17 jul. 2012

Welcome to LA


Hoy me he despertado muy veraniega. Y cuando digo eso quiero decir que me siento con ganas de reivindicar series y realities mamarrachos de esos que veo yo y que no me canso de ver. Y que, ya que estamos, no me da ninguna vergüenza admitir que veo y que me lo paso pipa con ellos. No sé, echadle la culpa a Sorkin, o algo, que me ha inspirado a abrazar el lado mamarracho de la vida con el 4º episodio de The Newsroom. Que no creo que fuera esa su intención, pero bueno, no importa.

Y como de realities ya estuve hablando hace poquito, he pensado que me apetecía hablar de alguna serie. Y, claro, puestos a reivindicar, qué mejor que hablar de The LA Complex, que con eso de que la 1ª temporada la vimos unas diez personas más o menos (los familiares de los actores cuando se emitió en Canadá, un par de despistados cuando se emitió en USA y luego yo, que soy así de cool), pasó bastante más desapercibida de lo que se merece. 
Pero empecemos por el principio, es decir, por eso que se me da tan horrorosamente mal, y que es describir un poco la serie en sí. Pues bien, The LA Complex es una serie canadiense que, sin embargo, está ambientada en Los Angeles, ya que sigue las vidas de una serie de aspirantes a actores, cantantes, bailarines y guionistas (entre otros) que tratan desesperadamente de triunfar en Hollywood, aunque habitualmente con poca suerte. Y, cuando por fin alguno tiene suerte y consigue triunfar, que no se preocupe, que el drama va a venir por otra parte (y si no, que se lo pregunten a Connor y sus traumas infantiles, o a Tariq y su unhealthiest relationship ever (bueno, ever igual no, pero desde luego unhealthy es un rato)).

Esta visión de Hollywood tan poco brillante y tan poco bonita que nos muestra, aunque ya la hayamos visto en algún otro sitio, desde luego no es la más habitual, y ya solo por eso es un soplo de aire fresco. Algo que también es la forma en que está hecha la serie, las tramas y los propios personajes, ya que probablemente debido a que es made in Canada, se atreven a dar un pasito más allá que lo que veríamos si la serie fuera completamente made in USA (tampoco nada nivel british, no nos emocionemos).

A esta relativa novedad en el estilo y las tramas que nos ofrece hay que añadirle además que ya simplemente el argumento de entrada da pie a un gran número de tramas y situaciones bastante entretenidas, tanto por el lado cómico como por el más dramático. Y es que de The LA Complex se pueden decir muchas cosas. Se puede decir que es simplona, que es una serie muy mamarracha, que cae en algún que otro tópico (aunque, #inmyopinion, sabe darles bastante bien la vuelta), pero lo que no se puede decir es que no es entretenida. 
En los seis episodios emitidos no paran de ocurrirles cosas a nuestros protagonistas. De hecho, podemos decir sin ningún problema que en seis episodios pasan más cosas que en temporadas completas de veintitantos episodios. Que sí, que es cierto, que a veces puede ser un poco exagerada, y desde luego muy culebronesca, pero es que es exactamente eso lo que nos ofrece. No nos engaña y no nos aburre, no sé qué más le queremos pedir.

Por todo eso, y como ya comenté en el número de junio de Zapping (qué bien me sale eso de hacer publicidad discretamente, ¿verdad?), es una serie que viene muy bien para estos días de verano, incluso aunque os pase como a mí, que me encantaría encontrarme con el loco que dijo que el verano era época de parones y tiempo libre para maratonear todo lo que quisiéramos y preguntarle a ver en qué clase de realidad alternativa vive. No es una serie de la que haya que esperar maravillas. No va a ganar premios por sus espectaculares guiones, ni tiene las mejores interpretaciones jamás vistas en televisión. Pero es un culebrón teen tremendamente entretenido. Y que yo no me canso de reivindicar. Y que además esta semana empieza su 2ª temporada (o continuación de la 1ª, no lo tengo muy claro). Así que os animo a que le deis una oportunidad.

¡Saludos!

PD: Para que veáis lo bien que cumplo mis deberes (al menos en lo que a Survivor se refiere), ya acabé hace unos días Pearl Islands, y al final me ha acabado gustando mucho. He sabido olvidarme de playas y bichos y todo lo demás, y enganche es poco. Eso sí, creo que puedo afirmar que tengo alma de villana y siempre la tendré.