23 abr. 2013

All men must die, but we are not men

Últimamente, desde que comenzaron sus respectivas temporadas hace unas semanas, más bien, me estoy dando cuenta de que no hago más que poner a Mad Men y a Game of Thrones en el mismo grupo de series. Es cierto que se trata de dos series que en principio no comparten nada de nada. No comparten ambientación, no comparten temática, no comparten estilo. Y, sin embargo, ya digo que no puedo evitar ver similitudes entre ambas, y que de vez en cuando me encuentro haciendo comentarios sobre una de ellas que son perfectamente aplicables también a la otra.
Y la razón de que esto ocurra se encuentra, probablemente para sorpresa de unos cuantos, en sus personajes femeninos. Y digo que para sorpresa de algunos porque es probable que si preguntas por ahí, muchos te digan que se trata de dos series tradicionalmente "masculinas" (si eso existe), aunque la verdad es que nunca lo he visto necesariamente así. Pero claro, en esta temporada en la que andamos metidos resulta especialmente obvio porque cada vez que aparece un personaje femenino en cualquiera de las dos series se come la pantalla. Y eso es totalmente incuestionable.

El caso de Mad Men llama especialmente la atención por dos motivos (y más esta temporada, aunque ya digo que siempre han estado ahí). Por un lado, nos presenta a unos personajes femeninos fuertes en una época esencialmente muy machista. Y, por otro, nos presenta a unos personajes femeninos cada vez más fuertes que resaltan especialmente en contraposición con unos personajes masculinos cada vez más hundidos, perdidos y, en definitiva, debilitados por todo y todos.
Las mujeres de Mad Men son muy conscientes de sus circunstancias, y se las apañan para crecer, fortalecerse y hacerse oír a pesar de ellas. O precisamente a través de ellas. Y así, en una serie donde hay muchas cosas que me gustan (ya digo que, por ejemplo, todo lo que tenga que ver con Pete me encanta), son sus escenas las que más espero cada semana.
Desde el interesantísimo crecimiento de Peggy (a cualquiera que lleve la serie al día le invito a echar la vista atrás y recordar a la Peggy del principio) a la lucha de Joan por hacerse respetar, pasando por la dignidad y el control de Trudy (especialmente en contraposición con el abismo en el que se encuentra su marido). Hablo de una fuerza, un desarrollo y una profundidad que se ven en todas, también en Megan, ahora en Dawn o incluso en Sally Draper. Y, por mucho que a algunos les extrañe, no puedo dejar de incluir en esta lista a ese fascinante personaje llamado Betty Draper, que es mucho más que lo que ese inicial letargo parecía indicar.

Entonces llegamos a Game of Thrones, una serie donde de nuevo los propios personajes fremeninos han resaltado en alguna escena lo injusto de la situación de la que parten, pero también las ventajas que se les presentan gracias a ella, y los modos propios a los que tienen la posibilidad de recurrir. Y ahí tenemos a Daenerys merendándose a todos en cualquier episodio en general y en el final del episodio de esta semana en particular. Porque me juego lo que sea a que a prácticamente todas (a todos supongo que también) nos dieron ganas de ponernos a conquistar ciudades por lo menos.
Y hablo de Daenerys porque es de los personajes más llamativos, pero tan grandes como ella me parecen las dos mujeres Tyrell. La Reina de las Espinas y su nieta Margaery se están comiendo Desembarco a base de usar su cerebro, su encanto y su capacidad para manipular, controlar y volver la situación a su favor.
Claro que, como ya ocurría en Mad Men, no son ellas solas. Por pesada que a algunos les parezca, la fortaleza de madre en Cat es digna de admirar. Igual que lo es, a pesar de sus tropiezos e incluso viendo que sus mejores momentos están quedando atrás, el personaje de Cersei. Y creo que a estas alturas no hace falta que diga lo muchísimo que me gusta el personaje de Sansa, y cómo pasito a pasito la vamos viendo despertar y espabilar.

Por supuesto, no es que sean las únicas series con personajes femeninos fuertes y bien construidos, ni mucho menos. Igual que no son las únicas capaces de enviar unos mensajes tan positivos de un modo que resulta absolutamente fundamental para la historia. Para nada. De hecho, últimamente me da la sensación de que estamos en una buena época en este sentido, y encontramos mensajes similares en series tan distintas como The Good Wife o The Carrie Diaries, o en personajes como Skyler White de Breaking Bad (hala, ya lo he dicho).
E igual a algunos os parece una tontería, pero a mí es algo que me inspira mucho. Y es una de esas cosas que hacen que disfrute tantísimo de esto de las series.

¡Saludos!

PD: Ya he terminado la primera temporada de Spartacus y, a pesar de que de verdad que no me llamaba absolutamente nada, tengo que decir que me ha encantado. Me ha enganchado muchísimo (hasta el punto de que me he ventilado la temporada en una semana, teniendo otras series de las que llevo al día entre medio), y el final me ha parecido absolutamente grandioso. Muy recomendable.

2 comentarios:

MacGuffin dijo...

Gran conjunción de titular y mirada de Peggy a lo "Dracarys" :P

Liz dijo...

Este capitulo se lo comieron Varys, la reina de las espinas y Daenerys