28 mar. 2013

No apologies needed

Habitualmente soy una persona con bastante paciencia. En todos los ámbitos y aplicado a casi todas las situaciones. Pero últimamente hay comentarios y actitudes que, de tanto repetirlo, de tanto insistir, no es que hagan que empiece a pensar que tienen razón (todo lo contrario, my friends), sino que son como una mosca que está ahí siempre molestando y hace que me apetezca arrearle a más de uno un par de guantazos para que dejen de decir tonterías. Porque eso es lo que son, sin más. Y mira que yo soy muy de aceptar las opiniones de todo el mundo (porque, al fin y al cabo, me gusta que respeten las mías, que a veces son... pues eso, muy mías), pero es que hay cosas que simplemente... no.

Una de esas cosas, quizá la que más, es esa actitud que supongo que siempre ha estado ahí, pero que últimamente parece que se ha convertido en la norma. Y es eso de que si algo no viene con el sello HBO (o similares. Y a veces ni con eso vale) y con intenciones de ser un producto serio y de, según dicen y atendiendo a ciertas normas, una calidad alucinante, no vale nada. Y no solo eso, es que probablemente si ves (y admites que ves) algo que no reúne esas características, eres un ser unineuronal sin ningún tipo de criterio.

No voy a decir que esté harta de pedir disculpas por ver series "inferiores", porque no las pido ni pienso hacerlo. Pero sí que voy a decir que estoy harta de que parezca que es mi obligación disculparme. Que debo pedir perdón por ofender a ciertas personas con mis gustos.

Claro que lo peor no es eso de despreciar todo lo que no sea A, B o C, sino que lo peor es eso de despreciarlo sin darle una sola oportunidad. Por ejemplo, como viene de la CW y es una serie teen, las miradas de desprecio cuando dices que The Carrie Diaries es una serie decente (y, voy a ir más lejos, que de hecho le podría dar varias lecciones a Aaron Sorkin sobre cómo desarrollar personajes femeninos con una cierta dignidad. Ahí lo dejo caer) están a la orden del día. Y lo mismo con otras mil. Personalmente, no tengo ningún problema en admitir que me lo paso genial con Glee, o con la locura y el absurdo (absolutamente genial y perfecto a su manera) de Scandal o The Following. Y no tengo ningún problema en decirlo, ni siento que tenga que avergonzarme de nada. Faltaría más.

Y es que a veces me llama la atención, cuando hablamos de series y televisión, que parece que hay quienes se olvidan de que la función de las series, la principal, independientemente de que luego hagan más, es la de entretener. Punto. Y, si lo consiguen, nadie puede negarles que sean algo digno.

¡Saludos!

PD: Ya comenté que ando bastante descontenta con la segunda temporada de Smash (precisamente porque no está cumpliendo eso tan importante que digo, que es entretener), pero hay que reconocerle que de vez en cuando aún hace algunas cosas bien. Sin ir más lejos, la córeo de uno de los números de esta semana (el de Jimmy y Karen Sue con cada uno a un lado del escenario) me pareció absolutamente perfecta.

2 comentarios:

David Vázquez dijo...

No podría estar más de acuerdo, aunque series como Glee no me parece mal que las vean otros y mucho menos me gusta ese aire de superioridad moral que algunos tienen por sólo ver HBO cuando hay miles de canales con ofertas muy decentes. Y si esto pasa con esas series más con los realitys, no tengo que pedir perdón por ver Survivor, America's Next Top Model, RuPaul's Drag Race o Las Real Housewives.

BabyCatFace dijo...

@David, totalmente de acuerdo en lo que comentas de los realities. Si por lo visto que veas series "mamarrachas" sirve de excusa para que algunos te miren con aire de superioridad, si les dices que ves realities ya directamente parece que te hacen un favor al perdonarte la vida. Y llegando a un punto que da verdadero asco. Vamos, yo por ejemplo no veo Gran Hermano, ni me llama mínimamente, pero cada vez que lo echan me encuentro un montón de comentarios totalmente despreciables hacia la gente que lo ve.