9 may. 2010

Por fin

Esta semana mi entrada sobre Idol va a ser muy corta (siempre digo lo mismo y nunca lo cumplo. No es mi culpa, se me da estupendamente usar muchas palabras para no decir nada... Me pregunto cuál debería haber sido mi vocación en la vida). Y va a ser muy corta porque tampoco es que tenga mucho que decir.

Por fin ocurrió lo que tenía que haber pasado hace semanas: el sentido común hizo que los estadounidenses se preguntaran si de verdad querían ser los responsables de la aparición de otro Justin Biever (como no tenemos suficiente con uno...). Bueno, con una diferencia, porque lo siento mucho por Aaron, que no lo conozco y a lo mejor es un encanto de chaval (aunque dé mal rollo), pero no conozco a una sola quinceañera sobrehormonada a la que le fuera a dar por babear por él. Pero, en cualquier caso, algo por el estilo.

Su expulsión (que, por cierto, el momento de sorpresa y felicidad me lo chafaron las estadísticas del blog. Seguí siendo feliz, sí, el spoiler solo me quitó la sorpresa, no la felicidad :P) era algo que yo al menos (y me consta que unos cuantos más) llevaba semanas y semanas pidiendo. Muy tarde, y después de haberse llevado por delante a unos pocos que deberían haber durado algo más, por fin alguien ajustó el sonido del televisor y se dio cuenta de lo surrealista de la situación.
Su actuación de esta semana, por cierto, no hace falta ni comentarla. Más de lo mismo. Más karaoke, más intentos extraños y malrolleros de resultar atractivo (WTF?) y más intentos (por mi parte) de no quedarme frita.

De todos modos, todo el programa del martes (miércoles, en mi caso) a mí me resultó de los más difíciles de ver hasta la fecha. Probablemente sea cosa mía, que en la vida me ha gustado Sinatra (sé de gente que ahora mismo estaría dispuesta a comprobar si peso lo mismo que un ganso), pero vi la mayor parte de las actuaciones deseando que se acabara. Y las que no vi contando el tiempo que quedaba para acabar (lo de pasar el vídeo hacia delante solo lo hice cuando me salté la actuación de Aaron después de su eliminación, que una tiene aguante, pero no tanto), tampoco me entusiasmaron.

Después de Aaron vino un Casey al que no había visto desde esa primera impresión (tan sumamente mala) en las audiciones. Soso como él solo, descolocado encima del escenario e incómodo hasta decir basta. No sé quién sería el lumbrera al que se le ocurrió que poner a Casey en un escenario sin la guitarra en la mano era una buena idea. Supongo que la idea no fue suya (tampoco recuerdo si se comentó o no), porque el primero que se veía incómodo era él. Pero, en cualquier caso, el resultado fue un desastre total y absoluto. Después de haber ido viendo cómo Mike y Aaron se salvaban semana tras semana, y cómo la semana pasada Casey acababa en la cuerda floja junto con Siobhan, al ver semejante actuación me eché a temblar. Porque si bien Aaron se merecía su eliminación por su constancia en lo que a inutilidad encima del escenario se refiere, esta semana estuvieron ambos dos a la misma altura. Y el voto del público hasta ahora había ido siempre para Aaron. Me alegro de haberme llevado una sorpresa (más o menos) y que el que cayera fuera Aaron, aunque no las tenía todas conmigo. Eso sí, espero que esta actuación sirva para continuar aplicando el "no sin mi guitarra" de aquí en adelante (si no cae esta semana).

Crystal, partiendo de la base de mi poco aprecio por Frank Sinatra, estuvo bastante mejor y fue una de las dos actuaciones que salvo. Jugaba fuera de su estilo, pero aun así defendió el tema bastante bien. Me gusta más cuando canta canciones que son más de su estilo, porque es quizá de las que más definidas (si no la que más) están de todo el programa. Y es un estilo que le va, que encaja con ella. Pero cuando consigue sacar adelante (y encima con buena nota) una canción que no se me habría pasado por la cabeza que podía sacar, demuestra lo de siempre, que el que vale, vale.

El siguiente en salir al escenario fue Mike, que precisamente era el que pensaba que iba a estar más en su elemento esta semana. Y supongo que lo estuvo, no lo sé. A mí no me gustó, pero es que a mí Mike me aburre soberanamente en cuanto pone un pie en el escenario. No es su voz, que no dudo que tenga buena voz, es todo el ambiente que crea. Y yo soy de esas personas que, como algo me aburra, no soy capaz de prestar atención (a principio del cuatrimestre, mi cabecita empezó a volar a otro lugar más interesante en el principio del tema 1 de Contabilidad de Costes. De repente volví al planeta Tierra y estábamos en el tema 7. Algo parecido me pasa con Mike), así que poquito puedo decir de su actuación.

Para compensar, cerró la noche Lee. Y con Lee me pasó lo mismo que con Crystal: me hubiera gustado verlo cantando otra cosa, pero dentro de lo que cabe estuvo bastante bien. Es más, lo bueno que tuvo su actuación es que se salió un poco del tono de todas las demás, lo que fue estupendamente para que pudiera aguantar con los ojos abiertos hasta el final.


Ya queda muy poquito para la final y ahora mismo yo tengo muy claro que quiero una final entre Crystal y Lee. Y si bien me gustan mucho los dos, cada uno en su estilo, también tengo claro que me gustaría que de ahí saliera Lee vencedor.
De los otros dos que quedan, me gustaría ver a Mike marchándose (de una vez) la semana que viene, y a Casey aguantando una semana más.

A ver qué es lo que pasa la semana que viene.

¡Saludos!

PD: ¿Habré batido mi récord en la utilización indiscriminada de paréntesis?

2 comentarios:

Montsinya dijo...

So say we all! El mundo debería agradecer que Aaron ya esté en casa y pueda hacer la primera comunión.

Mina Harker dijo...

No lo sabes tú bien. Yo desde luego llevo agradecidísima desde el otro día. Aunque con un poco de miedo, que con lo que nos ha costado librarnos de él, ya ni me sorprendería que reapareciera como quien no quiere la cosa (es que es un poco como los bichos malos y molestos de las películas, que siempre vuelven).