23 abr. 2010

A la décima (por decir un número) va la vencida

No me lo creo. De verdad que no. Es decir, mira si no me lo creo que tenía pensado subir hoy una entrada sobre Glee y la he cambiado por la de Idol. Y es que ocurrió lo que después de ese Apologize empecé a dudar seriamente que ocurriría: nos quedamos sin Tim.


Voy a romper una lanza a favor de este chaval, eso sí. Es cierto que esa primera presentación suya, ese Apologize, fue horriblemente atroz. Y que el chico es bastante inconstante (lo mismo se defiende decentemente una semana que a la siguiente se dedica a torturar canciones que no tienen la culpa de nada). Pero a cada cual lo suyo: ha mejorado una barbaridad desde que empezó la edición. Y no es tanto que haya mejorado su voz, sino que da la sensación de que poquito a poco se ha ido haciendo consciente de sus (muchas) limitaciones y ha sabido ver qué es lo que puede explotar y qué es lo que le conviene disimular. Quizá esta semana no fuera su semana más fuerte en este sentido (a lo mejor es cosa mía, pero lo vi totalmente fuera de tono. No sé si la canción estaba demasiado baja para él o qué, pero me resultó bastante desagradable la mitad del rato), pero, contrariamente a lo que hubiera dicho al principio de la edición, tampoco creo que sea el eslabón más débil. Para eso ya tenemos al cansino de Aaron, por ejemplo.
En cualquier caso, le ha tocado irse esta semana. No voy a decir que inmerecidamente, porque no lo es; por mucho que opine que ha mejorado, eso no quiere decir que cante estupendamente bien. Sus actuaciones (salvo momentos concretos) ya no se me hacían horriblemente dolorosas de ver. E incluso tenía un punto fuerte que ya comenté la semana pasada: ese buenrollismo que transmite continuamente. Pero no era de los mejores. Lo sabíamos nosotros, lo sabía él y lo sabía el tipo sordo que pasaba por ahí. Creo que las únicas que no lo sabían eran las quinceañeras sobrehormonadas que también pasaban por allí y que lo han mantenido en el concurso hasta ahora, a veces a costa de otros que se lo merecían más.
Oh, y me encantó que se fuera con la sonrisa en la boca (están dejando a Mike a la altura del barro, entre unos y otros). Bien por él.

En mi opinión, de todos modos, el que debería haberse ido esta semana (o la anterior, o la anterior, o la anterior a esa) es Aaron. No lo entiendo, de verdad que no. No entiendo cómo tienen la mala leche de decirle lo bien que canta. Y sí, digo mala leche, porque lo engañan a él (malo) y además consiguen que tengamos que tragarnos otra de sus actuaciones (peor). Quizá con un par de años más, mi opinión sería distinta. Quizá le habría dado tiempo a formarse un poquillo, a darle un poco de personalidad a su voz, a hacerse a un estilo, en vez de cantar karaoke de la forma más ñoña y cansina posible. La verdad es que incluso con ese par de años dudo bastante que hubiera mejorado demasiado, pero oye, a todo el mundo hay que darle una oportunidad. Pero lo que no tiene vuelta de hoja es que ahora mismo deja bastante que desear. Su actuación me pareció, con diferencia, la peor de la noche. Y mantengo lo mismo que ya he dicho mil veces: quizá si simplemente lo escuchara me limitaría a decir que no me gusta. Pero es que, cuando lo que haces es verlo encima del escenario, da verdadero mal rollo. Es como un chaval de doce años intentando hacerse pasar por un hombre de cincuenta. Pues eso.

Como el propio jurado, voy camino de repetirme más que un disco rayado. Pero es que, cuando ves la actuación de Aaron y sus opiniones, y lo comparas con la actuación de Siobhan y sus opiniones... pues aquí hay algo que no cuadra. Porque nuevamente se pasaron seis pueblos con ella. A mí su versión del When You Believe me pareció más que decente. No soy una gran fan de la canción original, eso también es verdad, pero no veo sentido a esas comparaciones tan desfavorables con la original. Porque es algo que se sacan de la manga cuando les conviene. Es decir, ¿acaso si hubiéramos comparado la mitad de las actuaciones en lo que va de programa con la canción original, no habríamos dejado a prácticamente todos los concursantes a la altura del barro? Y lo cierto es que si aquí hacemos como con los demás y dejamos a un lado las comparaciones, Siobhan no estuvo mal, para nada. No fue una actuación redonda (a mí, por ejemplo, la primera mitad me pareció mucho más conseguida que la segunda, en la que a ratos no la acababa de ver), pero ni mucho menos fue una mala actuación.


De todos modos, un escalón por encima estuvo Crystal, distinta a como la habíamos visto hasta ahora, sin guitarra y algo más emocional (incluido ese final de canción en el que se puso a llorar como una Magdalena). El inicio de la canción fue estupendo, y solo con su voz consiguió llenar todo el escenario. El resto de la actuación también estuvo bien, muy Crystal: el perder la guitarra no le hizo perder su sello de identidad. Desde luego, una actuación bastante más que decente.


Aun así, no fue mi actuación favorita de la noche. Ese lugar se lo reservo a Lee, que acabó de conquistarme del todo con su versión de The Boxer. Puede que aquí jugara un papel importantísimo la elección de la canción, porque The Boxer es una de mis canciones favoritas de toda la vida. Pero lo cierto es que su versión me gustó mucho, me lo creí. Por eso, si antes ya me tenía ganada, con esta canción se ha convertido en mi favorito sin duda alguna, sin peros y sin tener que pelearse con nadie por el puesto. Seh, me gusta mucho Lee. Eso sí, como intenten volver a convencerme de lo lejos que ha llegado después de ser un vendedor de pintura, creo que acabaré cortándome las venas.


Bastante más flojo estuvo Casey. No me pareció una actuación mala. De hecho, me pareció bastante correcta (más constante, por ejemplo, que la de Siobhan. Y, sin embargo, me pareció peor en conjunto). El problema es que hizo una versión estupenda, pero ya está. No le añadió absolutamente nada, ni su actuación me aportó nada en absoluto. De esas que da la sensación de que te la podrías haber saltado y el resultado habría sido el mismo. Y a estas alturas de la película no se lo puede permitir. Me daría mucha pena verlo irse antes de Aaron o Mike, pero es lo que va a pasar como no elija bien esta próxima semana.
Por cierto, antes de que se fuera me gustaría verlo cantando Free Bird de Lynyrd Skynyr. A lo mejor me equivoco, pero creo que le pegaría esta canción (eso sí, como la estropease demasiado dolería mucho, porque es otra de mis canciones favoritas).

Y en cuanto a Mike... pues ya es que me da hasta pereza comentarlo. Sus actuaciones son estupendas para aprovechar para hacer otra cosa. En este caso, además, pelín bizarre, porque la canción le pegaba como a un cristo dos pistolas. Espero que se vaya pronto, de verdad. De hecho, llevo tiempo y tiempo esperándolo, pero nada, no hay manera. Pasa un poco como con Aaron, que no nos lo quitamos ni con agua caliente. Ni siquiera cuando está a puntito de irse, porque entonces es cuando llega el jurado a aguarnos la fiesta.

¡Saludos!

PD: Cada vez me dan más grima las camisetas de Simon.
PD2: Del Idol Gives Back lo cierto es que me salté la mitad de las actuaciones (¡yo lo que quería eran los resultados, no a los BEP!); las únicas que vi completas fueron la de Annie Lennox y la de Elton John. Ahora, me reí un montón con Wanda Sykes. Ese "Come on over here and remind America why they didn't vote for you" fue genial.

2 comentarios:

Montsinya dijo...

Ahhhh! Team Lee Dewyze forever!!!

Y no, no se entiende de ninguna forma lo de Aaron... y sí, son totalmente injustos con Siobhan. Qué rabia da!

Mina Harker dijo...

Di que sí! Lee es muy grande, a mí cada semana me gusta más.

Con Siobhan se pasan semana sí y semana también. Que a mí la verdad es que después del Paint it Black no ha vuelto a gustarme tanto como entonces, pero de ahí a decirle que lo está haciendo mal va un trecho (incluso ha tenido alguna actuación bastante buena). Pero no sé, se les ha metido entre ceja y ceja que tienen que darle por todos lados todas las semanas. Igual que se les metió en la cabeza que tenían que quitarse de en medio a Didi.

Y lo de Aaron es de juzgado de guardia...