19 ene. 2014

Sobre mi maratón british

Como ya comenté, la temporada pasada decidí aprovechar el parón navideño para echarles un vistazo a todas las series británicas que había ido acumulando a lo largo de los meses anteriores. Por eso de que, con toda la acumulación de series que hay últimamente, yo suelo acabar dejando las británicas apartadicas a un lado para más adelante, quizá porque al ser de temporadas más cortas, siempre es más fácil colarlas en pequeños parones y no tirarse seis meses para ver una temporada entera. Ese parón navideño me hizo descubrir varias joyitas y, en general, hizo que me lo pasara estupendamente, así que decidí convertirlo en una nueva tradición. Y por eso estas navidades decidí hacer lo mismo, aunque tenía tantas cosas pendientes que al final hasta extendí un poco el plazo y hasta ayer no acabé con todas las que me había propuesto ver. Y, aunque ahora voy a hablar un poquito de cada una de ellas, ya puedo decir que en general vuelvo a decir que mi maratón british ha sido un éxito y que de todo lo que tenía previsto ver, solo ha habido una serie que no me ha convencido (y que, de hecho, ni seguí más allá del primer episodio, de la pereza que me daba). Por lo demás, encantadísima con todos mis nuevos descubrimientos (que sí, que descubrimientos para mí, que sobre algunas me llevaban dando la lata meses).

Por empezar con lo que quiero quitarme de en medio antes, lo primero que voy a decir es que para mí By Any Means es un no como una casa. No me pareció espantosa tampoco (o no me lo pareció lo poco que vi), pero sí tan profundamente irrelevante que no me vi con ganas de seguir. Lo cierto es que ya de entrada me llamaba poco, pero le tengo cariño a Warren Brown, así que le di una oportunidad. Y nada, no me aportaba nada. No tengo nada en contra de los procedimentales siempre que me aporten algo o al menos me entretengan mucho, pero como este no hacía ninguna de las dos cosas, tampoco seguí. Si alguien lo hizo y es capaz de decirme que mejora, igual me la apunto para más adelante, pero por ahora prefiero olvidarla para siempre. Pero realmente ese es el único drama que no me convenció de todos los que vi, y vi unos cuantos, así que no es mal ratio.

Otra con las que no las tenía todas conmigo hace unas meses era Broadchurch, no por nada, sino porque llevaba tal saturación de series de ese tipo que simplemente había completado el cupo. Pero dejando pasar los meses, la empecé en el momento adecuado y acabé bastante contenta con ella. No es la mejor serie que he visto jamás (de hecho, la pondría al final de la lista del resto de esta tanda), pero está bastante mejor que correcta. Tiene una buena ambientación, unos personajes creíbles y coherentes, un caso que se resuelve de forma relativamente sencilla (algo que anoto como positivo, por eso de no caer en giros surrealistas) y buenas interpretaciones, con Olivia Colman merendándose la pantalla constantemente. Sin movernos mucho del tema de asesinatos y demás, pero yéndonos a los asesinos en serie (que también están de moda), le eché un vistazo a The Fall y esta ya sí que me pareció de sobresaliente. Me pareció una serie inteligente que hace un retrato fascinante tanto de la detective como del asesino, sin tomar al espectador por idiota. Y además tiene a Gillian Anderson y a Jamie Dornan siendo ambos condenadamente atractivos para reafirmarme completamente en mi bisexualidad. Pues eso, muy recomendable. Cambiando un poco de tercio, aproveché también para conocer a Martha Costello y enamorarme de ella, pero como sobre Silk ya hablé largo y tendido aquí, poco más voy a deciros sobre ella, más allá de que TENÉIS que verla. Claro que si hablamos de series que me enamoraron, podría pasarme horas hablando sobre My Mad Fat Diary, que tiene tal colección de personajes entrañables y entendibles (empezando por su protagonista) que me ganó ya con el primer episodio. Cierto es que sobre esta me había avisado todo el mundo, así que culpa mía no haberla empezado antes, porque merecía todo el hype y más. Pero oye, al haber esperado tanto para verla salgo ganando, que tengo que esperar menos para la segunda temporada. Y menos mal, porque no hace ni un mes que acabé la primera temporada y ya los echo muchísimo de menos a todos, que necesito mi dosis de series entrañables y especiales. Categoría en la que, por cierto, también entra Last Tango in Halifax. Admito que me costó un poco entrar del todo en ella, de tal manera que los primeros episodios se me hicieron un tanto eternos. Pero acabé pillándole el punto y, aunque la historia de amor de los abuelos a pesar de parecerme muy mona tampoco me dice más, me ganaron completamente los personajes de las hijas (enormes Sarah Lancashire y Nicola Walker), que son profundamente complejos y sencillos a la vez. Y así la serie me ganó del todo y he acabado contentísima con sus dos temporadas.

En el ámbito de las comedias he visto un poquito menos, pero todo cosas que merecen mucho la pena. Lo primero de todo, le eché un vistazo a The Wrong Mans y, una vez entré en su humor, me lo pasé estupendamente con ella. Y me recordó tantísimo a todo lo que me encantaba de Bored To Death que le diría a todo el que eche de menos la serie de la HBO, que le eche un vistazo, que probablemente le guste tanto como a mí. También aproveché para verme A Touch of Cloth, que con eso de que sus dos temporadas tienen solo cuatro episodios en total, me la vi en una noche, después de que llevara meses y meses en mi lista de pendientes. Y lo que me reí con ella no puede ser ni medio normal. Su humor absurdo, su reírse de todos los clichés de series y películas y su soltar un chiste detrás de otro la convierte en un SÍ tremendo. Eso sí, para mi gusto, mejor la primera temporada que la segunda, quizá porque ese tipo de caso se presta más a chistes menos vistos que el de la segunda temporada. Y para terminar, he estado estos días viendo London Irish, que es justamente la que acabé ayer y que, al igual que las otras dos, me ha encantado. Esta serie, que va sobre un grupo de amigos irlandeses que viven en Londres, aun siendo diferente tiene un poco ese aire cafre y burro de IASIP, si estamos por eso de hacer comparaciones, así que al que le guste ese tipo de humor se la recomiendo encarecidamente. A mí, por supuesto, me encantaron sus locuras y sus idas de olla, y me reí un montón con ellos, que era justamente lo que buscaba.

Y ese ha sido mi maratón británico. Así haciendo balance, han caído bastantes series que además me han convencido de sobra, así que ha cundido bastante. Pero al mismo tiempo me he dejado bastantes aún en la lista de pendientes, así que no descarto volver a hacer otro mini-maratón más adelante.

¡Saludos!

PD: Vistos los dos primeros de la nueva temporada de American Idol y por ahora me están dando lo suficiente como para seguir viendo hasta nuevo aviso. Muchas guitarras por todas partes (que no a todo el mundo le gustará, pero para alguien tan alérgica como yo a las acrobacias vocales es buena señal), buen rollo en el jurado y Harry Connick Jr como voz de la razón como norma general. Por ahora compro, y espero que no sean todos espejismos del comienzo de temporada.