5 abr. 2010

Children of Earth


Hace unos días (una semana, concretamente) acabé de verme la tercera temporada de Torchwood. Sí, lo sé, ya sé que dije que iba a intentar estirarla todo lo que pudiese, pero oye, lo normal hubiera sido que la acabara mucho antes.

Acabé de verme Children of Earth y me dejó tan sin palabras que decidí esperar unos días, organizar mis ideas, callar a mi fangirl interior (eso solo lo he conseguido a medias) y entonces escribir algo sobre ella.

Y digo que me dejó sin palabras porque consiguió lo que no me esperaba: despegar completamente y convertirse en lo que llevaba prometiendo (sin acabar cumpliendo la promesa) desde el principio.

Conste en acta que a mí me enganchó prácticamente desde el principio. Pero es que tampoco era muy difícil, teniendo a Jack de protagonista (y eso que el personaje para mí perdió unos pocos puntos respecto a lo que habíamos visto en Doctor Who. Luego en Children of Earth en mi opinión los ha vuelto a ganar y se ha hecho con unos cuantos más). Los capítulos eran entretenidos y los casos eran pasables. Y las historias de los personajes, sin ser nada del otro mundo, también daban lo suficiente como para que quisiera ver el siguiente capítulo al momento.
¿Que las dos primeras temporadas tuvieron momentos malos? Malos no, lo siguiente. Rozando la vergüenza ajena en algunas ocasiones, como el malo final de la primera temporada.
Pero en definitiva era una serie normalita, pero que a mí me enganchó completamente.

Hasta que llegó la tercera temporada y subió unos cuantos escalones del tirón.

(Aviso, a partir de aquí hay spoilers de Children of Earth)


El punto de partida de Torchwood, la idea inicial, era una especie de Doctor Who más adulto. Durante las dos primeras temporadas, en ese sentido se quedó en un quiero y no puedo. Y, sobre todo, no le llegaba ni a la suela de los zapatos a su hermana mayor.

Pero en Children of Earth consiguió ese tono más adulto. Y, sobre todo, muy oscuro. Al fin y al cabo, el argumento al completo de la temporada es bastante más complejo, serio y difícil (no de entender :P) que lo que habíamos visto hasta entonces. Y de lo que vemos en la mayor parte de las series de televisión. Sí, los malos malísimos eran aliens. Pero ni siquiera en ese sentido puede decirse que los malos malísimos fueran tan malos malísimos. Porque esos aliens no es que fueran malos porque querían destruir a la raza humana, que para eso existen. No, eran una panda de yonkis que necesitaban su dosis. ¿Que lo que querían eran niños? Pues sí, pero no los querían por el simple hecho de ser malos malísimos, sino porque dependían totalmente de ellos.
Y entonces los humanos juegan su papel. Después del ultimátum (o me dais al 10% de los niños, o me cargo a la raza humana al completo), tienen que decidir lo que hacen. Y vemos a los políticos decidiendo. Vemos a los políticos luchando primero por protegerse a sí mismos, a su familia, y luego a los demás. Y los vemos discutiendo qué 10% sería mejor quitarse de en medio. Qué colegios son los que deben caer antes. Qué niños (futuros adultos) es más conveniente que no pasen el proceso de selección. Y lo hacen con sangre fría.
Sería muy fácil pararse entonces decir que los malos de la película son los políticos (siempre son los políticos), pero está hecho de tal manera que a mí no me costó demasiado ponerme en su lugar (da miedo, ¿a que sí?).

Entre ellos, por cierto, un personaje cuyo final fue el tercer momento más duro de la temporada (y eso que tiene muchos. Porque intensa fue un rato): John Frobisher (interpretado, por cierto, por Peter Capaldi, al que se le da estupendamente interpretar este tipo de personajes... Es el que hace del padre de Sid en Skins, por ejemplo), un pobre desgraciado que de lo único de lo que es culpable es de estar en medio y tenerse que ocupar de acabar el trabajo sucio de los demás. Porque los demás no pueden tener las manos manchadas cuando toque dar explicaciones. Y es el mismo que, como es menos importante, tiene que servir de ejemplo. El momento en el que mata a su familia (y después se pega un tiro) para no tener que entregar a sus hijas, es probablemente uno de los momentos más duros de la serie.

Pero no es el único. Y es que al personaje de Jack le dan varias vueltas y lo transforman. Nos muestran una faceta suya que no habíamos visto (y que a mí personalmente me gustó mucho). Pues cuando descubren (en el último minuto, of course) la manera de acabar con la amenaza, es capaz de sacrificar a su propio nieto por el bien común. Y ver con sus propios ojos cómo muere sin echarse atrás.
Ese momento fue el que hizo que la serie se ganara definitivamente mi respeto. Y el responsable de que cada día tenga más claro que, si acaba saliendo adelante la versión americana de la serie, ni me molestaré en echarle un vistazo (lo mejor que ha dado Torchwood ha sido esta tercera temporada. Y, si dudo mucho que la versión americana salga del carácter episódico y algo descafeinado de las primeras temporadas, más dudo que sean capaces de construir un héroe que haga algo así).

Y más o menos eso es todo lo que voy a decir. Bueno, una cosilla más. Y es que he dicho que para mí la temporada ha tenido tres momentos especialmente duros y solo he nombrado dos. El tercero, por supuesto, fue la muerte de Ianto. Adoro a Ianto. Desde la primera temporada (desde lo de Lisa), le tengo un cariño especial al personaje. A su lealtad (primero hacia Lisa y después hacia Jack). Me encantaba por sí mismo y me encantaba la pareja que hacía con Jack.
Normalmente no suelo llorar con las muertes de personajes (bueno, con algunos sí, pero antes tienen que ganarme). Y puedo decir que Ianto entra en la lista de los pocos que me han hecho acabar con mis provisiones de pañuelos (en el final de Angel cayeron dos que también lo consiguieron. Y alguno más hay, pero no muchos).

¡Saludos!

PD: Visto el comienzo de la quinta de Doctor Who. De Moffat me fiaba total y absolutamente (al fin y al cabo, algunos de mis episodios favoritos son suyos), pero Matt Smith tenía que ganarme. De momento, prueba superada. No es Tennant y me va a costar un poquito acabar de acostumbrarme (pero bueno, también me costó un par de episodios acostumbrarme a Tennant después de Eccleston... Y eso que acabó convirtiéndose en una especie de Dios), pero algo es algo. Y me he enamorado completamente de la nueva acompañante :P.