10 ago. 2010

Cosas que la tele me enseñó...

Porque anda que no hemos aprendido cosas delante de la pantalla. Dirán lo que quieran, pero hay cosas que jamás se me habrían pasado por la cabeza de no haber sido por la ayuda de la televisión. Y especialmente de las chorrocientas series que veo/he visto.

Una de ellas es lo fascinante que es la gente en lo que a ahorro y reciclaje y medioambiente se refiere. De un tiempo a esta parte, se ha hecho bastante habitual ver a los personajes de varias series (especialmente de la ABC) llevando bolsas de tela para hacer la compra. Pero no es lo único, por supuesto. A todo el mundo le preocupa muchísimo el ahorro de energía, etc, etc.
Y luego van y se dejan todas las luces de casa encendidas. Que a lo mejor es que en mi casa somos muy raros, pero anda que no me habré acordado yo veces de las casas de las series, donde siempre están las luces (de dentro y de fuera) de casa encendidas cuando los personajes llegan a su casa de noche. Especialmente cuando llegas a casa a las tantas y digamos que no en las mejores condiciones para acertar con la llave en la cerradura incluso cuando hay luz, no digamos ya totalmente a oscuras.
Y eso que la luz de la calle aún es más normal que esté encendida. Porque cuando entran y tienen todas las luces de absolutamente todas las habitaciones de la casa encendidas (eso sí, con una iluminación muy tenue, que es como más acogedor) es todavía más mejor.
Pero claro, más les vale que sea así. Porque como se encuentren las luces apagadas es que algo va a ir mal. En el peor de los casos hay alguien en la casa en ese mismo instante. Habitualmente, de todos modos, es que alguien se ha estado dando un paseo por ahí y trasteando entre tus cosas.
Vamos, que la lección que nos llevamos es que, como no haya luces encendidas, mejor que avises a alguien para que entre en la casa contigo. Vaya a ser.

Por supuesto que no es lo único que hemos aprendido. Gracias a la televisión ahora sé que si no tengo algún trauma infantil, o daddy issues del tipo que sean, no soy nadie. ¿A quién voy a echar la culpa si no cuando meto la pata? ¿A mí misma? No, no, no, que para eso se crearon los padres.
Ya sea porque jamás te dijeron que te querían, o porque se olvidaran miserablemente de ti cada vez que tenían que ir a recogerte al colegio, la culpa la tienen ellos. No importa que se disculparan mil veces y te intentaran comprar a base de regalos después de llegar media hora tarde a recogerte, claro (mi señora madre lo que hacía cuando llegaba tarde era decirme que si no estaba contenta, que la próxima vez me fuera andando, que ella no era taxista).

En Life Unexpected, el padre de Baze debía de tener la culpa hasta de la caída de Roma

O porque te metieran demasiada presión y querían que fueras el más mejor en todo. Claro que de eso los pobres no tienen la culpa, porque ahí también la televisión les ha enseñado algo a ellos. Y es que, por difícil que parezca, todo el mundo puede entrar en (al menos) una universidad de la Ivy League. Y pedir menos es de cobardes. Porque además todos tus primos, tíos, hermanos y hasta la prima tonta de tu padre han ido a Harvard.

Es por eso que todos los niños (y adolescentes varios) van al colegio cada mañana con muchas más prisas que sus padres al trabajo. En mi casa justo pasaba (y por lo que sé, pasa, aunque ahora mis hermanos y yo tengamos horarios distintos) justo al contrario, que mi madre prácticamente nos tenía que acelerar a collejas para no llegar ella tarde a trabajar. Da igual que luego sean el típico crío que no toca un libro y se fuma las clases como si no hubiera un mañana, que saldrá corriendo de casa y con la tostada en la mano. Tostada que, por cierto, acaba de coger casi obligado por su preocupadísima madre del buffet que le ha montado en el comedor. Algo normal y corriente que pasa en todas las casas, por supuesto.

Bien pensado, es que los adolescentes son los adultos del mundo de las series, claro está. Y quizá entonces sí que tiene más sentido eso de que sean los que van con prisas por las mañanas.
O a lo mejor es que, con eso de que yo crecí con Buffy, debe de haberse quedado grabado a fuego en mi mente eso de que los adultos no sirven para nada. Si acaso para estorbar, pero ya está.

Unas crías de 16 años (por cierto, qué grande es Bianca Lawson, que debe tener una de esas frases en su curriculum de "más de una década de experiencia en interpretar a quinceañeras") serán capaces de salvar al mundo con solo la ayuda de sus compañeros de clase (y quizá la de algún mentor, pero sin pasarnos), pero cuidadito con que se cruce algún adulto de por medio, que seguro que solo estorba.

Lo que no es difícil de entender muchas veces. Es decir, todo el mundo sabe que el ciclo de vida funciona tal que así: uno nace, crece, se vuelve adolescente insoportable pero que sabe más que sus padres, va a una universidad importante, puede que se vuelva temporalmente médico o abogado (simplemente por ocupar un espacio en su vida mientras encuentra cierta estabilidad sentimental. Además, eso de operar a la gente pintada como una puerta debe molar un puñao y medio, y es una de esas experiencias que todo el mundo debería tener. Por no decir que, qué leches, a ver dónde vas a acabar tú de aprender sin tu caso de la semana que casualmente se parece mucho a tu vida y tiene moraleja), casarse y tener bebés. Muchos bebés. O al menos intentarlo. Porque todo el mundo sabe que toda chica que se precie se queda embarazada a los 16, pero es intentar tener un hijo y no hay manera.

Todo esto suele suceder en una realidad temporal muy extraña. Porque parece igual a la nuestra, pero es totalmente diferente, sí, sí, sí. No es solo que sea de noche y de repente sea de día, pero de repente sea la noche anterior. No, va mucho más allá de eso, y si no, que se lo pregunten a Shondita y a las gentes del Seattle Grace. Porque todo el mundo sabe que, por mucho que Acción de Gracias y Navidad coincidan con las nuestras, entre medio lo mismo han pasado tres años que dos semanas.

Pero es que los mundos televisivos son muy extraños. Son mundos en los que los críos de quince años desaparecen de casa durante meses y a nadie le extraña (lo de Eric en Gossip Girl suele tener bastante gracia, por mucho que a veces les dé por poner excusas). Son mundos donde hay que tener cuidado con los autobuses, los ascensores (el del bufete de Ally McBeal tenía especial peligro) y hasta los aparcamientos, porque sabes cuando entras, pero es posible que no vuelvas a salir jamás.

El aparcamiento del Seattle Grace tiene sus propios métodos para deshacerse de los médicos que no le caen bien. A él o a los guionistas, vaya usted a saber. Porque a mí ese aparcamiento lleva un tiempo dándome bastante mal rollo.

Son mundos en los que nadie cierra la puerta de casa con llave, por mucho que en cinco años haya habido sesenta asesinos en el barrio. Tampoco las del coche (y yo que he visto robar un Fiesta que se caía a cachos... Como para ponerles las cosas fáciles encima), a no ser que quepa la posibilidad de que luego tengas que salir corriendo perseguido por un asesino o algo parecido, en cuyo caso no solo cerrarás bien el coche, sino que te asegurarás de perder las llaves o que se te caigan en algún sitio imposible.
Son sitios donde pueden pasar cinco años, que no habrá habido ni un solo avance tecnológico, por pequeñito que sea, ni Apple habrá sacado cualquier titada nueva (y si no, que se lo digan a las Desesperadas), sitios donde todo el mundo puede tener al menos cuatro empleos, varias aficiones de esas roba-tiempo y encima tener vida social.

Son, en definitiva, unos mundos que nos han regalado un conocimiento de la realidad con el que jamás habríamos soñado. Porque a ver quién me iba a decir si no a mí todo esto.

¡Saludos!

PD: Esta semana no le dedico entrada a True Blood, aunque su final fue genialérrimo, y mejor lo arrejunto con el capi de la semana que viene.

13 comentarios:

seriéfilo dijo...

"O a lo mejor es que, con eso de que yo crecí con Buffy, debe de haberse quedado grabado a fuego en mi mente eso de que los adultos no sirven para nada. Si acaso para estorbar, pero ya está." Esa frase es genial y 100% cierta. Crecimos con Buffy y hasta Giles estorbaba...

EL capitulo de true me pareció un torro, en comparación con el de la semana anterior, pero claro, volvieron a aparecer las tetas saltarinas de la Paquin, y eso es superior.

Montsinya dijo...

Qué grande (lo de Buffy y todo lo demás).

El dispendio de manjares durante el desayuno tiene delito. Y piensas: pa qué carajo continuará la madre poniendo un festival de fruta, tortitas, gofres, cereales y zumos de todos los colores si al final el niño baja las escaleras, se pilla un algo de la mesa y se larga cual ventisca de invierno?

Añado: si la serie es española, las luces que encienden hará que hasta un restaurante romántico se ilumine como un quirófano.

manganxet dijo...

Muy grande la entrada xD

Se podrían añadir muchas cosas, como por ejemplo que toda buena familia aunque sea de clase baja tiene que tener su casa de dos pisos con cinco habitaciones y tres baños, o que las votaciones para la reina del baile acabarán en un empate entre la chica popular y la marginada que se ha hecho guapa.

Otra es que cualquier ocasión es buena para que un coche explote al mínimo impacto, o que toda buena persecución de coches ha de tener carritos de venta ambulante, operarios transportando un cristal, o una mujer con un bebé que dificulten la persecución

¡Que vivan los clichés!

Alejandro A dijo...

me he reído mucho con tu post, ¡no te has dejado nada!, la verdad es una vida magnífica la de las series, ya quisiera yo dejar mi casa abierta sin la desconfianza de que me la vayan a vaciar, jajaja, lo de la moraleja me ha encantado

saludos!

Dani dijo...

¡Qué gran post! Ésto va directo a mis post recomendados de la semana.

Por cierto: el de True Blood, coincidimos todos los que lo vimos con el chat en directo, la verdad, fue aburrido hasta sus últimos 10 minutos que, por lo menos, dejaron buen sabor de boca.

LiPooh dijo...

Genial entrada!!! A mí también me da miedo el aparcamiento de Seattle Grace. ¿Será alguna puerta al inframundo? ;P

Yo aprendí que si vas a un bar y pides algo, por alguna razón se quedará en la mesa y no te lo podrás acabar. ¡Qué tonta soy que siempre me acabo lo que pido! ^^

Saludicos.

Condesadedia dijo...

Los helados de chocolate y la comida basura no engordan, todos los médicos son treinteañeros macizos con ganas de ligue y en la tele siempre están dando un bucle continuo de noticias para asegurarse de que te enteras a tiempo de que tu prima Julita ha sido asesinada por el psicópata de los pantis de malla.

Yorch dijo...

Me sumo a los que admiran la entrada!!
La densidad de asesinos/gente malvada de algunas series es para hacérselo mirar!

Lo de True Blood fue bestial ^^

Saludos!

Mina Harker dijo...

Seriéfilo, Giles medio estorbaba, y eso que era el adulto que normalmente solía estar por ahí. Porque con los padres sí que era genial. Entre los de Xander, que a saber de qué zoo se habían escapado, la de Willow, que cuando le daba por hacer algo casi les da por quemar a su hija, y la de Buffy, que cada vez que había que salvar al mundo tenían que encargarse de intentar mandarla lejos, fuera a ser que se metiera por medio y acabaran todos mal...

Montsinya, lo del desayuno ya no es solo que la madre siga levantándose a las 4 de la mañana todos los días para prepararlo y que luego se quede todo muerto de asco... Es que lo que yo me pregunto es qué leches hace después con semejante cantidad de comida, porque no les veo yo pinta de guardarla para después xD.

Manganxet, lo de las casas es verdad, aunque el número de baños se verá reducido a uno si al menos una de las hermanas tiene entre 14 y 20 años y, por tanto, la necesidad de tardar varias horas en prepararse por las mañanas.

Alejandro, ya ves tú si molaría vivir así. La de horas que me ahorraría yo si no tuviera que andar buscando las llaves todos los días.
De todos modos, algún cliché más sí que se ha quedado por el camino (si es que te paras a pensar y hay chorrocientos). Por ejemplo, las chicas solo se acuerdan de su bisexualidad en noviembre y mayo (y a veces en febrero) y luego se olvidan hasta nuevo aviso. Y en las series, la bisexualidad en los tíos no existe, es un mito xD.

Dani, gracias muchas ^^. Me alegro de que guste el post.
Con True Blood me pasó más o menos eso. Tampoco es que me resultara aburridísimo, pero casi hasta el final se me hizo pelín soso y sin demasiadas cosas que sacarle. El final compensa, eso sí.

LiPooh, como para no darte miedo... Ya quisiera la Boca del Infierno parecerse a él y tragarse a la gente sin armar demasiado jaleo (y que a nadie le extrañe lo más mínimo, que esa es otra).

Condesadedia, lo del bucle de noticias es genial xD. Yo lo que creo es que en la televisión solo tienen dos canales: uno de dibujos animados (que estará viendo el niño protestón de turno cuando quieras poner las noticias) y el de noticias, donde repiten la noticia que te tiene que interesar una y otra vez.

Yorch, la cosa es que con los asesinos hay sitios en los que tiene delito. Porque, por ejemplo, en Wisteria Lane deberían regalar las casas y aun así nadie querría vivir ahí (si, quien más quien menos, todos han matado a alguien o han escondido a alguien en el sótano/ático), pero la gente parece no darse cuenta y se fía de todo el mundo.
Y el capi de True Blood se me hizo tirando a soso, pero es que el final fue genial. Eso sí, luego me dicen a mí, pero está claro que Alan Ball y todos los guionistas de la serie tienen que andar con las hormonas revolucionadísimas xD.

Un telespectador más dijo...

jajaja qué gran post! Lo de cerrar e coche es muy coñero porque siempre está abierto menos cuando te persigue un asesino xD

Otra cosa que he aprendido yo es que nunca debes reunirte con alguien en un garaje subterráneo, y mucho menos ya entrar a esconderte, porque en esos oscuros sitios pasa de todo! xD

Saludos!

Mina Harker dijo...

Telespectador, cierto, los garajes son bastante traicioneros. Pero da igual, porque todo el mundo acaba escondiéndose en los garajes xD.

Anónimo García dijo...

Te dejo unas cuantas más:

-En una urbanización residencial, cuando salgas a la calle siempre te encontrarás al vecino cortando el cesped.

-Las puertas de casa nunca se cierran, excepto en el caso de que salgas después de la ducha y sólo con una toalla a recoger el periódico, en cuyo caso la puerta se cerrará inevitablemente dejándote fuera.

-Los padres siempre se pierden los partidos de sus hijos y, en caso de llegar, lo harán justo en la jugada clave del partido.

-Si eres cirujano, esperarás a resolver tus diferencias con los compañeros hasta que estés en mitad de una operación.

-El día de acción de gracias no hagas planes. Sea lo que sea lo que tengas preparado, surgirá un imprevisto que lo echará todo a perder.

-Si te mandan a recoger a alguien que no conoces al aeropuerto, es altamente probable que te equivoques (especialmente si es la abuela de alguien).

-En el trabajo la primera persona que tendrán en cuenta para un ascenso será tu enemigo irreconciliable.

-En las despedidas de soltero el novio acabará en paradero desconocido.Pero tranquilos, llegará a la boda un minuto antes de que empiece la ceremonia.

-Toda serie americana tiene un capítulo que transcurre en Las Vegas. Seguramente alguien acabará casado por un tipo disfrazado de Elvis.

Mina Harker dijo...

Anónimo, me encanta lo de los cirujanos xD. Sin ir más lejos, sin esas escenas los capítulos de Anatomía no durarían ni la mitad xD.