26 de oct. de 2012

Cambios e intercambios

El otro día, después de nada más y nada menos que treinta episodios, acabó la primera temporada de Switched at Birth. Sí, esa primera temporada que empezó el verano pasado. Es decir, hace más de un año. Y no, no voy a dedicar la entrada a comentar lo surrealista de cómo funciona eso de las temporadas en las series de la ABC Family, porque me da que entonces no acabaría nunca. Ni me voy a dedicar a lamentarme por eso de que hayan decidido acabar la primera temporada en vez de seguir añadiéndole episodios ad eternum. Porque todo el mundo sabe que el universo sería mucho más divertido si las series (que no telenovelas) fueran por el episodio número 100 y siguieran en su primera temporada. Y ese es el camino por el que iban, está claro.

Pero bueno, en vez de todo eso, lo que voy a hacer es recomendaros una serie que, contra todo pronóstico, a mí me sorprendió para bien cuando empezó, y que a su manera ha seguido haciéndolo hasta ahora. Y es que cuando empezó, con un argumento digno de película de domingo por la tarde, no daba un duro por ella. Como supongo que le pasaría a todo el mundo que escuchara aquello de que era una serie protagonizada por dos chicas adolescentes que descubren que fueron intercambiadas al nacer en el hospital. Aun así, estaba en una de mis épocas generosas en las que le doy una oportunidad a absolutamente todo, y decidí echarle un vistazo de todos modos. Y ya digo que me alegro, porque me sorprendió bastante.

Porque la verdad es que a partir de ese punto de partida consiguió desarrollar bastante bien a un grupo de personajes con los que me pasa una cosa que no es excesivamente habitual: a pesar de todas sus meteduras de pata (que son muchas) y de las ganas que tenga de arrearles una colleja de vez en cuando, entiendo perfectamente a los personajes. Entiendo las rabietas adolescentes de Bay, entiendo la actitud de Regina, entiendo la actitud de los padres Kennish, entiendo a Emmett incluso a través de sus momentos más ahostiables en la temporada 1B, entiendo a Toby cuando no es un cero a la izquierda, y entiendo a Daphne desde que dejó de ser la niñata que iba de santa por la vida en la temporada 1A. De hecho, me he dado cuenta de que, acabada la temporada 1C tan solo hay un personaje que no me gusta nada, y teniendo en cuenta que es Angelo y que, por tanto, está interpretado por el inepto de Gilles Marini, no sé cuánto de eso es culpa del personaje en sí y cuánto es culpa de su ineptitud, que hace que todas y cada una de sus escenas tengan un aire de lo más creepy. En cualquier caso, y a pesar de ese pequeño problema, ya digo que es una serie con la que no me cuesta nada ponerme en el lugar de los protagonistas y entender de dónde vienen y por qué hacen lo que hacen.

Además, el hecho de que buena parte de sus personajes sean sordos le da un algo a la serie que hace que sea diferente, porque no están ahí metidos con calzador, sino que son una parte más del universo de la serie. Y, si tienen que poner escenas enteras en silencio absoluto y con conversaciones completas subtituladas, lo hacen sin ningún problema (eso sí, los señores de la ABC Family podrían hacer el favor de no anunciar otras series o cualquier tontada de estas encima de los subtítulos, que a veces pasa y es como para matarlos a todos).

Con todo esto no quiero decir que nos encontremos ante la mejor serie jamás creada, que tampoco es eso. Switched at Birth es lo que es, una serie teen que se emite en la ABC Family. Y, por tanto, podemos esperar algunas de las tramas adolescentes más típicas, y de vez en cuando algo de moralina innecesaria (aunque no es ni mucho menos algo insoportable ni exagerado, in my opinion). Pero, en general, es una serie que está bastante bien y, sobre todo, tiene unos personajes con los que no cuesta demasiado implicarse. Así que yo al menos esperaré con ganas a que vuelva en enero con su segunda temporada. Aunque, por supuesto, me habría gustado mucho más que hubiera vuelto con su temporada 1D.

¡Saludos!

PD: Estoy a un paso de abandonar Arrow, y eso que el piloto no me disgustó. Pero es que los dos episodios siguientes se me han hecho cuesta arriba.
PD2: Y tengo clarísimo que Nashville me gustaría mucho más con otro tipo de música. La canción del final del episodio de esta semana me acabó agotando, pero aun así me pareció muchísimo mejor que el horror de canción del final del episodio de la semana pasada.

21 de oct. de 2012

Castillos de naipes

Esta semana acabó la segunda temporada de Boss, de la que puedo decir que lo único que me ha faltado ha sido levantarme y aplaudir al final de cada episodio. Y no porque no lo merezca, ojo, que lo merece. Porque la verdad es que, si la primera temporada me pareció muy buena, esta ya directamente me ha parecido espectacular. Es una temporada redonda, simplemente redonda. Y en la que se ve muy bien lo que es la serie en sí, lo que cuenta y cómo funciona.

A lo que me refiero con esto es a que cuando pienso en Boss, pienso en castillos de naipes. Ves cómo escena a escena y episodio a episodio van amontonando cartas, una encima de otra, cuidadosamente. Ves cómo van complicando todo mientras esperas al momento en que todo se derrumbe. Y, por supuesto, ves cómo todo se va tambaleando, pero nunca acaba de caerse, aún no.

Y eso ha sido exactamente la segunda temporada de la serie. Porque en la primera vimos cómo iban asentando la base, creando el principio de la estructura. Por eso, al final de la temporada pasada dejamos a Tom Kane más peligroso que nunca, más fuerte que nunca, al menos en apariencia.
En esta segunda temporada, lo que ha pasado esa que hemos visto cómo el castillo comenzaba a coger altura. Cómo iban poniendo un piso sobre otro y cómo comenzaba a tambalearse todo, al parecer sin remedio, para salvarse en el último momento.

Esta frágil construcción que va creando el propio Kane ha ido ganando altura a través de las complicadas relaciones, siempre pendientes de un hilo, de unos personajes que, como la propia estructura, son una bomba de relojería, al menos en su inmensa mayoría. Unos personajes que se mueven motivados por el poder. Motivados por un egoísmo y una oscuridad general que pocas veces vemos de una forma tan clara y radical en televisión. Y es que, a excepción de Mona y, probablemente, de Emma, aunque por unos motivos bien distintos, todos los personajes tienen unos motivos un tanto turbios. Sí, incluso puede decirse esto de Sam, el periodista que busca acabar con Kane, ya que vive movido de forma total y absoluta por una obsesión que poco tiene de positiva.

Pero todo esto, que probablemente en otras circunstancias sería algo negativo, aquí no lo es. No importa. No importa porque este ambiente, esta situación y esta estructura hacen que todos ellos sean grandes personajes. Personajes oscuros, fascinantes y, sobre todo, perfectamente apropiados para lo que nos están contando. Porque sin ellos no tendría sentido este castillo de naipes, igual que ellos no tienen sentido sin él.

Y son ellos los que hacen que se consiga este efecto, como digo, a través de esas delicadas relaciones y situaciones que se van creando. Lo que hace que esta segunda temporada sea tan redonda como lo ha sido. Una historia tan perfectamente imperfecta que me dará pena si no la vemos acabar (cosa que no sería extraña), si no presenciamos su caída. Hemos visto cómo el castillo de naipes ganaba altura y se tambaleaba, y necesitamos ver cómo se derrumba. Y, por eso de que por pedir que no quede y aunque lo vea difícil, voy a pedir que Starz le dé por favor el tercer acto que se merece.

¡Saludos!

PD: Precisamente uno de los personajes que tendría muchas ganas de ver cómo acaban es Ian, el personaje de Jonathan Groff. Pero vamos, probablemente nos quedemos sin saber más. Y será una pena.
PD2: Hoy no sabía si escribir sobre Boss o sobre Project Runway (sí, ya lo sé, muy similares ambas), y al final me decidí por la primera. Por si se me va el santo al cielo y al final se me pasa lo de escribir sobre Project Runway, decir que me ha parecido una temporada bastante buena. Más aún al compararla con la anterior, o con ese all-stars tan preparado milímetro a milímetro que acabó quedándose en una milésima parte de su potencial.

19 de oct. de 2012

Las decisiones de Alicia

Después de la imagen, hablo con spoilers de lo que llevamos de temporada de The Good Wife, avisados estáis.
No sé si será cosa mía, que he empezado la temporada con muchas ganas o qué, pero creo que The Good Wife he tenido un regreso especialmente bueno. Puede ser, que no lo sé, que igual la temporada tiene un punto de partida más interesante que la anterior y, por tanto, ya de entrada me despierta más interés que el que me despertó la tercera. Lo que no significa, ni mucho menos, que no me gustara la temporada pasada, ojo, porque creo que de esta serie de momento me gusta prácticamente todo.

Aun así, no me sorprendió excesivamente leer unos cuantos comentarios negativos relacionados con la trama de Kalinda, e incluso puedo entender perfectamente de dónde vienen. Personalmente, no me parece una mala trama, ni un mal enfoque, porque creo que entiendo cuál es el punto de vista que nos quieren mostrar con ella. Pero es cierto que puede no gustar a todo el mundo, ya sea porque resulta incómoda de ver o porque, simplemente, pueda pensarse que no está a la altura ni de la serie ni del personaje. Como digo, es algo que puedo entender, pero que al menos de momento no comparto.

Distinto es, en cambio, el caso de los comentarios negativos que he leído (vía twitter y en alguno de mis paseos por TWoP, puede ser) sobre el personaje de Alicia y sobre este último episodio. Y, más concretamente, ese beso a Peter que ocurre al final y hacia dónde por lo visto parece que va a dirigirse el camino de Alicia esta temporada. Y es que si bien lo de la trama de Kalinda me lo esperaba y puedo entenderlo, estas críticas, que ven en que parezca que se ha decidido finalmente (o más bien ahora, en este momento concreto y en estas circunstancias concretas, según mi punto de vista) por Peter un machismo que simplemente yo soy incapaz de ver. Y no será precisamente porque no sea de quejarme por este tipo de cosas, y si no que alguien me pregunte mi opinión sobre la insultantemente machista The Newsroom (bueno, en realidad es insultantemente de todo, no solo machista. También resulta en muchas ocasiones simplemente un insulto a la inteligencia de sus espectadores. Pero bueno, eso es un asunto completamente distinto y en el que no tenía pensado entrar ahora mismo en este instante). Pero es que simplemente no soy capaz de ver nada así aquí, sino justamente todo lo contrario, si acaso.

Porque no se trata de analizar la decisión que toma (que, ya que estamos, ni siquiera la conocemos aún, ni sabemos si la ha tomado), sino de cómo y cuándo la toma. Alicia no elige (aparentemente. Bueno, y ahora y de momento) a Peter porque es lo que tiene que hacer, lo que está bien visto. Una norma social. Su deber como buena esposa que es. No, Alicia besa a Peter básicamente porque le da la realísima gana, así explicado de manera sencilla. Es lo que ella quiere hacer, no algo a lo que se vea obligada. Y, por tanto, no le debe explicaciones a nadie. Y precisamente por ello, me parece todo lo contrario a machista.

El hecho de que hayamos llegado a este punto de esta manera es, además, una de las cosas que más me gustan de la serie, y que me hacen ver el camino tan largo que hemos recorrido después de tres temporadas. Y es que no es lo mismo que esto hubiera ocurrido en la primera temporada que ahora mismo. Porque esta Alicia no es la misma Alicia a la que conocimos entonces, ni sus motivos y razonamientos son los mismos. Nos encontramos ante una Alicia perfectamente consciente de lo que vale y de lo que es capaz. Una Alicia que se comporta de una forma muy coherente con lo que sabemos de ella.

Y por eso, sin ser yo ni #TeamPeter ni #TeamWill (aunque precisamente sí que fui muy #TeamWill en su momento. Justamente cuando era lo más adecuado y lo que más sentido tenía dentro de la trayectoria del personaje de Alicia y de la propia serie) y en realidad gustándome a su manera ambos personajes, no puedo ponerles demasiadas pegas ni a este momento concreto, ni a estos tres episodios que llevamos. Porque, ante todo y sobre todo, de lo que me doy cuenta viendo The Good Wife y de lo que he sido más consciente que nunca en este último episodio es que soy total y absolutamente #TeamAlicia.

¡Saludos!

PD: He dicho que no le ponía ninguna pega a estos tres episodios y acabo de darme cuenta de que no es verdad. Sí que les pongo una pega: ¿qué leches les pasa con Cary? ¿Por qué lo esconden? ¿Por qué ya no lo quieren? Que yo sí quiero a Cary, leches, y quiero verlo más.
PD2: Ya es oficial, después de este episodio y, sobre todo, el de la semana pasada, me he reconciliado con The Middle.
PD3: La escena de Ladonna y Albert en el episodio de Treme de esta semana entra definitivamente en el top 10 de los momentos televisivos que he visto en mucho tiempo. Oro puro. Como lo son ambos personajes, claro. Y la serie, ya que estamos.

17 de oct. de 2012

Likeability is overrated

Siempre me ha pasado que me cuesta muchísimo más conectar con los personajes más hechos a propósito para resultar agradables y conseguir el favor del público que conectar con aquellos creados justamente para lo contrario. Vamos, si empezamos diciendo que siempre me dio mucha lástima Scar en el Rey León, entendéis por dónde van los tiros. No quiere decir eso que odie por defecto a todos los "buenos" oficiales, aunque sí que me exasperan profundamente los que van de buenos oficiales, que no es lo mismo. Pero bueno, el caso es que suelo preferir a los que se nos presentan de algún modo como "villanos", porque suelo encontrar mucho más interesantes y mucho más entendibles sus razones.

¿Que a qué viene esto? Pues en realidad llevo dándole vueltas a recopilar en una entrada lo que llevo media vida diciendo desde hace tiempo, pero ha sido ESA escena de Thomas en el episodio de Downton Abbey lo que ha conseguido que me dejara de vaguear y defendiera a mis pobres incomprendidos de una vez (en el mismo sitio y no tuit a tuit, se entiende). Y es que esa escena me dejó completamente rota, más aún que todo lo demás que ocurre en el capítulo. Entre otras cosas porque Thomas es el personaje que más me llega de la serie desde hace mucho, especialmente a partir de que en la 2ª temporada se esforzaran en darle un fondo que dejaba claro que tampoco es que fuera un malo de manual, y que de hecho tiene debilidad por los que son más débiles, cosa que a mí por supuesto me pareció muy entrañable y muy coherente con el personaje. Por eso me mata cuando el mundo en general sigue pasándoselo pipa odiándolo. No lo comprendo, no soy capaz de entender ese odio y esa manía de decir que se merece todo lo que le pasa (que lo he leído ya unas cuantas veces últimamente). Porque no, simplemente no. Es decir, si nos ponemos en su lugar, el pobre va básicamente de desgracia en desgracia, y creo que el único personaje al que Julian Fellowes le gusta torturar aún más es Edith. Así que en esas estamos. He leído muchísimo eso de que Thomas es malo porque no le importa llevarse por delante a quien sea en su ambición, pero en realidad si lo pensamos, es lógico que lo haga. No tiene otra cosa en que volcarse y además, aunque solo nos hayan mostrado los golpes más recientes, podemos intuir que se ha llevado unos cuantos golpes en la vida, con lo que es normal que llegue un punto en que le importa bastante poco a quién tenga que pisotear por el camino. Y aun así, pisoteando a quien sea por el camino, le cuesta lo suyo ir subiendo, con lo que de nuevo es bastante lógico que lleve encima los niveles de frustración que me lleva el pobre, y que han hecho, entre otras cosas, que ande ahora en guerra con su antigua BFF, lo que evidentemente me parte el corazón. Es por todo esto que creo que jamás me cansaré de defender a Thomas, aunque los que lo hacemos seguimos estando en minoría. Y aunque signifique que voy a tener que sufrir las torturas que se le vayan ocurriendo a Julian Fellowes, está claro, porque el día que le regale un hombre a Thomas y le deje ser feliz en general, se acabará el mundo.

De todos modos, Thomas es solo uno de esos ejemplos de pobres incomprendidos a los que solo apreciamos unos pocos. Se me ocurre, por ejemplo, el desprecio que mucha gente siente hacia Pete de Mad Men, cuando es uno de mis personajes favoritos de la serie. No niego que haga cosas tirando a rastreras, pero es un personaje tan perdido, tan frustrado, tan desesperado y, en definitiva, tan profundamente infeliz, que sufro mucho con cada una de sus tramas, y deseo con todas mis fuerzas (siendo consciente de que es un personaje ficticio, que tampoco estoy tan loca) que algún día encuentre la manera de ser un poco menos desgraciado. Algo parecido me ocurre (y lleva ocurriéndome desde muchísimo antes de que empezara la serie, que anda que no habré defendido al personaje hablando de los libros) con Theon de Game of Thrones, ese desastre emocional andante, fruto de no haber pertenecido nunca a ninguna parte y haber buscado aceptación en todas, que ni Paul Weston conseguiría solucionar del todo. Y, más recientemente, ya sabéis que defiendo a Regina de OUAT a capa y espada. Y, como ellos, hay muchísimos más. Como Lindsey de Angel (aunque quizá este es la excepción, porque no es un personaje al que se le muestre demasiado desprecio, o eso creo, pero es otro de esos personajes torturados dignos de mención, especialmente teniendo en cuenta que cierta escena protagonizada por él en el final de la serie es de los momentos televisivos con los que más he llorado jamás) o Jenny de The L Word (que, de nuevo, tampoco la consideraría una villana, pero la pobre loca recibe tantísimo odio inmerecido, in my opinion, que no puedo no mencionarla).

Así, todos ellos y muchos otros son mis pobres incomprendidos. No los defiendo por llevar la contraria, sino que simplemente ocurre que me resulta muchísimo más fácil empatizar con ellos y, como consecuencia, me implico muchísimo más en sus historias. Y, por tanto, me da muchísima pena que, además de llevar encima todos los traumas y todos los problemones que llevan, se lleven el odio y el desprecio de tanta gente (de nuevo, siendo Lindsey la excepción, que no creo que el mundo en general lo odie). De forma tan, tan inmerecida.

¡Saludos!

PD: Os recuerdo que ha vuelto Comic Book Men, y que si no la estáis viendo, no sé a qué esperáis. Cada vez que los veo, siento la necesidad de irme a trabajar (o hacer el vago) con ellos.

10 de oct. de 2012

Tres no son multitud

Llevo siguiendo Threesome desde que la descubrí por casualidad el año pasado, pero sin embargo nunca hasta ahora había sentido la necesidad de recomendarla. La comedia británica, que tiene su punto de partida en que una pareja hetero y su mejor amigo gay deciden hacer un trío y, como resultado de este, ella se queda embarazada, me había resultado entretenida durante su primera temporada, pero no hasta el punto de necesitar hacer saber al mundo en general la serie tan grande que se estaba perdiendo.

Lo que no quiere decir que esa primera temporada no merezca la pena. Como digo, está entretenida, y tiene unas cuantas situaciones y unos cuantos chistes bastante simpáticos, al menos que yo recuerde. Y, sobre todo, la química entre Mitch, Alice y Richie, nuestros protagonistas, es genial y muy contagiosa. Por ello, no me costó ningún esfuerzo seguirla semana a semana y cogerles cariño a los tres protagonistas, porque de verdad que cada uno a su manera es muy entrañable.

Pero aun así le faltaba un algo. No pasaba de simpática, no era una comedia que hiciera falta ver necesariamente. Y por eso mismo, si no hubiera sido porque alguien lo comentó por twitter, ni me habría enterado de que volvía la semana pasada. Probablemente en algún momento habría caído en que hacía mucho que no veía nada de la serie, me habría picado la curiosidad, habría descubierto que ya había emitido la 2ª temporada y seguramente la habría visto, pero no me habría enterado en el momento. Porque su primera temporada, a pesar de resultarme muy simpática, no la convirtió en una de esas series de las que necesito estar pendiente a ver cuándo vuelven, porque no era una prioridad.

Y la cosa es que ahora mismo estoy muy agradecida a quien sea que avisó de su regreso, porque ha vuelto divertidísima. Muchísimo más que antes. Ya el primer episodio de esta segunda temporada, el que digo que se emitió la semana pasada, con Mitch volviendo al instituto y con aparición estelar de Joe Thomas (Simon en The Inbetweeners y Kingsley en Fresh Meat, que, por cierto, también ha vuelto esta semana con su segunda temporada) haciendo de profesor entusiasta y con sobredosis de visionados de El Club de los Poetas Muertos, resultó muy divertido y tuvo unos chistes graciosísimos. 
Pero es que el segundo episodio, que se ha emitido esta semana y en el que Richie vuelve al trabajo, ha sido simplemente grandioso, y puedo decir sin problemas que es uno de los episodios de comedia más divertidos que he visto en mucho tiempo. No soy muy de reírme a carcajadas con las series. Es decir, me pueden hacer gracia algunas cosas y reírme más o menos, pero es muy raro que acabe a carcajada limpia. Pues bien, con este episodio no podía parar de reírme. Porque todas y cada una de las situaciones y los chistes en los que iba cayendo el episodio (ya fuera en la oficina de Richie, con su nuevo ayudante, a través de los golpes varios o, por supuesto, en toda la trama que fue creciendo en absurdo hasta acabar en una orden de alejamiento para Richie de forma simplemente genial) funcionan y resultan muy divertidos, muy absurdos y, sobre todo, están integrados de forma perfectamente orgánica en el episodio.

Es gracias a este episodio que Threesome se ha convertido por fin en una serie que necesito recomendar, y en una comedia que merece la pena tener en cuenta. De hecho, es lo primero que hice ayer en cuanto terminé de ver el episodio, y es la razón por la que he decidido escribir esta entrada. Porque sé que no es una serie excesivamente conocida, pero si continúan la temporada por el camino de estos dos primeros episodios, promete ser simplemente épica.

¡Saludos!

PD: Me están encantando los regresos de Revenge y The Good Wife. Sé que no es nada no esperable, pero tenía que decirlo. La una ha vuelto con lo mejor de la primera temporada, y la otra ha vuelto con un punto de partida que da bastante más juego que lo que nos ofreció la 3ª temporada (y lo dice alguien que disfrutó como una enana con la 3ª temporada de Alicia & Company).

8 de oct. de 2012

Polémica y X Factor

En esta entrada voy a hablar, con spoilers, sobre la eliminación de esta semana en el X Factor británico (en realidad, la imagen también puede considerarse spoiler, de ahí que esta introducción/aviso que estoy haciendo sea tan larga). Por tanto, aconsejo que si no te has puesto al día, dejes de leer aquí mismo. Que, contrariamente a lo que muchos andan por ahí diciendo sobre mí, no soy una villana ni nada que se le parezca, y no me gusta ir por la vida soltando spoilers a diestro y siniestro.
Este fin de semana comenzaron los live shows del X Factor británico... y con ellos llegan ya las polémicas. Bueno, a ver, en realidad las indignaciones y quejas llegaron antes, pero no hasta el punto en que las vi entre ayer por la noche y lo que llevamos de hoy.
En realidad no es que sea excesivamente raro, o al menos a mí no me lo parece, eso de asociar el programa a polémicas varias, o a disgustos, protestas y pataletas de los que lo ven. De hecho, yo juraría que cada dos por tres pasa algo parecido, quizá más que en ningún otro. Algo que puede deberse, no digo que no, a la cantidad de páginas que se dedican durante la duración del reality a informar hasta del más mínimo e irrelevante cotilleo y bronca que aparezca por ahí. Y con eso me refiero a un nivel muchísimo más exagerado que el de cualquiera de los demás realities que sigo o he seguido. Ni comparación.

Aun así, sí que puedo decir que me ha sorprendido un poco que empezáramos con la polémica tan pronto. Tan pronto más allá de las decisiones en bootcamp o en las judges houses, claro (ejem, ejem, dos tercios del equipo de los chicos son básicamente un crimen contra la música, y en cambio en bootcamp cayeron por lo menos dos (de los que tenemos constancia) que fácilmente les daban mil vueltas). Pero es que esas son cosas clásicas, que siempre pasan y a las que quieras que no te acabas acostumbrado.

Lo de esta semana ha sido diferente, de todos modos. Y es que las pataletas del público llegaron cuando, tras la revelación del bottom 2, determinado por los votos del público, y en el que cayeron Rylan (uno de los crímenes contra la música que decía más arriba) y Carolynne (a la que cariñosamente he apodado como "La Nada"), el jurado no fue capaz de llegar a una decisión y acabaron llevándolo a deadlock, es decir, que de los dos acabó yéndose a su casa la persona que había recibido menos votos. Hasta ahí, todo claro. Pero hay que especificar un poco más. Y si especificamos, podemos ver que teníamos, por un lado, a uno que básicamente ofrece un espectáculo de lo más casposo cada vez que se sube a un escenario, con una voz bastante mediocre (por ser generosos y no decir directamente horrorosa); y, por otro lado, a una chica con una voz decente, pero a la que estoy segura de que nadie es capaz de recordar pasados diez segundos de su actuación. Del jurado, la mamarracha de la Scherzinger (que me está pareciendo hasta entrañable, por eso de que se ha debido de proponer unir al mundo en su odio hacia ella, país a país y X Factor a X Factor, para conseguir así la paz mundial) optó por salvar a Rylan, de su equipo, y Gary optó por salvar a Carolynne, también de su equipo, después de volver a dejar claro, una vez más, lo insultante que le parecía que Rylan hubiera pasado de su primera audición. También optó por salvar a Carolynne una Tulisa que, menos mal, vuelve a ser morena. Y entonces llegamos a Louis, y es aquí donde llega la polémica. Porque después de tomarse su tiempo y cambiar de opinión, optó por salvar a Rylan, podemos estar seguros de que aviso de los productores de por medio, llegando, como decía antes, a deadlock.

Evidentemente, con esto queda claro (aún más que nunca, que ni mucho menos estoy diciendo que habitualmente no sea así), que fueron los productores, que por supuesto sabían quién había obtenido menos votos, quienes tuvieron la última palabra. Y es cuando, como digo, llegan las pataletas y los gritos de injusticia. Sinceramente, e igual porque ninguno de los dos me importaba lo más mínimo (algo que puede entenderse fácilmente si digo que de trece concursantes, hay ocho a los que habría echado de golpe antes de empezar siquiera la primera actuación), a mí más que indignante me pareció entretenido. Y, de hecho, si yo hubiera estado en el lugar de los productores, habría hecho exactamente lo mismo. Hala, ya lo he dicho. Vaya por delante que todos sabemos que Simon Cowell y compañía no están ni mucho menos por encima de crear polémica con la simple intención de que hablen de ellos. Y, realmente,  el backlash que este tipo de polémica puede crear a estas alturas probablemente vaya a afectar al programa de forma bastante mínima, porque no es el factor que más influye. Con lo que en ese sentido no perdían nada. Pero, además, ¿tenía sentido lógico mantener a Carolynne en el programa? Y la respuesta clara y obvia, creo yo, es que no. Porque a veces parece que olvidamos una cosa, y es que The X Factor, como otros tantos realities por el estilo, funciona en dos niveles. De hecho, muchísimo más que otros realities musicales. Por un lado tenemos el entretenimiento puro, el hecho de que tienen que llenar varias horas de televisión con galas semanales que tienen que ser dinámicas, entretenidas y en las que suele funcionar incluir un elemento más bien tirando a casposo. Y por otro lado está el ámbito más puramente musical, el hecho de que necesitan crear un ganador (o, en su caso, al menos concursante) viable en la industria, de manera que les sirva para validar el formato. Algo que, independientemente de los gustos musicales de cada uno, no podemos negar que el reality británico sigue consiguiendo, y en lo que se sigue manteniendo relevante. Mantener a alguno de estos elementos casposos a más no poder a estas alturas del programa no pone en peligro lo segundo, porque la probabilidad de que acabe ganando sigue sin ser excesivamente elevada. Y, en cambio, el mantener a alguien como Carolynne, con una voz aceptable, pero que es básicamente un agujero negro del entretenimiento encima del escenario, sí que perjudica al primero de los niveles. No nos engañemos, ninguno de los dos, al menos con lo que hemos visto, ofrece lo que se necesita para ganar un programa como este. Y, puestos a elegir entre una opción y otra, entiendo perfectamente por qué es más beneficioso mantener a Rylan y eliminar a Carolynne. Sin gustarme a mí lo más mínimo ninguno de los dos.

¡Saludos!

PD: Además, con Rylan en el programa, pueden mantener la competición no oficial por ver quién lleva las pintas más surrealistas, si él o mi querido Brian Friedman.
PD2: Que sepáis que me vi el piloto de The Neighbors y es tan absurda, tan extraña, tan ridícula, tan surrealista y, sí, tan marciana (entre otras cosas) como me habían dicho. Bueno, no, lo es más. Y no descarto que acabe viendo algún episodio más simplemente por curiosidad de ver qué leches es eso.

7 de oct. de 2012

They thought it would be funny

Estaba yo pensando a ver sobre qué podía escribir y me he dado cuenta de que aún no he hablado de ninguno de los nuevos estrenos de esta temporada. Y me ha extrañado, porque no será porque ha habido pocos, o porque no los haya visto (estoy viendo hasta más de los que pensaba que vería y todo. Que alguien me regale horas, por favor, que me hacen falta como respirar). Pero el caso es que no es tan extraño, porque tampoco es que haya mucho de lo que hablar, que para algo la mayoría de los estrenos están siendo más bien mediocres como mucho.

Aun así, puedo comentar un poco las comedias a las que les he ido dando una oportunidad. Sobre los dramas igual ya hablaré más adelante. O igual no, aún no lo sé. Como sigan en eso de "ni desastres absolutos de necesitar hablar de ellos simplemente por lo malos que son, ni maravillas que hace falta comentar", me parece que muy poquito voy a decir. Bueno, eso, que mejor hablo de las comedias, porque al menos veo dos que tienen algo de potencial.

La primera de ellas es Ben and Kate, que me sorprendió muy gratamente en el segundo episodio. El piloto me pareció también correcto, conste, pero mientras que en ese primer episodio los chistes y las situaciones me resultaron demasiado forzados como para hacerme reír, en el segundo episodio no tuve ningún problema con ello y hubo muchas cosas que me hicieron bastante gracia. Y la segunda a la que le doy el aprobado es Go On (conocida irremediablemente como Goon. Y eso viene de antes de que la llamaran así en SNL, conste. Yo al menos ya lo había escuchado en Firewall & Iceberg y desde entonces no puedo no llamarla "Goon"). El piloto y el segundo episodio son probablemente los más flojos de los que se han emitido de la nueva serie de Matthew Perry, pero en los siguientes van dándole más cancha al grupo y haciendo que la dinámica de todos ellos funcione bastante bien. De momento, la describiría como una especie de versión mainstream de Community, y la verdad es que está simpática (sin llegar por ahora a los niveles de mis series favoritas de la NBC).

Luego van las que sin parecerme buenas precisamente, tampoco me parecen horrorosas, y que pienso seguir viendo por algún motivo. En el caso de Partners diría que tiene todo lo bueno y todo lo malo de Will & Grace, porque básicamente es la misma serie, con los mismos chistes. Lo que significa que, si nos trasladamos mentalmente a los 90, puede hacernos gracia y todo (y bueno, lo que sí que me hizo gracia y por lo que les aplaudo es su capacidad para aprovechar la ineptitud interpretativa de Brandon Routh para hacer chistes a partir de ahí). Y luego está The New Normal, que básicamente es Ryan Murphy siendo Ryan Murphy y siendo tan sutil como cabría esperar de él (en serio, a su lado Shonda en una cabalgata de apisonadoras es muchísimo más sutil). No es buena, tiene todos los defectos, sus moralina y todas esas cosas que tanto le encantan a Ryan Murphy, pero a mí me entretiene medianamente. Y salen de vez en cuando unos perritos monosísimos, que también son una razón muy válida para ver una serie.

Y ya por último está The Mindy Project. Y es curioso, porque técnicamente no me parece mala. Su piloto me pareció más que correcto, y potencial tenía. Pero es que su protagonista me parece total y absolutamente inaguantable. Y, como la serie es básicamente ella haciendo tontadas de romcom y siendo ahostiable, pues The Mindy Project se encuentra a un paso de hacer que me pase al hate watching también con ella. Lo que no puede ser sano, pero a ver quién consigue que no lo haga, cuando me lo paso pipa insultando a la muy estúpida.

Conclusión: que solo a mí podría pasarme que, de una temporada con unos estrenos que dejan bastante que desear, acabe quedándome, al menos temporalmente, con tantas. Y miedo me da que entre todos consigáis que me quede también con The Neighbors. Miedo me da.

¡Saludos!

PD: Y ojo, que con los dramas voy más o menos por el mismo camino. O este año tengo demasiado tiempo libre, o estoy empezando a no tener criterio de ningún tipo.
PD2: Ni yo me había dado cuenta de lo muchísimo que echaba de menos (más de lo que pensaba) 30 Rock hasta que vi el episodio de esta semana. No sé qué voy a hacer cuando se acabe.

4 de oct. de 2012

This is the darkest fairy tale

Los que me leáis habitualmente por twitter, sabréis cómo va mi relación con Once Upon a Time. Y digo que lo sabréis porque, cuando quiero, otra cosa igual no, pero pesada soy un rato. Y por eso soy más pesada que una vaca en brazos diciendo lo mucho que la odio. Y lo que me encanta odiarla. Razón por la que me lo paso estupendamente viéndola y comentándola, y por la que al menos de momento no me cansaré de verla. Ay, las maravillas del hate-watching.

Porque a OUAT le puedo criticar muchísimas cosas, pero la verdad es que es una serie bastante entretenida (salvo algún que otro episodio), y eso no se lo quita nadie. Ni siquiera el ritmo algo cuestionable de algunos episodios (o de tramos de la primera temporada), porque incluso cuando el episodio en sí no me da más, comentar lo absurdo, ridículo y despreciable de muchas de las cosas que ocurren en la serie siempre resulta de lo más divertido.

Sí, prácticamente desde el primer episodio OUAT me ha parecido una serie absolutamente fascinante. Y algunos os preguntaréis (o no, pero da igual, porque voy a contestar a la pregunta igualmente) cómo es posible que una serie con una premisa tan absolutamente simple me pueda parecer completamente fascinante. Y la respuesta es de lo más sencilla: el hecho de que una serie teóricamente familiar, que parte de esa idea de los cuentos Disney de transmitir felicidad y buenos valores, tenga unos personajes, unas tramas y unas situaciones tan despreciables no dejará jamás de sorprenderme. 

Por supuesto, con eso de despreciables no me refiero a los supuestos villanos. Porque si aquí a alguien no le pasan una es a Regina, cuando sus crímenes no son peores que los de muchos otros personajes... con la diferencia de que Regina al menos no va de salvadora de la humanidad ni de perdonavidas, como es el caso de muchos de los otros. No, no me refiero a los villanos, sino a los supuestos héroes, a esos que los cuentos nos venden como los buenos de la película. Casi sin excepción, y empezando por los siempre presentes (y siempre cansinos) Charming y María Margarita, la serie no hace más que defender y proteger a unos personajes que toman decisiones sin pensar en las consecuencias y que, cuando llega el momento de hacerles frente (a las consecuencias, digo), justifican la validez de no hacerlo sacando la excusa del amor verdadero, o cualquier otra tontada egoísta semejante. Porque, por supuesto, las decisiones egoístas solo son egoístas cuando las toman los demás, mientras que si las toman esos supuestos buenos, todo queda justificado porque... son buenos. O algo. Y así, por supuesto, repetimos esta situación una y otra vez, no solo en el arco más general de la serie, sino también en las tramas más episódicas.

Pero claro, es solo uno de los muchos mensajes extraños que nos transmite una serie que va dirigida a un público familiar y que, por tanto, van a ver críos enormemente influenciables (y sí, ya sé que los cuentos tradicionales algunas veces transmiten mensajes que tela, pero considero que, ahora mismo al menos, la capacidad que tiene una serie de influir en un niño es mucho mayor que la que tiene un cuento tradicional, porque resulta mucho más cercana). Porque supongo que no seré la única a la que le hierve la sangre cada vez que los personajes de la serie (encabezados por Henry, siguiendo con Emma y María Margarita y compañía entre otros) deciden que Regina no es la madre del niño. Que su madre es Emma. Que el hecho de que Regina sea la madre adoptiva la convierte en un cero a la izquierda que no tiene ningún derecho en nada relacionado con el dichoso niño. 

Y podría seguir, por supuesto. Porque como estos ejemplos hay otros miles (y no me hagáis hablar del concepto de Emma, por favor). Pero casi mejor que dejo los comentarios para cuando vea los siguientes episodios. Y es que, las cosas como son, OUAT a pesar de todos sus defectos (o precisamente por todos ellos) es de esas que necesito ver con el móvil en la mano para ir transmitiendo al mundo en general lo que de otro modo me limitaría a gritarle a la pantalla. Lo que significa que, desde luego, no me deja indiferente. Y por eso pienso seguir viéndola y pasándomelo genial por el camino.

¡Saludos!

PD: Tengo opiniones encontradas sobre el regreso de Homeland. A ver, no, encontradas tampoco, sino más bien que la trama de Brody y su familia me ha hecho volver a darme cuenta de que la serie me gustaría muchísimo más si se centrara en esa trama y dejara de lado las misioncitas de Carrie y compañía (sin deshacerse del personaje de Carrie, por supuesto, pero que la pongan a hacer algo que no tenga que ver con misiones de esas, que me aburren). Y eso que me gusta mucho la serie, conste.
PD2: Que alguien me mate un rato, por favor, que por culpa de Zach de The Good Wife no soy capaz de quitarme esta canción de la cabeza.

1 de oct. de 2012

Maratoneando Survivor (III)


Hace semana y pico empezó la nueva temporada de Survivor y yo, que otra cosa no, pero cuando quiero bruta soy un rato, había dicho, hace varias semanas, que para entonces me iba a poner al día. Lo que significaba tragarme las 24 temporadas anteriores, que se dice pronto, así del tirón y sin anestesia. Y, por supuesto, eso hice, y aún me sobraron horas y todo. Superad eso, bitches.

Y como el mundo sin listas es un lugar muy feo, y las listas incompletas son incluso peor que dejarlo todo desorganizado , va aquí la tercera y última parte de mi clasificación de las temporadas de Survivor (la primera parte la podéis ver aquí, y la segunda aquí).
  1. Micronesia (16)
  2. Heroes vs. Villains (20): Jamás ningún programa ha hecho nada tan a medida para darme la razón. Y es que todo el mundo sabe que todo aquel al que definen como héroe tiende a ser básicamente un inepto de la vida, y los villanos molan como norma general. Y claro, aquí pasó exactamente eso. Tenemos una tribu de héroes compuesta por ineptos varios (a excepción de la pobre Cirie, que estaba tan fuera de lugar que así le fue) a los que no aguanto (de nuevo, Cirie es la excepción, pero es que Cirie no es una inepta de la vida. Bueno, y a James le tengo cierto cariño, pero precisamente por su total y absoluta ineptitud social) y una tribu de villanos bastante awesome. Por lo demás, decir que tiene uno de los momentos más divertidos de Survivor.
  3. China (15)
  4. Samoa (19)
  5. Panama (12)
  6. Redemption Island (22): Todo el mundo (bueno, todo el mundo no, pero casi todos) me había dicho que esta edición era un coñazo… y yo tengo que decir que me gustó mucho. No me hizo demasiada gracia el concepto de RI en sí, también tengo que decirlo, pero por lo demás, me lo pasé muy bien con ella, me encantó el juego de Rob y me hizo muchísima gracia el mensaje de toda la trama religiosa vía Matt (que se puede resumir en una especie de “God wants me to be here… for no reason whatsoever. He just likes to torture people”).
  7. Cook Islands (13)
  8. Tocantins (18): Tanto en lo que a estrategias se refiere, como en lo de personajes varios (y quien dice personajes, dice Coach, que no me caería especialmente bien, pero vaya risas que me eché) me resultó una edición bastante entretenida. No nivel ser mi favorita, pero sí bastante bien. Eso sí, mi favorito era Stephen, a pesar de que en el FTC igual habría salido mejor parado si no hubiera abierto la boca en todo el rato.
  9. Borneo (1)
  10. One World (24): De todo tiene esta edición, que para mí fue un poco como una montaña rusa. Y es que empezó sin llamarme especialmente la atención (los ¿dos? primeros episodios se me hicieron muy cuesta arriba), luego tiene un tramo genial (incluido uno de los momentos más WTF que he visto nunca, con ese TC voluntario), luego volvemos a que nada me interesaba especialmente, y llegamos a un final entretenido. Pues eso, de todo. Y como apuntes finales sobre esta edición: me reí un montón con Kat, me gustaba el juego de Kim (aunque ella me parecía más sosa que el pan sin sal, y con la personalidad de un ladrillo), y Colton me resultó despreciable incluso a mí, que ya sabéis que habitualmente soy muy de villanos.
  11. All-Stars (8): En general esta edición me gustó, aunque de forma bastante regular. Y con eso me refiero a que salvo uno o dos, no hubo momentos específicos que me encantaran, pero a pesar de ello la disfruté bastante. Eso sí, Amber aquí me volvió a parecer una random de la vida. Igual no tanto como en Australia, que cuando la vi en la reunión era incapaz de recordar quién leches era y si la había visto en algún momento, pero sin dejar de ser una especie de cero a la izquierda.
  12. Marquesas (4)
  13. Fiji (14)
  14. Amazon (6)
  15. South Pacific (23): Edición… curiosa. De nuevo, no soy nada fan del concepto de RI, así que eso. Pero por lo demás, me pareció una temporada entretenida sin más. Eso sí, lo de la secta que se montaron daba un poquito de miedo. Y Brandon, y la cantidad de issues que tiene que tener el muchacho, aún más.
  16. Vanuatu (9)
  17. Nicaragua (21): Meh. No es que sea un horror de edición, pero tampoco tiene nada de especial. Pasable, sin más, sin grandes momentos ni nada. Eso sí, añado a Jane a la lista de personajes más despreciables en la historia de Survivor (en la que le hacen compañía gentes tipo Rupert, Sugar o Terry, entre otros).
  18. Guatemala (11)
  19. Africa (3)
  20. Palau (10)
  21. Pearl Islands (7)
  22. Gabon (17)
  23. Australia (2)
  24. Thailand (5): Hasta que la vi, no pensé que pudiera haber una edición más horrorosamente exasperante y llena de gente despreciable que Gabón (y lo de gente despreciable va con Sugar a la cabeza, conste). Y jamás pensé que pudiera haber una edición más aburrida que Australia. Pero sí, existe, y es Thailand. Horrorosa, sin más. Ni uno solo me gustaba, ni uno solo hacía nada que me interesara lo más mínimo, nada. Porque no quería dejar ediciones a medias, que si no la habría abandonado con mucho gusto.
Y con eso doy por terminado mi maratón de Survivor. Para que luego no me vengan diciendo que soy de las que no cumple lo que se propone. Hacer las cosas las hago, otra cosa es cuándo.

¡Saludos!

PD: La toma de decisiones en el X Factor británico de momento está siendo la cosa más absurda y con menos sentido del universo. 
PD2: Nueve series distintas tengo hoy para ver. Y eso porque ayer fui previsora y me vi ya Downton Abbey en cuanto aparecieron enlaces.