28 abr. 2010

How to make it in America (y pasar desapercibido en el proceso)


El otro día alguien comentó algo sobre esta serie… y fue entonces cuando fui consciente de que había acabado su primera temporada hace unas semanas y aún no me había dado cuenta.
Y me llamó un poco la atención, la verdad, porque esta primera temporada me gustó. No es que fuera perfecta, ni mucho menos, pero me gustó.

La trama (si es que puede considerársela trama) es sencillita, trazada con un par de líneas en cinco segundos. Y los personajes son tan de andar por casa que casi pierden la etiqueta de personajes y comienzan a confundirse con el decorado.
Supongo que quizá ese sea el principal problema de la serie. Y es que, aunque me resulte imposible odiar a ninguno de ellos (¿hubiera sido mejor que alguno me despertase un odio y una manía tan terribles que al menos consiguiera darme cuenta cuando no los veo una semana?), igualmente me resultaba imposible andar demasiado pendiente de sus idas y venidas.
Cuando estaban ahí, en la media hora corta que duraba cada capítulo, me interesaba lo que hacían. Me interesaba por dónde iban y dónde iban a acabar.
Quería ver a Cam siendo el cacho de pan que es desde el primer minuto. Me daba pena (pero sin pasarnos) el pardillo de Ben. Comprendía a Rachel (y aquí debo de ser de las pocas, porque todo el mundo con el que he comentado la serie no acababa de verla). Sentía cierta simpatía por el (aún más) pardillo de Kappo. Y me lo pasaba pipa con las apariciones de Rene y la jefa de Rachel.

Pero eso era solo durante lo que duraba el capítulo. Cuando se acababa, desaparecían completamente. Ellos y sus tramas.

Por eso, aunque me dé pena, he sido prácticamente incapaz de echar de menos la serie estas últimas semanas. Porque he sido incapaz de darme cuenta de que no estaba.

Lo que no quiere decir que no vaya a ver la segunda temporada, que ya está anunciada. Sí que espero que solucionen esa indiferencia que provoca una vez acabado cada capítulo, que le den un algo que le aporte interés más allá de la media hora del capítulo, porque es una pena. Y es una pena porque, aparte de que sus personajes se me hacen simpáticos, esa ambientación que tiene es simplemente magnífica. Quizá no aprovechada del todo. Quizá más de lo que parece, pero todavía no completamente. Pero sin ninguna duda, estupenda. O a lo mejor soy yo y mi fascinación con Nueva York.

Por cierto, los créditos de esta serie son otro de sus puntos fuertes. Soy de las que reivindican los créditos decentes en vez de las cortinillas prácticamente en el 100% de las series que veo, pero en este caso no es simplemente por afán reivindicativo. Tanto la música como las imágenes no podían estar mejor escogidas.


¡Saludos!

2 comentarios:

Antara dijo...

A mí me gustó mucho, la vi este fin de semana y me encantó maratonear con ella. Amé a todos los personajes y me identifiqué mucho con ellos. Pero mucho, por las situaciones que viven sobre ganarse la vida y ser "alguien de provecho". Espero ver la segunda temporada, auque falte tanto para eso y no la echemos demasiado en falta.

Mina Harker dijo...

A mí precisamente por eso me da pena, porque me gustan sus personajes y me gusta que les pasen cosas con las que más o menos te puedes identificar. Pero, claro, por muy bien que esté, si a los tres minutos no te vas a acordar más que vagamente de la serie, de mucho no les sirve.

A ver si lo solucionan, porque por lo demás esta primera temporada tuvo cosas muy buenas ^^.