28 abr. 2008

Salvador



─ Han matado a Carrero Blanco... ¡Estarás contento!
─ Mierda.
─ ¿Qué te pasa?
─ Esa bomba también me ha matado a mí...


El sábado aproveché y me puse a ver Salvador, que la tenía pendiente desde hace mucho y el otro día, después de que la comentaran en una clase de historia, me acordé de ella. Me llevé una impresión buenísima, en el sentido de que lo pasé condenadamente mal con la película y eso es condenadamente bueno.

El principio me pareció bastante flojillo. Para mí es lo más flojo de toda la película y le hace perder enteros al resto. Pero el resto está bastante bien conseguido.

A partir de ahí, cuando se deja de escenas que, para mi gusto, tampoco hacían tanta falta o, al menos, tampoco encajaban demasiado bien con el resto de la película, hay un cambio radical y la película se vuelve impresionante, simple y llanamente. Te metes dentro hasta llegar a un punto en el que te deja con mal cuerpo. Como suelo decir, y por extraño que suene, eso en una película que lleva esa intención desde el principio, no es en absoluto malo.

Los actores bastante bien. Incluso con mi predisposición a alejarme del cine español y de los actores excesivamente sobreactuados. Aquí, sin ser ninguna experta, no me quejaré. Y Daniel Brühl (qué condenadamente adorable es este chico, por cierto) se sale.

Otra cosa que me gustó mucho de la película son los pequeños detalles que utiliza. Las conversaciones, muchas casuales pero sin serlo en absoluto. El humo de los cigarros (ese pequeño detalle en concreto me fascinó; sea o no intencionado, aporta muchísimo al ambiente de la escena... siempre). Los giros de la cámara justo al final, que hacen que se pase cada vez peor. La hermana pequeña en la cancha. El funcionario de prisiones. La música. Muchos, muchísimos detalles.

Ahora, ya digo, vaya mal cuerpo que se te queda...

¡Saludos!

PD: Por cierto, ¡felicidades, Ale!
PD2: Sí, he puesto las postdatas después del saludo :P. ¿Me estaré volviendo normal?

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