18 abr. 2010

El quiero y no puedo de Life Unexpected


Yo empecé a ver Life Unexpected con toda la ilusión del mundo. Soy la primera que disfruta de los buenos momentos (de los malos no, tan masoca no soy) de Gossip Girl como la que más, y de los surrealismos y trascendentalismos adolescentes de The Vampire Diaries (hasta nuevo aviso, sigue siendo mi comedia involuntaria favorita).
Pero lo cierto es que a la CW le hacía falta una serie un poco más “clásica” (y ya sé que ese no es el término, pero ahora mismo ando pelín espesita). Un poco más entrañable, menos frívola. Un poco más WB. Un poco más parecida (aunque tampoco vayamos a pedir que sea muy parecida, que eso sería directamente un milagro) a Gilmore Girls.
(Por cierto, hago una pequeña pausa, y de paso aprovecho para seguir con el uso indiscriminado de paréntesis, para decir que ahora mismo me estoy viendo Gilmore Girls de forma decente. Es decir, todas las temporadas y por orden, algo que no había hecho en la vida, ya que había visto chorrocientos capítulos, pero siempre sueltos. Supongo que cuando acabe haré un pequeño resumen de impresiones)

Y se nota, se nota que esa era la intención inicial de la serie. Y así fue además como se intentó vender.

El problema es que, vistos los trece episodios que componen esta primera temporada, se queda en eso, en una simple promesa, en una declaración de intenciones que los guionistas luego no supieron cómo cumplir.

Yo creo que el principal problema de la serie es que no han sabido crear unos personajes a la altura de una idea que podía haber dado (pero no dio, precisamente por ello) bastante de sí. Cuando lo que intentas es quitarte esa etiqueta de cadena frívola (en el sentido más positivo y más negativo del término), lo primero que necesitas son unos personajes entrañables, relativamente cercanos. Y lo siento, pero esta serie no lo consigue. ¿Cercanos? Pues es posible, no lo tengo yo muy claro. ¿Entrañables? Ni de coña.


Vistos los trece episodios, solo hay un personaje que se salva de la quema: Ryan. Y el problema que aparece entonces es que, viendo cómo es, que es el único con un par de dedos de frente y que además es un encanto, es totalmente imposible entender cómo es posible que no tenga otra cosa que hacer que aguantar las tonterías de todos los demás.
Los demás, pues a cada cual peor. La palma, de todos modos, se la llevan las dos chicas principales: Lux y Cate. La primera, a la que en un principio nos la intentaron vender como una chica relativamente madura, relativamente sensata (ya sabemos, lo que mola es que los niños sean más adultos que sus padres), ha resultado ser una niñata consentida y protestona, cuya principal actividad consiste en hacer y deshacer las maletas al menos una vez por episodio después de otra de sus pataletas (el momento en que se va de casa de Cate porque ésta no quiere acoger a Tasha es de vergüenza ajena). La segunda no ha salido muy diferente: es igual que Lux, solo que además hay que añadirle ese carácter de veleta que tiene. Ese ahora sí, ahora no.
En cuanto a Baze, tengo que admitir que al principio me gustaba. Me caía más o menos simpático, especialmente puesto al lado de Cate. El problema es que no me gusta nada por dónde han llevado al personaje.

No es por nada, pero estoy hasta las narices de que todo el mundo se dedique a echarle la culpa de todo a sus daddy issues. Me parece una excusa muy pobre y, en el caso de una serie de televisión, una falta de originalidad tremenda por parte de los guionistas.

En definitiva: la serie ha sido, en conjunto, una verdadera decepción. No sé si la renovarán o no, pero la verdad es que me interesa bastante poco lo que pase con ella. La acabé por tener una visión completa, pero si la temporada hubiera sido algo más larga, lo más probable es que se hubiera quedado a la mitad. Así que poco me importa que haya o no segunda temporada, porque yo la he borrado ya de mi lista de series.

¡Saludos!

PD: Absolutamente nada que ver, pero a cada capítulo que veo de la sexta de Lost, más convencida estoy de que lo mejor de la temporada son las páginas de Feisbuk que aparecen como setas después de cada capítulo.