14 may. 2007

Tiempo perdido

¿Se puede saber por qué tienen que poner libros de lectura obligatoria en la escuela de idiomas? Quiero decir, bastante tenemos ya con tragarnos ciertos bodrios (véase "Son de mar") en las horas de lengua y literatura. Pero parece que a la gente le ha dado por andar tocando las narices (sí, me cabrea, por si alguien aún no lo había notado, pero todos los años me pasa lo mismo) y plantarnos libros insufribles para hacer un simpático exámen, en inglés, eso sí.

Pues bien, este año, ese magnífico libro era "Quentins", de una tal Maeve Binchy. Si buscáis alguna crítica por internet, o algo, lo más seguro es que encontréis algo como "una maravilla que nos muestra la evolución de la sociedad irlandesa a lo largo de los años reflejada en la evolución de un restaurante bla bla bla", pero os recomiendo que no os guiéis demasiado por eso. El libro es un auténtico bodrio, con todas las letras, pura paja, con personajes totalmente planos y una previsibilidad más que impresionante. Si alguien no me cree, le haré una descripción bastante objetiva (juas, vale, tal vez no tanto, pero más o menos), de los personajes, que además me sirve para acordarme yo de ellos la semana que viene, que mientras voy a leer por lo menos otros dos libros y este es uno de esos demasiado fáciles de olvidar.
En fin, en primer lugar nos encontramos con Ella, una niña bien, rubita y mona, que además es muy lista porque estudia ciencias y saca muy (pero que muy) buenas notas. El caso es que es tan lista que se lía con un sinvergüenza cuarentón (le van mucho los cuarentones O.o) que se larga a España con el dinero de medio Dublín, incluido el de sus padres, y ella sigue pensando que la quería mucho, ainsss. Ese sinvergüenza, Don, es, como he dicho antes, un cuarentón forrado que, como se aburre, en su tiempo libre se dedica a mangarle dinero a la gente para, cuando las cosas se ponen feas, largarse a España con su familia perfecta. Aunque claro, luego llega un tal Derry, que es una especie de Don, pero en versión buena, que además de estar muy forrado, tiene un trauma infantil relacionado con los irlandeses (es que su padre era un irlandés borracho u.u)... en fin, está claro desde el primer momento que acaba con la prota. Luego están las amigas de nuestra entrañable protagonista: por un lado está Deirdre, esa amiga con menos personalidad que nuestra Ella (científica de pro, eso sí), juerguista y leal a la tonta de su amiga, vaya a ser; y Nuala, que empieza siendo tonta y acaba siendo insoportablemente estúpida después de casarse con un niño rico. Pero claro, nuestra querida protagonista no habría sido nada sin la influencia de sus queridos padres (no, no me sé los nombres), que como eran ya viejecillos cuando la tuvieron, la mimaron mucho (así salió), y crearon una especie de familia feliz de esas de cuentos (aunque luego, en un intento inútil de darle algo de interés al libro, resulta no ser tan feliz O.o). Luego están los demás amigos: Nick, el amigo siempre fiel que fue el primer ligue de la prota, y Sandy, su novia, que son los que meten a Ella en un proyecto para hacer un documental sobre el restaurante para que recupere algo de dinero (y de paso, conozca a Derry y sean felices y coman perdices). Brenda, la jefa en funciones del restaurante, que tiene la impresionante facultad de leer los labios, de caerle bien a todo el mundo y ser de hierro, o algo así, aunque esté traumatizada por no tener niños, y Patrick, su marido, que es un personaje tan interesante que no se me ocurre nada que decir de él. Nora, la estúpida de la amiga de Brenda, que se dedicaba, en sus tiempos mozos, a perseguir a los italianos u.u. Blouse, el hermano de Patrick, un chaval muy corto que la autora intenta conseguir que parezca interesante. Quentin, el verdadero dueño del restaurante, que tampoco tiene demasiado que contar... Y así uno tras otro, durante cuatrocientas y pico páginas. Aunque bueno, también hay personajes secundarios igual de interesantes: Yan, Mon, Maggie, Drew, Yvonne, Martin, Derek, Laura, los gemelos, Cathy, Tom, y muchos más igual de aburridos.

Ya sabéis que a mí me encanta leer, y que estoy acostumbrada a leer en inglés... pero es que esto no debería ni estar permitido. Eso sí, no es muy difícil acordarse del argumento: chica chupi-guay conoce hombre chupi-guay que la deja en la ruina, por lo que intenta hacer un documental sobre un restaurante que, después de varios líos (como que el ladrón psicópata vuelva de entre los muertos xD), finalmente, y como está cantado, no se hace. Fin de la historia.

Así que ya sabéis, si queréis leer un libro que es todo paja, y perder el tiempo bien perdido, os lo recomiendo. Si no, mejor alejaos.

¡Saludos!

2 comentarios:

Patricia dijo...

La verdad es que te doy la razón en lo de las lecturas obligatorias. Como estudiante de filología hispánica {también acabé la escuela de idiomas a la par que bachiller} te puedo asegurar que una lectura te puede hacer la vida imposible, en la mayoría de casos mucho más que un examen.

Pero es lo que nos queda, y la literatura es bellísima, pero cuando se hace por obligación {y, en mi caso, analizando hasta los puntos y comas}, acabas por cogerle cierto asquito. Cuida que no te pase eso, que es muy desagradable, y lee lo imprescindible de forma obligada.

Un besoteeee
Patri {patryzia666@hotmail.com}

mj dijo...

Menuda descripción.. xD

Ayer leí 50 páginas así que ya voy por la cincuenta.. jejeje bueno no me río que el examen es pasado mañana :S

Bueno gracias x la descripción de personajes y por tu resumen del otro día ;D

Voy a seguir leyendo, bESILLOS!!