1 abr. 2013

Guerra de companions

No sé si os habréis enterado, pero este sábado volvió Doctor Who. Sí, sí, a mí también me ha pillado completamente por sorpresa (si ahora os digo que también ha vuelto GoT nos explota la cabeza a todos), pero la cosa es eso, que ha vuelto. Y, con él y como no podría ser de otra manera, han vuelto también los dos temas típicos de debate, de discusión y de creación de guerras y conflictos de carácter internacional. El primero de ellos es eso de si Moffat es el anticristo o una especie de dios que se ha tomado la molestia de bendecir a los simples mortales con su presencia. Y, por mucho que a algunos igual les extrañe, siendo yo como soy con mis opiniones, el caso es que aquí me sitúo en un bonito punto intermedio. Porque a pesar de que Moffat se ganó mi admiración durante el resto de mi existencia por esa maravilla llamada Coupling, también soy capaz de ver los errores que comete en Doctor Who. Y soy capaz de emocionarme como una cría cuando hace las cosas bien, que también ocurre y mucho. Vamos, que me pasa lo mismo que me pasaba con RTD. Y, siendo dos estilos diferentes, soy capaz de apreciar a ambos.

Así que, puesto que aquí no tengo nada que añadir, pasemos directamente al segundo tema. Un segundo tema que nunca falla en aparecer cada vez que hablamos de Doctor Who, y que siempre desemboca irremediablemente en discusiones circulares. Este segundo tema es obviamente la guerra de companions, en la que cada uno defiende a capa y espada a su favorita. Ay, cómo nos gustan las discusiones inútiles que no llegan a ninguna parte. Si es que dan un sentido a nuestra existencia, no se puede negar.

En general, creo que no me equivoco al decir que la opinión popular en este tema es la de que Rose es la mejor companion de todas. Opinión que, como algunos sabréis y otros todavía no, no comparto en absoluto. Es más, tengo bastante claro que, sin llegar al extremo de odiarla, Rose es la companion que menos me gusta de esta nueva etapa. No sé si por ser la primera o por lo llamativo de su historia con el Doctor, pero la gente por lo general ve en Rose algo que yo simplemente soy incapaz de ver. Nadie niega que haya un cierto encanto en el personaje de la entrañable poligonera, pero para mí nunca fue más allá de ello, mientras que todas las demás me aportaron algo más allá de esa entrañabilidad inicial.

Muy diferente es lo que me ocurre con Martha. Porque para mí, y como supongo que los que no lo supierais de antes ya habéis podido adivinar, Martha Jones es y siempre ha sido la mejor companion, mi favorita. Y esta es una opinión que, salvo notables excepciones, no suele compartir casi nadie. Es cierto que Martha sufre más que nadie la sombra de Rose, no solo en lo que a los fans se refiere (a algunos les costó superar la salida de la entrañable poligonera y aún se la guardan a la pobre Martha, estoy convencida), sino también por parte del propio Doctor, algo que evidentemente tiene su importancia en la serie y en el propio viaje del personaje. Y por eso, aunque su relación y su dinámica con el Doctor tenga casi siempre un aire algo triste, aprendí a valorarla detalle a detalle y momento a momento a lo largo de su paso por la serie. Y la independencia y la fuerza que tiene el personaje (recordemos, entre otras cosas, que es la única que sale ella sola y por su propia voluntad, evitando así enredarse indefinidamente en esa relación tan tóxica que inevitablemente tiene el Doctor con todas sus companions) hace que sea de lejos mi favorita. La companion a la que más admiro y a la que más cariño le tengo. Y todo eso sin necesidad de recordar siquiera lo grandiosa que fue en el final de la tercera temporada, y que resume tan bien lo enorme que es Martha.

En cuanto a Donna y Amy, las tengo continuamente peleando por el segundo puesto. De Donna admiro mucho y aprecio especialmente esa forma de ser suya, esa manera que tiene de poner al Doctor en su sitio y que es tan propia y específica de ella. Y en cuanto a Amy, casi siempre me pareció un personaje adorable, pero sin perder esa cierta frescura y fuerza que para mí nunca acabó de tener del todo Rose. Y, a pesar de que la presencia de Rory le hiciera perder un poco (y conste que adoro a Rory, y adoro la relación de Amy y Rory, pero está bastante claro que hace que pierda fuerza la dinámica entre el Doctor y su companion, que para mí es fundamental), nunca deja de estar ahí.

Pues eso, no hay nada más entretenido en el mundo que discutir sobre companions, entre otras cosas porque es una de esas discusiones en las que jamás nos vamos a poner de acuerdo, simple y llanamente porque cada uno tiene a su favorita. Y saber que ahora hay una más que añadir a la lista hace que saquemos otra vez el tema. Personalmente, aunque Clara me cae simpática, aún no sé dónde la pondría, y probablemente no lo sabré hasta que hayan pasado unos cuantos episodios. Aunque, eso sí, en este episodio le he visto unas cuantas salidas bastante propias de Donna, y eso siempre está bien.

¡Saludos!

PD: Creo que a estas alturas ya podemos darles las gracias a Nigel y sus amigos por haberle hecho caso al público protestón y haber creado la edición de Idol más aburrida en la historia del universo. ´
PD2: Le di una oportunidad al piloto de Orphan Black y, a pesar de que tiene cosas muy cutres y que todo en general es un WTF como una casa, me entretuvo bastante. De momento me la quedo.
PD3: Después de acabarme la primera temporada de Prisoners Wives, me he puesto al día con la segunda y tengo que decir que me está pareciendo verdaderamente maravillosa. El drama está mejor conseguido que en la primera, y que se hayan incorporado dos actrices a las que por distintos motivos les tengo bastante cariño (por si a alguien le interesa saber quiénes, son Karla Crome y Sally Carman) le da aún más puntos a todo.