9 abr. 2013

Emmy for Emmy

Después de la imagen, hablo sobre la tercera temporada de Shameless (versión USA). Posibles spoilers incluidos, que de todo hay que avisar.
Este domingo acabó la tercera temporada de Shameless y, una vez más, me he sorprendido a mí misma al darme cuenta de que, con lo mucho que he disfrutado con los dramas de los Gallagher, aún no he hablado de ella por aquí últimamente. Y, lo dicho, lo merece. Vaya que si lo merece. 
No es ningún secreto, principalmente porque siempre siento la imperiosa necesidad de contarle a todo el mundo lo que opino de todo (y esto no es la excepción), que Shameless (la versión de Showtime, aunque la original británica también) me encanta. Y que me gustó la primera temporada, pero fue en la segunda cuando consiguieron ganarme del todo. Y que no tengo muy claro en qué posición quedaría la tercera para mí, porque no sé si me ha gustado tanto como la segunda o incluso más. El caso es que estoy encantadísima con la temporada, y que dentro de lo buena que me ha parecido en conjunto, ha habido varias tramas que me han gustado especialmente.

La primera de ellas ha sido la que tiene que ver con la relación de Jimmy y Fiona (momento que aprovecho para reivindicar lo que digo en el título de la entrada, y para gritar a los cuatro vientos lo injusto que es que se ignore a Emmy Rossum como se la ignora en las entregas de premios). Sé que hubo mucha gente a la que no le gustó nada ese "cambio de personalidad" de Jimmy esta temporada, pero yo no lo vi así. Todo lo contrario, de hecho. Aunque, a pesar de todas las cosas buenas que tiene, Shameless no es siempre perfectamente constante en muchos aspectos, lo que hace Jimmy esta temporada no es uno de esos fallos, sino que yo lo vi perfectamente coherente con lo que sabemos de él y de cómo es (y de cómo ha llegado a la situación donde se encuentra, buscando qué). Es decir, tuve mis problemas al principio con él y su no contarle nada a Fiona sobre el culebrón que tenía montado con los brasileños, pero del mismo modo que he tenido problemas con Fiona tomando decisiones que los afectaban a ambos sin tenerlo a él realmente en cuenta. O ignorando y despreciando los problemas de Jimmy porque en comparación no le parecían para tanto (cuando al fin y al cabo no se trata de eso. Los problemas de Jimmy para él son tan problemas como los de cualquiera, pero encaja muy bien en la personalidad de Fiona no darse cuenta de esas cosas). Con ellos dos, Shameless ha conseguido ese pequeño milagro de hacerme entender ambos lados de la discusión, y apoyarlos a los dos. Porque a su manera los dos tienen razón. Y si esto es lo último que vemos de Jimmy, me parecerá además un cierre adecuado para el personaje. Triste, sí, pero adecuado. Y acabando en una nota alta.

Otra trama que me ha gustado mucho, y con la que de paso también he sufrido mucho, es la de Ian y Mickey. Y tengo que decir que buena parte de la culpa de que me haya implicado tantísimo en esta trama la tiene Noel Fisher, que no me voy a cansar de decir que, in my opinion, es de lo mejorcito de un reparto que como conjunto está ya por encima de la media, y que a pesar de salir bastante menos de lo que debería (no, en serio, me mata profundamente que de los hermanos Milkovich sea Mandy la que chupa cámara como si le fuera la vida en ello, cuando sin disgustarme el personaje, Emma Greenwell me parece bastante más limitada como actriz), sabe aprovechar a la perfección cada segundo que aparece en pantalla. Pero bueno, habilidades interpretativas de Noel Fisher aparte, estos dos siempre me parten el corazón, y ya sabéis que para mí eso en una serie es algo positivo. Y es por lo complicado de su relación (que, ojo, no siempre soy shipper de estos dos, que los aprecio a ambos y hay muchos asuntos que resolver entre medio para que uno de los dos no acabe muerto), lo perfectamente mal que está Mickey y todo el drama que traen con ellos, que agradezco que se separaran de la versión británica (cualquier parecido entre ambas ahora es pura coincidencia. Lo que, por otra parte, no está mal y me permite adorar ambas siendo series bastante diferentes) y nos den algo completamente distinto. Algo más dramático y complejo y que, para qué engañarnos, es de mis mayores alicientes para seguir la serie semana a semana.

Y por último tengo que hablar de Lip, que me ha encantado. No tanto por toda la locura de Mandy y Karen (aunque la verdad es que me dan algo de pena ambas), sino por lo bien que han retratado ese paralelismo entre Lip y Frank, que siempre ha estado ahí, pero sobre el que tiene sentido que hagan hincapié ahora que Lip se encuentra en ese punto en el que tiene que decidir el camino que quiere seguir. Y es que, de todos los Gallagher, es Lip el que más se parece a su padre, por curioso que pudiera parecer en temporadas anteriores (ahora menos, que para algo han insistido en ello). Ambos son más listos que el hambre, y ambos ven el mundo de un modo similarmente cínico. Dale a Lip un par de empujones en la dirección equivocada (y tampoco es que hagan falta empujones demasiado fuertes) y tienes a Frank. Lo que no deja de ser curioso, porque muchas veces llama la atención lo extremo de lo peor de Frank y nos preguntamos cómo es que alguien llega a ser así. Y la respuesta ha estado delante de nuestras narices desde la primera temporada en la forma de Lip; él es un Frank en potencia.

Pero conste que no he adorado esta temporada únicamente por estas tres cosas, porque hay más, y son muchas y como me pare a comentarlas una a una necesitaría varias semanas. Debbie, por ejemplo, ha tenido momentos estupendos. Y el propio Frank ha tenido momentos muy brillantes. Y, de hecho, en este último episodio ha quedado muy clara su importancia para la serie y para los propios Gallagher (y de paso nos ha dado escenas tremendas con Lip, Fiona y Carl). Así, esta temporada se despide con buena nota y un engañoso sabor a series finale (por si alguno se asusta, está renovada, que quede claro). Y al menos a mí me deja con muchas ganas de saber qué nos traerá la cuarta temporada.

¡Saludos!

PD: Este último episodio de Doctor Who es todo lo que es bueno de esta serie. Emocionada perdida acabé, y eso que hacía un tiempecillo que no me pasaba.
PD2: Me ha gustado el regreso de Mad Men, aunque personalmente me habría valido con un episodio normal en vez de dos. Lo mejor, eso sí, Peggy y Betty. Con diferencia, además.

2 comentarios:

seriéfilo dijo...

Amén a todo lo que dices de Shameless, y ¿Deberíamos hacer una cruzada para que Emmy ganara el premio?

BabyCatFace dijo...

@Seriéfilo, me apunto a encabezar esa cruzada si hace falta. Lo merece y mucho, y nunca dejará de dolerme que la ignoren así.