2 may. 2010

Porque los hay que deberían darse un paseo por el aparcamiento del Seattle Grace (III)

Llevaba ya un tiempo sin usar personajes de series a modo de saco de boxeo. Y eso no puede ser, que para estas cosas hay que ser un poco constante.

Así que aquí va la tercera parte de mi (interminable) lista:


Gunn (Angel)
Me gustan prácticamente todos los personajes de Angel. De hecho, tiene muchísimo mérito, porque fue esta la serie que consiguió que aceptase (e incluso le cogiese cariño) al propio protagonista, que en Buffy me parecía un cansino de cuidado. Solo hay dos excepciones, y una de ellas es Gunn.
No entiendo muy bien qué es lo que aportaba a la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias características, su encanto. Gunn era un peso muerto que lo único que aportaba era su cara de enfado de vez en cuando. Porque cuando no estaba cabreado con el mundo, directamente no aportaba absolutamente nada.
Y si al principio me resultaba un poco (sin pasarnos) indiferente, a partir de su relación con Fred no pude evitar verlo continuamente como el personaje más empalagoso y más pesado de toda la serie. Y probablemente de muchas otras.
Vale, lo voy a admitir: no creo que, por sí mismo, sea un mal personaje. Sin duda está bien construido si tenemos en cuenta que era el tío pesado que pasaba por allí. Pero al mismo tiempo era la sosería personificada.
Y uno no puede ser la sosería personificada y seguir en la misma serie temporada tras temporada tras temporada.


Vanessa (Gossip Girl)
Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba con este personaje era que la veía fuera de contexto en la serie. Ahora, cuando debería haber sido la única en sobrevivir al paso a la universidad, ya puedo decir convencida que no, que no era cosa del contexto. Que ella solita se las apaña para ser insufrible en todas las escenas en las que sale.
Al contrario que Angel, Gossip Girl no es una serie donde cueste encontrar personajes que no caigan bien. Al contrario, precisamente. Por eso, brillar en la lista de personajes petardos tanto como lo hace Vanessa, tiene mucho mérito en esta serie.
Y es que aquí lo que falla es el planteamiento al completo en cuanto al personaje. Al principio nos la intentan vender como esa chica alternativa, muy normalita en un mundo donde lo más normal del mundo es irse de compras a las tiendas más caras en una mañana de clase.
Pero no funciona. Y no funciona porque en ningún momento hace nada que pueda diferenciarla de los demás. Forma parte (como decorado, eso sí, porque aún no he visto que la chica haya tenido una trama relativamente decente) de sus culebrones y sus intrigas, se monta películas por cualquier cosa como todos los demás.
En definitiva: es distinta solo mientras los señores guionistas quieren ponerle esa etiqueta. Y es una etiqueta que funciona solo como si llevara un post-it en la frente, diciéndonos que recordemos que, aunque no lo pueda parecer, ella no es como los demás personajes, que está ahí infiltrada.
De verdad pensé que en esta temporada, cuando les tocaba ir a la universidad, que es un sitio que a los guionistas les encanta convertir en un lugar donde cualquier hipster estaría como en casa, esta chica encontraría su sitio. Porque no nos engañemos, Vanessa lo que lleva siendo desde el principio es una niña pija que se las da de alternativa.
Pero lo que decía; ni siquiera así funciona.
De todos modos, creo que esta serie necesita quitarse de en medio a la mitad de sus personajes. Si yo fuera guionista, metería de cabeza a más de la mitad en un avión y lo estrellaría en cualquier sitio como quien no quiere la cosa.


George (Grey's Anatomy)
Culebrones tras las cámaras aparte, George ya era cansino mucho antes de convertirse en una sombra que salía de fondo en alguna escena, tres segundos por capítulo.
Me sacaban de quicio sus cabreos con el mundo sin razón aparente, que mirara a todo el mundo con ojos de cordero degollado… Y, sobre todo, me sacaba de quicio que los guionistas intentaran vendérnoslo como un tipo que molaba. No, yo tampoco lo entiendo.
Pero eso fue lo que intentaron cuando se cansaron de que fuera el pringado del grupo (papel que sí que encajaba algo más con él). Intentaron hacernos creer que alguien como Callie (Callie mola, y quien diga lo contrario, no tiene ni idea :P. Y fun y pin.) podía tener el más mínimo interés en él, cuando está claro que, por muy desastre que fuera, estaba muy por encima de su nivel.
Puedo aceptar lo de Izzie (Dios los cría y ellos se juntan), pero no puedo entender (o aceptar) lo de Callie.
Cuando se quedó atrás, empezó a ser bastante obvio que no hacía ninguna falta en la serie. Todos los demás personajes tenían sus propias tramas, y todo lo que sabíamos de él lo dejaba bastante separado de ellos y sin el más mínimo interés.
Yo soy de las que se alegraron cuando sus apariciones por capítulo empezaron a reducirse a trece segundos confundiéndose con el decorado en una escena. Y, para qué negarlo, el final de la quinta temporada me hizo profundamente feliz.


Kennedy (Buffy)
Aquí a lo mejor soy un poco injusta, porque el personaje al fin y al cabo es la pareja de Willow. Y en ese sentido, tanto Tara como Oz habían dejado el listón muy alto.
Creo que el que Kennedy estuviera interpretada por Iyari Limon es lo único bueno del personaje; al menos podíamos alegrarnos la vista.
Por lo demás, Kennedy era una niña mimada que se las daba de lista. Resultaba un poco chocante que, cuando se esforzaban por que todas las demás candidatas fueran unas crías, Kennedy actuara como la reina y señora del grupo.
En conjunto, a mí me costaba verla de una forma distinta a como había visto a Dawn (que en la séptima temporada ya pasó a ganarse totalmente mi respeto) hasta poco antes: la niña petarda a la que no les queda otra que llevársela con ellos.

¡Saludos!

2 comentarios:

Antara dijo...

¡Uf! Yo casi dejo de ver Angel por no ver a Gunn, es que no lo soportaba. Y a Vanessa la quiero estrangular cada vez que la veo en Gossip Girl, pero me la aguanto. Con George no tuve grandes problemas, aunque siempre hay un momento en que cada personaje de Grey's se hace insoportable. Y pues, Kennedy, qué te digo, era cansina pero era gay y con eso me tenía ganada. XD

Mina Harker dijo...

Lo de Gunn es que era superior a mí. Mira que normalmente no les pongo pegas a los personajes de las series de Whedon, pero lo de este chico es que era horrible. Lo que no entiendo es cómo aguantó tanta temporada.

Vanessa sí que es estrangulable, sí. Yo creo que mi odio hacia ella solo se diluye un poquito cuando comparte escena con el soso de Nate (otro que lleva tres temporadas en la serie y aún no ha tenido media trama decente).

Lo de George... a mí es que el personaje me resultaba muy frustrante. Especialmente una temporada (o varias) en que le dio por ir protestando por los rincones. Pero es que ya desde el principio me daba la sensación de que al pobre le faltaba un hervor.
De todos modos, sí, cualquier personaje en manos de Shondita es un peligro.

Kennedy... ains Kennedy. Yo creo que me quedo con lo que hacía una amiga, que le quitaba el volumen al televisor cada vez que abría la boca. Porque la chica es guapísima, pero los guionistas se lucieron con el personaje. Con lo fácil que habría sido haberla hecho algo menos insoportable, que seguro que entonces me habría encantado.