16 ene. 2014

Los lunes de ABC Family

A lo largo de los últimos años, me he ido haciendo cada vez más fan de ABC Family. Siempre me ha gustado el género teen, conste, así que en ese sentido no es ninguna sorpresa. Pero mientras que la CW me ha ido perdiendo poco a poco a base de hacer cosas cada vez más frías y artificiales (obvias excepciones aparte, claro), con la ABC Family me ha pasado lo contrario. Poco a poco me he ido enamorando más de sus dos vertientes (porque tiene dos, muy claras además). Por un lado, está el mamarrachismo puro que viene de la mano de Pretty Little Liars, que es tan parodia de sí misma (y tan consciente de que lo es) que son fácilmente de los cuarenta minutos más entretenidos de mi semana televisiva. Y luego está la rama más entrañable, la que tiene, por decirlo de algún modo, más corazón. En ella entran series con las que vas conectando, que construyen a sus personajes y tramas con cariño y con cierta coherencia. Y, sin tener nada en contra de la rama mamarracha, es de la rama entrañable de la que quiero hablar hoy. Porque precisamente pertenecen a ella dos de las series a las que más cariño les tengo ahora mismo, y que comparten noche los lunes: The Fosters y Switched At Birth.

Cuando se estrenó The Fosters este verano pasado, la empecé con bastantes ganas y, si bien no empezó siendo lo mejor del universo, sí que lo hizo poniendo todas las piezas necesarias para formar una base sólida. Y poco a poco, episodio a episodio, fue creciendo. Quizá no de un modo completamente obvio, al menos no en el momento (aunque los episodios por sí mismos a mí al menos se me hicieron muy agradables de ver, y les cogí suficiente cariño a todos como para querer seguir con la serie), pero sí de tal modo que al volver el otro día del parón, consigue que nos importe lo que les ocurre. Y, sobre todo, que entendamos las razones de cada personaje para actuar como lo hace, o para haberlo hecho en episodios anteriores.
Esto resulta especialmente llamativo en el caso de Callie, porque a pesar de ser uno de esos personajes que están destinados a estar en el centro de buena parte de los problemas y dramas de toda serie adolescente, no resulta antipática. Y no resulta antipática porque entendemos por qué hace lo que hace, que sus razones tienen más de buenas intenciones y circunstancias entendibles que de rabieta adolescente (de hecho, no tienen nada de rabieta adolescente). Es una chica coherente y sensata a pesar de todo, y a mí con eso me tienen ganada, porque aporta una cercanía a la serie que se agradece, aunque al mismo tiempo nos acerque tanto a los personajes que nos hace sufrir (este episodio de regreso a mí me partió el corazón, por ejemplo).
Y Callie es solo una parte, claro, y probablemente ni siquiera sea mi favorita, aun con todo lo que me gusta. Personalmente, adoro la relación de Lena y Stef, y Jude es probablemente el niño televisivo más adorable que existe ahora mismo. Me tienen encantada con la dinámica familiar general e incluso los mellizos me acabaron ganando. Así que teniéndolo todo en cuenta me parece que voy a disfrutar muchísimo de esta segunda parte de su primera temporada, que ya empieza un par de escalones por encima de una primera parte que fue bastante mejor que digna.

Otra serie con la que tengo muy claro que voy a seguir disfrutando como una enana es con Switched at Birth, claro, que volvió el mismo día que The Fosters con su tercera temporada. De esta serie ya he hablado (y ya la he alabado) mucho por aquí, pero es que para mí es una serie muy especial. Es una serie muy especial porque me hace conectar con prácticamente todos sus personajes de una forma que muy pocos consiguen. Son personajes a los que les he visto crecer delante de mis ojos, a los que he visto meter la pata y acertar de vez en cuando, emocionarse e implicarse de una manera que resulta hasta contagiosa.
La temporada, por cierto, empieza muy bien, y ya desde el primer episodio consiguieron que me implicara muchísimo con Bay, Daphne, Toby e incluso con Kathryn. Todos ellos tienen más o menos tramas enfocadas para esta temporada, y todas ellas pueden dar bastante de sí. Teniendo en cuenta lo bien que ha sabido esta serie aprovechar el potencial de distintas historias en el pasado, me quedo con muchas ganas de ver el viaje de todos ellos a lo largo de los próximos episodios.
Añadimos a esto, por cierto, dos fichajes que a mí por ahora me tienen encantada. Por un lado tenemos a Max Adler, al que le tengo cierto cariño por sí mismo (no tanto por Glee, aunque no me disgustaba ahí, sino porque sé que colabora mucho con la MDA para la concienciación sobre la distrofia muscular y para recaudar fondos, y como es un tema que me toca muy de cerca, pues le tengo cariño por eso. Soy simple, ya lo sé), pero que además interpreta a un personaje cuya descripción no prometía demasiado, pero que ha demostrado con un par de escenas en este primer episodio que puede resultar muy interesante, tanto él como su dinámica con Bay. Y, por otro, tenemos a RJ Mitte (más conocido por pasarse la vida desayunando en Breaking Bad), que interpreta a un chico en silla de ruedas que entra en la vida de Daphne, y que ya en este primer episodio ha demostrado que encaja perfectamente en una serie que hace mucho por dar visibilidad a las personas con discapacidad de la manera más orgánica, cercana y coherente del mundo. Así que ya digo, por ahora la temporada promete estar muy bien, y yo encantada, claro. Y, por si no estaba lo suficientemente enamorada de la serie, el otro día anunciaron que van a hacer un episodio especial de esos que hacen de vez en cuando, esta vez centrado en el baile, con lo que parece que están haciendo la serie específicamente para mí.

Entre ambas series, los martes vuelven a ser uno de mis días favoritos, y creo que va a seguir siendo así durante todo lo que queda de temporada.

¡Saludos!

PD: Ha vuelto American Idol y después del HORROR de la temporada pasada, voy sin ningún tipo de expectativas. A ver si consiguen sorprendernos, que aunque no tenga expectativas, tengo al menos un poquito de confianza, y Harry Connick Jr. sobre el papel es un SÍ como una casa. En cualquier caso, asumo que escribiré algo sobre mis primeras impresiones de la temporada en algún momento.