1 mar. 2010

Los chicos del otro McKinley High

Ayer estaba leyendo en el salón y de refilón vi una promo de Glee (primera vez que la veo, por cierto, eso es lo mucho que veo la tele). La promo me trajo muchas cosas a la cabeza: lo mucho que queda aún para abril, lo rarísimo que suena todo doblado, lo grandísima que es Sue (aunque el doblaje, al menos la frase y media que dice en la promo, la suavice bastante)…
Y me recordó que tenía pendiente una entrada sobre Freaks & Geeks, que he estado revisionando estas últimas semanas. Precisamente sobre otro McKinley High.

Ambas series tienen algunas cosas en común (además del nombre del instituto al que van los protagonistas), aunque también es verdad que son muy diferentes entre sí.
Y no, no me refiero a que compartan números musicales, aunque Freaks & Geeks también tiene unos cuantos momentos musicales. Y si no, que se lo digan a Jason Segel:


Y como este, unos cuantos más, principalmente destrozos varios de canciones en el sótano de Nick (Jason Segel). Evidentemente, todo esto era una excusa para poner este vídeo, porque está claro que Lady L es uno de los momentazos que tiene esta serie. No sé si es mejor la canción en sí, la forma en que la vive Nick, o las caras de Ken (Seth Rogen), que prácticamente son las mismas que puse yo conforme iba escuchando la canción.

El caso es que, sobre todo, tienen en común que sus protagonistas no son los niños populares del instituto. No son las animadoras, ni el capitán del equipo. Por el contrario, son los dejados de la vida, los pasotas del instituto. Y son los frikis que pasan las tardes de los viernes jugando a Dragones y Mazmorras.


Así, nos muestran el instituto y las idas y venidas de estos dos grupos a través de los ojos de dos hermanos: Lindsay (la famosa Lady L) y Sam Weir (interpretados por Linda Cardellini y John Francis Daley, respectivamente). Y, en cierto modo, nos dan una visión mucho más realista y de andar por casa de la vida en el instituto que la mayor parte de las series al uso. O a lo mejor soy yo, que tuve una época muy Lindsay.
Todo ello en una ambientación ochentera que merece bastante la pena.

A pesar de que la serie no duró mucho (se quedó en una primera temporada de 18 episodios), para mí es una de esas series que hay que ver, al menos, una vez en la vida.
Y es que durante esos 18 episodios nos presenta a unos personajes entrañablemente desastrados. Yo tengo especial debilidad por Ken, que me pareció enorme desde la primera vez que habla con Sam en el primer episodio. Pero todos, empezando por Daniel (James Franco) y acabando por Neil (Samm Levine) tienen su algo (sí, también el petardo de Nick). Incluso aunque muchas veces queden a medio dibujar, una de las pegas de que cortaran la serie tan pronto.

Además, la serie tiene unos cuantos momentazos dignos de recordar de lo épicos que son. Ahí está el Lady L que he puesto al principio. Pero ni de lejos es el único. Otros, como Ken intentando decidir si es gay o no escuchando Fashion de David Bowie y If my friends could see me now de Linda Clifford; o Daniel llamándole Carlos a su personaje de Dragones y Mazmorras (un enano) son igual de épicos.

Otro de los puntos fuertes de la serie es precisamente la música que tiene. Especialmente, suenan The Who cada dos por tres, pero también otros como Van Halen o Grateful Dead.


Por último, es una serie que resulta bastante curiosa de ver, sobre todo en lo que a actores se refiere. Entre sus protagonistas están James Franco o Jason Segel, que a todo el mundo le suenan. Pero, por ejemplo, también John Francis Daley, que sale ahora en Bones, Linda Cadellini (E.R.) o Busy Philipps (Dawson Crece, o ahora mismo, Cougar Town, interpretando a un personaje que, si no es Kim Kelly unos años más tarde, se le parece muchísimo).
Otros que se pasaron por algún episodio fueron Alexander Gould (me costó la vida reconocerlo, porque evidentemente era muy muy crío), Shia LaBeouf (también bastante crío, aunque no tanto :P), Lizzy Caplan (Amy en True Blood), David Krumholtz (el rizos de Numbers) o Kayla Ewell (la yonqui de The Vampire Diaries, que me fijé porque sigue teniendo exactamente la misma cara).
Sin olvidar el cameo tan épico de Ben Stiller, que fue probablemente otro de los momentos más surrealistas y geniales de la serie.

¡Saludos!

1 comentarios:

WATANABE dijo...

Fue uno de mis últimos descubrimientos del año pasado y me entusiasmó. Tiene un encanto irresistible. Te hace reír y te emociona por igual.

Aquí te dejo la entrada que le dediqué por si te interesa.

http://hablemosenserie.blogspot.com/2009/12/i-love-freaks-and-geaks.html


Un saludo.