6 jun. 2010

Shonda, Shondita, Shonda

He dejado pasar un poco de tiempo desde que vi la finale de la sexta temporada de Grey's Anatomy hasta que me he puesto a escribir esta entrada. Y no, no ha sido solo porque ando hasta arriba de exámenes (que también, pero como solo soy capaz de aprovechar, está visto, una o dos horas máximo por día, pues creo que tampoco me vale de excusa). Creo que lo que más me ha hecho retrasarla es que tampoco tengo ganas de escribir algo demasiado largo, y si me hubiera puesto a escribirla nada más verla, pues habría tenido demasiados detallitos que comentar, criticar y adorar.

Y es que la finale, con sus más y sus menos, me gustó mucho. Sí, acabo de volver a decir algo que no pensaba que diría de nuevo: que la finale de una temporada de Grey's me ha gustado mucho. Lo que no quiere decir que sea buena buenísima. Es decir, ni de lejos se acerca a los niveles de esos capítulos de la bomba de la segunda temporada (único momento de la serie, por cierto, en el que a la rubia tonta le dio por decir algo con sentido), pero yo me lo pasé pipa y estuve mordiéndome las uñas los dos capítulos. Y con eso, a estas alturas de la película, me basta.


Yo ya he llegado a un punto en el que directamente ni me engaño. No importa las veces que diga "hasta aquí hemos llegado" con esta serie, porque sé perfectamente que volveré a caer. Cuando la mayoría de la gente que conozco se inició en esto de llevar las series a ritmo de USA con Lost, yo empecé con Grey's (creo que fue la primera que llevé al día, no puedo asegurarlo xD. Pero sí, creo que fue la primera). Y quieras que no, eso me hace tenerle un cariño especial a esta serie.
Pero no es solo eso. Es que Shondita y sus ocurrencias son una especie de universo paralelo en sí mismas. A nada que lleves un tiempecillo siguiendo las idas y venidas de los habitantes (porque sí, viven allí, no nos engañemos. Trabajen o no, viven allí) del Seattle Grace, sabes que seguir la serie es seguir los desvaríos de Shondita, dejarte llevar por las idas de olla de esta mujer. Porque Shondita, con la que, como casi cualquier fan de la serie, mantengo una relación continua de amor/odio, es una especie de montaña rusa con patas. Lo mismo tiene ideas buenísimas que se le ocurre el mayor surrealismo culebronesco del mundo.

Y eso, ese desvarío continuo con momentos de lucidez que es esta mujer (nota aparte: parecerá una tontería, pero yo creo que lo que hace grande a Shondita es precisamente esa condición de montaña rusa que tiene en cuanto a ideas. Si no, esto sería aburrido hasta decir basta), se vio perfectamente en la finale de esta temporada, que fue Shonda Rhimes en estado puro. Porque fue excesivo, surrealista y tramposo como ninguno, sí. Pero también fue entretenido. Entretenido no, lo siguiente. Y tuvo momentos estupendos (protagonizados por actrices estupendas, como son Chandra Wilson y Sandra Oh) que me hacen ver con simpatía y una sonrisa en la boca (y sin hacerme muchas preguntas. Porque no, lo mejor es no preguntar) cosas como que les diera por crear al equipo SWAT más inútil en la historia de la humanidad, el discursito tonto del jefe hacia el final o la manía de culebronizar aún más las relaciones (sí, Izzie/Alex/Lexie/Mark, os miro a vosotros) que parecía que podían rescatar (yo es que soy fan de Lexie y Alex desde la cuarta temporada, qué le voy a hacer).


Fue un episodio doble que además sirvió para aligerar (no mucho, ya podían haberse esmerado más) el barco un poquito. Porque desde hace unas temporadas esta serie es el mejor ejemplo del efecto "Camarote de los hermanos Marx". Hay chorrocientos personajes, muchos de los cuales ni nos importan, ni deberían importarnos, porque aquí no pintan nada. Cuando aparecieron por los pasillos del Seattle Grace los nenes del Mercy West, estaba bastante claro que no todos iban a durar toda la temporada. La primera en caer fue April, después de ese episodio tan estupendo. Me dio un poco de pena, porque Sarah Drew es grande y siempre lo será, pero era una baja necesaria. Lo que no quita que me alegrara un montón con su vuelta más adelante, en forma de una April que ya puede ganarse el estatus de personaje (seamos sinceros, esa escena de la finale en la que le cuenta al otro su vida entera para que no le pegue un tiro es genial). Y es que Sarah Drew es Sarah Drew, y con ella al fin del mundo, si hace falta. Pero entonces volvíamos a tener a los cuatro nuevos dando vueltas por el hospital, y estaba claro que todos no podían quedar en pie. Y no podían quitarse a Avery, con esos ojazos que tiene, y después de haber sido el único que ha sido capaz de entablar algún tipo de relación con los demás personajes. Todo eso dejando a un lado que es un interés romántico para Cristina en potencia, y que yo estoy deseando que me los arrejunten y nos libremos de Owen (si Kevin McKidd fue lo mejor que le pasó el año pasado a Grey's, este año su personaje no ha hecho más que arrastrar al suelo a Cristina y a Teddy, una incorporación que a mí me ha gustado bastante). April acababa de volver, y además Sarah Drew tenía que quedarse, porque yo lo digo y punto xD. Los que quedaban: pues la chiquinina, cuya muerte fue tan "ZAS!" que no pude evitar soltar una carcajada, y el cabezón (seh, eso es todo lo que me he aprendido yo los nombres de los personajes nuevos poco interesantes). Y conste en acta que el cabezón se ganó un poco mis respetos, en parte gracias a una Bailey que volvió a ser Bailey (enorme Chandra Wilson en esas escenas) y una Mandy Moore que estaba monérrima.

Sigo pensando que a ese hospital le sigue sobrando personal, conste, y que podrían haber aprovechado mucho más al tipo con la pistola (tanta bala para cargarse extras, tiene narices). Podrían haberle dado un final al personaje del jefe (aunque no sea jefe, sigue siendo el jefe) y habernos dejado de discursitos y mediaciones. Podrían haberse quitado de en medio a Owen, que ahora lo único que hace es lastrar a los demás. Y, por pedir (aunque este me corre menos prisa), podrían haberse cargado a Mark. Me daría pena, porque su amistad con Callie me encanta, pero me sobra en todo lo demás desde la primera vez que apareció. Y ya, a riesgo de que me corten la cabeza, a Derek, que me parece un cansino, y además ahora le está afectando la maldición del puesto. Claro que si nos quitan a Derek, nos devuelven a la Meredith dark & twisty... Quita, quita.
En fin, al menos nos quitamos a dos de en medio, que ya es algo.


Además, el episodio nos dio algún otro momento bastante bueno, aparte de los que ya he comentado de Bailey. Cristina fue tan grande como en algunos de sus mejores momentos y, surrealismo de que el tipo se colara ahí dentro y nos enteráramos así, sin anestesia ni nada, aparte, toda la escena dentro del quirófano (Avery y sus ojazos incluidos) estuvo bastante bien, con una Sandra Oh tan buena como siempre. Mención especial para Avery, por cierto, que ojazos o no ojazos, moló un puñao y medio (aunque tampoco había que ser demasiado inteligente para saltar con semejante plan) en todo el capítulo.

Lo que sí, y ya para terminar, que me veo otra vez acostándome a las tantas, habría cambiado un par de cosas. Por un lado, lo que comentaba del jefe; de verdad, Shondita, que este hombre ya no pinta nada allí. Por otro, y especialmente hago hincapié en esto, el traer de vuelta la memoria de Izzie al culebrón que se traen Lexie y Alex. No es ningún secreto que Izzie nunca ha sido de mis personajes favoritos y que me llevé una alegría cuando la Heigl dejó la serie. Y una de las razones por las que me alegré es que pensé que por fin iban a sacar a Alex del pozo en el que lo habían metido a raíz de su relación con ella. Entiendo perfectamente que lo de la temporada pasada eran daños colaterales inevitables (lo que no era inevitable era el surrealismo de la trama de Izzie y el querer convertir eso en Stevens' Anatomy, pero eso es otra historia) y que lo llevaron lo mejor que pudieron. Pero Alex (y Justin Chambers, que seguirá sin ser gran cosa, pero ha mejorado una barbaridad desde que empezó la serie) se merece mucho más que esas tramas a la sombra de Izzie que se ha llevado durante tanto tiempo. Siempre me ha gustado su personaje, y siempre me ha parecido totalmente desaprovechado. Porque es verdad que es arquetípico como el que más, pero al menos es un arquetipo encantador. Lleva un par de temporadas que está más soso que un pan sin sal, y la culpa de eso lo tienen las tramas de Izzie y que él estuviera ahí siempre de comparsa. Por eso no me gustó que la trajeran de vuelta, al menos de palabra, para complicar las cosas entre Lexie y Alex, ahora que Lexie parece que se ha decidido (nota aparte: ¡¡¿quién tuvo la brillante idea de volvérmela rubia?!! Mira que ahora está mejor que al principio del cambio, pero con el pelo tan bonito que tenía, lo que le han hecho es un crimen. Y fun y pin). Pero bueno, no podía haber un capítulo sin quejas y sin los desvaríos de Shondita, que eso es lo que hace grande esta serie.



Y como mi entrada corta ya es demasiado larga, aquí lo voy a dejar. Diciendo (y así resumo todo lo anterior) que me ha gustado mucho este final de temporada. Que la fangirl que llevo dentro se puso a dar saltos de alegría cuando solucionaron lo de Callie y Arizona (y eso que mantengo que su ruptura en el capítulo anterior me pareció la más normal, coherente y lógica en lo que va de serie). Y que esto es Shonda, y por eso la adoramos y la odiamos a partes iguales.

¡Saludos!

PD: Llevo siete capítulos de Gravity y aún no sé si me encanta o me parece un bodrio, lo cual ya tiene mérito. Lo de esta serie es fascinante, de verdad. Y el final del 1x07 me dejó ayer a cuadros y en shock. A ver por dónde salen, pero independientemente de que se quede en una más de las excentricidades e idas de olla de Miller, o que decidan no engañarnos y llevarlo hasta el final, no va a servir más que para aumentar esa sensación de fascinación (al no saber si me gusta o no) que me produce esta serie.
PD2: (Aviso a los que huyen tanto de los spoilers que no quieran saber ninguna de las canciones que saldrán en la finale de Glee para que no abran el enlace :P. Y si son muy quisquillosos, directamente que no sigan leyendo) Llevo media tarde escuchando esta versión todo el rato. Y me gusta mucho la original (coñe, que es muy grande), pero esta también me gusta. Y cada día me gusta más Jonathan Groff (y su voz, y su pelo, y cuando baila...) y supongo que me dedicaré a rezar a todos los dioses que se me pongan delante para que no se quiten a Jesse de en medio para la temporada que viene. Que ya sé que sería un poco WTF mantenerlo, pero Jesse me sigue molando (aunque menos que Groff, que me parece un amor con patas) y, total, ¿qué es un WTF más en la trama de Rachel y Jesse? :P Porque los saltos mortales con varias volteretas que se pegan con el tiempo en esta trama son surrealistas hasta decir basta. Oh, y está claro que a los chicos de VA les encanta Queen :P.
PD3: Me acabo de dar cuenta de que esta es la entrada de las series que empiezan por "G". Conste que no ha sido intencionado :P.

2 comentarios:

Antara dijo...

CLAP, CLAP, CLAP. Me encantó el post. Disfruté mucho el final de Grey's Anatomy pero no me queda duda deque está terriblemente mal escrito. ¿Pero qué salió bien? Los actores, tuvimos grandes momentos, como anotas aquí y eso subsanó lo ridículo y absurdo de todo el asunto.

Eso sí, la próxima vez yo le doy la lista a Shonda de los que se tiene que cargar, porque a mí Hunt y el Jefe también me sobran.

Mina Harker dijo...

Pues me apunto a lo de la lista. Porque oye, los secundarios casi terciarios que se ha cargado tenían que irse, pero es que de los principales también podría haber desaparecido alguno. Especialmente Owen u.u'. Con lo que me gusta a mí Kevin McKidd y la manía que le estoy cogiendo...