué hacer con su personaje.
El capítulo de ayer dejó las cosas bastante preparadas para su salida y sacó un poco al personaje de Alex del pozo en el que había caído con su trama de la temporada pasada. A ver si lo reaniman al pobre, que echo de menos al Alex de las primeras temporadas.
Si es que no he visto a nadie desaprovechar personajes de una forma tan cutre como Shonda Rhimes. En Private Practice ya se sabe lo que ha pasado: ahora mismo los únicos soportables son Pete (y porque sale poco. Por cierto, que yo desde que me enteré de la edad que tiene Tim Daly alucino cada vez que sale), Violet (aunque está en la cuerda floja, después del desastre que pudo haber sido tras el final de temporada, algo es algo) y el médico nuevo que comentaba antes.
En Anatomía prefiero no comentar. Si el año pasado me pareció un acierto la incorporación del personaje de Owen, ahora está claro que no saben qué hacer con él (aunque ver a Kevin McKidd se agradece, coste).

19/1/2010

Los 100 de HIMYM

La semana pasada HIMYM emitió su capítulo número 100. Como últimamente HIMYM es una de esas series que me tomo con bastante calma, tardé un poco en ponerme a verlo. Y por culpa de exámenes varios y líos de apuntes, no he podido dedicarle una entrada hasta ahora.

No voy a mentir: no me uno al montón de gente que últimamente sale hasta de debajo de las piedras criticando HIMYM y el bajón que ha pegado. Lo que no quiere decir que, pues eso, no me la esté tomando con más calma últimamente. Aunque me gusten sus capítulos y en general se me pasen volando. Es simplemente que al principio, y probablemente hasta que se acaban asentando del todo, cojo las series de forma bastante obsesiva, (Glee, ¿alguien? :P). Si después sobreviven, me siguen encantando y las disfruto igualmente, aunque con más calma. Si el subidón del principio no se mantiene, poco a poco van desapareciendo. Y las hay que ni siquiera el que sean series nuevas les sirve de nada, que tendré poco criterio, pero preferiría no tener que ver más FlashForwards de la vida.



El caso es que a lo mejor es mi culpa, por ver HIMYM como una serie más, entretenida y con buenos momentos. En ese sentido, además, debo admitir que bastante regular (en el buen sentido, no en el malo), con lo que no, no soy capaz de ver ese gran bajón que dice todo el mundo. Es decir, por supuesto que tiene episodios bastante sosos, pero es que esos episodios llevan ahí desde el principio, salteados entre otros simplemente épicos. Igual ocurre en esta temporada que, por cierto, a mí me está gustando precisamente algo más que la anterior. Pero lo dicho, igual es que yo soy la rara.

Teniendo todo eso en cuenta, la serie sigue dando unos episodios la mar de simpáticos. Quizá no tan repletos de momentos épicos como al principio, pero creo que eso era algo que se podía anticipar ya desde entonces. Al principio, y es lógico, explotaba al personaje de Barney, que era prácticamente LA razón para ver cualquier episodio. Barney era (y es) un gran personaje, y Neil Patrick Harris un actor al que adoro muchísimo. Lo que no quita para que tuviera todas las papeletas para sufrir un cierto desgaste conforme avanzaran las temporadas y las tramas y se fuese exprimiendo. Ahora mismo sigue dando algún momento muy bueno, pero al menos a mí me pasa que ha llegado a un punto del que creo que ya no se va a mover mucho más. Mientras se mantenga ahí, no me quejaré, sigue sin ser mal personaje, pero no da nada nuevo. Y es que en cualquiera de los últimos episodios, precisamente Lily, a la que me costó bastante pillarle la gracia, le roba el protagonismo continuamente, al menos en lo que a mí respecta.

Pero, como digo, no creo que necesariamente todo esto la convierta en una mala serie (y, por Om, mil veces mejor que el bodrio de Two And a Half Men, que ya he intentado verla hasta después de venir de juerga, a ver si así entraba mejor, pero no, me parece infumable y no hay nada que vaya a hacerme cambiar de opinión). Toda esa sobreexplotación de los personajes y sus situaciones va muy relacionado (básicamente es lo mismo, solo que con el tema), con la excusa de la serie. Con la madre, por supuesto.

Una de los argumentos que saca la gente cuando critica HIMYM es que no hacen más que darle vueltas al dichoso temita. Que si ahora sale la amiga, que si ahora el paraguas, que si ahora esto, que si ahora lo otro... pero que nunca lo van a decir, pues se acabaría la serie. Y yo digo... Ya, bueno, ¿y? A mí la verdad es que la madre es lo que menos me importa de HIMYM. Quizá sea que tampoco quiero andar buscándole tres pies al gato y me conformo con que me entretengan y con que metan algún guiño curioso de vez en cuando.



¿Que ha empeorado desde el principio? Pues puede, no lo sé. La verdad es que los capítulos del principio ahora mismo los tengo bastante olvidados, así que no sabría decirlo exactamente. Pero es que yo creo que lo que debería tenerse en cuenta es que por narices tenía que sufrir un desgaste importante, en los personajes, las tramas y los guiños varios. Cinco temporadas son muchas temporadas para mantener unas bases tan reducidas como las que son necesarias en una sitcom. O si no, y sin intentar hacer comparaciones, porque Friends sigue siendo, al menos de momento, mi sitcom favorita, que levante la mano quien opine que en la segunda nunca jamás se notó el desgaste de absolutamente todos los personajes a medida que avanzaba la serie (sin ir más lejos, a mí Ross y Joey me resultaron bastante insufribles ya antes de la quinta temporada muchas veces, a pesar de que en conjunto la serie me gustase). Pues eso.

Pero bueno, que me voy del hilo, que yo quería hablar del episodio 100 (al menos un par de líneas xD) y al final estoy hablando de cualquier otra cosa. Claro que quizás de eso se trata. No puedo resaltar el episodio 100 por encima de los demás, ni por debajo, ni por ninguna parte, porque en líneas generales para mí sigue siendo una serie muy regular (altibajos incluidos, coñe :P).
Sí tuvo sus diferencias y sus "eh, este es el episodio número 100, a ver si se nota". Volvieron a hacer un episodio casi completamente centrado en Barney y sus idas de olla particulares. Y estuvo correcto, sin más.



Claro que no podían hacer un episodio 100 sin su algo especial (y más teniendo en cuenta que esta es una serie que ya de por sí, y sin episodios numerados concretos ha tenido unos momentos especialmente memorables). Y ahí está su momento musical, del que no pondré vídeo porque vía YouTube solo se pueden poner mirrors y me resulta bastante mareante, pero que supongo que ya habrá visto todo el mundo.
Y lo tengo que admitir, a diferencia de Casciari, con el que tiendo a coincidir en nada y menos, todo sea dicho, a mí me ponen un número musical y ya me tienen ganada totalmente. Aunque sea simplemente por esa última parte del episodio, para mí mereció la pena. Y fun y pin.

Y hasta aquí mis desvaríos (bastante inconexos, además) sobre HIMYM.

¡Saludos!

PD: Sin irme del todo del tema, comento un par de cosillas sobre NPH. Por un lado, la semana que viene estará de jurado invitado en Idol (esta semana estará Kristin Chenoweth, por cierto). Sí, esta edición la estoy viendo, así de mal estoy. Pero es que sabiendo que la gran Ellen estará en el jurado y que es la última temporada de Simon Cowell, no me la podía perder. El caso, que vuelvo a desvariar, que la semana que viene andará NPH por ahí.
Y, por otro lado, también andan intentando que participe en uno de los nuevos episodios de Glee. Más concretamente en el dirigido por Joss Whedon (OMG, Glee, Joss Whedon y NPH en el mismo capi *_____*). Aún no es seguro, porque la CBS, donde se emite HIMYM tendría que dar su aprobación. Al menos, al ser ambas producciones de la FOX, esa barrera se la quitan de en medio. Yo, por mi parte, ando con los dedos cruzados, a ver si hay suerte y no les ponen muchas trabas, porque la verdad es que me encantaría.
PD2: Y ya sí, totalmente fuera del tema, esta noche me veré el piloto de Life Unexpected a ver si merece la pena. Supongo que más adelante comentaré algo, aunque ya veré cuándo, que sigo sin tener ni idea de lo que es el tiempo libre.

10/1/2010

Y vuelta a empezar

Hoy iba a poner a caldo a otra tanda de personajes insufribles. Iba a incluir a Caroline, de Dollhouse, que siempre me ha parecido una petarda. El problema es que después del capi del viernes (por cierto, buen capítulo… ¡Y Whedon lo ha vuelto a hacer! ¿Qué tiene este hombre en contra de la felicidad? No es que me vaya a quejar, que me pilló por sorpresa (seh, así de simple soy, que me veo venir el final pero la escena típicamente Whedon no me la veo venir) y me encantan estas cosas… Pero no me gusta que hagan sufrir al pobre Topher. Que luego el pobreto se rompe y da mucha pena…), la chiquilla no me cae tan mal. Con lo que voy a dejarlo para más adelante, mientras decido si Caroline me cae bien o mal.

En fin, se acabaron las vacaciones. Mañana ya toca volver a estar en pie antes de las 7 de la mañana. Y, si bien eso es obviamente malo, algo bueno tenía que tener. Por eso, al menos me puedo conformar con saber que por fin acaba el parón navideño. Que no sé si lo había dicho ya, pero odio los parones con toda mi alma.

Ya esta semana volvieron mis dos series del domingo. Por un lado, Brothers & Sisters, con más de lo mismo y un intento desesperado de redimir al petardo de Ryan. Y es curioso, porque han conseguido que, si bien me sigue pareciendo un petardo, al menos lo comprendo levemente. Y, por otro lado, volvió Desperate Housewives. La verdad es que este capítulo tampoco lo esperaba con tantas ganas (después de las mil pistas que coló el propio Cherry, estaba bastante claro quién vivía y quién no), pero resultó ser un capítulo bastante emotivo. Me sobraba, como siempre, la imbécil de Susan, que ni siquiera sé qué leches pintaba en toda la trama. Pero eso lo compensaron con la pedazo de trama de Lynette (estupenda Felicity Huffman). A mí además me gustó bastante la trama de Gaby. Y la de Bree, pues a ratos (no los perdono por dejar vivo al cansino de Orson, pero algo es algo).
El miércoles volvió Cougar Town, que ha sabido hacerse su hueco (la serie es lo que es, y por eso mismo se hace entretenida). Esta semana, además, venía con Lisa Kudrow de la mano (tengo la teoría de que todo ha sido cosa de Courteney Cox para dejar ver lo estupendísima que está ella, porque en comparación gana por goleada :P). Y ese mismo día volvió Modern Family, con más de lo mismo. Me gusta esta serie, pero es eso, más simple que el mecanismo de un chupete. También Friday Night Lights reapareció en pantalla. En un capítulo que se centró mucho en Julie y Tami, cuya relación, por cierto, cada día me gusta más (claro que me encanta en general toda la familia. Y si no, que levante la mano quien no viera en ese principio del capítulo una escena normal y corriente en casa… ¿Nadie, no?).
El viernes, por su parte, volvió Dollhouse en su tramo final. El capítulo, como los anteriores, me pareció estupendo (no a la altura de The Attic, pero igualmente muy bueno). El giro final se veía venir, simplemente por un asunto de coherencia interna. Pero precisamente por eso estuvo bien, porque no nos tomaron por tontos. Y por Bennet (*heart* Summer Glau *heart*). Y por las palabras al final de Topher a Ivy (¿he dicho ya que adoro a Topher?). Y… pues por el momento Whedon, claro. Qué miedito me da Epitaph Two, porque Victor/Anthony y Sierra/Priya tienen todas las papeletas para no tener un happy ending (a ver si me equivoco).

En cualquier caso, si bien han sido las primeras en volver, no son las únicas (de las que sigo yo, repito). Esta noche vuelve Chuck, después de ese pedazo de final de temporada, con doble capítulo. Y no es todo, porque mañana habrá otro. Tres capítulos de Chuck en dos días, oh yeah.
Mañana vuelven The Big Bang Theory y How I Met Your Mother. Esta última viene con su capítulo 100 y cierto número musical, por cierto, así que le tengo muchísimas ganas.
El jueves vuelven Private Practice y Grey’s Anatomy con un crossover que tengo bastantes ganas de quitarme de en medio (Shondita, puedes pasear a Addison por el Seattle Grace, pero no intentes mezclar tramas, por favor, que no funciona). También es el día de vuelta de Community que, poco a poco y sin hacer ruido, se ha asentado como una de las comedias que espero con más ganas cada semana (me parece menos tramposa que Modern Family, por ejemplo, lo que le da bastantes puntos). Y eso que me costó pillarle el punto. Pero ahora mismo me declaro fan incondicional de sus personajes, sus tramas y sus surrealismos varios.
El 18 de enero le daré una oportunidad a la nueva serie de la CW, Life Unexpected, que tiene pinta de ser un intento de volver a pillar series más del estilo de la WB. No es que tenga un punto de partida excesivamente original, pero lleva buenas críticas y tiene pinta de ser simpática y menos frívola de lo que viene siendo la marca de identidad de la CW, con lo que yo desde luego me la apunto a ver.
El 21, también de la mano de la CW, vuelve The Vampire Diaries, mi comedia semanal de 40 minutos y sin risas enlatadas… ¡con Mia Kirshner! Conclusión, yo desde luego no abandono la serie. Y, por supuesto, vuelven también los hermanísimos Winchester en Supernatural. A ver si en lo que queda de temporada me hacen caso, les da por obrar milagros y me traen a Papi Winchester aunque sea para un capítulo. Mientras tanto, me tendré que conformar con Cassie y Lucy. Ese mismo día vuelve en la NBC The Office, cuya sexta temporada está subiendo el nivel respecto a la anterior. De momento ha tenido unos cuantos momentos bastante épicos.
Tengo entendido que el 27 vuelve Skins con su cuarta temporada, pero tampoco lo tengo demasiado claro. En cualquier caso, de aquí a que empiece fijo que me entero de la fecha.

Y llegamos a febrero. Como medio planeta sabrá ya, Lost empezará su sexta temporada con un capítulo doble el 2 de febrero. Lo que habrá que ver es si aquí en España mantendrán su promesa y lo estrenarán a la vez. No es que tenga intención de verlo por la tele, pero es algo que me causa bastante curiosidad (y a largo plazo y si se extendiese y mejorara la oferta, podría hacer que me plantease volver a ver la televisión, que a estas alturas lo único que hago es ver capítulos repetidos (en V.O., of course) de The Big Bang Theory en Neox cuando tengo algo de tiempo que matar.

Y de febrero pasamos a marzo. The IT Crowd volvía con su cuarta temporada en este mes, al menos teóricamente, pero que yo sepa aún no hay fecha.
Los que sí tienen fecha son los chavales de Gossip Girl, que vuelven el día 8 con la continuación de la que está siendo su temporada más WTF hasta la fecha (y eso es decir mucho, conste en acta).
El día 22 arrancará la segunda temporada de las dos series de Showtime. La segunda de Nurse Jackie la espero con bastante miedo, especialmente después de saber que se quitan de en medio a Mo-Mo. En el lado contrario, le tengo muchísimas ganas a la segunda temporada de United States of Tara. Su primera temporada me pareció más que correcta (será que, al contrario que mucha gente, yo no me esperaba otra cosa) y tengo muchas ganas de reencontrarme con sus personajes (especialmente Marshall y Kate, que me parecen lo mejor de la serie, alters como Buck aparte).
Hasta el día 30 tendremos que esperar para ver cómo continúa la primera temporada de V, ese remake del que esperaba tan poco que, sin ser la octava maravilla, me ha sorprendido gratamente.

Y ya pasamos a abril, con la más rezagada de todas las series (si no me he dejado alguna por el camino, claro). Y es que tendremos que esperar hasta el 13 de abril para ver la segunda tanda de episodios de la primera temporada de Glee. Viendo cómo fue la primera tanda, y que además tendremos a Idina Menzel y Jonathan Groff, y una segunda visita de Kristin Chenoweth, esta segunda tanda promete. Y mucho.

Y creo que eso es todo de momento. A lo mejor me he dejado alguna serie por el camino, pero creo que no.

¡Saludos!

PD: Y Julie Benz saldrá en Desperate Housewives. A lo mejor soy yo la rara, pero desde siempre la he visto perfecta para tener un papel (aunque sea pequeño) en esta serie, así que me alegro un montón ^^.

4/1/2010

Y, ya sí, Veronica Mars

Anoche acabé por tachar otra de mis tareas pendientes de la lista. Me vi los cuatro últimos capítulos de Veronica Mars.
La verdad es que la serie está bastante bien. Sobre todo si te gusta Buffy, ya que, quieras que no, tiene muchísimos elementos comunes: chica rubia expija "diferente" de todos los demás por las circunstancias, grupito de amigos bastante similar a la Scooby Gang, resolución de casos semanales (en las que sus compañeros de clase se dedicarán a poner verde a Veronica, pero luego bien que van a ella cuando necesitan ayuda), caso general (si en Buffy había un malo general por temporada, aquí simplemente son casos por temporada, excepto en la tercera, que hay dos casos grandes y varios capis sueltos), mismo tipo de ambiente (en el instituto y luego en la universidad), etc.
No quiere decir que una serie sea un calco de la otra, ni mucho menos. Pero probablemente, si te gustó una, te gustará la otra.


A los que se echan para atrás en cuanto oyen "serie de instituto"... Pues a ver, Veronica Mars ES una serie de instituto, eso no se lo quita nadie. Y recorren prácticamente todos los dramas y culebrones (o casi) que puede seguir este tipo de serie. Pero lo hacen bien, de forma bastante simpática y sin caer en dramas existenciales cutres. Y, sobre todo, no es solo una serie de instituto. Cada caso general puede llevar por sí mismo la trama entera de la serie. Están bien construidos y, aunque con un poco de ojo se ve venir cómo acaban (el de la primera temporada estaba cantado por lo menos desde la mitad (incluso antes, pero para la mitad de la temporada era bastante obvio), el de la segunda me lo vi venir desde la primera vez que aparece el personaje (aunque no el motivo) y los dos de la tercera también se ven venir casi desde el principio (el segundo, de hecho, lo pensé antes de que empezasen a investigarlo xD)). Los mini-casos semanales... pues alguno es más obvio y otros son menos obvios. En cualquier caso, es una serie bastante entretenida de ver en este sentido, de ir viendo cómo van resolviendo cada uno de los casos.

En el aspecto de los personajes, tiene puntos fuertes y puntos débiles. Los hay bastante petardos, como Piz (o va a ser cosa de Chris Lowell, porque no falla, todos sus personajes son profundamente estúpidos) o el panoli de Duncan, pasando por Parker, que prácticamente está en la serie para ocupar espacio.

Y los hay enormes o, al menos con cierto encanto. Para mí, el personaje de Logan es de lo mejorcito de la serie. El pobre, aparte de ser un desgraciado de la vida, es un cacho de pan. Y llega a serlo (o más bien lo acabamos viendo) a través de una evolución que no se ve mucho en series de instituto. Aparte de este, yo tengo que decir que adoro muchísimo al sheriff Lamb, que de tan inútil era condenadamente adorable. No es plan de hacer spoilers, pero cierto momento de la tercera temporada relacionado con este personaje es, probablemente, lo que más me marcó de la serie. O Vinnie, que simplemente de tan caradura, también es adorable. Dejo también un huequecito para Cliff, Mac, Weevil o la pobre Meg.



Veronica, por sí misma, no me cae ni bien ni mal. A veces lleva unas actitudes bastante cansinas, pero sin llegar al punto de hacerse insoportable. No es una protagonista a la que adores porque sí (yo al menos). Pero tampoco se hace odiosa. Y cuando se pone a hacer gracias (o voces varias) o a cantar, es imposible que exista gente a la que no le encante.

En cuanto a las caras conocidas que se pasean por Neptune, pues un montón. Aparte de Kristen Bell (que, por cierto, tiene la mejor voz del planeta a la hora de darle distintas entonaciones. No hay más que ver las diferencias entre Gossip Girl y la mayoría de las veces que va narrando cosillas en Veronica Mars), dieron vueltas regularmente por ahí Charisma Carpenter, Alona Tal, Tina Majorino, el petardo de Chris Lowell o Amanda Seyfried. También Alyson Hannigan aparece en varios episodios. Thessa Thompson puede sonarle a alguien porque es de esas actrices que se han paseado tanto por Grey's Anatomy como por Private Practice. Y, con eso de que además hay casos episódicos, muchos otros han aparecido en algún capítulo suelto, como los primos de Arrested Development, Michael Cera y Alia Shawkat (épico, por cierto, su papel si se ha visto Arrested Development... Porque me suena a mí que Maeby andaba por ahí diciendo que a ver si le veían pinta de universitaria). Pero también Jane Lynch, Leighton Meester, Nelsan Ellis (por cierto, qué guapo es este hombre, por Om) o Dianna Agron que, de hecho, sale tres veces, aunque es difícil (pero no imposible, que yo lo hice :P) reconocerla en dos de ellas.


Y, por supuesto, no hay que olvidarse del cameo de Joss Whedon en la segunda temporada. Si es que, cuando yo digo que esta serie mola, es que mola. Y fun y pin.

¡Saludos!

PD: No tiene nada que ver, pero... ¡Kevin Alejandro se une a True Blood! Le tengo bastante cariño a este hombre desde la (bastante) infumable Shark, así que me alegro. Se supone que su personaje es un love interest para Lafayette ;).